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NUMERO 729 A B C LUNES 3 DE JUNIO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1, PAGINA 3 MADRID, EN EL MINISTERIO DE FOMENTO EXPOSICIÓN DE LABORES ORGANIZADA POR LA SECCIÓN DE SEÑORAS DE LA UNIÓN IBERO- AMERICANA Fots, A B C PROYECTO PARA LA INS T R U C C I O N GENERAL DEL TIRO Comprende el folleto del general Primo de Rivera (además del preámbulo aprovechado en mi primer artículo) el proyecto formulado en 12 artículos (algunos glosados) otros siete ary tina Nota importante, total 12 páginas difíciles de extractar porque todo es substancia; peí o susceptibles de exposición sintética, que voy á intentan, sin poner, por hoy, nada de micoseclia. (Sien sea para defender la integridad é inde pendencia patrias, como las defendimos hace un siglo, poniendo en las montañas medio millón de expertos tiradores, bien para responder á compromisos diplomáticos, adquiridos por los Gobiernos y sancionados por la opinión, lo que necesitamos en primer término, y lo único que por el pronto está al alcance de nuestras fuerzas económicas y de nuestra situación militar, es una numerosa y sobresaliente Infantería, tan apta para el combate de guenillas como para la batalla campal; todo lo demás, jinetes, artilleros, ingenieros, servicios auxiliares puede esperar, y debe esperar á que ¿aya dinero y experiencia para reformarlo y peiíeccionarlo; el infante de primer orden es barato, está á nuestro alcance inmediatamente si queremos tenerlo. Otra cosa necesitamos: que el servicio milicar obligatorio no se considere por el país como repulsiva servidumbre de gente pobre; fiar en el Ejército voluntario á la inglesa, lo mismo que iiacei servir á todos los ciudadanos á la francesa son cosas que por caras nos están vedadas; hay que conformarse con una solución mixta, que a continuación se expone. Todos los españoles, físicamente útiles, podrán (si quieien) recibir desde los diecinueve á los veintiún años de edad, la instiucción y educación militares suficientes para que al ser declarados soldados, la servidumbre militar, en tiempo de paz, se reduzca á asistir á ejercicios generales y grandes maniobras, no naciendo vida de cuartel si lo desean; sólo los que hayan descuidado esta instrucción previa, tendrán que hacer vida de cuartel hasta que sean dados de alta en la general, ó de Infantería, y en la especial de otra Arma ó servicio á que queden afectos. (Esto último no está muy claro en el pjoyecto respecto á Caballería y Artillería. Bn tiempo de guerra sirven todos. Para facilitar esta instrucción previa, poniéndola al alcance de todos, se establecen en todas las localidades donde haya puestos de Guardia civil depósitos de armas y municiones custodiados por ésta y á disposición de un oficial instructor (ayudado por un soldado) el cual instruirá á los mozos que lo reclamen, gratuitamente, salvo el pago de cartuchos que empleen en la práctica del tiro, y aun este pago se lebaja para la gente pobre á 10 céntimos por cartucho, cantidad que deberán abonar los Municipios. En los puntos en que haya guaii icióc e 1: nie o de instructores será protículos relativos á movilización y concentración, ni porcionado al número de mozos presumibles. Basta lo espuesto, sin entrar en detalles (muy pensados y resueltos con un gran sentido práctico) para decidir que aceptado el plan del general Primo de Rivera se obtendrían dos resultados: i. Que todos los españoles recibirían instrucción militar suficiente para ingresar como útiles soldados de Infantería en las filas de esta arma en un momento cualquiera posterior al cumplimiento de los veintiún años; para la inmensa mayoría, inmediatamente; para una mimoría, 4 oco después de esa fecha. 2.0 í ue quedaría suprimida la irritante desigualdad de la redención á metálico, sin caer en la utópica solución del servicio obligatorio sin redención. H ás extremos importantes merecen ser pnes tos en relieve y aplaudidos y recomendados al Parlamento y á la opinión; pero ya en esos no me avengo al mero papel de expositor, sino que necesito ejercer de crítico, y por eso quedan para otro día. JENARO ALAS f OPLAS DEL LUNES. ENTRE TIMADORES -Vamos, ao llores y dime, si pué ser, lo que te pasa y qué penita te roe yjqué tristeza te embarga, Es que se ha dao mal el día y no has cogió ni raspa? ¿Es que son los remontoiuí modernos de hoja de lata, y ni con lupa se ve un reloj de los de marras? ¿Es, por casual, que has oído que el Curtía J el Tartaja han realizao sus trabajos de alcantarillas, con gracia, y han repartió á catorce machacantillos por barba y la pelusa te ciega y el amor propio te exalta? ¿Es que te da mucha grima, ú es que te mueres de rabia porque no hay un tarjetero medio decente en España, pues en ellos no se encuentran más que cédulas y trampas? ¿Es que ves que la carrera se está poniendo muy mala, y, de seguir como ahora, caminamos, por desgracia, á la huelga, y con la huelga á la emigración? Di, habla; ¿qué queja tiés tú del mundo? ¿Qué envidia tiés tú de nada ¡si eres tú, de los ladrones, el ladrón de más pestaña; sí donde colocas tú esas manitas de plata, honras el bolsillo ajeno, dímelo, qué t anonada, y qué te compunje el rostro, y qué te atortola eLalma? Echa tá por ese pico; cuéntame todas tus lástimas que, á fe ófe ladrón honrao, yo procuraré aliviártelas- -Qué quieres tú que me pase, msizne y noble Zamarra, que por mis achares sufres y de mi llanto tapiadas, oh, dizno y noble ladrón, conrpañerito del alma, que igual quitas un bolsillo que una tristeza arraigada, déjame tú que te cuente de mis penitas la causa: ni es por custiones de envidias ni es por custiones de faldas, y dime si es el Millán aquél que nos mira. ¡Ni agua -jFífate bien! ¡Ni por pienso! -jPa mí que sí! Que no, vaya! -Porque ese Astray, se l astray, y no deja pasar rata; y vamos á seguir... sigue. -Pues, sí, chico, miá que lágrimas y qué entíemecido estoy todo yo. ¿Cuál es la causa? -Óyela y reza al uniíson, y al oírla, una plegaria; ¡Murió el Nifio de la Gloria en el sitio de las Mavasl (1) ¿Y quién le dejó en el sitio- ¿Quién ha de ser? Una bala y en sus últimos momentos dijo que también se hallaba V herido el Pernales. Calla! no me lo digas, Gurriato, que si el Pernales no sanas perdemos una eminencia; ¡ahora comprendo tus lágrimas 1- ¡Ya ves, chiquillo, el Pernales! ahí, como quien dice, nada; la figura más saliente y más popular del mapa; el eminente Pernales, el émulo de Panchampla- se no muereí- -Tal creo; es un tigre de Bengala, porque, al ilustre Pernales, ni le cogen ni lo matan! Es un chacal! -jEs un corzo Es un jabato! ¡Es un águila? y el despernalizarante que le despernalizara, buen despernalizador tenía que ser, Zamarra. ANTONIO CASERO -jCómo ¿Qué has dicho? -1,0 que oyes. MADRID. COGIDA DE cPEPETE AL ENTRAR A MATAR EL ÚLTIMO TORO DE LA CORRIDA DE AYER Fot. Irlaoyen. (1) VCL moro.