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A B C MlERCOLES ik. DE JUNIO DE 1907: OCHÓ PAGINAS. EDICIÓN x? Fue objeto ¡de una pequeña discusión el Si supiéramos que había en la Casa municipal espíritu de justicia y de cortesía, haríamos avance del presupuesto, especialmente la. partida destinadai á gastos de representación por petición. penemos tina Diputación y un Ayuntamiento la Pero ¡ni en la paz de los sepulcros puede ir englobada con los- impuestos y no determi: que no nos ios merecemos. Verán us- creerse! narse claramente las personas que han de dis. teües... frutarlos. Créese que este asunto quedará defiAEMECB Se anuncia públicamente el debut como tonitivamente resuelto en otra sesión. rero en la Plaza de Toros de, un joven mejicaCerno la dimisión del Sr. Paraíso había paraBODA DEL INFANTE lizado los trabajos de propaganda y la organino y millonario. Se dice que cederá el importe. de sus ganancias para fines benéficos. Debuta zación de la Exposición, desde hoy volverán á D. CARLOS el torero. Envía á la Diputación un donativo Según hemos anunciado ya á nuestros lec- reanudarse. de 1.000 pesetas. Y la Diputación va, ¿y que hace? Acuerda destinar esas 1.000 pesetas a tores, la boda del infante D. Carlos con la prinarreglar las banquetas de los abonados á las cesa Luisa dé Orleans, se verificará en Troickenham (Inglaterra) el día 10 del próximo Nocorridas de toros. DARÁ PASAR EL RATO. De todo lo cual resulta, que si. ese donativo viembre, fecha en que el Infante cumplirá. treinta y siete años. de 1.000 pesetas ha sido hecho para obras bePOR MEL 1 T 0 N GONZÁEn Troickenham residieron durante largo néficas, como se anunció, son los pobres quietiempo los condes de París y allí nacieron sus nes van á arreglar las banquetas á los abonaLEZ dos de la Plaza, que son ricos. Si se ha hecho hijos mayores, el duque de Orleans, en 1869; la reina de Portugal, en 1865, y la duquesa de sin mencionar el destino de las 1.000 pesetas, Cosa fácil. contra lo que se anunció, la Diputación admite Aosta, en 1871. La duquesa de Guisa nació en donativos para ella, cosa no muy halagadora, el castilio de Eu, en 1878; la princesa Luisa, en que digamos, y los admite, no para destinarlos Cannes, en 1882, y el duque de Montpensier, á sus establecimientos benéficos, que bien lo en 1884, también en el castillo de Eu E s t o cuatro letras son las iniciales de Además de la residencia- citada, la familia de necesitan; no para hacer bien á los pobres, á Orleans posee otras dos en Inglaterra, la de Éjuienes debe atender la Corporación, sino para mejorar algunas localidades de una finca que York- Housé y la de Wood Norton (Gesham) El haberse escogido la primera para celebrar lá producé una buena renta. reside De todo lo cual resultan ofendidos los po- la ceremonia, obedece á que en ella casa y el de la el bres, á quienes se les merman los recursos á duque de Orleans, actual jefe relacionados con todos ellos destinados; los abonados á. las corridas, cual presidirá los actos porque se íes atiende con el dinero de un do- el enlace. nativo generoso, es decir, que si no fuese por ¿Qué es? i ese regalo no se les haría caso; el torero do- NUESTROS nante, porque su dádiva es dedicada á compoEspecialmente los andaluces son muy aficioner banquetas de la Plaza de Toros, y el sentíGRABADOS nados á esto. do común, que, aunque sea el menos comúa de l Parlamento finlandés. (todos los sentidos, merece algún respeto. Acaba- de verificarse la apertura de las Otras cosas de esa Corporación, cuya desaparición pide á voz en grito hace mucho tiem- Cámaras de Finlandia, que ofrecen la extrapo Madrid entero. La fiesta de Sari Fernando, ordinaria novedad de haber ad- nitido para la que se celebra anualmente en el Hospicio, se representación del país individuos del bello aplazó este año para otro día por coincidir con sexo. El acto inaugural fue solemne. El gobernador la del Corpus. Volvió á aplazarse ese otro día para ayer. Ayer se dio la. comunión á los asi- general leyó el discurso, ó mensaje del Trono, lados y la fiesta volvió á aplazarse para el día y le contestó el presidente de la Cámara. Allí 20. ¡Ah! pero, en cambio, se prohibe la comu- van más de prisa que en Espanten cuantq á nicación del público con los asilados, corrió es á costumbres parlamentaria costumbre. ¿Es que hay en el establecimiento ü n El Pardo. alguna enfermedad que aconseje esa medida? S, M. el Rey D. Alfonso XIII estuvo ayer No; por fortuna, hay. salud. Cuando no la haya, mañana en El Pardo, como en otro lugar deentonces se dejará entrar al público. Las cosas cimos, presenciando las pruebas de nuevas máhacerlas mal ó no hacerlas. Tal es la divisa de quinas gavilladoras y el disparo de cohetes granífugos. nuestra excelsa Diputación. Y vamos con las municipalerías. El vecinda- I a crisis vitícola en Francia. rio sigue intoxicándose, agradablemente con la Por los telegramas de nuestros corresponleche mala que viene expendiéndose, gracias á sales, saben los lectores de A B C el movila actividad y al Celo de nuestro no menos ex- miento formidable de opinión á que ha dado Una exclamación. celso, que ia Diputación, Ayuntamiento. lugar la crisis de la viticultura en. Francia, De Si el garabato, anterior se les indigesta, les Los vendedores ambulantes han vuelto á. po- algún tiempo á esta pártese verifican mítines sesionarse de la Puerta del Sol y calles adya- en las principales poblaciones de la región á diré lo siguiente: centes, aturdiendo al vecindario con los prego- la cual afecta el asunto, y la concurrencia á esnes de su mercancía. Hay una razón poderosa: tas reuniones crece, en proporción extraordinaen una Junta de tenientes alcaldes, presidida ria. Al mitin de Montpellier, el más recientepor el alcaide, se había acordado permitir la mente celebrado, asistieron más de 600.000 perventa de mercancías á los vendedores ambu- s, onas. DE PALACIO El Rey fue ayer, á mediodía, en automóvil, con el conde del Grpve y el Sr. Águila, á E Pardo para presenciar los ensayos de una máquina agrícola. Por la tarde saiió S. M. el Rey con su añ gusta esposa en automóvil cerrado. La Reina doña Cristina estovo en una t! eH da. de juguetes, comprando algunos para sus nietos. Esta tardé, á las cinco y media, se verificará la inauguración de la Exposición de Industrias Madrileñas, á cuyo solemne acto asistirán los Reyes y toda la Real familia, á no ser que Si Majestad la Reina doña Victoria se hallase fatigada después, de la larga recepción oficial que se Ha de celebrar esta tarde. Ayer salieron para la Granja las fuerzas del regimiento y el personal de caballerizas de Pa acio Jque han de permanecer en dicho Real Sitio durante la jornada regia. Hoy marcharás á La Granja los automóviles del Rey y parte de la servidumbre subalterna SS. MM. saldrán mañana de la estación 4 1 Norte en tren especial á la una de la tarde. Afectas al servicio personal de S. M. la Reina, irán cuatro doncellas inglesas, tres niñeras, la nodriza Rosalía Sáiz y la comadrona inglesa El alto séquito que irá con los Reyes es el que ya hemos publicado hace unos días. CEBO E El historiador herrero POR TELÉGRAFO QENOVA, I I 4 T pjn el vapor Cárdova lia embarcado con TOSÍ bo á América del Sur, que recorrerá en campaña intelectual, el eximió historiador italiano Guillermo Perrero. Con él va su esposa, GinaLonibroso, hija del famoso psiquiatra. En Buenos Aires, en Montevideo y en Rio Janeiro, dará Ferrero una serie de interesante? conferencias sobre la Grandeza dé Roma Acompáñale el literato Innozencio Cappa, que en Buenos Aires tomará parte principalí- sima en las fiestas del 4 de Julio, en honor áeü fundador de la Unidad italiana. DE RUSIA 0 TEtÉQRAFO BEM. ÍN, I I i T T oticia desmentida. 1 Según informeá de origen fidedigno, sábese que el Gabinete de San Petersburgo no ha tratado de proyecto alguno de viaje del 2 ar fuera de Rusia. Por lo tanto, carece de fundamento que los Gobiernos ruso y alemán hayan tratado de una próxima entrevista del Zar y el Kaiser. N l a n t e s excepto en las calles del centro de la población. Por eso, precisamente, el caos sigue reinando en el centro de Madrid. EL CENTENARIO DÉLOS SITIOS POS TELEFONO LAS SOLUCIONES EN EL NUMERO DE MAÑANA perdónennos femeninas manos que nos es ZARAGOZA, I! 10 M. criben amables cartas, á propósito de un ar- k e ha reunido la Junta magna del centenario C tículo nuestro acerca de la calle de Serrano, de los Sitios, aprobando por aclamación excitándonos á que pidamos al alcalde ó al todos los acuerdos adoptados por la Comisión Ayuntamiento que, al igual de otras capitales ejecutiva desde el día 5 de Abril. cultas, establezca pasos sobre el pavimento de Solicitadas amplias explicaciones acerca de las calles, de acera á acera, para que los tran- la dimisión del presidente de la Comisión de seúntes, y especialmente las señoras, no se des- la Exposición, Sr. Paraíso, del vicepresidente y trocen los pies, al pisar los empedrados, pé- de varios vocales, se acordó no admitir ningusimos como la administración municipal madri- na por entender que todos habían procedido leña, que disfrutamos en la corte. correctamente y con gran patriotismo. EL LIBRO ILUSTRADO APARECERÁ EN BREVE SOLUCIONES CORRESPONDIENTES. AL NUMERO DE AYER Charada ilustrada: MICAELA Semejanza: LA DIESTRA Y LA SINIESTRA. Lo que se recibe de Marruecos: MALAS IMPRESIONES. COMPRO oro, plata y piedras finas. F. Villa, Carretas, 11. Una cosa qué se pega: RESPINGO. la Central. Montera, SI, duplicado. CHOCOLATE HELADO Especialidad de la casa Tiipinamba se sirve en BIBÜOTFP DE A B 192 LAS DOS BARONESAS Santiago Habert continuó su pantomima con aumento de viveza. ¿Hay algo en vuestro carruaje? -dijo el guarda. -Sí... sí... -respondió el mudo por señas. ¿Q u é es? El marido de la nodriza de Leonida. trató üe aar una respuesta mímica que pudiese traducirse así. ¡Un hombre asesinado! Brigard movió la cabeza ¿Seguía sin comprender nada. -Ya podíais telegrafiar con los brazos toda la noche sin que yo os com prendiese- -murmuró. -Lo mejor es ir á ver... Esperad un momento. Ei mudo no deseaba otra cosa. El guarda se puso á toda prisa un pantalón, alpargatas en sus pies desBU dos, y sin tomarse el trabajo de abrir la puerta saltó por la ventana. Por segunda vez el mudo había cogido el farol. En el momento, en qué Brigard llegaba junto á él, iluminó por completo el rostro pálido y ensangrentado de Luciano, que el guarda reconoció á la prisnera mirada. ¡Trueno del diablo! -exclamó. ¡El Dr. d Harblay... ¡Muerto... ¡Asesinado... ¡Un hombre tari bueno, que ha salvado á mi niña y que nada ha querido cobrar por sü trabajo... ¡La Providencia de todos los: pobres del país... ¡Asesinado... ¡Dios mío... no es posible! Y de nuevo se puso á mirar ia cara Je Luciano. ¡Malhaya! Es muy cierto- -prosiguió; -pero, ¿quiénes son los miserables, ios malvados, los bandidos que le han puesto en este estado? Santiago hizo signo de que nada sabía. Brigard continuó: ¿Dónde le habéis encontrado? El mudo dejó él farol, que le estorbaba, y sacando de s bolsillo la pizarríta, que no le abandonaba nunca, trazó brevemente la narración de lo eme había visto y oído. N El guarda seguía con la vista los movimientos de la mano, y leía al mismo tiempo que escribía Santiago. u- -En la tercera calzada- de los estanques, cerca del abrevadero- -murmuro. De seguro es un cazador el que habrá hecho, esto. Santiago interrogó con la mirada. ¿Por qué? -prosiguió Brigard. ¿Preguntáis por qué? ¡Pardíez- Es muy. sencillo... Habrá tomado á este buen doctor por uno de. los guardas... Tal vez era á mí á quien tenía destinado el tiro... Pronto, pronto, señor Santiago, es menester llevara! pobre joven ásu casa de. Coye... Voy á acompañaros. ¡Buena va á ponerse su madre! ¡Pobre señora! Sólo el pensarlo me estremece... -Id al paso, señor Santiago- y sobre, todo, nada de sacudimientos... No. tenemos la prueba de que haya muerto... Voy á vestirme en dos minutos y os alcanzaré. Después entró Bngard en su casa lo mismo que había salido; por la ventana. Santiago Habert siguió su camino. No habían pasado diez minutos y ya el guarda se le había unido, á pa 3O gimnástico. El puebleeito de MortfoHtaíne no es muy grande. Lo fue bastante, sin embargo, para que Santiago Habert, sil cufiado y el hijo de este último no volviesen á la casa hasta las ocho de la noche, después de haber visitado una docena de amigos. Muy sobrio por costumbre, Santiago Habert había tenido que resignarse á copiosas libaciones de ciareis. Sus ojos, más brillantes que de costumbre, y su expresiva pantomima, que suplía casi á la palabra y que todo el mundo comprendía, probaban que estaba un poco alegre. Sentáronse ala mesa. Los pollos decapitados, desplumados y guisados por Sylvia, obtuvieron entusiasta éxito. Bebióse á trago limpio á la salud de la convaleciente, y no se pensó en enganchar la yegua para la partida del mudo sino á las diez y media. A las once se ponía Santigo en camino. El carrito tenía un farol que habían tenido cuidado de encender, precau ción tanto más útil, cuanto que el marido de la nodriza de Leonida veía esta noche algo turbio. Llegando sin novedad á la Cüapeile- en- Serval, tomó el camino de Orry- laVille, y de Orry á la estación de Chántilly. I La línea era directa hasta allí; pero, una vez fuera de Orry, Santiago se re trasaba media hora si llegaba hasta la estación para tomar el camino de Cüye. -No soy tan tonto- -pensó. -Voy á pasar por él bosque... Tengo la llave de las barreras, llegaré á los estanques y á Latnorlay e; en el bosque tendré menos viento, y, además, iré más pronto á acostarme... Tengo la cabeza pesada. ge ha bebido demasiado. Parando su yegua frente á una ancha calle de árboles, el mudo bajó, abrió la puerta de la barrera, cogió la yegua por la brida, la hizo pasar al bosque, y volvió á cerrar la barrera tras sí. Terminado esto, subió al carato, y el viejo pacífico animal, partió á trote corto. Apenas había recorrido 150 metros bajo la cúpula de los árboles, agitados por el yiento, cuando se estremeció, y la yegua se puso á relinchar. Un tiro sonaba en elbosque. -Bueno- -pensó Santiago Habert; -algún cazador sin licencia que h ce de las suyas. De seguro acaba de matar un ciervo, una corza ó un gamo que mañana verán en el mercado... ¡Tienen descaro, después de todo, esos endiablados! Y después de esta reflexión dio un latigazo á la yegua. A los diez minutos llegó cerca de los estanques, frente á otra barrera que era preciso abrir como la primera. Con gran sorpresa suya, la yegua aspiró el aire ruidosamente, empinó las Orejas y se puso á relinchar repetidas veces. ¿Estaría por aquí el cazador? -se preguntó Santiago. -La agitación de Cocolte me lo hace creer. ¡Son una canalla estas gentes, pero pueden trabajar ien su oficio cuanto quiex an; no seré yo quieu los há de molestar! Después, saltando al suelo, se preparó para abrir la segunda barrera como había abier kJá primera. Gocolte pru. gió á relinchar y arañó la tierra con el casco, como un pur sang. -Pero qué e üo que puede tener este animal? -prosiguió Santiago. ¿Acaso J 3.11 ele. al lobo... Suele haberlos por este lado algunas veces, pero pocas.