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NUMHRO 709 A B C. MARTES 14 DE MAYO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 6 MADRILEÑERIAS 1 a piquela demoledora ha reanudado su ta rea en las Cuatro Calles. Otro grupo de casas viejas y adefesio de punto tan céntrico está llamado á desaparecer en pocos días. Ya las han levantado la cubierta de tejas, operación que, tratándose de casas, equivale á la de levantarse la tapa dé los sesos en las personas. Esa demolición tan. necesaria y el famoso cartel de llevar la izquierda colgado de los faroles para advertencia délos cocheros, constituirán el recuerdo de la última Alcaldía. Ha de llover algo más que lo que llovió ayer tarde hasta que otro alcalde dé la última inano á la plaza- proyectada que na de suceder alas Cuatro Calles. Se dice conindicios de fundamento, que la propia, consabida piqueta demoledora va á actuar de firme en la Carrera de San Jerónimo y que va- á venir abajo otra gran manzana de casas, desde la calle de la Victoria hasta la de ESDOZ y Mina, para edificar en- su término un gran hotel. Como la empresa es de iniciativa particular, puede tenerse esperanza en que sea un hecho. Otra cosa sería si el proyecto fuese iniciativa oficial. De todos modos, entre la demolición de las casas de las Cuatro Calles, esquina á la Carrer a y la de las que forman también esquina con la calle de la Victoria, se hará un doble é inmejorable servicio á Madrid. El servicio material de mejorar esa vía y el servicio moral de acabar con esa: antipática hora del anochecer que reúne entre la calle de Sevilla y la Puerta del Sol á todos los coches de la aristocracia madrileña y á todos los gansos de la juventud dorada, causando aquéllos la desesperación de todo transeúnte y ofreciendo éstos testimonio viviente de la imbecilidad humana. Eso habrá que agradecer á la piqueta de- i moledora que, destruyendo edificios, destruye rutinas y malas costumbres. La iniciativa; oficial ¡poco destruye, menos I modifica y nada crea. Estos días ve Madrid desñlar por su calle de Alcalá, por sus paseos de Recoletos y de la Castellana, unos ómnibus EL EMINENTE DR. D, EUGENIO GUTJERRbi automóviles, nuevos, bonitos, airosos, con su QUE HA ASISTIDO A S M. LAjREmA YICX 0 R 3 A EN SU ALUMBRAMIENTO imperial que convida á subirá ella para disfru- tar del espeetáculo de nuestras calles y de. las delicias del tiempo primaveral. No constituyen un nuevo servicio público. Son una prueba, un reclamo, lo que se quiera. Desaparecerán pronto porqué son muchas las dificultades que encuentran para aclimatarse, para quedarse entre nosotros. El Ayuntamiento, que maquina el homicida proyecto de perpetuar un servicio de inmundos simones y mañuelas, no admite innovaciones, ni mejoras. Prefiere el escándalo en la sesión y la Inercia en la administración. Y así vive, este Madrid delicioso, siempre alegre y. al parecer satis fecho, proclamando la veidad de aquel principio desconsolador, según el cual los pueblos no tienen más Gobierno que el qute niere, c eri. j AEMECE Dará los que creen en la fatalidad del mime- ro 13, bueno será- referirles que precisamente el núm. 13 ejerció en la vida de Wagner una influencia favorable. Efectivamente, el nombre y apellido del gran maestro comprende 13 letras; nació en 1813 y terminó en día 13 el Tannkaüser, su ópera más aplaudida, que fue representada por primera vez en día 13. Dejó escrita 13 óperas y murió en 13 de Febrero de 1883. También el ilustre explorador Nausea tiene mucho que agradecerle al numero de los supersticiosos. Inició su temerario viajeun 13 de Marzo, con 13 hombres de tripulación, volviendo á su patria el 13 de Agosto. Emilio Zola creía firmemente en el maléfico del número 17 y en la acción benéfica del 7. Guillermo I y Mac- Kinley tenían un invencible horror á los viernes. Para Edison, en cambio, eran los viernes los días más afortunados para el buen éxito de sus experiencias. Innumerables son los aspectos que toman los prejuicios. El- conde de Armagnac consideraba como presagio funestísimo encontrarse con UD inglés. La reina Victoria tenía un invencible horror á los gatos, considerándoles precursores de grandes desventuras. Julio César no podía oir el canto de un gallo sin palidecer. En Irlanda se cree que el mal de ojo tiene su mayor eficacia en la noche del i. de Mayo, y en esa noche las madres y las nodrizas ocultan en casa cuidadosamente á sus hijos. Napoleón y Byron fueron igualmente grandes supersticiosos. I os periódicos de Ñapóles dan cuenta del romántico suicidio de un joven elegante, de varonil belleza y veinte años de edad, lia. mado Roque Rossini. Su ánimo, propenso al romanticismo drama? tico, exaltaba- frecuentemente su fantasía. Hace cinco años, en Ñola, su país, nativo, mientras cursaba sus estudios, se enamoró ciegamente de una linda joven, cometiendo muchas locuras. Cuando pudo convencerse de que no era correspondido con el mismo apasionamiento, decidió suicidarse. Anunció á su familia que se marchaba a Nápoles, pero á la mañana siguiente fue encontrado sin sentido al pie de una tumba en el cementerio, tendido sobre un lecho de crisantemos, y á su lado un revólver con el que se había disparado un tiro sin graves consecuencias Cuando estuvo curado, su familia le persuadió para que se estableciese en Ñapóles. Pero al poco tiempo un incidente fatal vine Fot. Kaulak. á desesperarle con mayor furia. Su padre contrajo matrimonio precisamente con la mucha. -cha que tanto amaba el infortunado joven. Pretendió distraer su dolor abandonándost á una vida alegre, buscando en las mujeres y en la bebida el olvido de sus recuerdos. Recientemente iba á contraer matrimonio con. una distinguida señorita italiana, á la que escribía largas y apasionadas cartas, pero, sin embargo, el recuerdo de su antigua amante se avivaba cada vez más, haciéndole imposible la vida. A los pocos días, la víspera de la boda, entró en su casa de soltero, cargado de flores, y adornó su cuarto; compró varias botellas de vinos y licores, y después de haber bebido lar, gamente, sentándose cerca de la ventana, comenzó á tocar en un mandolino algunas piezas de infinita melancolía. Al sentir la música, tan dulcemente tocada, algunas jóvenes de la vecindad se asomaron. Pasada media noche, Roque Rossini arrojó- áiá calle muchas floreSj cerró la- ventana, -encendió un fuerte brasero y se abandonó tranquilamente sobre ellecho... -XXX. -FIESTA MILITAR POR TELÉGRAFO SAN SEBASTIÁN, l 3 Í T MADRID. EN ÉL HOSPITAL PROVINCIAL ACTO DE- ADMINISTRAR LA SAGRADA COMUNIÓN A LOS ENFERMOS Fot. A B C. ípn el paseo de los Fueros se ha celebrado una gran parada militar. Formaron las tropas de la guarnición, man. dadas por el coronel Aranzaba. -El de Ingenieros, Sr. Ortiz, revisó las tropas, que luego desfilaron. Al acto asistió un gentío inmenso. BIBLIOTECA DE A B C 110 LAS DOS BARONESAS 111 -No puedo pasarme sin ti- -dijo; -por consiguiente voy á escribir y á firmar; pero conservo mis convicciones... Este pagaré te da plenos poderes sobre mí... puedes dejarme por puertas; por consiguiente, te pertenezco. Vamos, dicta. Volvió á tomar la pluma. -A título de préstamo- -repitió Jorge- -y me comprometo á devolvérselos, sin interés, ásüprimera reclamación. ¿Es todo? -Sólo falta que pongas la fecha de hoy, en Montgresin, y que firmes. Marieta Mutel puso laf echa y firmó. -Toma mi recibo... -dijo en seguida, alargando el papel sellado á Mr. de N e r v i l l e Este lo tomó, y en cambio puso sobre la mesa, delante de su antigua querida, los siete billetes de á mil francos. -Gracias. -dijo ella con bastante frialdad, doblando el pequeño legajo y metiéndolo entre el cuerpo de su vestido... ¿Hay algo- de nuevo por allá? -r- Todavía nada. ¿Y tu primo? -Siempre en el mismo estado... La consigna del doctor no se ha levantado. -r ¿Y tu ídolo, la jeven Mad. de Tréves? -Indiferente y desdeñosa, pareciendo no apercibirse de que la quiero. -En fin. ¿Tú esperas? -Es menester paciencia, amigo; pero á veces no hay que tener demasiada. En fin, tu estás en el caso de juzgar la situación... Si puedo servirte, desde ahora dispon de; mí. -Ten paciencia, querida; cuando el plazo se cumpla, caeré sobre ti. Jorge volvió á tomar- el camino de Lamorlaye. ¡Oh! ciertamente he visto clara su treta... -pensó Marieta luego que hubo partido. -Quería, un arma contra mí... ¡Se la he dado... Verdad es que no podía hacerotra cosa. ¿Qué papel piensa nacerme representar en éste drama? El porvenir rae lo dirá. De cualquier manera, ya no soy libre... Tengo un amo. Mandejorgé y obedeceré. -Reconozco haber- recibido de Mr. Jorge de Nerville. la su? na de sietemilfrancos. XXIV I a consigna dada por Luciano d Harblay, relativa al aislamiento de Max de Tréves, se ejecutaba con toda rigor y no; sufría excepciones. El ayuda de cámara, Pedro Lion, que sabía muy bien. la responsabilidad que sobre él pesaba, hacía. bien la guardia á la puerta del cuarto de su amo. Como el ruido. del terrible accidente se había extendido muy pronto, de París y de las cercanías dé Charitilly llegaron muchas gentes para visitar á May Marieta acababa de leer el fondo de su pensamiento, y esta perspicacia le causaba vaga inquietud. Lo que 110 le impidió contestar sonriéndose ¡Estás completamente loca, querida... ¡No tanto como dices... Te conozco bien... -Es posible; pero lo pruebas muy mal... No tengo más razón que la que te be dicho. Marieta frunció las cejas.