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A B C. MIERCO. LES IS OS; áo 7 OCHO í 1 O J ÍIÍ V 1 y. i ¿3 i.l í Í -í J- íí n Fot. Trampus FRANCIA. LÁ CRISIS VITÍCOLA MANIFESTACIÓN CELEBRADA EN M 0 NTPELLER EL DOMINGO ÚLTIMO, Y A LA CUAL CONCURRIERON MAS DÉ- 600.000 PERSONAS Este tuyo una buena tarde, gustando mu- chazos, cuarteando mucho, y medía buena enaén. cho al público. trando mejor. Para tomar parte en la novillada que el día Al primer biclao le despacnó dé una estoca. -a- diestro iranqjjs. En el cuarto, en cambio, esíuyo colosal. M: r Eü. iffiáo; Í; a. debutado un. muevo- torero da contraria, a toro ¡kumillado, QtrO; -piticliáZ 0 Brepa. rándoselo él sólito, fe colocó tres pares; 15 dé Agosto se celebrará en la plaza de toros de. nacionaTidad francesa, dé cuya presentación á toro humillado, otro sin soltar y un bajo- de banderillas de frente, y de castigo monu- de. Jaén, han sido; Contratados. los yacientes da cuenta, un periódico en los términos si- n a z o mentales, llegando paraditio hasta la misma jiiiéutes; A 1 tercerola mató, de una estocada atrave- cabeza como si fuera un catedrático. I agartijillo Gon una entrada buena y una. tarde magní- sada, saliendo la punta por uti brazuelo; otra L; OS tres- pares le valieron otras tantas ova- Este veterano matador de toros ha sido fica sé celebró en la plaza de toros de Vista estocada también atravesada y. otra entera, p i o n e s contratado para que, en unión de Bienvenida Alegre la anunciada novillada. atracándose. de toro. Crecióse el muchacho, y después de breves estoquee bichos de Carreros el día 24 del. ac Se lidiaron cuatro bichos de Carreros, que pases entró mirando al morrillo y agarró un tual en Medina de Rioseco E 1 debutante francés Le Pauly Fils, derestíltai- oñ; re- gtTlaires. mos tro. algún arte, con el capote; dando, varios estoconazo tremendo, aunque algo caído, pero E- n treiosVafícion- ádós iiábía general expec- lances muy lúciditos, que fueron muy aplaur que. hizo polyo al conúpetp. Kf azzaniánito tacióH. -p ííy? r fialáb pr, dél diestro francés, I, e didos. i- L, a plebe pidió la oreja: del bicho. para el É 1 diestro madrileño Tomás AlarcóH, P. auly Bils, qué debutaba, en esta, plaza. j Con; la muleta, en cambio, demostró; una diestro, y elpresidente. se la concedió. Mazzantinito, estoqueará, él: solo seis buenos Alternaba con 1 éste el diestro I uis, Mauro; ignorancia supina, si bien; derrochó el valor. Ivos morenos sacaron deja plaza á L e Pauly mozos de Navarro en la plaza de toros de TouM debutante. Aíseguñdb: tóró le despachó dé cuatro? pin- Fils eri- hombros. lousse el día 22 de Agosto. 1 TAURINOS J BIBLIOTECA DE A B C 19.0. LAS DOS BARONESAS 191 Santiago trato: de vencer ésta. resistencia. 7 Cícoííir- Jpextecíamenté r e s u e l t a á á o c e d e r r e c u l ó m á s D e repente, é í mudo, s e estremeció, q u e d ó inmóvil y prestó oído. Acababa. de; per, cil 3 Ír. un r- uidó- que pare; tíá; Uji: quéjido. Apierta: labarrera- -cpgíó á Coeo Uporla. brida. y, quiso hacerla avanzar. El animal: sacudió la. cabeza, se opuso, y. definitivamente reculó l, a. yegua, arañaba- la tierra: con. doble energía. EÍ. m üdóseguía; escuchando. Un. nuevo, quejido llegó distintamente á sus oídos. P me engaño mueho- -se: dijo, -lo que. me extrañaría, pues tengo buen: oído, ó. no Jejos de aquí h a y alguien que se queja... Y vuelve áoirse otra vez... P odríá jurárse qué piden socorro... Viene de la calzada! Santiago ató sólidamente la bridá. de Cocoffe á un tronco de árbol, y desprendieiido el. farol del carrito, seadelantó hacia el sitio de donde le parecían partir- las quejas y las voces dé auxilio: v Cainiriabacon lentitud, encorvado por el formidable viento, -con su farol bajo, para alumbrar el camino- Ün. gemidomás cercano llegó hasta él. Apresuró el paso y luegp se detuvo. bruscamente, -estupefacto y c ó n i a mirada extraviada Veía delante de si un hombre luchando vanamente en el stieip 1 para- levan- Este hombre oyóruid- O de pasos, entrevio u n a luz. ¡A mí: -balbució, -salvadme... í- á voz que. acababa de hablaiyaunque apenas distirita, hizo pasar un escalofrió por la epidermis dé Santiago Habert. Corrió al herido y alumbró completamente. su rostro, ensangrentado. Entonces, la mano que tenía el farol empezó á temblar; tin sonido ronco y- i gutural salió de su garganta. El herido se incorporó por un esfuerzo supremo. -Santiago Hábert- -dijo con voz apagada, y volvió á caer dé espaldas. ¡El Di. d Harblayl- -pensó el mudo levantando los brazos al cieló. ¡El Dx. d Harblay herido... herido de muerte tal yez... ¿Qué significa ésto... Qué h a pasado? ¿Es un accidente ó un a s e s i n a t o? El momento no era para proponer cuestiones insolubleSi- Santiago se inclinó sobre el cuerpo de; Luciano. Esté último entreabrió los ojos. Sus labios hiiírmuraron: -A mi casa... á Coye... Después cerráronse sus ojos. I OS labios no dejaron y a escapar ningún sonido. Todo el cuerpo se, abandonó. I uciano d Harblay acababa de perder el conociínlento. íársé: S a n t i a g o Habert había oído y comprendido las pocas- palabras- pronuncia- das, ó más bien balbucidas por el doctor. y. plvió: al carro, colocó en su sitio el- farol, -desató la yegua y la trajo por- la crida hasta cerca del cuerpo del cadáver de Iyuciano. s- Én. el carro había dos haces de paja. -El mudólos dispuso de manera que el uno pudiese servir de colchón, y el otro de almohada; despiies. se bajó, hacia Mr. d Harblay y- lo levantó; con fuerza poco común, acostándolo, sobre los. haces de paja. -Acabada esta- tarea, Santiago subió al pescante; del carrito, sin pensar en. cerrarla, última barrera que. había abierto, y. tómó al paso el camino de Coye. El mudo estaba completamente desembriagado. r Pensaba enel singular y terrible descubrimiento que; acababá: de- 2i aGfir; pen- 1 saba en laanciana madre del doctor, para quien la llegada de su hijo muerto ó moribundp iba á ser un. golpe espantoso; pensaba, sobre todo, eri Mad. de Treves, cuyo amor por Luciano había adivinado. Én fin, el desorden más completo reinaba en. su cerebro. Jja; yegua- ínarchab. a. á paso cortó, por el camino de los estanqu- s. El carro iba á llegar. á casa del guarda Brigard; situada, como sabemos, á. la orilla del camino. De 1 epénte resonaron formidables ladridos en la perrera. del guarda. I QS. perros, inquietos por un ruido desacostumbrado en medió de láiioche, daban de esté modo pruebas de su vigilancia. ¡Diablo! -pensó el mudo. ¡Buen sueño tendrá Brigard, si no despierta; Los. ladridos de los perros continuaban, ó más, bien se convertían en auíjidos furiosos. Liez pasos, a l o sumo, separaban el carrillo de la casa. CIna. de las; ventanas del. pt. o. bajo se abrió bruscamente. Brigard, enmangas de camisa, apareció en el marco. ¡Quien va! -preguntó con voz ruda y entonación de vieíd soldado. El cair. rillo seguía, avanzando. ¡Quién va! -repitió el guarda. -Esto no es un camino. ¿Por qué pasáis poraquí? A esta pregunta no. hubo respuesta, y con razón; pero el carrillo se détuvop y Santiago, bajando á t o d a prisa del pescante, se acercó á Brigard. J Este ie. conoció. ¡Señor, Santiago! -exclamó. ¡Ah, sois vos! Muy tarde voiyéis, á: Lamorlaye y con un tiempo endiablado. Cada cinco minutos me figuro que el tejado de. laicasa: sernos va á venir encima. E. 1 mudo, cuya fispnomía expresaba lf o ación, trató de suplir la falta de lenguaje por multiplicados ademanes. Brigard veía estos ademanes, pero nc comprendía. ¿Qué hay? -preguntó en voz alta, hcibíaado consigo mismo.