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NUMERO 722 A B C. LUNES 27 DE MAYO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 5 ARA PASAR EL RATO. POR MELITON GONZÁLEZ lin oueri mozo. Lugar de España. ¿Qué es esto? ¡Y esto? LAS SOLUCIONA EN EL NUMERO DE MAÑANA gunos la tuvieron por dudosa, ganó el premio mesas una devota yiejecita que depositaba su Palm, del duque de las Torres, que corrió con ofrenda de 10 céntimos á cambio de un ma Don Juan, de San Miguel (D. Justo) Vitriolo nojo. (que fue el favorito, á pesar de estar cojo) de Y hay que confesar que si la fe, por ser esPOR TELÉGRAFO Castel, y Atit, del duque de las Torres. e pagó casa, obra en nuestros tiempos pocos milagros, U CORUÑA, íf 3 T. á i 5o pesetas el duro, hace muchos la caridad; pues milagro parece I os consignatarios de buques, la Cámara de La cuarta, dePone s, se suspendió por no que una rosa que vale cinco céntimos se pueda Comercio, la Liga Marítima y ptras enti- estar ninguna de las jacas én disposición de convertir en manta para un enfermo, en abrigo dades sehan reunido para protestar contra la corre? para una anciana, ó en envoltura para una exagerada persecución de qiie son objeto los- La quinta, Militar, la ganó con suma facili tierna criaturita desvalida. emigrantes de este puerto por parte dé las au- dad Especiante, montado p o r D Gabino Igle- Menos brillante hubiera estado el templo de toridades. sias. Pagóse á 9,5 c pesetas el duro. San José, si en lugar de estar, lleno por las seEn la reunión se tomó el acuerdo, que ya ha Y la última fue ganada por Frite, de D. A- nf ñoras y señoritas de los 15 talleres, que vestían sido cumplimentado, de telegrafiar á los seño- gel Barreiro, cobrándose por duro á 9,50 pesetas. de gala, como los artilleros en sv fiesta de la pares Maura y La Cierva rogándoles que den En esta carrera fue despedido del caballo trona de su Arma, hubiese sido ocií ado or las órdenes oportunas para que la inspección que montaba Palmeita, el jockey, sin que tuvie- los pobres á quienes socorren, y ái. iCjijf 0 s. ojos se encauce en sus justos límites, que están cla- ra consecuencias desagradables la caída. No le hubiesen asomado lágrimas de ternura al ok ramente determinados en te circular de Abril sucedió así al que montó, á Cliuri, del marqués ensalzar en hermosísimas palabras del obispo de 1903, de Corpa, que al saltar la última valla precij de Sión el respeto que nos debe merecer el poDicen los recurrentes que atora diversas au- sámente cuando traía ganada la carrera, cayó bre, el espíritu de caridad con que debemos toridades y hasta particulares no investidos con el caballo al suelo, sufriendo uua gran llevar á su mísero hogar el. vestido para su de autoridad, por obligación unos y por afi- conmoción cerebral. Churi quedó muerto en la cuerpo, la luz para su inteligencia, el amor para su corazón. ción otros, inspeccionan á los viajeros en los pista. trenes, en los paseos, en los muelles y hasta Ya que no los pobres, los que hemos asistido Otro, accidente se registró. Uno de los soldaen la bahía, contribuyendo con tan anárquica dos de Caballería que hacen la guardia en los á la fiesta anual de los talleres, hemos dado investigación á desviar la emigración de La alrededores del Hipódromo, fue lanzado al por muy bien empleada nuestra- tardé, Coruña, pero no á mermarla, puesto que sólo suelo, recibiendo heridas de alguna imporAmas del elocuentísimo discursí sagrad 4 favorecen á los puertos extranjeros. tancia, que no sabría ni bosquejar, oírnos, la. reputada Para que no se exageren las trabas álos emiMañana, segundo día de carreras. orquesta del maestro González y 1 áííi, -en el grantes, afirman los interesados en la solución fondo del templo, cuando calló ésta, una herEntre las personas conocidas que ayer vi- mosísima voz de mujer, cuyo nombre omito de este asunto, que puede comprobarse que si son muchos los españoles que marchan mise- mos estaban las duquesas de Noblejas y de por no herir la modestia de la que cantó él solo rables, son muchos también los- que vuelven Sotomayor; marquesas de Squilache, Ahuma- en honor á la Santa. ricos, Una casual justificación de esto es la da, Ivanrey, Valdeolmos, viuda de Pardo BaNuestra fotografía sorprendió alas obreras llegada del transatlántico francés La Champag- za Villamediana y Atalayveias; condesas de que tenían á su cargo puestos de rosas instalane, que acaba de fondear procedente de vera- RSfianones, Villamonte, Vilana, Santa Cruz de dos en el atrio de la iglesia. cruz, conduciendo 2.000 viajeros. De éstos han los Manueles, Llobregat, Casa- Valencia y Oli Cuantas asistieron á la solemnidad salían desembarcado aquí nlás de i.ooo, sigüiendp el va de Gaytán, embajadora de Austria- Hun- contentísimas y muy agradecidas á los dos viaje los restantes á Santander y Saint Nazai gría, y señoras y señoritas de La Motheux, ilustres prelados de Sión y de Madrid- Alcalá re. Con este arribo está la población animadív Pidal, Eigueroa y Alonso Martínez, Fernández que honraron la fiesta con su presencia y su Henestrosa, Gurtubay, Agrela, Pardo Bazán, cooperación, y satisfechos del ingreso que las sima, La Prensa censura los abusos de los marine- Qúiroga y Pardo Bázáii, Dominé, Ayguavives, rosas de Santa Rita proporcionan para su obra ros que han aprovechado la ocasión elevando Ühagón, Aguilar, Martínez Irujo, Aguilera, de vestir al desnudo exageradamente los precios de transporte des- Osuna y Alcalá G aliano, Jovella os y muchas M DE LA O ¡más. de él buque á tierra. La indicada abundancia de jpáSaje obedece á ÍPSGRIMA En Barcelona, y en los días 8 y haber suspendido su anunciaw viaje á España 9 de Junio, se celebrará un Conel transatlántico español Alfonso XIII, al cual, se curso de esgrima, en eique tomarán parte Ánle rompió una hélice, obligándole esto á mar- gel Lancho, Airodisio Aparicio, Giuseppe Ga- DOK SABLE char á los Estados Unidos para reparar las lante, Andrea Weysi, F. de Smedt y los céle DOMIKGO, 2 6 1 M averías. bres maestros Kirehoffer y San Malato. Trescientos huelguistas de la Frigorífica Ar En los meses entrantes llegarán 4,000 pasaRUBRYK gentína, armados, han atacado de noche jeros más, que han girado contra las casas de el citado establecimiento, siendo rechazados banca coruñesa varios millones de pesetas. mariiios agentes de Policía, resul FIESTA por variosencuentroy cuatro muertos y vario? Hablando acerca de la emigración, ha dicho L A tarido del el gobernador civil que justifica todas las traheridos. bas la ausencia de mozos al llegar la época del llamamiento al servicio militar, según se de- peñere la tradición que, auando próxima una muestra con los datos facilitados por la Dipu- santa gloriosa á terminar su vida llena de heroicas virtudes, por uüa larga y dplorosítación provincial. A pesar de esta circunstancia. los elementos síma enfermedad, tuyo un deseo, al paregeruti locales insisten en solicitar que no se dificul- capricho infantil. Pidió Santa. Rita a las personas que la rodeaban una rosa. ¡Cuál seria el te la emigración por el puerto de la Coruña. asombro ie aquellas buenas gentes, en un siglo en qué eilújoao había creado aún estufas que nos diesen flores primaverales en todo T É O A C de pedida, ia tiempo! Bra en Enero, y en eí convento de Ca- P T T J L Cw E í J r i O F. Villa. Carretascasa LU 11. ARPERAS DE La primera reunión de sia no había más que rosales muertos por las rAí i 1 n p r i m a v e r a verificada heladas. Insistió la Saata, indicó un rosal de FKííIO SIEMPRE ü A L u a ayer, estuvo más animada la huerta á una pariekta que la visitaba, salió que de ordinario suelen. estar en esta época. ésta y encontró el rosal lleno de hermosísimas Y Mucho público y bastantes muchachas bonitas rosas que embalsamaron la pobre celda. En memoria de este milagro, y siguiendo vimos en el Hipódromo. En la primera carrera corrieroji Lérida, de Castel, y Lupión, del duque délas Torres, Ganó el primero, pagándose las apuestas á- 57 Pe- dida función religiosa, en la que se bendicen setas por duro. Le rido fue allí mismo comprado rosas que bellísimas señoritas reparten ala saen 1.725 pesetas por el distinguido sportsman lida del templo. Estas rosas no se venden, como Acaba de llegar su representante al Hotel Santa Cruz, vulgarmente- se dice, porque nilo bendito pueD. Rafael de Bustos. calle de Alcalá, con extensos muestrarios de novedaEn la segunda, Monfcrotóndo, de- Attias, ganóde venderse, ni. es vendido aquello que no tie- des y confecciones de la temporada. Permanecerá brene á su contricante Coquelíe, del duque, de las To- precio, y se observaba ayer tarde que de- ves días y puede visitarse de 9 á 12 y de 2 á. 6 de la tarde. trás de un joven galante que entregaba cinco rres. Apuestas, á 6.50 pesetas por duro. Puede usted contar con itii palabra. Pase en la mafiaua boy mi casa. 4 En la tercera, después de una salida que al- duros por una rosa, se acercaba auna délas EL PUERTO DE LA CORUÑA DISTURBIOS EN BUENOS AIRES pE LAS ROSAS WBRO ILUSTRAD APARECERÁ EN BREVE NOTAS DE; SPORT. C IHiL MARTOES DEL REAL TESORO ALMACENES DE CAMINO- SEWLLÍ BIBLIOTECA DE A B C 148 LAS DOS BARONESAS 145 Max respondió coa voz sombría: -El Dr. l, uciano d Harblay me ha salvado. ¡Es cierto! ¡Bendito seal Pero si no lo hubiese conseguido, ¿qué hubiera sido de mí? Arrojada, sin duda, de esta casa por aquella á quien hemos dado derecho para aborrecernos... ¡No pensáis más que en vos, madre mía! -interrumpió el joven Coa más amargura. ¡Es preciso que yo piense, puesto que tú pareces olvidarme, hijo mío! Una catástrofe me hubiera puesto á merced de I, eoüida, y nada hice en él pasado para ganarme su simpatía... -Simpatía que tratáis de conciliaros para el porvenir. -Sólo busco tu felicidad. En los primeros tiempos de tu casamiento, I éonida era blanda cera que hubieses podido modelar á tu gusto. Es Joven, es bonita, tiene cualidades qué tal vez no hubieses encontrado en una familia más aristocrática que la tuya. Deseo de agradarte, voluntad de quererte no le faltan... Con esto, una gran fortuna... ¿Qué más podías desear? -No habéis dicho eso siempre, madre mía- -Era injusta no diciéndolo. -I o reconocéis un poco tarde. -Cierto es, pero vale más tarde que nunca. ¿Por qué no sigues mi ejemplo? Podríamos ser felices al presente y en el porvenir. No se necesita sino quererlo, y desde todos los puntos de vista, te conviene, keonida merece otra cosa que la indiferencia. Ella lo sabe muy bien. Desdeñada, rechazada por ti, podría querer vengarse. ¿Dónde encontraría la venganza? -En otro cariño. ¡Engañarme mi mujer! -exclamó Max. ¿Por qué no... ¡Y si pecado de amor pudiese merecer indulgencia, seguramente sería el suyo! Los moralistas más severos concederían sin discusión á este pecado circunstancias atenuantes... Mr. de Tréves sintió por todo su cuerpo ua escalofrío. Detuviéronse SUS Sollozos; Secáronse sus lágrimas bruscamente y con ei rostro encendido se puso ea pie; los ojos estaban secos y brillantes; la f espira ñón se oía como un silbido. jLoca... ¡Ah! ¡Quisiera estarlo! -dijo con voz apenas percéptiMe. ¡Quiera Dios qué lo llegue á ser! Algüaás semanas antes, la baronesa Germana hubiera aprovechado la ópóftuaidad para Henar á Leonida de sarcasmos y recriminaciones. Estávezée guardó muy bien de decir una palabra. Sus. fflanos se crispaban bajo la mesa, y Un temblóí nervioso- agitaba u Cuerpo. Leonida prosiguió: -Max... Max... ¿Qué os he hecho para que me atormentéis así? ¡Reproches! -exclamó el- barón. ¡Una escena de melodrama! Pero Dios mío, ¿eoa qtié motivos? jSIe lo preguntáis! Pardiez! De ttjanéía que no comprendéis que vuestra rudeza me aleré... que VUéstro desdén me ofende... que vuestro odio, tan poco disimulado, es üti suplicio superior á mis fuerzas... ¿Queréis saber por qué lloro... Voy á decíroslo. ¡S y la más desgraciada de las criaturas... Cuando me hicieron vuestra mujer, érá toda abnegaciÓHj toda sumisión, y poco mérito tenía en esto... os amaba... Desde él día de mi casamiento, ¿hay algún medio que no hayáis empleado para matar é. n mi corazón no Solamente el amor, Sino la amistad? ¡Viuda de tin marido vivo, mi vida es un suplicio prolongado! ¡Ah! matadme, por piedad, pefo nó me hagáis agonizar así lentamente en las lágrimas y la desesperación, xxxn instante, Después de unes casta Max prosiguió: -Leonida- -Sí, cierto- -replicó la baronesa; pero tiene veintidós años... A esta edad ios sentidos tienen exigencias imperiosas, y necesidad de amor el corazón... En vano la joven, abandonada por su marido, resiste á los impulsos de su naturaleza; se consumen en la lucha sus fuerzas; la frialdad, el abandonó del hombre que debería amarla, son funestos cpnsejeros para ella, y el día dé ISL caída llega, casi sin que tenga de ello conciencia... Ahora bien, tú sabes tan bien como yo, que no eres un marido para Leonida... Max escuchaba á su madre- frunciendo las cejas. Sus contraídas iacciones acusaban- agitación. Léonída tilvó que detenerse para totnar aliento. ¿Habéis acafiadoal fi -dijo Max descompuesto. ¡Es bastante, és demasiado! ¿Debo dejar el puesto? -llijó mío... hijo querido balbuciÓ suplicante lá baronesa viuda... i- ¡Eav madre, dqadmé! -replicó el barón. -Haced ahora causa común cotí esta plebeya, qué hace poco juzgabais más Severamente que yó. ¡í lebey -íepitió Leonida. ¡He aquí la palabra! ¡Estáis mal casado, catao vos me decís, y no mé lo perdonáis! Pero, ¿és culpa mía? ¿Sabía yo acaso lo qué significaba esa palabra? ¿Os he pedido que os casaseis COümigO y me dieseis ese título que causa todos mis tormentos? Estoy loca, habéis dicho hace un momento... Y bien! Sí, creo que loca me estoy volviendo, según lo que por momentos se extravía mi razón... ¡Si supieseis lo que sufro, tendríais compasión de mí! No podríais menos de compadecerme si conocieseis la. terrible lucha qué sostiene mi corazón y tendríais una palabra afectuosa pata darme lá fuerza que me falta... Me contentaría con tan poca cosa... Un poco de estimación, un poco de lástima... Una apariencia de carino... He ahí todo lo, quepido... Esta desgarradora queja, éste ruego tan conmovedor que debía parecer irresistible, nada hicieron vibrar en el alma egoísta de Max. -Verdaderamente Sois demasiado impresionable, querida- -dijo con un poco menos de rudeza, pero en tono glacial. -Todo eso no es más que histerismo... Vuestras quejas y vuestros gemidos no Jáenen ainguna- razón de ser... ¿Por