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NUMERO 716 A B G. MARTES 21 DE MAYO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 3 T I -i ksüvk L $4 MADRID. EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA EL DUQUE DE OPORTO, (x) ANTES DE TOMAR POSESIÓN DEL CARGO DE TENIENTE CORONEL HONORARIO DEL BATALLÓN CAZADORES DE MADRIO, PASA RfcVISTA A LAS FUERZAS ACOMPAÑADO DLL CAPITÁN GENERAL, SR- VILLAR Y VILLA TE, Y DE LA PLANA MAYOR DEL CUERPO Fot. Goññ Allí estaba el hierro en su primitiva forma. U 11 artefacto m u y g r a n d e un caldero enorme, cubierto p or todos sus lados, reco- gía el hierro ¡primitivo y losom etía á la prueba- del; fuego; el arte- facto se mov í a con suavidad, sin ei menor esfuerzo, de alto. abajó, de izquierda á derecha, y un a corrien te de gas, una corriente de aire á alta presión, bastaba para que en el fondo del caldero descomunal se realizase la ignición más t r e m e n d a el hierro hervía dentro, el hierro se conmovía en el vientre de la caldera, el hierro se depuraba y ablandaba humildemente bajo la fuerza del fuego y bajo la voluntad del- hombre. El hierro se liquidaba, el hierro e ponía rojo, amarillo, blanco; se conges- tipnabá, palidecía S e ¡asomé á. la boca del caldero y vi un panorama como jamás, vi otro semej ante. Era un mar dé agua encendida; un mar dé aguas esp SáS; unavibració. n de llamas; una especie de neblina: igtieá; -y á tra ves dé esta n ebli- lia, la pared del fondo séméjába una masa de nion tésnévádos, como: cuando élsol amárie- ce sobré la cordillera y hace, relumbrar la nieve fantásticamente. Aquello era fantástico, y nada más. Una fantasía oriental, un sueño de Un poeta loco, una. visión riente del Dante eii medio del. infierno, Era. un infierno bonito, pintoresco, encantador, y no un infierno adusto. 1 Tenía aquel infier- no iiná seducción de- nioníaca, cómo una tetitaciÓn de. Satanás. Convidaban aqúelías aguas espesas y- vibrantes á sumergirse en ellas... IJn el fondo, en. TÍ lontananza, en las montañas figuradasde; la pared, llubiese querido uno andar i y subir eoáio entre rocas de oro viviente... El vaho del fuego parecía una niebla dorada y sutil y acaricia dora... Surgía de allí fascinación del abis. laojrla; ateaoetéa voluptuosa y ruórtaí áel v é r t i g o MADRID, JEN EL ÍSÁLON DEL AUTOMÓVIL MESA PRESIDENCIAL EN EL BANQUETE DE CLAUSURA DE LA EXPOSICIÓN INTERNACIONAL DEL AUTOMOVILISMO CICLISMO Y DEPORTES, CELEBRADO AYER EN EL PALACIO DE ARTES E INDUSTRIAS FOT. A B C P e t o bruscááiente si grap caldero giró sobíe. si mismo, se inclinó á: un lado comenzó; á vomitar un chorro: de fuego. Era el hierro, que estaba ya íbien, batido y dé- purado y; que iba á depuráíse: todavía másbajo la presión de una. nueva llama, hasta convertirse en ace. ro, la aristocracia de, los metales. (Del acero salen las espadas, y nada, hay tan aristo, ciático como una espada. Agarraron, piles, á los bloques de hierro y los llevaron al taller próximo. Allí había otros calderos redondos y grandes, suspendidos en 1o altó dé un eje. Aquellos calderos hervían tam, bien, pero- aún con más potencia, con una p D ten cía inexpresa ble; de- tial modo, que cuando la boca del caldero s e inclinaba oblicuamente, salía de éllá una especie de bocanada: furiosa, de tonánte, ígnea, y esparcía alo lejos millares- de chispas qué se désparrarnaban Con la pompa de un fuego de artificio. Y- despuésaquellos calderos se vaciaban, y. salía ei aceró ya formado. Y el acero entonces lo llevaban á unos nuevos hornos, de dbáde salía en forma de trpn ¿co encendido; Y- este tronco pasaba al tíiíler dtíjlaminación, y; aquí comenzaba la etapa gloriosa del acero. El acero no fué: has. ta ahora: sino, como una materia amorfa é inexpresiva; pero aquí ya sumisión se eleva ba y sublimaba, venía humildemente á obedecer las órdenes del hombre, á ofrecerse al