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NUMERO 737 A 8 G M A R T E S 1 1 DEIUN 1O DÉ 1007. OCHO PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 6 í y A í. 1 MEDA. LLON CONMEMORATIVO ANVERSO Y REVERSO DE LA PLAQUETTE DE LA CONFERENCIA DE LA HAYA fOPLAS DEL MARTES. N U E V A INDUSTRIA ¡Cámara, quién te conoce ¡Cuidao que las cosas cambian 1 Yo que t e h é visto haeé meses luciendo sobre t u raspa una ropa más. ligera: qite la qué usan Las tres gracias, y. ahora llevas calcetines, que es el colmo. ¡Y que son rana? Miá qué color, y qué clase; tócalos c o n c o n f i a n z a dedicar dos carcajadas al señor Comillas- ¿Chipi? -Como te lo digo jimalas 1, y antes de un año tú vienes conmigo y con cuatro jacas, á comerte u n rial de callos á l a Bombilla; palabra. ¿Y ande has implantao la industria? -En Recoletos. ¡A g a r r a! pueá sí que eres t ú suave p a b u s c a r sitio... ¡Ahí- lagracia -Todo se hará, no hay que echir lat cosas á la rebata, que ciertos detalles fútiles, con el tiempo se susanan. -Bueno, pero explicat r que la impaciencia m ab- asa. -Me compro con cinco céntimos, ú con diez, un p a r dé caja; de cerillas de cocina, y en una atituz gallarda pie colocó en Recoletos, ú bien en la Castellana; tiende la. noche su. manto. ¡Ole las frases! -5- j N í Maura... marques- del Mixto. t- -Q u e m h a g a n duque del Remiendo rojo, ú lo que les dé lá gana; la custión es que h e resuelto uri probleina de importancia. -Pues chico, salú y cerillas. E s o es lo que me hace falta. -Y si te quiebra el negocio, ya tíés la primer ventaja; te tomas t ú las cerillas y se acabó lo que daban. ANTONIO CASERO ¿Y q u é c a m b i p l i a sido. ese? -C o m b i n a s q u e s e afiltracan. ¿Y c ó m o s e t e h av e n i d o esabicoca? Y c u á l es; ellb? -U n a industria qué es una. mina deplatá, jorque- mantengo, con e l l a á mi madre, á mis hermanas, y á un pedacito- de novia q u e t e n g o j u n t o á la plaza delaGebá, másibonita queun chisme deporcelana; v parece una licorera, tan rételimpia, tan blanca, t a n frágil empala risa; t a n fragüe p a l a s lágrimas. -Bueno; al negocio. r -El negocio e s d e l o s que te embalsaman elbólsilló del chaleco con parné, dinero ú pasta; es u n a peste de papiros de á veinticinco, queaplana; ésun negocio que atufa... ¿Bsdeásafe tida. ¡Gárgaras! es; de: tin porvenir, que puedes -Por tabla; es. de esas causalidades que á uno: le vienen rodadas; é lo que ocurreen el mundo; yd jne- dije una mañana, de es a que- te desayunas- con: un; t ostezpycon agua: ¿Qué es él. mundo? Un- rigodón, -y el socio que no lo baila -puede, ppnerse en. compota- V como cualquier mermelada; me eché. al aííayQien- iin- y 4 aelo, me fui por la Castellana, h i n o t k é á u n señorito unaiperra chica, y, pata; hágoté negocio; y mira qué ropita más serrana y qué pañuelo de nipis me apipiólp, y qué alpargatas yqvLé confor. -Si pareces v un esperman; -Muchas gracias. -P e r o sigues como enantes no lavándote la cara. lylegan los. coches; les digo a los cocheros: ¡Aguarda! y saludo á los señores, que Siémpre es un tanto. ¡Vaya! BIBLIOGRAFÍA libro que, formando parte de la, Bi- -blibteca nueyá dé escritores españoles acabá v de editar, con singular esmero y gustp, la casa delSr. Pérez- Villavicencio i El Sr. Insúa explaya en estas- páginas su cultura literaria, amena y variada. Su peráoíi a lidad ge; destaca del estilo gallardamente. A través dé su pluma refleja el país contenipíaiib y en q u e el autor hubo de- ijisp irarse saS típQSi costumbres y ambiente. Buena parte 4 libro está dedicada á Enrique Eederitp! Amíéí, dándonos la impresión que la lectura de sus obras más personales produjo eá l a sensibilidad del Sr. Insúa. I, a silueta que traza es perfecta, él juicio de sus críticos y panegiristas, completo. I O más espontáneo y simpático del libro es la descripción de la Ville- Violette. El Sr. Villavicencio realiza una buena obra. De. sus prensas h a empezado. á salir lujosamente la Colección clásica de obras picares- cas y en Septiembre inaugurará con volúmenes en 8. menor su Biblioteca literaria DALPES, POR D. ALBER- T O, NSUA ON QUIJOTE E N L O S É s t e e s el título dé! -Enciendo un p a r de cerillas, aplico la luminaria á IPS. Íaróles del coche, los señores dan la pasta, arrea él cochero, y d i c e ¡Adiós, ninchi, muchas gracias! Y así; hasta, que se me quedan total, que saco: á diez céntimos, cuatro 1 pesetiilas- largas. ¿Qué te parece? -Un problema; que- tiesdós linternas mágicas. por ojos, ¿Yá lossimones los das coba? -V. ambs, calla; yo nodestingo, a l a plebe, qué no d a más que palabras y mítines y aleluyas; mi fuerte es la aristógracia. -A ver si algún día t hacen BIBLIOTECA D E A B C 186 vez- de cruzarle. el rostro. LAS D O S BARONESAS 18? para ella en París unas muletas que ella llamaba piernas de respeto, este hombre se interesaba por ella mas que u n antiguo amigo; venía en su ayuda generosamente; no quería aceptar nada! Durante algunos segundos s e q u e d ó sin voz... Violenta emoción le oprimía la garganta. El viento soplaba huracanado; pero ahora azotaba la espalda de Jorge, en A l fin, c o g i ó u n a d e l a s m a n o s d e l d o c t o r y a p o y ó e n ella l o s l a b i o s l l o r a n d o ¡Ah! ¡Vos s í q u e s o i s bueno! -balbució. -Pero n o t e n g á i s cuidado... ¡Yo s e r é a g r a d e c i d a ¡T o d a m i vida... ¡T o d a m i v i d a! -N o h a b l e m o s d e eso, h i j a m í a y s e d feliz... -V o s s í q u e l o s e r é i s doctor... ¡V o s s o i s q u i e n m e r e c e serlo! l uciaho e x h a l ó u n p r o l o n g a d o s u s p i r o Jílarieta l e m i r ó f s o r p r é n d i d a V I b a tal: v e z a p r e g u n t a r p e r o l a criada gritó, s i n a b r i r l a p u e r t a r- S e ñ q r d o c t o r v u e s t r a c o m i d a e s t á í p r e p á r á d a -B i e n ¡V o y a l l á v -r y: i J 1- ¿Coméis a q u í? -p r e g u n t ó ¡M a r i e t a v -Sí, á e s c a p é -T e n g o q u e estar 1 á -lás s e i s e n P ó i n t á r m é H a s t a l a v i s t a i hijamía. 2 v -Hasta; la: vist; a; d 6 ct. ór. V ¿Meprometeis ¡entrar en; mi- tienda- la priineravez- -O s l ó p r ó n í e t o H a s t a m u yp r o r i t o f -H a s t a m u y p r o n t o y r é p i t o g r a c i a s I v u c i a ñ o e s t r e c h ó l a m a n o d e M á r i e t a y s e r e t i r ó q u e p a s é i s p p G h a n t i l l y? r -Grwesos nubarrones lanzados al galope como escuadrones; de Gaballería, velaban á veces durante algunos segundos- el disco sesgado de la. luna. I as alternativas de obscuridad profunda y pálida claridad, sücediéndose, daban al bosque aspecto casi fantástico. E n cie. rtos sitios, abrigados por alguna emraericia, las ráfagas se sentía poco. E n otros, ál contrario, los viejos y gigantescos árboles crujían, próxim o s á romperse. v Jorge llegó á l,o s estanques. Él sitio lé pareció más siniestro que cuando sé había alejado. iLalüna, al mostrarse entre las nubes, semejante ájUn navio encallado entre escollos, plateaba la cresta de las pequeñas olas, cortas y apiñadas, -y hacía salir de. e. lla. s luces fosfóricas. y Después, répentihaménte, cielo, tierra i y- agua se tornaban negros. t o s jungeos, al: doblarse, -parecían, gemir; hubiérase dinho que del fondo del agua sa- l íán quejas y suspiros. Costaba trabajo á Mr. de Nérvillé librarse de un sentimiento- dé vagoterrpr. Apresuró el paso y. llegó a l a caHe. mon. tuosague, desde ía- tercera calzada, conduce a l a estación de Charitilly. Allí se. detuyo arrimóse- al gigantesco tronco. de- la: haya que- extendía y- en trelazaba las vigorosas- ramas por encima de s u cabeza, y esperó con ios ojos fijos éh Ja. calzada déi és tanqtiej unas veces iluminado y otras en la. obsfcu. -ridad. i- Oprimido; estaba el pecho del miserable, y su respiración era- como u n silDid. o; siúembargp, -no temblaba; la infame, acción que iba- á cometer, no. le i d á b a m i é d o I a- m e s a e s t a b a p u e s t a e n la. s á l a b a j a t u c i á n o d H á i b l á y c o m i ó r á p i d a m e n t e y- e n s e g u i d a t o r i i ó i é l c a i n i r i b d e A Jas seis en- punto llegaba á la. posada: donde su: colega, de Sénlis le había citado. i Y Pointarmg. P a s a r o n diez ó. doce minutos. V Despejada momefitáneamente de t o d a nube, l a l u n a e x t e n d í a u n círculo b l a n c o p o r l a s orillas d e r r e s t a n q u e y d e í l a c a l z a d a J o r g e oyó: r á p i d a s p i s a d a s A p e r c i b i ó á d o s c i e n t o s p a s o s d é é l ü na f o r m a h u m a n a Es m i h o m b r e -m u r m u r o s i n l á -menor e m o c i ó n S e e c h ó a l h o m b r o s ü rifle, d e j a n d o a l v i a j e r o n o c t u r n o q u e l l e g a s e á b u e n a distancia. t e la- posadla se fueron los dos: ácasa de Petit, u n leñador á quien la caída desgraciftda de- u n árbol que. cortaba, había ocasionado iá. rotura de una iMrsde- Nerville n os e engasaba. r Este. Petit era el dueño del perro quehemos. visto mordería M a x d e T r é y e s a lp r i n c i p i o d é e s t a n a r r a c i ó n piéVna: v t Srdésgraciado süfría. el martirio, y, gemía, -tendido en su. cama, rodeado. de su mujér. é: hijos, qüé liprabáriá. lágrima viva. u ...íl osmedicósle aniináróri. cón buenas palabras lo mejor que pudieron, y cO- jne. n. zar. Qn: la- opéracipci, J. la; rga; y dolorpsa, á. la cual ños guardaremos muy b de hacer asistir á nticr; tebs lectores. Sahemos que esta. op. era. ci- ó. tj aunque- practicada. en. las más graves circuns- tanciasi había salido muy. bi. ei; hemos vistosa los: médicps; s. eparárse y á Jorge. dé Nervillé desandar él o para ir aponerse en ácecho I, a torment? u; c ¿abía disminuido... 7 Era, en efecto, el Dr. I uciajio d Hárblay, que volvía á Goye luchando, l o mejor qué podía, contra el viento. En, el. te, rreno d. escubierto- en que se encontraba, las ráfagas le impedían anda. r, háciéndole tambalearse. i. Apenas. ppdía conservar el equilibrio, mariteniéndóse en medio, de la calzada; Caminando algo encorvado, llegó á unos cíen pasos del que le acechaba. Un rélámp a -go- -iluimnó las máÍéza s. -Una. iaet 6 aaeió; a. seca fésónó. I, uciano. d Harbiay se detuvo, llevó s u s d o s m a n o s ala cabeza, giró sobre. sí mismo y cayó pesadamente... -Alo lejos repitió u n eco la detonación del rifle lueg no se oyó m á s a ú e e í r u i d o dé la t o r m e n t a Jprgé no ha. 6 ía hechp: ningún movimiento v