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A B C MIÉRCOLES 22 DE MAYO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 5 ANALES DE PRIMAVERALES Me he levantado de ante la mesa y me he FILOSOFÍAS dirigido, al guardarropa. Tenía que ir al Congreso. ¿Me pondré la levita? me he preguntado deteniéndome un momento, perplejo. ¿Para qué te quieres poner ésta prenda de inauraeataria grave? me decía una voz en mi interior. Para ir á la Cámara popular lia contestado otra voz. He estado un instante reflexionando; luego he cogido mi levita y me la he puesto. Ir a! Congreso vestido de levita para asistir á una sesión preparatoria es un poco ridículo; no ogiirre nada en estas sesiones; se está allí sentado en los bancos durante un rato; los secretarios leen rápidamente unos papeles; arriba en las tribunas sólo ha? unos cuantos espectadores aburridos; acaso una ó dos señoras que se han de marchar á provincias, asoman un momento su sombrero y su abanico. Sin embargo, yo me he puesto mi levita; muchos compaüeros míos la llevan; los que la llevan son, en general, diputados noveles, jóvenes que no han vivido nunca esta vida, ilusos que creen, entre otras cosas, que con escribirle á una señorita con papel del Congreso, han de recibir precipitadamente un dulce sí. Sin embargo, yo me he endosado mi levita. En el mundo, en la sociedad, muchas veces, aunque estemos nosotros en lo cierto, aunque sepamos que está en nuestra mano la verdadera norma ó regla de algo, debemos no obstante seguir la marcha general. Existe una afectación que es lá peor de las afectaciones: 14 afectación de la no afectación. Si vestimos y queremos ser elegantes, nuestra elegancia debe ser tal que- -como decía Stendhal- -cuando salgamos de un salón nadie pueda expresar cómo íbamos vestidos; es decir, que no se. pueda afirmar que- nuestro traje era muy llamativo por tal exageración ó reprochable por tal descuido. En nuestra conversación seamos como todos; si tenerlos ingenio, no abusemos de él; dejemos caer dé cuando en cuando una. frase exacta y aguda. Seamos opacos, mates, si conversamos con gente simple, sencilla; seamos joviales, reidores y un poco locos, si tenemos que dialogar con gentes traviesas y árriescadas. No singularizarse en nada: he aquí la norma. Y bajo esta corrección, bajo esta constante y discreta adaptación al ambiente, bajo este mimetismo (ó sea la cualidad que ciertos animales poseen de tornarse del color de la tierra por donde pasan) guardemos, para que no sea mancillada y escarnecida por el vulgo, nuestra verdadera, nuestra íntima, nuestra profunda personalidad. Así cuando riamos, cuando gritemos alegría, por ejemplo, los observadores superficiales, inconsistentes, dirán: Este es un inconsciente, un ingenuo ó un nombre jovial Pero en el fondo de nosotros acaso habrá un sabor de enervamiento y de melancolía. Así cuando nos prodiguemos en sociedad, cuando estrechemos cordialmente manos y mar, manos de conocidos, de gentes á quienes quizá no podríamos llamar por sus nombres, es posible que se diga también: Es un irreflexivo, es un hombre ligero que pone ea todos su confianza y su amistad Y en el fondo de nosotros no habrá tal cosa, sino que habrá quizá un cansancio vago de los hombres, una comprensión dolorosa de sus perversidades y sus falacias, y un ansia profunda, irreprimible, de un espíritu delicado, de un verdadero, noble y leal amigo en quien descanse nuestro espíritu. Seamos como todos; pongámonos soore nuestra faz, como pedía el filósofo, no una máscara, sino tres, cuatro, seis máscaras. Ten- EL INFANTE D. CARLOS EN BARCELONA POR TÜ 1. KF 0 N 9 BARCELONA, 2 1 1 2 M. J l c llegado el infante D. Carlos que se dirige á á Francia. lia visitado la Exposición cíe UéHas Artes, acompañándole toda. las írátoiidades. y se ha mostrado, sorprendido por el hermoso aspecto que presenta la Exposición. lía ofrecido enviar una cantidad para la adquisición dé obras. Ha marchado en el rápido de Francia DETENCIÓN IMPORTANTE A nteayer, en uua carbonería de la calle del Calvario, penetró un individuo que amenazando al dueño con un puñal, le exigió cierta cantidad de dinero. Avisada oportunamente la Policía le detuvo y condujo á la Comisaría del distrito de la Inclusa, de la cual logró fugarse, sin que por el niomení y no obstante las muchas pesquisas de. la Policía, sé hubiese podido dar con su paradero. Ayer tarde fue nuevamente detenido en la calle de Serrano, por intentar pasar un billete de 50 pesetas, falso, en dos establecimientos dé dicha calle. Conducido á la Comisaría de Buen. avista, y en tanto que en esta dependencia se formaba el correspondiente atestado, se le trasladó al Gobierno civil, por si en este Centro había alguien que le conociese como profesional de la estafa. Efectivamente, el detenido era un conocido antiguo de la Policía, apodado el Isidro, que ha extinguido varias condenas en diferentes cárceles establecimientos penitenciarios, por robos, estafa y expendición dé moneda falsa. Cuando el Isidro se hallaba en el Gobierno para ser conducido al Juzgado de guardia, intentó fugarse, arrollando á los que le custodiaban, y seguramente hubiese realizado su propósito si los ordenanzas y guardias deservicio no lo hubieran impedido, acudiendo prontamente á deten er al fu gitivo, El Isidro es hermano de un famoso ladrófc llamado él Peho. También fue detenida una mujer que iba en su compañía, llamada Pilar la Gorda, vecina de una casa de la calle de Mesón de Paredes. El Isidro y su compañera han sido conducidos al Juzgado de guardia. A CUMPLIR EL, BANDO Et QUÁROIA: ¿QUE HACEN USTEDES PARADOS A LA PUERTA? D. SEGIS. -IE TAMOS ABSTENIDOS! -EL GUARDIA. ¿NO SABEN QUE NO SE PUEDE INTERRUMPIR LA CIRCULACIÓN, O PASAN DENTRO, O D! SOLVER EL GRUPO! gamos impasibilidad y fortaleza. Supuesto que NUEVO GOBERNADOR hemos de vivir en sociedad, nuestro primer de OR TELÉGRAFO ber es respetar estricta y fuertemente los de 2 1 7 T. beres y convencionalismos sociales. Y si todos cometen el error y nosotros poseemos la vercliuckman, consejero íntimo, ha sido nomdad, proclamémosla, pero sigamos también de brado gobernador del África alemana del cuando en cuando, como una concesión afec- Sudoeste en substitución dé Lindequist, que tuosa á nuestros hermanos, la senda errada. ha sido nombrado subsecretario de Estado en Este es el motivo, lector, por qué yo me he el Negociado de Colonias. vestido ayer mi levita para ir á la Cámara popular. No pasó nada en ella; si hubiera pasado algo, yo te hubiera ofrecido un relato pun- INSPECTORES tual de los sucesos, en lugar de estas ligeras, primaverales filosofías. DEL TRABAJO AZORIN n i ministro de la Gobernación, á propuesta del Instituto de Reformas Sociales, ha nombrado inspectores del trabajo de las regiones indicadas á continuación, á los señores si- PRUEBE VA. RON de CUBA. 1 ÍÍEZguientes: Uuico legítimo le América. Superior al eogna? POR CABLE Primera rejfióri. D. Rafael Velaz de MedraPALMA DE MALLORCA, SI 7 T no, Ferraz, 88, Madrid PEDID SIEMPRE KT ótase extraordinaria animación con motivo Segunda. D. Juan Babot Ardoix, Méndez del Congreso Agrícola que se celebrará Núñez, 5, Tarragona. en Manacor los días 25, 26 y 27 del actual. Tercera. D. Manuel Beltrán de Herédia y Han llegado para asistir al Congreso don Sarache, Marqués del Puerto, 3 Bilbao Cuarta. D. Carlos Ginovart y Rovira, JoveFrancisco Eguilaz, profesor del Instituto de Alfonso XII; D. Ignacio Giróna, presidente de Uanos, 12, Oviedo. Quinta. D. Miguel María Pareja y Navala Federación Agrícola C a t a l a n a y otros rro, San Juan de Dios, 5. Granada. varios. Sexta. D. Francisco Ramos Bascuña, CarEl jueves vendrán muchos mas congresistas. Curación de los 1 t rros agudos y crónicos. Estab! men, 51, Cartagena. cimiento fundado eirsl año 188 i o s í l a d r a z o 6, Se proyectan festejos en su honor. s EL LIBRO ILUSTRADO APARECERÁ EN BREVE CONGRESO AGRÍCOLA E l MARQUES DEL KKAL, TESORO Aguas azoadas Radio- activas BIBLIOTECA DE A B C f 132 Ü. AS DOS BARONESA? 129 -Me Habéis Haráado, querida prima- -dijo con voz poco firme. ¿Tendría la felicidad de poder seros útil? -Sí- -respondió la joven. ¿En que... Hablad pronto. -Quiero saber, en primer lugar, si verdaderamente sois mi amigo, como ine fo asegurabais el día del terrible accidenté de que Max ha sido víctima. ¿Si soy vuestro amigo? -replicó Jorge con fuego. ¿Lo dudáis... Sabéiís 4 ue desde hace mucho tiempo, desde siempre, desde que os conozco, mi corazón os pertenece... Sabéis perfectamente que sufro al veros sufrir y que el dia que vi correr vuestra primera lágrima, fue para mide duelo... Sabéis que habp tenido el hermoso sueño de daros mi vida... ¡También sabéis cuál fue mi despertar! Jorge era hábil comediante. Después de haber pronunciado la última frase, exhaló un prolongado sus piro é hizo una pausa, como se dice en el teatro. Mad. de Tréves le escuchaba tristemente, con la vista fija en el suelo. Al cabo de un instante prosiguió: -Como hombre honrado he debido imponer silencio á mi corazón, cuvas cenizas abrasan todavía... He debido ver bajo el nombre de amistad un sentimiento más tierno, que no tenía derecho á hablar alto... Si esta amistad pro- i funda, inalterable, ardiente, 110 se ha manifestado en luchas continuas contra los que no han sabido amaros como merecíais, es porque mi posición en esta casa es falsa... No ignoráis que me mandarían salir si alzase la voz... y si tuviese que salir de aquí, no os vería. Jorge acababa de expresarse con tanta vehemencia y aparente- franquezas jue produjo sobre Leonida muy grande impresión. Ya no dudaba del interés verdadero de su primo político. -Os creo, amigo mío, y os doy gracias; pero en este momento no hablemos del pasado, pensemos en el porvenir... Yo no soy feliz... ¡I,o sé demasiado! -dijo Jorge, cogiendo de nuevo las manos de Leonida. y estrechándolas. Ella continuó: -De algunos días á está parte, mi suegra parece animada de sentimientos nuevos hacia mí; pero, me cuesta trabajo creer en la franqueza de esta vuelta repentina, después de cinco años de implacable rencor. ¡Ah! -dijo Mr. de Nerville en un tono que significaba: ¡No os engañáis! ¿Sabéis la catisa de este rencor? Jorge mostró vacilación. Mad. d e Tréves añadió vivamente: -Os ruego que me respondáis sincera y francamente, como un. verdaderí axnigo que sois. La cuestión era delicada para r de Nerville, que no quería aabíar de 1 dinero. Guardó silencio. Leonida prosiguió: -No me respondéis; teméis herirme. ¡Y bien! La verdad es que Max se casó ¿onmigo por mi fortuna, y que ni él ni su madre me perdonarán el que no sea de la nobleza. ¿Podéis negarme esto? f ii Gon objeto de distraeros- -respondió la joven ofendida pov esta salida, y sobré todo por el tono- con que estaba hecha. 1- -Muchas gracias, querida... Tengo necesidad de dormir, quieto estar solcx. Mad. de Tréves salió del cuarto con los ojos llenos de lágrimas. ¿Sabes que te encuentro un poco brusco con Leonida, hijo mía? -dijo la- baronesa Germana. Max miró á su madre. ¿Cómo decís? -exclamó sorprendido. c- -Digo que tu mujer tendría necesidad de encontrar átti alrededor máa dulzura y más cariño. ¡Os escucho con estupor! ¿Y por qué? No era ese vuestro lenguaje habitual... -Es cierto; pero desde hace tres semanas he reflexionado mucho. ¿Puedo preguntaros cuál ha sido el resultado de vuestras reflexiones? 7 -He reconocido que mis prevenciones en contra de mi nuera eran absiWr das y mis quejas mal fundadas... Se lo he confesado francamente á Leonida y hemos hecho las paces. -Una sonrisa de incredulidad se diDUjó en los labios de Max. ¡Tiernísimo! palabra de honor- -dijo con tono de burla. ¿De manera qü 9 ahora queréis á mi mujer? -Ciertamente. ¿Y me aconsejáis que yo la quiera? -Sin duda... Es tu deber. Max se echó á reír. -El doctor me daba los mismos consejos que vos- -repuso. -Ya los sigo... Os aseguro que quiero mucho á Leonida, y sin interés, mientras que vos, al hacer las paces con ella, queréis un objeto. ¿Yo un objeto? -exclamó la viuda. -Mirad... Jorge sonr? e... Apostaría á que no cree más que yo en Vuestra CñUversión repentina, y que igualmente os supone una segunda intención Mr. de Nerville, á quien contrariaba haber sido tan bien comprendido, se puso colorado. -Te aseguró... -principió á decirla baronesa. ¡Basta! -interrumpió Max. -Es inútil que tratéis de convencerme; no lo conseguiríais... No hablemos. más sobre el particular... Hasta luego, madre mía, ...voy á tratar de dormir dos horas. Pues s i g ú e l o s xxviii i a baronesa viuda y Jorg- e de Nerville saliéróít del Ctiártd áé Mast Ven conmigo- -dijo á su Sobrino ía vieja baíoaésa, éaé aos que fíablar. Y le llevó á sus habitaciones. listaba nerviosa y agitada.