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MADRID, DOMINGO 9 DE JUNIO DE 1907. N U M E R O SUELTO, 5 CÉNTIMOS) jg) g gMg LOS JUEGOS FLORALES D E GRANADA CKÓNICA U N Í VER SAL I L U S T R A D A AÑO 111. NÚM. 735. S) S 2. É P O C A 1 -ii l iM i gt WBiiwag) J! s EL MANTENEDOR D. JUAN ANTONIO CAVESTANY LA REINA CE LA FIESTA, SRTA. TERESA GllAL Y MARTÍNEZ DABAN Fots. Santa Cruz. EL POETA PREMJADO D. AURELIANO DEL CASTILLO mará represente irna selección mental, es imposible evitar que tenga alguna vez acceso hasta ella la voz del vulgo. Mas cuando acontece en circunstancias como las de ahora; cuando, por unánime coincidencia, se trata de. que un nuevo espíritu barra las viejas é intolerables corruptelas que han puesto al sistema parlamentario en oposición con el país y hasta en peligro de desaparecer como armatoste inútil, no tiene perdón esa lenidad, y viene á demostrar una persistencia, una reincidencia harto significativas. No, señor de Unamuno. No debe usted disculparse por haber dedicado tan extenso comentario á cosa tan baladí. Ea cosa no es baladí. Es sintomática, es representativa de todo un estado de íJma que debemos empeñarnos en destruir y contra el cual es lícita é indispensable la rebelión. En ese incidente palpita una gran parte del problema pai- lamentario: la forma ahogando el fondo, la falsa elegancia sobreponiéndose á la franqueza y la sinceridad, el espíritu superfícial triunfando del espíritu realista y analítico, la cronicidad y la infeccióa prevaleciendo sobre la vida nueva y el aire liIne... En la interrupción de que tratamos están latentes las viejas levadura. s, los viejos prejuicios, las viejas insidias de los profesionales del Parlamento. De mí sé decir que si fi. ese diputado solidario ó i.l e la uj. a 5 oría, republicano, liberal ó independiente, me consideraría vulnerado eu mi inviolabilidad y eu mi investidura y) or una impertinencia Siemejaute. En realidad, convendría una lección t; omo la que usted echa de menos y fuera cosa de averiguar si el diputado que así obra defiende los intereses de su distrito ó debe devolver s: u acta. ¿Qué es esto? ¿Esi. án co ustituídas las Cania ras para la salud del país ó para distracción y regodeo de desociqiados 3 elegautones? ¿Son ellos los únicos dueños d é l a casa y han de mirar como intrusos á los que vienen asistidos de un sufragio legítimo, empujados por una opinión incontrastabíe, coca todos los títulos de una representación vei: az y sin ficciones? P uera una ignominiíi que continuara operando ese espíritu viejo. Los d iputados y senadores, los verdaderos niai. idatiiiríos de un pueblo, no son artistas ni juglares á quienes se oiga en virtud de su habilidad 3 pí ira una efímera y despreciable fruición estétiiía. Van á decir la verdad; van á exponer las qiuejas, los anhelos y las aspiraciones de la patiia. Su autoridad 110 depende de sus cualidadtís de histrión ni de su mérito de virtuosos y divos de la palabra. Depende de la causa á que se apliquen y de. la opinión ó espíritu pú. olico que hable, en realidad, por su boca. Esa batida contra el provinciano, esa conjuración contra el recién venido ue no cae en gracia, ese reventar novatos ese hundir ó EL ACHILLEION DE CORFÚ r uenta la condesa Sztaray, la dama de com pañía y confidente de la emperatriz Isabel, qtie al abandonar por tUtiiua vez su residencia de Corfú, en pie sobre la pasarela del Miramar contemplaba el AcMlléioih J con los ojos llenos de lágrimas murmuraba: Así como deseamos casar en vida á una hija amada para asegurarnos de que va á ser feliz, del mismo modo deberíamos vender, antes de morir, aquellas residencias que nos son queridas, para convencernos de que se las da un digno poseedor. Presentía la desventurada Emperatriz que abandonaba para siempre el lugar donde encerró sus amarguras y sus tormentos. La leyenda del cuervo de los Hapsbourgos ese cuervo que bate sus alas sobre el predestinado por la desgracia, iba á confirmarse una vez más eligiendo una nueva víctima, la más resignada, la más doliente. País de viejas lej endas rxustria, todo lo que á leyet: da huele cuenta con prosélitos, porque la vienesa, como toda mujer alocada y turbulenta, tiene todos los días su cuarto de hora sentimental. Y en este cuarto de hora de balada y dairc de lunc, bogando por el brumoso y azul Danubio- -que ni tiene bruma ni es azul- -os referirán esta vieja leyenda de los Hapsbourgos, tan vieja como la de la Dama hlanca de los Hohenzollern. No lo pongáis en duda, porque no faltarán espíritus crédulos que os juren que vieron al cuervo fatídico posarse sobre el coche que conducía al archiduque Rodolfo el día de la tragedia de Mayerling. Y la condesa Sztaraj; por su parte, afirmará que horas antes de ser herida la emperatriz Isabel por el estilete de Sipido, la dijo que presentía su fin próximo, pues la tarde anterior tm cuervo la rozó en la frente con las alas. Y lo creeréis. ¡Oh, poder de la leyenda... y del Danubio azul! la emperatriz del Achillc wn. templo consagrado á su héroe favorito, con su levantada columnata frente al mar, y en el muro del peristilo la inmensa tela que reproduce Ei irhmfo de Aquilcz. A bordo del Miramar, la Emperatriz corría los mares, y desde Ñápeles marchaba á África, volviendo siempre con una joya antigua encontrada en Pompeya ó adquiirida á peso de oro en Roma ó en Túnez, joya que iba á enriquecer la colección espléndida que el Achilléíon atesoraba. Allí, entregada á sus recuerdos, recreada en de cien millones gastó M ás Isabel en la construcción sus aficiones, disfrutó las linicas horas de ventura inefable que la vida la brindara, y en el centro del jardín, donde más de veinte mil especies de rosas, gracias al clima excepción rJ de Corfú, desabrochan sus pétalos c ernamente en flor, elevó á Ileine el luonuiuenlo que en su alma ya le había erigido. ¡Pobre infeliz poeta en cuya tumba falta el ramo de violetas que la imperial mano piadosa todos los años depositaba! A manos llenas derrochó el dinero en Corfú la Emperatriz, y tan enormes eran á veces sus exigencias, que el viejo Kaiser tuvo que llamarla la atención en diversas ocasiones, aun á riesgo de herir á aquella infortunada Majestad, que sólo ambicionaba crearse un pequeño paraíso para en él gozar los escasos momentos que el insomnio y el dolor la dejaban tranquila. A B C EN BARCELONA, POR MIGUEL S. OLÍ VER I PRONUNCIACIÓN DE LA No he tenido el CH, EN EL CONGRESO gustode oirpro nunciar al señor Salvatella la palabra Chamberí. En cuanto se me presente ocasión voy á suplicarle que la pronuncie en mi presencia, á fin de juzgar, con conocimiento de causa, si el Sr. Salvatella está capacitado para representar en las Cortes el distrito de higueras, que ya le concedió el actA en la anterior legislatura. He de confesar qxie me alarmó en extremo la interrupción de que fué objeto por parte de otro señor diputado. Como á la Historia no le es lícito callar nada, consideróme precisado á revelar el nombre del diputado interruptor: el Sr. Pardo García. EL ACHlLLhlON, ÜL CüRMí RESIDENCIA PREFBRJUA DE LA EMPEKATKJZ ISABEL Deberíamos vender aquellas residencias que nos son queridas para convencernos de que se las da un digno sucesor... No debían conocer estas palabras de la Emperatriz las gentes que soñaron con hacer de Corfú un Casino en competencia con el de Monaco; el P mperador, por su parte, tampoco debía recordar aquel deseo cuando autorizó á sus administradores para que entrasen en tratos con los sacerdotes de Noire Dame de la Rovlcl! Pero las reliquias aitíscicas encerradas eu el Achilléíon estremeciéronse indignadas, y quizá se animó doliente la figura del Cristo ante Pilalus que en la capilla bizantina pintó Munckaczy. No; no podía tolerarse que profanaran aque: 41 as reliquias los millonarios de- Chicago y las cocottes del boulevard, Y la protesta ha tomado cuerpo en un gesto del emperador Guillermo, que ha arrojado del templo á los mercaderes en el momento en que iban á posesionarse de él como amos y señores. ¿Que ahora da la vuelta por las Cancillerías este acto del Kaiser, pretendiendo atribuirle importancia política? ¿Que se le achaca el secreto designio de querer asomarse al Mediterráneo, su dorado sueño? ¡Qué importa! Más tarde ó más temprano ha de abrirse esa puerta del Mediterráneo que tan obstinadamente quieren cerrarle. Qué más da que sea ho 3 Corfú, si ha de ser mañana Trieste... Y, en tanto, la emperatriz Isabel se complace seguramente allá en su tumba si sabe que la residencia querida ha encontrado un digno sucesor en el Eoliengrin prusiano, y que el Achille wn de Corfú está amparado por el casco de plata que corona el águila de alas abiertas... José JUAN CADENAS El Sr. Pardo García sintióse herido, sin duda, en su dignidad de representante de la nación, al observar que la ch del Sr. Salvatella no era la r explosiva del castellano, no era acaso todo lo explosiva á que tienen derecho las Cámaras en momento tan solemne como el actual. Deploremos que el Sr. Salvatella se dejara arrastrar por la ch suave, propia del catalán, el francés y el italiano. Y mientras queda en casa vocalizando y haciendo gargarismos para no incurrir otra vez en el justo enojo del señor Pardo García, eelebremos que este señor se haya puesto de un salto á la cabeza de nuestros más distinguidos cancerberos del idioma. Pero he aquí que yo creía, como el insigne Unamuno- -cuyo artículo Sobre uiiíi interru ción acabo ele leer- -que el horno no estaba 3 a para bol los. Es decir, que había pasado el tiempo de la chirigota parlamentaria. Bueno es que ios idiomas sean hablados lo mejor que se pueda; pero conviene saber que el Congreso no es el Conservatorio Nacional de Música y Declamación. Resabios provinciales hay en todos lados, y es frecuente oír, en Madrid mismo, saqué y salcco, por chaqué y chaleco, para no hablar más que de la letra pecaminosa. Consideraba propia del viejo espíritu, i3 ropia del parlamentarismo vieiixjeu, esa intolerancia filológica que no transige, ni aun en las ocasiones de mayor gravedad para la patria, con las disonancias de pronunciación y de tono. ¿Se trata ahora de salvar los fueros de la prosodia, la pureza de la sintaxis, el esmero del bien decir, ó se trata de encauzar en pro de la patria común arduos problemas de sufragio, de soberanía y de reconstitueióii del Estado? ¿Cómo la primera vez. que la cursilonería histórica levantó cabeza eu el actual Parlamento, no fué arrollada, aplastada, definitivamente triturada por un grito unánime de mayorías y minorías? Ya sé que por mucho QU 6 una Ca- D. VALENTÍN GÓMEZ NUEVO ACADÉMICO DE LA ESPAÑOLA Fot. Compafiy. LA SRTA. ROSARIO MIRET Y BERNARD 1, A MAESTRA MAS JOVEN DE ESPAÑA Fot. FreudciUhaJ.