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MADRID, SÁBADO 1. DE JUNIO DE 1907. N U M E R O EXTRA. 10 CENTlMOS) aíf) f) g Ig. -JÍ. JI... I L ft mmak IB H ti mmmBi mmm CRÓNICA UNIVERSAL I L U S T R A D A AÑO IIL NÚM. 727. gjf 2. É P O C A MADRID. EN LA IGLESIA DEL BUEN SUCESO S. M. EL REY Y SU SÉQUITO PRESENCIANDO EL DESFILE DEL BATALLÓN DE WAD- RAS AL SALIR DEL RESPONSO CANTADO AYER EN SUFRAGIO DE LAS VICTIMAS DEL ATENTADO DE? i DE MAYO DE IQO 6 Fot. Goñi. EN EL P R E S E N T E NUM. EXTRAORDINARIO Incluimos el suplemento ilustrado de dieciséis páginas G f c N T E M E N U D A que deben exigir toaos nuestros suscriptores y compradores PRECIO: DIEZ C É N T I M O S EN TODA ESPAÑA li IS iimi nm M COLONIZACIÓN INTERIOR 11 a Memoria áel ministro de Fomento sienta el principio, y, además, le razona y documenta, de que el aspecto más grave del problema es el que se refiere á la despoblación del campo y al abandono de su cultivo, porque la agricultura pierde, no sólo á aquellos que abandonan á España, sino á los que dejan el campo por la ciudad, transformándose de obreros agrícolas en obreros industriales. Es, pues, indispensable buscar también la nivelación de la corriente del campo á la ciudad, compeíisándola con el establecimiento de nuevas colonias y familias agrícolas, colonización interior sumamente fácil y necesaria por estar inculto mucha parte del territorio, al menos en tina manera intensiva Del último trabajo publicado por la Junta Consultiva A g r o n ó m i c a r e s u l t a que de 50451.688 hectáreas que forman la superficie de nuestro suelo, 4.693.261 son totalmente improductivas, 24.055.547 son de montes, dehesas, etcétera, y 21.702.886 están dedicadas al cultivo, especialmente de cereales, leguminosas, vid y olivos. L, a cifra de terrenos enteramente incultos representa un 9,32 por 100 de la superficie total, y no puede considerarse como exageradamente elevada si se tiene en cuenta que en ella se comprenden ios cascos de todas las ciudades de Kopaña. los caminos, ríos, lagos, etc. y su- L perficies considerables de roca viva incapaces de dar producto alguno; es, pues, probable que esa cifra no pueda redu irse mucho ni en gran proporción, aunque se aumente la intensidad del cultivo del suelo. Esta superficie, aunque improductiva para la agricultura, presta á la nación ua servicio tan importante como el de contener las vías de comunicación de todo género, que tan necesarias son para el desenvolvimiento de la riqueza, y en este sentido no debe inquietar su gran extensión, puesto que se comprenden en ella además extensas superficies de rocas eruptivas en la que todo cultivo es imposible, si bien debe tenerse en cuenta que en esa cifra total hay también terrenos verdaderamente incultos que pudieran convertirse en productivos. De mayor importancia es el estudio de la cifra de terrenos cultivados, que suman un 43 por 100 de la superficie de nuestro territorio, porque una gran parte de extensión está sometida á un cultivo sumamente imperfecto y rudimentario que sólo consiente obtener una parte muy limitada de la producción de que el suelo es susceptible, especialmente en la dedicada á la siembra de cereales, en la que un aumento en la intensidad de los métodos de explotación permitiría obtener un importante crecimiento de la producción y un desenvolvimiento considerable de la riqueza agrícola. El atraso lamentable con que se trabaja el campo, la falta de empleo de abonos, químicos, de máquinas agrícolas y de cuantos elementos caracterizan los modernos sistemas de explotación del campo, son causas determinantes de 1 a escasez de su rendimiento y de su progreso; su mejora y su adelanto científico contribuirán muy eficazmente á la desaparición de las crisis de la producción, tan frecuentes en España, y al mejoramiento de las condiciones económicas de la vida nacional. Sería de gran interés distribuir y clasificar por la calidad é importancia de sus productos esos 24 millones de hectáreas clasificadas como dehesas de pasto y inonte, pero el catastro no está terminado más que en algunas provincias andaluzas. Sin embargo, reuniendo datos de donde lo clasificaron, ha podido h a c e r s e con niayor exactitud; resulta un total de 6.184.879 hectáreas de terrenos baldíos, de páramos, eriales, etc. y hay que tener en cuenta que no ha podido hacerse la clasificación de montes y baldío en algunas regiones agronómicas enteras y en muchas provincias de las demás, por lo q u e puede admitirse lógicamente que los terrenos en absoluto incultos, sólo utilizables para el pastoreo libre, vSuman unos 10 millones de hectáreas, y que de ellos una parte muy importante y principal es susceptible de roturación y cultivo, del mismo modo que los terrenos destinados á montes y dehesas, pueden tener un aprovechamiento mvicho más perfecto. Demuestra también la diferencia de producción de nuestro suelo, la población correspondiente á cada kilómetro cuadrado. Holanda tiene 213 habitantes por cada kilómetro cuadrado; Inglaterra, 149; Italia, 131; Alemania, 114; Suiza, i i i Portugal, 104; Dinamarca, 85; Francia, 84; Austria, 80; España, 40, y Suecia y Noruega, 30. No hay, por lo tanto, otra solución del problema planteado que aumentar la intensidad de los cultivos, ó autnentar, y esto es lo más prático y fácil de realizar, la superficie cultivada, pues hay además que tener en cuenta que Holanda, Inglaterra, Alemania, etc. mantienen desahogadamente y en buenas condiciones económicas más de 200 ó más de cien habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que en España se vive pobremente por la escasez de productos que el suelo rinde. Hay, en resumen, un problema grave que resolver, planteado por la intensidad de la emigración, por la despoblación del campo y por la escasez de la producción agrícola, y á ese fin tiende el proyecto del Sr. González Besada. ANALES DE UN DIPUTADO escuchar: al Sr. Canalejas en el Congreso; aiSr. Maura en el Senado. No pueden darse hombres más diversos que estos dos hombres; la palabra, en cada uno de los dos, responde a u n a personalidad íntima. El Sr, Canalejas es un róihántico; el Sr. Maura es un clásico. Uno es en su indunientaria un poco descuidado; no pone atención en el n; como estas grandes figuras de nuestra hi. stoi: t contemporánea, de nuestra democracia- -Riur, Rosas, Sagasta, Calvo Asensio- -para él el atavío exterior no es una cosa esencial; parece que en su persona, en lo más externo, en! o más visible, hay ese abandono, esa llaneza, esa indiferencia ligera, simpática, que encanta á las m. uchedumbres, que pone confianza cu v visitante sencillo. En el Sr. Maura es todo io contrario; su indumentaria es irreprochable, impecable; no hay en su traje nada de uiá. ní de menos; no relucen en su persona joyas llamativas, inútiles; pero todo lo de su trnje es bueno, selecto, y domina en todo su atavío esa nota de sobriedad, de corrección, de atildamiento noble y severo que cautivan nuestra atención en los viejos retratos de los doctririarios franceses, de los parlamentarios sajones. Si os acercáis al Sr. Canalejas, una sor. ri. í. i efusiva y amable surgirá súbitamente en sus labios; estáis en presencia de un amigo, de un afectuoso, de un viejo amigo; él cogerá vuestra mano con un apretón efusivo; él se la llevará al pecho con una sacudida nerviosa; él os dirá un reproche porque habéis tardado muchf en verle ú os hará una protesta cariñosa de su amistad. Con el Sr. Maura es cosa distinta; el salón donde entráis es de tonos severos; los muebles son recios y nobles; el ilustre político, si sois un conocido suyo, os sonreirá, pero VAI sonrisa será leve, apenas esbozada; él no os dará precipitada y efusivamente la mano; él no se la llevará sobre su pecho; os indicará con un gesto sobrio y sencillo un asiento; os sentaréis; se sentará; poco á poco, con u n a palabra parca, noble, os irá diciendo las cosas; no habrá en su conversación gestos exagerados; no n o s HOMBRES Un amante del arte de la habrá exclamaciones; no habrá carcajadas: palabra hubiera encon- todo transcurrirá como transcurren las aguas trado ayer tarde ocasión de escuchar á dos de un río claro y profundo; y cuando os levanoradores de tipo bien distinto: hubiera podido téis para marcharos tendréis la sensación dv