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HUMERO 725 A B G. JUEVES 3o DE MAYO DE J 907. OCHO PMJINAS. EDICIÓN PAGtMM 6 hOS REYES DE NORUEGA EN PARÍS LA REINA MAUD (1) Y LA ESPOSA DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA FRANCESA 2 su hija, la niña declara á su padre que no hará nada para contener la enfermedad que la mata, y que tan pronto como la religiosa salga de allí, ella enfrará en un convento. ¡Heme aquí ya sin, hija y sin esposa! -exclama el prefecto, cayendo desvanecido sobre un sofá. Tal es, en resumen, el desenlace de esta obra, que el público literario y distinguido deí Odeón ha acogido con gran simpatía. EL REY HAAKON (1) Y MR. FALLIERES (2) C N EL CARRUAJE PRESIDENCIAL Fots. Rol C largo y nos recuerde algunos trozos de Armai- entre una tempestad sinfónica sin poder domi- ques; cuatro millones de caballas; 700.000 kilos llis, de Gustavo Doret. Y conste que éste no es nar el incesante furor de la cuerda, del cobre de salmón y 600.000 langostas. el solo recuerdo que proporcionan los cuatro y de la madera! Para esta enorme exportación, -de mercanactos de la obra; pues el autor, de la música se p. MORAcías, á las cuales hay que agregar para conserha auxiliado de todos los motivos wágnériavarlas verdaderas montañas de hielo, Norue nos que ha podido asimilar á s u partitura: prega emplea una marina mercante cuyo tonelaje ludio de Lohengrin, murmullos de la selva, de (1.486.000 toneladas) es superior al de la mariSiegfriedfy hasta hay, quien asegura que ha en- na mercante francesa (i.2i7.oooio neladas) contrado una Ürmelodia del Rheingotd, sin Esa pesca, convenientemente salada, es el hablar dé ciertas reminiscencias de los Maestros alimento principal de aquel pueblo y sobra cantores NORUEGOS Parístiéneensusenoen muchísima para enviarla á todos los pueblos N LA OPERA. LA CA- Desgraciadamente En cuanto á la orquestación es hirsuta, ás pstos momentos al rey del mundo. TALANA OPERA EN h a y q u e confesar pera, escabrosa, sin pensamiento melódico. Los de Noruega. París, que se pirra por los reyes, Un pueblo tan reducido tiene, sin embargó, CUATRO ACTOS, CON que la crítica espe- temas nacionales que hubieran podido dar á por lo mismo tal vez que es un pueblo republi- la cuarta marina mercante. I a primera corresraba algo mejor del esta obra algún color local, son deslabazados cano, se vuelve loco festejando á Haakori VIL ponde a Inglaterra, la segunda á Alemania, la UN PROLOGO DE MES- autor de Les Giron- y están ahogados entre tanta hojarasca. Hay en esta ocasión un motivo más para ese tercera á los Estados Unidos, la cuarta á NoSIEURS PAUL FERR 1 ER dins. Pero La- CataPor otra parte, la instrumentación es pesaruega y la quinta á Francia, á pesar. (de, tener lana ha, resultado da y estrepitosa, hasta tal punto, que la voz de júbilo. El pueblo francés es muy patriota. No- ésta tres mares, colonias y 9.000 millones de Y LOUIS T 1 ERCELIN, una obra antimusi- los cantantes: no queda jamás descubierta; la ruega es el único país europeo que nunca ha francos de comercio. ARREGLO DE TIERRA; cal desde el princi- música aplasta al cantante bajo el enorme peso estado en guerra con Francia. Como todo pueblo marinero es aficionado á Es aquélla nación verdaderamente original. BAJA DE D. ÁNGEL pio hasta el, fin, y dé la instrumentación. Sólo el bailable merece la bebida, Noruega atiende con gran solicitud GUIMERA el libreto, lo mismo mencionarse. Terpsícore, dignamente represen- Sus tiempos románticos de aventuras pasaron. á combatir el alcoholismo. ¿Cómo? La venta Hoy es uno délos pequeños pueblos más laboque l a partitura, tado por la Zambellí, ha estado elocuente; sus riosos del mundo; 2: 240.000 noruegos viven en del alcohol está, monopolizada go r una Socieactitudes armoniosas y etéreas proporcionaron un territorio: qúé ño: es mayor que las tres dad privada que no tiene íteíedio percibir La acción, en realidad, no empieza hasta la el único momento delicioso de la noche. cuartas partes ae Francia. El departamento del más ganancia, que un 5 por, ioo. de p capital. mitad del acto. segundo; todo lo anterior puede Entre el ensayo general y la primera repre- Sena, con 1.400.000 habitantes más que Norue- Las ganancias que excedan de eseiaterjesdel considerarse como un derroche de verbosidad sentación, los autores dieron algunos mando- ga, es 667 veces. menor que este reino (480 kilo- capital se consagran á obras- de, humanidad, y, inútil; y los libretistas, sin dudá para dar al au- bles á La Catalana, y ahora cabe preguntar: metros cuadrados tiene el departamento; 327.447, sobre todo, á la propaganda antiakoliplícá: tor de la partitura motivo de prolongar el efec- ¿Gustará la obra así aligerada? De, desear es. Noruega) Los encargados de las tabernas tienen sueldo to musical, han alargado la obra agregándole que así sea, aunque considérase poco probable. Por kilómetro cuadrado hay en ei Sena fijo, y no tienen comisión alguna sobre; la ven un prólogo sin pies ni cabeza, en el que figuLas decoraciones son verdaderamente her- 7.662 habitantes, y solamente siete por kilóme- ta; así es que no tienen el incentivo del negoran todos los entremeses de la música sinfóni- mosas, y el vestuario, salvo algunos ligeros tro cuadrado en aquel país. cio para procurar mayor consumo de bebidas; ca que el maestro ha podido resumir en una detalles, se acomoda bien á la verdad. La mise Pero la actividad suple ál número. Los Además, les está prohibido terminantemente overtura discretamente hecha. Hay que decla- en scene es perfecta y concebida á maravilla. 100.0 Í 30 pescadores de Noruega sacan del mar probar una gota. rar, sin embargo, que el prólogo es lo menos ¡Lástima grande que los artistas hayan de- por término medio al año 70 millones de bacaAsí, por esos medios, por el trabajo y por la malo que tiene La Catalana, aunque, peque de rrochado su talento y su esfuerzo para cantar laos; un millón de hectolitros de sardinas arén- virtud, son grandes los pueblos chicos. ¿7. CRÓNICA DE ACTUALIDAD E 158- -Está bien, señor barón. El joven entró en su gabinete, se sentó en su despacho, escribió y firmó algunas líneas; sobre un pliego de papel de cartas, dobló, este pliego, lo metió entre las hojas de una Agenda que llevaba siempre consigo, y bajó. Leonida no había tenido, más tranquila noche de sueño que su marido. Sobre las ocho, ya levantada y vestida, llamó á su doncella y la dijo: -Haced el favor de buscar á Santiago Habert y enviádmele acá, necesito BIBLIOTECA DE A B C hablarle. LAS DOS BARONESAS 159 1 A los cinco minutos el marido de la nodriza de I, eoñida estaba presente. -Mi viejo amigo- -le dijo ella. ¿Sabes el camino que sigue el doctor todas las mañanas al venir al chalet? T El mudo hizo un signo afirmativo. Leonida prosiguió: -Vas á colocarte en. este camino y. esperar á Mr. d Harblay. Te acercarás á él y le harás comprender que deseo hablarle antes de que haga su visita ál séñor. bárón. Es. de mucha importancia; I a mirada de Santiago- Habert expresó sorpresa. ¡Se trata de algo graveí ¡Marcha... Santiago Habert, un poco inquietó, pues raras veces conservaoa su tran quilídad de espíritu cuando se trataba de Iveonida, dejó el ehalet, salió del parqué, y fúé aponerse al acechoen el camino del bosque que orilla las praderas y conduce áCoye, donde sabemos vivía I, Uciano. Echóse al pie de un gran árbol, sobre un otero de césped, con los ojos vueltos hacia ti camino por el cual el doctor debía llegar. Después de un cuarto de hora de completa inmovilidad, se levantó bruscamente, sacó delbolsillo la pizarrita y ellápiz, y escribió las siguientes líneas: Mad. I eoriida de Trévesos espera en, el chalet, y desea hablaros antes de que hagáis vuestra visita al barón. Es asunto grave. Después colocó al lado suyo la pizarra y volvió á esperar. Un pó. cóantes d e lás nueve, L- uciaño d Harblay apareció a l o lejos. Santiago dejó su puesto de observación y se colocó en el camino. El doctor venía lentamente, con los ojos ñjos en el chalet- que á través dé tos: árboles se entreveía: Sin duda esperaba adivinar en una de las entreabiertas ventanas las líneaspuras de un rostro adorado. Su preocupación era tan- profunda, que no, vio á Santiago Habert hasta llegar á muypócos pasos; de él. I, a vista del mudo le hizo estremecer. Sintió extraña conmoción, mna especie de Opresión en el pecho... I e pareció que iba á saber alguna desgracia repentina. Santiago Habert se dirigió á él apresuradamente. ¿Me esperabais? e preguntó el doctor. Un movimiento de cabeza respondió: ¿Sucede algo de aiíormal en el chalet? El mudo presentó, su pizarra al médico. Después de haber leído. Mr. d Harblay frunció las cejas y se puso un poco Balido. -si Echóse alfiie de un gran árbol, sobre un otero de césped... Devolvió á Santiago su pizarra y le preguntó: ¿Me acompañaréis al chalet? La pantomima del mudo significaba claramente: -Sókk de vos tienen necesidad... Id pronto... IvUciano apresuró el paso. -Ella me llama- -pensaba. -Me manda á buscar. Tiene necesidad de nal jAcaso se ha separado de pronto de su estudiada frialdad? ¿Va á ser más con-