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NUMERÓ 721 A. B C DOMINGO 26 DE MAYO DE X 907. OCHO PÁGINAS. EDICIÓN PAGINA 6 a. V V Í i t- r i ÍS: H 4 a: 3. feá- INGLATERRA. MANJOBRAS NAVALES ATAQUE SIMULADO DE UNA ESCUADRILLA DE TORPEDEROS AL ACORAZADO DREADNOUGHT EL PUENTE DE ESTE ÚLTJMO BUQUE Fot. Trámpus- LA FRONTERA L A S MUJERES DIPUTADOS Acaba de a -celebrarse la primera, sesión del íParlamento más siglo yeinte del universo. Trátase. de la, Dieta, de Pinlandia, cuya: primera sesión se ha verificado el día 22 en Hél. singíords. Esta Cámara se ha elegido por sufragio universal, como consecuencia el nuevo régimen. concedidopór el Zar al gran: dúeadó: autónomo deEinlandia. J En vez de, 140.000 electores que elegían l a vías dé progresó, dando á las. muieres eL deréOtra, que- se llama á sí propia agitador Dieta de antes, 1.390.000 ciudadanos han elegi- cho de legislar, í es madre de varios niños, pero de cuyo papá do ahora los representantes del pueblo. L. a edad, media a e estas diputadas es la de no. se tiene notici- as, circunstancia qué dárá á EÍ grupo socialista demócrata es el que ha cuarenta primaveras. la. legisladora- cierta: atítbri da; d párá- exáininar obtenido, representaciónmás numerosa. Dé 200 Algunas de ellas son intelectuales; pero otras los problemas dé moralidad. í representantes que hay ¡envía Dieta, 78 son sb- tienen profesión és: menos, brillantes y relevadas! Gasi: todas iasinujeres- dipútádos perténecen cialistas: demócratas, siguiéndole el partidodé Iya ató Mina Sillongwa: es una antigua al partido- demócratá- só ciálistá y- al. d e antilos viejos finlandeses, con- 58. cocinera. EniE. spana: haría- gran. pápér de; ntro. guos- filandeses: Pero la. verdadera noyedad. de la Dieta es a d é l á p Ó l í t i c á- s o b r e- t b d d i s i s a b e a l g o d é r e- Tbdas estas legisladoras- tienen escrito- en su, de cont ar, i9 mujerés entresus miéinbrós. p o s t e r í a J programa: láaBoíición de la- prbstitúc. ió. n; -En LNuéva- Zelanda. las mujeres- t: iehen; voto: Ótra escóñiádronayysusdétrác toresdicen si De mbdoVqtié esta vez; és; d- él. Nprté dé- dondé- en las elecciones legislativas. En N ruega. y eñ tieneJálgo qué ver. en- un próceso seguido- tieíaj- -n o s- v i é n e l a l u z las de consejeros municipales pos atrásip or delito de aborto. De todos modos! Si la novedad de. ver á lasmújeres legislan: Finlandia- ha entrado nías? de lleno en las sabrá ayudar á dar á luz proy- ectos dé ley. db representa: el triunfo dé la razón, habrá que T rB; BUOTÍCADEAB- C- LAS DOS BARONESAS 143 Los dos hombres llegaron á la puertecita oculta en el. bosque; Mr... de Ñeryill. e tenía la llave. Entraron en el parque y se dirigieron silenciosamente al chalet, cuya Sombra dentada y pintoresca se recortaba en la pradera por laluz dela luna. Todas las ventanas estaban cerradas á excepción de una sola; ladel cuarto Po r: lá abertura de las cortinas- echadas penetraba un rayo de luz. -Mi prima nos espera- -dijo en voz. baja Jorge. -Tened- la bondad de seg ü i r m e v de Leonida. Al almuerzo, Max se mostró nervioso y frío. El carácter del barón de Trévés era singular, taii singular que él explicarlo está fuera de nuestro alcance: Por otra parte, ¿cómo explicar lo ilógico? El joven no po ía decidirse á encontrar una sonrisa, una palabra- amable para su mujer; sin embargó, no la. odiaba. -Sabía que era buena; la veía bonita, elegante, bien educada; pero Su gérie- r o d é belleza: no le gustaba; su elegancia le parecía- demasiado- sencilla; su; educación, demasiado poco brillante. Nada en ella halagaba 1 su antiguo amor: p r o p i o 1 d e h o m b r e d e m u n d o 7 El. notaríO respondió con un signo afirmativo y caminó detrás del joven, que después dé haber abierto una puerta de. servicio. cuya llave había: tenido cuidado de llevar consigo, le guió por las escaleras- y corredores él: ckakt hasta la habitación de la joven baronesa. El espesor de las alfombras que- cubrían escalerás y pasillos, les pérmit- Í 3 íindar sinseroídos. Jorge llamó discretá. m ente: al cuafto- de. su prima. Oyéronse pasos eri el interior, y se abrió esta puerta. Leonida apareció. Alargó cariñosamente la mano al notario y! le hizo en trafi Mr. de Neryille les siguió y cerró la. puerta. -Mi excelente amigo münnuró la joven con lágrimas de emoción- -Tenía razón en no dudar de vuestro cariño. Todo lo habéis- dejado por acudir á mi llamamiento. Os doy gracias con todo mi. corazón. Lebnida se volvió á Jorge. -También os debo muchOj querido primo -rdijo. -Naos faltará ni mi: afecto ni: mi agradecimiento... En. cuanto al presente, eltrabájo de que os habéis eúcargado está terminado. Os pido por favor que me dejéis sola con mi antiguo a m i g o TJna. Xeoíiida moralmente desconcertada, excéntrica, ultramundana; codo- detté ák SLVÍO copete, parroquiana- asidua de. las grandes casas de modas, ávida de pla ceres, sedienta de homenajes, no pudiendo. pasar sin un escuadrón yo- lante de gomosos para hacerle la corte; una Lazarine Leroux, convertida- -én marqieesiz de la Tour dic Roy y. habiendo de este grannombreél úsoi que sé sabe (i) hubiera. tenido muchas, más probabilidades de gustarle: que la mq- destay. pérfumada: violeta que se llamaba LepriidaDesfontaines. Max guardaba, además, contrá la pobre- nina el- agravio menos imaginable. No le perdonaba que hubiese comprado. en buenos millones contantes su viejo: apellido, de. Treves 3 r. su título de barón, y. la hacía responsable de la. desigualdad de la alianza consumada por él, y que le pesaba. -i: En suma, Max no se daba Bien cuenta d é l o que sentía por su- mujer, y le. hubiese sido muy difícil, si no imposible, justificar el sentimiento desdeñosoV que le alejaba de ella. -Pero- -hizo observar Jorge- -Mr. Auguy piensa Volver ésta noche á París, por el tren que pasa por Chantilly á las dos y cincuenta y seis minutos. Le será imposible reconocer el camino en la obscuridad: Yo me encargaré de acompañarle. -Entonces, venid á buscar aquí á Mr. Auguy á eso de la una. -Seré exacto, querida prima. Jorge dejó la habitación de Leonida. Antes dé alejarse sé preguntó: ¿Qué enjuagues vari á hacer aquí... Espero saberlo mañana; por la mañana- -se respondió á sí mismo. Haremos asistir á nuestros lectores á la conversación de Leonida y el notario, pero debemos antes contarles lo que había pasado en el chalet de Lamorlaye durante la ausencia de Jorge. A cosa- dé las diez de la mañana, Luciano había venido á visitar al barón Max, cuyo estado le pareció completamente satisfactorio. Hizo su cura, á la cual quiso asistirla baronesa viuda, así cómo Leonida Esta, digámoslo dé paso, tuvo que sufrir otra vez la insolente sequedad de su marido. ...Luciano Se- había retirado, traspasado de los sufrimientos incesantes de esta encantadora mujer; pero no había tratado de procurarse conversación con ella. T espués del. almuerzo, Max quiso, como la víspera, dar una vuelta por él parque. 1 Leonida y la baronesa Germana le acompañaron. Como. la víspera, se apoyó ene! brazo de su madre, Lajoven caminaba al lado de ellos pensativa, con la cabeza baja, como el perro fiel y desdeñado qué. solicita una caricia del amo, una palabra amistosa, una mirada ál menos, y nada puede obtener. El paseo duró cerca, de. una hora. Alcabo de este tiempo, Mr. -de Treves expresó la voluntad de volverseé. su cuarto y. estar sólo. Leonida se fue á su habitación. La baronesa viuda se quedó en el parque, sentada en un banco rústico bajo trna bóveda de follaje. Los nuevos- sentimientos que el cuidado de; asegurarse el porvenir se des- arrollaban en. ella, lé hacían comprender que Max traspasaba los límites, de: mostrando á su mujer una indiferencia tan ofensiva. Sabía reparado la contracción del rostro de Leonida, su palidez, sus pár (1) Su Majestad el Dinero, Córdoba y Compañía, editor.