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719 A B C VIERNES 24 DE MAYO DÉ Í 907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA MADRJD. EL BANQUETE DE LOS LIBERALES EN EL TEATRO DE LA COMEDIA LA MESA PRESIDENCIAL COLOCADA EN EL ESCENARIO. FOTOGRAFÍA HECHA ANOCHE SIN MAGNESIO, NI MAS LUZ QUE LA ESCASA DEL ALUMBRADO DEL TEATRO Fot. ABC? BIBLIOGRAFÍA y notabilísimo escritor, ya Luis Bello, el cultoel público y estimado entre consagrado por ios literatos, acaba de publicar un nuevo libro titulado El tributoáParís. Hemos, de hablar prorito y detenidamente de esta; obra interesante, que- tendrá un gran éxito; limitándonos hoy á- anunciar sii, aparición. éínbS. recibido un libro titulado r. íd ¿asá, idebido. á la píiima del joven, y disj tíñguido pénalistá í) J. S olér yXabérniá, en. el qtre seh. ace u n detenido estudio, de Ja actual organización penitenciaria, aplic da. á la- co j- rrección d é la juventud viciosa y delincuente. Del análisis hecho por el áiitcir, deducé, por el régimen, á que son sometidos ios jóvenes delincuentes, tanto en la- Cárcel Modeló de Madrid, como en la Escuela de Reforma de Alcalá de- Henares, que ambos centros son más bien organismos de corrupción, en los cuales se inicia. a cuantos en, ella ingresan, e n la- envile cedora. carrera- deV crimen y del vicio. ELautor termina, exponiendo las bases. á qué debiera sujetarse el- Estado, para ejercer, una acción verdaderamente. reformadora en. los jóf venes- delincuentes, con, objeto de, apartarlos de la- senda del, mal- y de transformarlos en ciut dadanos útiles y. honrados. cripto las impresiones de susrviajes por Europa y Cuba, h a n publicado ahora las relativas á u n a excursión por Costa Rica, en un volumen de ínás de 600 páginas, adornadas con muchos fotograbados. El relato, de la excursión. es interesante. y. en él abarcan sus autores todos los aspectos de 3 a vida, de aquella República americana. íp- on él título de- Vüda Intelectüp. 1, y. bajo la diV receión del ilustrado catedrático de la üñi- i versidad Central- D. j u l i o Nombela y Campas, ¡hijo del notable escritor. y. veterano. periodista nombre y apellido, se Jureinpfezadb Don José Segarra- y ÍD. Joaquín yJulia, dosex- i del mismo en esta corte u n a interesante revis cursionistas españoles que a han trans- á publicar ta mensual, editada con mucho gusto y eSmero. El sumario del primer número es verdaderamente variado y ameno. Deseamos al huevo colega largos años de vida y muchas prosperidades. TTan interesante y ameno. como; los anteriores es érüítimo numero de Sagitario- la nueyá revista que edita un grupo de jóvenes cultos y animosos. Publica hermosas poesías de Ramón Pérez d e Aykla y; denlos aráericahos Aliñado Ñervo y BIBLIOTECA- DE A B. C M r d e N e r y i l l e c o n t i n u ó 138 1 LAS DOS BARONESAS 139 -ÍM e estremezco cuando pienso en la situaeion en que esta catástrofe; pone á n iii pobre. prima. M a x puede ponerse hidrófobo de aquí, á tres ó seis meses, ta l y íí 2. dé. áquí- á, unraflo, después de haber conservado tranquila apariencia y creerse curado hasta u n a de esas épocas. ¡De suerte que su mujer se encuent r a a m e n a z a d a sincesar ¡Es espantoso... ¡Con tales temores, la vida. es iroppsibífi! ¿Madrde Tréyes tiene- plena conciencia de lá situación que me indicáis? oreguntó el notario alzando la cabeza. -B u é i i b p e r o v o s ¿qué suponéis? S u p Q n g o q ü e c r e e s e r i a m e n t e á s u m a r i d o f u e r a d e p e l i g r o corno y o m i s m o l o creía háce un m o m e n t o Después, dé u n momento de silencio, Jorg- e- continuó: ¿N o creéis, caballero, que sería útil y hasta indispensable advertirla, informarla? Mr. Auguy, sin responder á esta pregunta; interrogó: ¿Sabéis, caballero, que Mad. Leonida de Tréves me envía á buscar? -dijo. -I O sé. -En secreto. -También lo sé. -Estáis encargado de llevarme junto á ella. -Sí, señor, y lo haré sin despertar las sospechas de nadie en Iiamorlave. ¿Cuándo habrá que ponerse en camino? -Tomaremos esta noche, á las ocho y quince, en la estación del Norte, el tren expreso, que nos dejará en Chantilly á las nueve y diecisiete. I, a distancia de Chántilly. á I, ampriáyé no es larga. Podremos, rjues, entrar secretamen- te, á éso dé. las diez, ea él. parq- ue. d- el- e za í y llegar sin hacer ruido á las h a fiitácipnes de. mi. prímá. -A las ocho, caballero, estaré en: la sala die espera, de la estación del Norte. -Yo os. habré. p r. ecédido. r Rlientras se. cámbiaban las últimas palabras, el notario se había levantado. 1 Jorgecompréndió que había terminado laentrevista. Por otra parte, no tenía ninguna razón para prolongarla habiendo dicho ...cüaiito. tenía qué decir. 1 Al. bajarlas escaleras de la calle de las Pirámides, el joven sefrotaba las tnanos. E o i g n o r o ¡Aii, vos aquíl exclamó el doctor, apretándole la mano. -Vuestra preséncia me anuncia que algo h a y de nuevo. en I, a morlaye y me figurólo que pasa. A pesar de las afirmaciones y de lo S secuestros del médico de aldea, el barón Max está peor y venís á buscarme á toda prisa... -Os engañáis, doctor- -replicó j o r g e ¿Cómo, me engaño? -Mi primo Max está mejor. Piedagniel pareció estupefacto y hasta abochornado al saber ésto quele p a recia inaudito; perorecqbró pronto su aplomo y respondió con- torio büiión: ¡Sí, sí, y a conocemos esas mejorías! H a n adormecido ellnal, pero más cardé ó más temprano; se despertará terrible. Sí, se despertará, os lo. garantí; zp... V a i s á almorzar conmigo... Hablaremos. -Aceptó con mucho gusto, querido doctor. j 1 -x x x J n instante después, los dos ñoñi ores estaban sentados á la rnesa, e l u n s frente del otro, ante. un almuerzo confortable... A Piedagniel 1 le gustaba vivir bien. -D e manera- -dijo con la boca llena- -que, según decís, vuestro primo Max stáj ó parece estar, cada. vez mejor. Ayer almorzó con nosotros, y paseó por el parque durante u n a hora- respondió Jorge. -Entonces, el médico de aldea, mi buen docto colega, ha levantado los se líos queíiábia puesto s ó b r e l a puerta del enfermo- -exclamó Piedagniel con ironía. -Sí, doctor. ¡Bien representado! -murmuraba. -Sin inténción, al parecer, h e sembrado en. la- ménte del notario la idea de una- separación. Germinará. Asu. pesar, toldos trabajarán ipárá mi. Iveoriida, separada de Max vivo, será ini- querida. Muerto Max, será mi niújér. I a berlina, que había tomado en la estación del Norte, le esperaba á la. puerta. -Y como un charlatán sobre su tablado, h a hecho alarde de la cura maravillosa q u e acababa de hacer. -Habéis adivinado. ¡Buen peine está ese Mr. d Harblay! ¡Es. un marrajo de lo fino... ¡En u n a íiora ha; encontrado el medio de suplantarme en tina casa dónde yo era conocido querido, apreciadoj hacía treinta años... ¡Jamás olvidaré lo insolente de su acbgida, su suficiencia, su tiesura! Si Dios quiere, todo se lo pagaré un día ú otro... ¡Lo que mas me ¡hiere es lo poco que allá me h a n sostenido... Os agradezco que hayáis- venido á verme, querido. Mr. de Nerville, pues me sois muy simpático; pero, si- venís con encargo de decirme que rae esperan, en el chalet de Iv yniorla. ye, venís en vano... JHe sido, como quien dice, expulsado del chalet, y sólo circunstancias muy graves podrían hacerme poner los pies en él. -Nó vengo encargado de ninguna misión para vos, doctor... -M ealegro m u c h o Subió á ella y se hizo conducir á la calle de Helder, casa del Dr. Piedagniel. É l a n c i a n o médico, acababade llegar é iba, á, ponerse a l a mesa. Piedagiiiél era! un solterón recalcitrante q u e vivía entre su ayuda de cámar. m, su cocinera y su cochero. Hicieron entrar á Jorge. -Deseaba sencillamente tener el gusto de veros. -Os lo agradezco... ¿Un poco de Pontet- Cahet? -Con mucho gusto. ¿Cómo lo encontráis?