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NUMERO 754. A B C. MIERCGLES 29 DE MAYO S E 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN Í. Otros festejos, de carácter pbpular, comple las flores y 5.000 fraíleos lo que cobró el buen taran el programa organizado por la. colonia pastor por- casar á la parejita amorosa. italiana. V PAG 3 l periódico italiano JJ Tirso, dice que el maes- tro Filiasi, de grandes esperanzas para el arte lírico, ha decidido entrar en un convento. El maestro, que habitaba! en Milán, se enamorólocamente de una señorita y cuando faltaban pocos días para el matrimonio, ella cayó gravemente enferma. Filiasi experimentó tal dolor, que abandonandoinmediatamente Milán, se retiro á Nápoles á pesar de los consejos de su amigo in separable, el editor Souzogno, é insiste en su st propósito de retirarse á un convento. Para el viaje denovíos por Europa calcula Corey que gastará un millón de francos. Si viene á Madrid, supongo que los fondistas le presentarán una cuenta digna de su importancia. Ya saben, Corey, millonario. No tiene pérdidX 53 T N VETERANO D É L A GUERRA DE AFRJ CA Anda por esas calles y paseos dé Madrid, haciendo oficios de guarda, un pobre viejo cargado de años, de necesidades... y de gloria. Pero la gloria en estos casos és lo de menos. El señor alcalde de Madrid puede hacer con ese pobre veterano algo que, sobre ser justo, sea también popular. Veamos quién es el héroe de quien vamos á hablar. Miguel Pérez López, que así se llama, tiene setenta y siete años de edad. Ingresó en el Ejército el año 1857, quedando en Toledo de guarnición con el regimiento de Segórbe á que fue destinado, y en Julio del año siguiente pasó de igual servicio á Valladolid, dónde permaneció hasta el mes de Agosto de 1859, que con su batallón vino a Madrid, y desde aquí fue destinado á formar parte del tercer Cuerpo de Ejército que se organizó en Málaga á las órdenes del general D. Antonio Ros de Olano, quedando en dicha capital hasta el 18 de Eebrero de. i86o, qué se incorporó á su EL EMINENTE CIRUJANO D. JOSÉ ORTÍZ DE LA. TORRE, DEL HOSPITAL PROVINCIAL DE MADRID Fot. Walter. días, después de media, noche, en el hotel Gothatn, la Srta. Gillmann, ex corista, y el señor Corey, millonario y presidente de uno de los trusts más fuertes de los Estados Unidos. Su. personalidad tiene tal importancia que todos los periódicos publicaron durante algunos días amplísimas noticias sobre la boda. La ceremonia nupcial se celebró á media noche, porque la esposa no quiso desposarse hasta que terminara el día 13: El New- Yorh World publica una extensa información, de la que se deduce que la. boda, con todos sus gastos, le há salido al millonario por un pico de 20 millones. La comida nupcial importó 25.000 francos. La decoración del salón para el acto, puede calcularse- en otro tanto; 5.000 francos costaron R n Nueva York se desposaron hace unos i ¿y í UN VETERANO DE ÁFRICA MIGUEL PÉREZ LÓPEZ, GUARDA DE ARBOLADOS EN MADRID Fot. A B C batallón en el campamento junto á Tetuán hasta el 23 de Marzo. Siguió hacia Tátíger, se halló en la batalla sostenida en los llanos de Tetuán y alturas de Wad Ras alas órdenes del general Turón, mandando en jefe el general don Leopoldo O Donnell, y firmadas las bases preliminares de la paz volvió á acampar junto a Tetuán, donde continuó hasta el 7 de Mayo, que con su batallón marchó á Ceuta y luego á Barcelona para quedar de guarniciónliasta fin del año 1861 que obtuvo la licencia absoluta. Por el mérito que contrajo en la batalla de Wad Ras le fue concedida la. cruz de María Isabel Luisa. También está en posesión de la medalla de la campaña de África. En la actualidad es guarda de paseos y arbolados de la Villa, en cuyo destino lleva mur chísimos años. ¿No sería. una obra de justicia, dé patriotismo y hasta de caridad atender á ese pobre viejo que con todos sus años y todos susservi- cios á España, está poco menos que de barrendero en Madrid. El señor alcalde lo dirá. MAPAMUNDI ü n un circo situado en las afueras de Roma ocurrió el otro dia un suceso emocionante. El domador dé fieras Marcel, entró en la jaula del leopardo. El. animal, se. mostraba durante los ejercicios nervioso, -impaciente y con alguna resistencia al trabajo; Llegó él. último número, que consistía en sostener en alto el domador al leopardo. El domador, lo alzó sobre su Cabeza, y en éste momento el animal abrió 1 la boca é intentó morderle en el cuello. Rápidamente Marcel lo tiró al suelo, preparándose, a l a defensa. E l leopardo, dando un salto, se abalanzó sobre su domador, hiriéndole en el brazo. Marcel, sin perder la serenidad, le castigó con dureza, y el animal entonces, sugestionado, ee fue dócilmente á un rincón, de la jaula. El público, con ansiedad suprema, siguió la lucha, ovacionando á su salida al domador, que fue asistido inmediatamente por un médico. Entre laS protestás del público que se oponía resueltaniente, una vez curado, entró Marcel en la jaula, sin quey afortunadamente, se. repitiese el desagradable suceso. e é H á ítsiyiíacfóf é -Londres, entre los miem- bros de la colonia italiana, un comité que ge propone celebrar él primer centenario del nacimiento de Gáribaldi. El programa no está, aún determinado, pero desde luego la colonia italiana reéorrerá con músicas y banderas las principales calles de Londres para depositar una corona sobre la lápida que recuerda la permanencia de Garibaldi en Londres en 1863, en casa de la familia Sutherland. Con. motivo de esta ceremonia, el marqués de San Juliano, embajador en Italia, pronun- ciará un discurso conmemorativo. MADR 5 D. EL RECORD DEL GUADARRAMA í MR. W 1 LTON, EN EL cÁ RRÚAJÉ: AUTOMÓVIL EN QUE ACABA DE BATIR- EL RECORD DE LA SUBIDA AL GUADARRAMA I a Liga española ará. K- ínsímeción popuJL lar, deseando divulgar todos aquellos co- nocimientos que sean, de utilidad pública, tie- i ne el honor de dirigirse á toda persona ó en. tidad, agrícola ó industrial, que cuente cor medios de. poder obtener proyecciones ó cintas cinematográficas de sus productos, medios de producción, maquinaria, talleres, laboratorios, etcétera, etc. ofreciéndoles darlos á conocer con la condición, indispensable de que sirvan parala enseñanza, divulgándolos tanto más. cuanto más á propósito sean para la demostración práctica y técnica. LIGA DE INSTRlíCCJQISr! POPULAR; 8 ÍBUÓTECA DE A B C 154 9. AS DOS BARONESAS 155 -Ya lo veis, amigo mío, a pesar de vuestra repugnancia, es necesario, deci diros. á hacer lo que os pedía al principio de nuestra conversación... ¿Cuánto tiempo necesitaréis para extender las actaá? -Bastará un acta sola, cambiando los nombres, y puedo hacer la minuta en una hora. Leonida miró: al reloj, y dijo: -Son las once y media... A l a una Jorge de Nerville vendrá á buscaros... Sentaos delante de esta mesa y escribid. -Es menester obedeceros, puesto que no se os üuede convencer... Cedo -Y yo os doyrniles de gracias... -Necesito algunas aclaraciones. -Hablad... ¿Me habéis dicho que queréis constituir una renta en favor de vuestra. suegra y de vuestro primo político? -SÍ. -Renta vitalicia para ambos. -Sí: El capitáí quedará en vuestras manos, y vos os encargaréis de Cóiocarlo... -En caso de fallecimiento de uno de los pensionistas, volvería á vos la to- talidad. ó la parte de este capital, esto 1 es, entendido... -Sí, y el capital iría, á mi marido si yo muriese antes que éí- ¿Cómo serán pagados los intereses? -P o r semestres. ¿Anticipados? S b -Es. todo lo que quería saber. El notario se sentó, cogió una pluma y en papel blanco extendió la minuta queedebía, con un simple, cambio de nombre, servir para las dps actas. L nida, silenciosa, parecía mirarle escribir; pero su pensamiento estaba en otra parte. Una espantosa lucha se efectuaba en su. alma entre el amor y el deber, y éste vencía. Durante tres cuartos de hora, sólo el mido monótono de la pluma de acero de Emilio Auguy sobre el papel interrumpió el silencio. Por fin la pluma se detuvo. La minuta estaba terminada: -Ahora- -dijo; el notario- -reclamo vuestra atención para la lectura que voy á haceros. -Soy toda oídos. El notario leyó el documento. Kl acta realizaba por completo las intenciones de la joven. -Eso es, amigo mío- -dijo; -pero la hora sé acerca y no podréis, antes de marcharos, escribir dos copias de esta minuta. -Por eso, voy á í ogarps que, me firméis dos hojas en blanco, de papel se naclp, qtie se llenarán en el estudio. -Kstóy dispuesta. -Esoribid: Aprobada la escritura qué precede, y de la otra parte -dijo- firmad. Mad. de Tréves escribió y firmó dos veces. ¿Cuándo tendré las actas? -preguntó en seguida. -Yo mismo las traeré mañana, ó más bien, hoy a l a s tres. ¡Cuánta molestia para vos, amigo mío! -No nos ocupemos de mí, sino de vos. Todavía es tiempo, hija mía, reflexionad. Leonida movió la cabeza. -Nada en: el mundo sería capaz de hacerme modificar la determinación que he tomado- -replicó. -Mañana volveréis al chalet, no secretamente como este noch e, sino por la puerta principal... Os esperaré. ¿Queréis permitirme una sola pregunta... -preguntó el notario cogiendola mano á Leonida. -Hacedla, amigo mío. ¿Habéis- amado al barón de Tréves? -Sí... mucho; ¿Lo amáis todavía? La baronesa sintió un escalofrío por todo su cuerpo. -Hoy no se trata ya de amor- -respondió con triste sonrisa: -Se trata del deber y cumpliré con el mío hasta el fin. ¡Valor, tni pobre niña, valor- ¡Ohí no tengáis cuidado, lo tendré. Mr. de Auguy era fisonomista. Mirando á Mad. de Tréves, se decía por lo bajor -Esta mujer es sublime... mártir del. debér y de la abnegación, lucha contra un amor nuevo y sé sacrifica sin vacilar á un marido que ya no ania y que no: merecía ser amado. -El reloj daba la una. Llamaron á la puerta suavemente. -Es Jorge- -dijo la baronesa al abrir la puerta al primo de Max. -Estoy dispuesto, caballero- -dijo el notario. -Y. yoá vuestras órdenes. -Gracias, amigo mío- -murmuró Leonida, estrechando la. mano ájorge. Este comprendió que una- intimidad real iba á establecerse entre él y su prima. E! notario sacó de su cartera pliegos de papel sellado, que colocó delante de filad, de Trcves. Una sonrisa de singular expresión plegó sus labios. Emilio Auguy se despidió déla joveny siguió á Mr. de Nerville. Apenas los dos hombres habían salido del cuarto; cuando Mad. de Tréves se dejó caer de rodillas, y juntando las manos balbució; -Señor, Dios mío, veis lo que lingo, veis lo que sufro... Tened piedad de íní... I) adme fuerza para ahogar- en mi corazón un amor culpable. Dejetnos orar á la joven y volvamos á Mr. de Tiréves. Cuando se encontró en. su cuarto, dejóse caer cn un sillón, contraído el rostro, los ojos extraviados y los miembros agitados por sobresaltos convulsivos. Húbiérase dicho que, acababa- de- ser súbitamente; atacadó. de. imbeeilidad ó de locura; Duraiite cerca de diez minutos permaneoió inertei- inmo- vil, sabfa. las- coa-