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NUMERO 7 s 8 A B C JUEVES a 3 DE MAYO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 6 5 I í- í. li x. k i -1; MADRID. LA EXPOSICIÓN; DE GANADOS Y MAQUINARÍA AGRÍCOLA, INAUGURADA AYER VISTA DE CONJUNTO DE UNA DE LAS INSTALACIONES Én la puerta principal d e! templo ondeaba séquito los secretarios Srés. Churruca, M. Pe j! a bandera española, y lo: agradable déla, tem- ña y Manzanos. peratura contribuía á dar; mayor 1 realce á l a f I, ós démásiñdívidttos; delCuerpodiploiSfátr fiesta, pues una compacta íáuchédümbre se- co qué se hallaban presentes eran los embajaapiñaba en el pórtico con objeto dé presenciar dores de Francia, Rusia, Austria y de los Estados Unidos; los. ministros íde Grecia Servia, el paso dé los invitados- EHtí. é, éáto? úlí: iín; os asistió. el príncipe 1 Ale- Siam, Suecia, Uruguay, Colombia, Dinamarca jandro de Bátténberg, hermano dé la: Reina; y- Brasil; los encargado de Negocios- de Por- Victoria, y. tuvieron, representación la ex em- tügal, Italia, Persia y Méjico, y los represen- peratriz Eugenia y casi todos los miembros de tantes de las Embájadas de Turquía y de China y de las legaciones de Grecia, Dinamarca la familia Real inglesa. Ocupaba el puesto de preferencia que ya y la Argentina. queda indicado, el embajador español. D, Wen- También asistieron la marquesa de Braceceslao Villaurrutia, á quien acompañaba su: ras, la cóndesade Torre Díaz, la señora de Ar- bella y distinguida esposa, figurando entre su: eos y los Sres. Viver, Zulueta y Jaüralde, adé- Fot. A B C más de otras numerosas y distinguidas perso- pendidos. en laííñ por el eoro, cantando éste nas, déla colonia- española; -últimamente; up, solemjie ¡Te. Deuyi, que fuées- A; la- cabeza dé las autoridades lóádiñenses euchádacon, religiósoVreeogimientp ¿óir la fipñi. figuraba él lord mayor con el traje dé ceremo- currencia. Terminó la sagrada cérémoiiia con nia que acostumbra á usar en- las ceremonias! la bendición; pontifical, q, ueíuéd- adaE: á los asis oficiales. tentes al tempio por el arzobispo Bourne. El cátióriigo Sr. GÍldea, rector de la iglesia Al concluir la función religiosa, el príncipe d gan Jaime, fue el- encargado de presidir los Alejandro de Battehbérg se despidió de. las divinos dficiós, asistí. do d Ypasacerdqtes señp: personas que liabían asistido etr representares Storéy, Roche y tátribiétí ción de los miembros, de lalamíliá íveal, y figuraba el clero, el obispo. Sr. Penton, y elar- mientras tanto el embajador español realizaba zobispo Mons; Bourne asistió, acompañado del en el vestíbulo déla iglesia igual acto de corP. Jackman, á la procesión del altar. tesía con los representantes del Cüeroo dipio: Al celebrarse esta procesión, el Sr. Gildéa en- mático. tonó varios cánticos en inglés, que fueron res- r, A G. BIBLIOTECA DE -A B C 134 LAS DOS BARONESAS 4 p o r última vez Jorge de Nérvilie- cogió iáa manos: de su- prima y apoyó én ellas, sus labios con un impulso, apasionado que, X eonida, con: la: mejor bkena fe dél: mundo, tomó por testimonio de amistad; después se retiró con. la frente ardorosa y fiebre en f. is venas. i ¡Al firi- r- se decía al dirigirse; al- parque, donde la necesidad; de respirar; él aire libre le llamaba, -al fin, la misma I ¿eonida va á cbndú ¿irme ártérrciino pTó tanto tiempo s. oñado... Es imposible que yo me; -engañe: Blla ya. á hacer, sus disposicioneé en favor de mi tía y: en favor: mió, no paira conquistar el amor. de. su marido, que sabe no lo obtendrá nunca, pues Max es incapaz de am arí smo para coniprar ¡ya que no él ¿ariñb, al menos la neutralidad: de su suegra; para tener el derecho de habláf alto y, ser escuchada. i I, a mujer, largo tiempo ofendida y resignada, no quiere seguir inclinando la cabeza y se dispone ala rebeldía. Esto va á preparar la separación, Mañana iré á París... Mañana veré al Dr. PiédagnieL ¡Y este viejo knédicOj á quien me encargo de manejar, como una masa blanda, será en raí j üe go un famoso triunfo. Max bajó á la comida, donde toda la familia estuvo reunida. -Se mostró tan sombrío y silencioso como alegre, y hablador había estado en el almuerzo. I, eonida, como él, parecía atacada de mutismo. X I, a baronesa viuda y- Jorge no cambiaroíi más que raras é insignificantes palabras. ¿ijoven 1 en- iininQ üimientodegratituclexpresiva, tendió nuevamente susmañosa Jorge... -Ahora, querido primo, dejadme sola, v o y á escribir l a carta p a r a m i notario, y esta n o c h e os la entregaré. ¿Dónde? -Aquí. ¿A qué hora? -Entre nueve y diez, cuando Max y su madre se hayan retirado á sus habitaciones. Guando el. barón, visiblemente cansado; se, levantó para volver á su habitación y meterse en la cama, I eonida se levantó también y dijo, presentandolé la frente: ¿Queréis, amigo mío, que os- acompañe y que una mis cuidados á los de Pedro I,io n? -Es inútil, querida- -respondió secamente Max sin apoyar los labios en Ta frente de su mujer. -No tengo ninguna necesidad de vuestros cuidados: mi ayuda de cámara me basta: no os molestéis... Buenas noches. Despuéssaliój- habiendo. besado á su madre y estrechado la mano á Jorge. I a joven baronesa tuvo fuerzas esta vez para quedarse, impasible, al menos en apariencia. No palideció, y. nada en su cara demostró lo que pasaba en su. alma. -Vamos- -pensaba. ¿Qué importa? Por eso no dejaré de cumplir hasta el fin mis deberes- demujer honrada. I, a baronesa viuda había vistOj como por la mañana, la ofensiva frialdad de Max gara cpn su. mujer. Se acercó áXeonida y le dijo pasándole un brazo alrededor de, su cintura- -Max ha sufrido mucho, sufrp todavía y eso le pone nervioso. Es menester Ser muy indulgente, querida hija; perdonadle su brusqitedad y s u falta de atención. Fiaos eiamí para qixéjrb os lo devuelva.