Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EDICIÓN del descontento de lá nación entera, y. por- estr e 011 setva. su imparcialidad y tiene ya muy, aospsteos vamos, al remedio total, á lareforma aprendido el desoír r a sus Cortesanos. Tengo total- á l a t o t a l reconstitáciop. (Graaa. es a p l a u- yo fe siempre en el juicio de la opinión y no he sentido prisa y he callado, sin evitar por sos. eso que la delicadeza de mi mutismo se tradu A REVOLUCIÓN dSra mucho; antes de jera nádamenos que por menosprecio. ¡Cómo 8 ios tristes años del ser! vil que sea. el también el DESDE ARRIBA desastre colonial, ha detiene Por galeotes. (Muyodio, muy bien. odio sus bien, cuando repetidas veces decía en 1 las Cortes el No; tenemos dadas demasiadas pruebas de que ahora os habla, que era menester acabar la estimación que hacemos de la normalidad con el divorcio del ciudadano y del ¡Estado, parlamentaria y de las buenas relacicmes entre que estaban vueltos de espaldas, que no se mi- los partidos, de; la afinidad desintereses y de raban ni se saludaban sino para injuriarse. Y muchas cosas entre el partido liberal y nosvino el desastre, y cada día que pude, con mi otros para que alguien que no sea un insensadébil y desautorizada voz llamé la atención so- to haya podido pensar que lo veíamos con inbre la urgencia del remedio. Entonces pronnn- diferencia. I,o que hay es que nosotros amacié una frase que ha sido pasto de la vulgari- mos, buscamos y queremos la concordia hasta dad desde sus cumbres hasta sus simas, aque- el límite deanuestros deberes, 110 más que eso, llo de la revolución desde arriba que signi- porque del estríete límite de nuestros deberes fica que, en efecto, si el poder público ordena- no pasamos jamás; y en éste caso yo habría damente, en bien y en paz, no transforma or- anhelado saber en qué consistía el móvil de la ganismos imposibles, el poder público- proybr conducta del partido liberal. ¡Ojalá hubiese cara los trastornos. Y para realizar ésta políti- sido ¡alguna frase mía, algún acto mío, que ca y parahacer esa renovación, fue en 1902 mi pronto me habría yo complacido en demostrar incorporación- alas órdenes del Sr; Silyela, de; que nii intención estaba ajena a todo agravio, insigne memoria. ¡Qué le hemos; dé hacer! No y si era menester algún acto de abnegación no recrimino á nadie, no juzgo á nadie, digo sola lo hubiese escatimado! ¡Pero si me consta eme mente que estamos en el noveno año del desas- i no hay nada de eso! tré y aún no hemos hecho nada. ¡Quién se maravillará, ni cómo me he de maravillar yo; de: Oigo hablar á veces de la elección de senaque haya llegado España á una de esas horas ores. En esa elección. yo tengo la certidumbre críticas de su historia en que es la quietud sub- de que he cumplido estrictamente las obligaversiva y sólo la reforma conservadora! (Muy ciones de jefe del partido conservador y del Gobierno y creo tener también la certidumbre de que no merecería perdón si hubiese proce A lareforma vamos resueltamente, desde el dido de otro modo. Yo no soy infalible, pero primer día, vamos á desplegar en obras la sig- tampoco lo son los demás. nificación que tenemos por nuestros antece Algunas veces oigo hablar tardíamente ae dentes. Heñios callado mucho en la oposición, la elección de diputados. ¿De la elección de dino hemos hablado demasiado en estos meses; putados? ¡Ah! Esta es materia que siempre ha dejemos a l a s obras la palabra, puesto que la sido ocasionada á juicios diversos, sobre todo obra queda expedita des de mañana. Ese es mientras dura el fragor del combate y hasta tíuestro programa. (Muy bien. el forcejeo de los combatientes, materia que no No cometeremos la temeridad de querer ha- sólo se suele juzgar bien bajo la influencia de serlo todo de una vez. ¡Ojalá pudiéramos co- la decepción, sino que además, cuando se ha menaar más despacio! Sería mejor. Si no vinié- acabado la revisión de actas y se han oído los ramos con tanto retraso, más lentamente em- pareceres y contrapuesto las alegaciones, se prenderíamos el camino; de todas suertes, nos- llega á formar un juicio que todavía necesita otros atenderemos más á la solidez de la obra el refrigerante incomparable del tiempo. Pero que á la presteza solemne y fastuosa. No- mira- hoy por hoy no puedo creer tampoco que esté remos á lo que pueda- alargar nuestra vida mi- ahí la clave del enigma, porque remitiéndome nisterial; nosotros sabemos que ni ante Dios, ni al veredicto que resulte después del debate, ante la Historia, el galardón se obtiene por el admitiendo la posibilidad! de. las intenciones Vivir largo, sirio por el buen empleo de la vida. sanas, ¡que de esas sí respondo! lo que sí co Grandes aplausos. nozco es una cosa que la conoce todo el mundo, No rehuiremos ni una dificultad por pro- porque las elecciones ais son clandestinas, tie. tongada. Yo estoy dispuesto á permanecer aquí nen cientos de miles de testigos, y acontece que indefinido húmero de años; pero á cada rato, á se verificaron las operaciones electorales, descada minuto, estoy resuelto á dejar el Poder; de la proclamación de interventores hasta la soy el mismo de antes. (Muy bien. Grandes proclamación en los escrutinios, sin un solo aplausos. ¿Veis en esos aplausos lo que antes disturbio en toda España, como no sea en un os decía de la abnegación? Ya empiezan las colegio de la intensa ciudad condal y en Vito, obras; porque eso no se puede decir más que ria, cabalmente puntos donde no había candidatos ministeriales. delante de este partido. (Aplausos. Y ahora no temáis que os enumere los pro Después tengo entendido que en las pasa- yéctos que dentro, no de cuarenta y ocho ho- das elecciones y en las anteriores- fueron 130 ras, porque han de coastituirse, pero á las cua- las actas protestadas. No llegan á 100 ahora. renta y ocho horas de constituidas las Cáma- ¿Pues cómo es que esas elecciones de ahora ras; conoceréis. han sido tan execrables, si resulta que habien Lp que digo es que nosotros, aunque veni- do habido tanta controversia como en las que mos á gobernar con nuestras ideas, con nues- más, son bastante menos, como veis, las actas tros antecedentes, significación anterior y su- protestadas? No; será bueno que nos remitaperior á todas las incidencias, por. graves que mos al juicio contradictorio, y entretanto yo ellas sean, de la vida nacional; aunque veni- sigo preguntándome qué puede originar una mos á gobernar con nuestra responsabilidad y determinación como la pasada, que por poco con nuestras fuerzas, en este instante no veni- que haya durado y por poco que dure, y yo lo mos á pelear en la frontera de nuestro partido lamento, no puede consistir más que en un con los demás partidos. No es. éste de aquellos error que evidentemente nació del procedicasos en que se trata de imponer en las leyes miento de marchar á solas, del procedimienlos egoísmos de una colectividad política, aun to de fallar los pleitos ajenos en la propia levantando la palabra egoísmo a l a categoría casa. Para enmendar los errores, es preciso délos amores ideales y de las comunidades conocerlos; para conocerlos, hay que examiintelectuales sin descender á los intereses y á narlos; y yo afirmo que para nosotros no será ios goces de la dominación. Nosotros venimos indiferente, ni tendremos nunca como cosa á cosas que pudieron haber hecho otros tal de poca monta la cooperación, en su lugar y en vez? que no pugnarían con otras significacio- el puesto qué en la dinámica parlamentaria cones políticas. Nos toca á nosotros realizar esa rresponde á, una minoría, de la minoría del labor, y porque toca á nosotros medir por el partido liberal. Así, pues, yo protesto, si es que patriotismo propio el ajeno, debemos creer que lo merece, contra la idea de convertir tina deno nos faltará el concurso de nadie. ¡Tanto peor licada abstención de juicios prudentes en una para aquellos que no nos lo presten! (Muy bien, muestra de desatención, que seria para nosmuy bien. otros ofensiva primero que para nadie. Cooperar, digo, no es aplaudir; para mi, CONSEJOS Y voy á dejar de molestaros. cooperar no es aplaudir; también coopera el Una sola cosa diré, singularque censura, y á veces sirve mejor que el que aplaude; lo qué importa es que los; adversarios mente á los diputados que tienen la fortuna de Aunque critiquen, colaboren para mejorar nuestra comenzar ahora su vida parlamentaria. no es acomete obra y no para impedirte, que son dos mane- que la obra que el Gobiernoaunque sus proObra para suscitar pasiones, y ras muy distintas de vivir. pósitos, creo que lo estáis viendo, distan mucho también de buscar esta clase de efectos en T OS LIBERALES 9 o n e s t o compren- la vida política, no depende de los Gobiernos- -i derá la contrariedad el que las pasiones estén dormidas ó se solique ha sufrido el Gobierno pocos días ha por vianten, y yo les pido á todos que se acuerden encontrarse con una actitud extraña para él, siempre de que es el mayor enemigo que posorprendente para él, del partido liberal que demos tener que la pasión penetre en nuestras acaudilla elSr. Moret; sorprendente para él, filas. Recordad siempre que las mayorías están porque ni logró entonces, ni ha logrado toda- asociadas al Gobierno; que son carne de la carvía hallar una explicación satisfactoria del ne del Gobierno; que son el Gobierno mismo Su. ceso; y yo añadiré más: qué para mí la sor- en el Parlamento; que el Gobierno representa presa fue mayor, porque tenía de las últimas al poder público, y que el poder público nunca conversaciones bien recientes, el derecho de deja de ser una entidad superior á toda concreer que era muy otra la actitud del partido tienda: y á toda lucha, y que en medio de las liberal y muy otros sus propósitos. pasiones ha de conservar la serenidad d fó Con A 1 encontrarme yo delante de una determi- sejo y la rectitud de la decisión. ¡ilación que en todo caso era grave, durase lo No podremos hacer cosa peor, ni cosa que que durase, que contrariaba la dinámica cons- más debilite nuestras fuerzas, que hacernos pritante de los dos partidos en este régimen, yo sioneros de los adversarios, y esto hace la pame impuse una reserva muy grande, absolu- sión cuando se apodera de las mayorías. Guarta, que he guardado hasta ahora, porque yo demos todo el calor del corazón para las muno creo en el provecho de los monólogos con- chas exigencias que la Patria tiene hoy con tenciosos (Risas) no creo en el provecho de nosotros, y si alguna vez aun ese mismo amor que examine cada cual á su adversario en su á la Patria resulta lastimado, acordémonos de casa propia; porque tengo aprendido que, aun- que al altar de la Patria hay que ir, no con vaque la voluntad quiera ponerse en la neutrali- nas palabras, no con fáciles desahogos, sino dad y en la justicia, falta el conocimiento de con austeridades, y no hay ninguna como venaquellas cosas que el adversario consideró y cerse á sí mismo. pensó para proceder. Yo nó quería cometer nin (Grandes y prolongados aplausos. guna injusticia, ni tenía prisa, porque estoy De nuevo resuenan aplausos prolongados v muy acostumbrado á entender y á averiguar unánimes en el salón. que aunque la opinión esté dormida, siquiera Seguidamente hizo la propuesta uc jí t para, OS CARGOS PAR- 1 Para cuarto vice 1 A rr: rT Dinc del SeLAMENTAMOS presidenteñ o r con ad 0) el se Curación de los catarros agudos y- crónicos: -Establedd l cimiento fandado, en el, año, 1884. Xos- Sgaalgago, de de Peñalver. Secretarios: conde de Bernal Albornoz y marqués de Cubas. Comisión de actas: conde de Peñalver, Alvarez Guijarro, conde de Torreánaa conde de Vilches y D. Tomás Montejo. fótépgriáficas apsa y Presidente del Congreso, Sr. Dato. Vicepresidentes: Sres. Aparicio, maroués de Mochales Prado y Palacios. Secretarios: Sres. Castel, ivtarmtés d e S a n í a Cruz y Silv. ela. (D, Jorge) Comisión de incompatibilidades: seifi ores marqués. Sé Portago. presidente; Espala, Barreiro, Astudillo, Garrido Pemán. Alfaroy conde de Albay vv Comisión- de sfcKss y. res. jGarcia Aüx, presidente; Sánchez Toca, OM óñe? Montes Jove- llar, Isasa, Piniés. Pérez Martínez. Acacio y Barón. El general Azcárraga hace uso de la palabra á continuación, expresando su reconocimiento al Rey por su nombramiento y al Gobierno por haberle propuesto. Encarece á l a mayoría que se inspire en l a s palabras del Presidente y que con disciplina y entnsiasmo colabore á la obra del Gobierno. El Sr. Dato habla después para expresar su gratitud al Gobierno por su designación para la Presidencia del Congreso y á los diputados por la benévola acogida que han dispensado á la propuesta. Se hace eco del buen espíritu que anima al partido conservador, de su disciplina y de su gran unión bajo la jefatura del Sr. Maura, caudillo digno de sus eminentes antecesores, cme se llamaron Cánovas y Silvela. -Recomienda la m á s r exquisita disciplina como medio único de que. la labor parlamentaria nó resulte estéril. (Aplausos. El. Sr. Maura dio por terminada la reunión, pasando los concurrentes á un salón inmediato, donde se sirvió un espléndido lunch. El presidente del Consejo de ministros recibió muchos apretones de manos y felicitaciones de sus amigos y correligionarios. A las doce desfilaron de la Presidencia los últimos asistentes al acto, que la falta de espacio nos impide publicar nominalmente. Concurrieron á ella 204 diputados y 146 senadores, y además enviaron su adhesión 29 representantes del Congreso y 22 de la alta Cámara. PACUNA cedímienios oficiales de Adiiniiislración- v de üobierao, nuestros, institutos militares, núes tro régimen ecopóínico y nuestro sistema tri 1 bu rio. f ¡bien. DE; LA CORONA p n el solemne acto de apertura de las Cortés, verificado hoy, ha leído S. M. el Rey don Alfonso XIII el siguiente discurso: Señores senadores y diputados: Vengo á inaugurar estas Cortes en ocasión excepcional. Soleinnidades como la presente siempre renuevan la consideración de graves beberes, en que consisten el reinar y el gobernar, y de necesidades, sufrimientos fy anhelos populares, suscitando esperanzas alentadoras que el corazón suele fiar noblemente á los bien intencionados designios de la voluntad. Mas hoy mis primeras palabras han de anunciaros el fausto advenimiento del príncipe de Asturias, sin que al ver cumplidos así los votos más fervientes de mi alma, acierte á declararos si aventaja: al del Rey el júbilo del padre. Iyai Reina y yo, poseído nuestro ánimo de las emociones que realzan la primógenitura, hacemos á la patria, ante Dios, ofrenda de la naciente vida, en la cual contemplamos reproducidas las nuestras; qué no nos basta habérselas consagrado una vez. Ya son sus venturas inseparables de la suerte de esta secular Monarquía, y desde que en su espíritu penetre la luz de. la razón, sabrá que en las bienandanzas del pueblo español han dé consistir sus únicas felicidades. I, a paternal solicitud que el romano Pontífice dispensa á la nación española, correspondida por el propósito mío y de mi Gobierno de mantener la armonía entre ambas potestades, se ha! manifestado una vez más. defiriendo, como sus predecesores en circunstancias análogas, á apadrinar en el bautismo al Príncipe hérderp de la Corona. Muy grato me fue recibir en las aguas ae Cartagena la visita oficial de S. M. el rey Eduardo VII de la Gran Bretaña y de su augusta esposa la reina Alejandra. I, as manifestaciones de la opinión pública, en España y en Inglaterra, con este motivo, acreditaron de nuevo cuan íntimamente se compenetran con la recíproca simpatía de los dos pueblos, los estrechos lazos establecidos entre ambas dinastías. Perdurando la cordialidad ¡que queremos mantener y felizmente mantenemos con las demás Potencias, intereses comunes muy considerables estrechan, en el fecundó seno de la paz, nuestra amistad con Inglaterra v con Francia. Singular atención dedica el Gobierno á las fraternales relaciones con la nación que á nuestro lado vive en el suelo peninsular, y con las Repúblicas de nuestra raza en el. Continente americano, así como á la suerte de los numerosos españoles que residen en. estas últimas. Ratificada el acta general de la Conferencia de Algeciras, van entrando en aplicación, con nuestro concurso, las reformas acordadas para el Imperio sherifiano, mientras los asuntos de las posesiones españolas situadas en su costa obtienen incesantes desvelos de mi Gobierno. I, a iniciativa de S. M. el emperador de todas las Rusias, que en 1899 congregara á las Potencias en la primera Conferencia de la Paz, las unirá otra vez en I a Haya, durante el mes de Junio próximo, usando de la graciosa hospitalidad del Gobierno de la reina de los Países Bajos, para complementarlos resultados de aquella Asamblea. España acudirá con sincero espíritu de coadyuvar i la utilidad y eficacia de la nueva reunión. ¡g Mi Gobierno conoce la urgencia de hondas reformas, muy de antes preparadas por trabajos y convencimientos ostensibles. Si hubiere dependido de su mano, las más estarían ya implantadas. Ño desaprovechará día: en las primeras, sesiones hábiles os someterá proyectos con los cuales quiere extirpar la raíz de los mayores daños y también algunos otros que, sin tener importancia tan capital, satisfacen apremios de la conveniencia pública. Por evitar que la atención y el esfuerzo dispersos se esterilicen, reservará para etapas ulteriores de la magna obra á que estáis llamadoSj otras iniciativas, todas concertadas desde ahora entre sí. Espero que vuestra labor será larga y afortunada; y aun cumpliéndose éste deseo mío, que también es anhelo nacional, difícilmente llegaréis á completar la general renovación de que han menester nuestros, organismos y pro- Porque en cosas ae política- es- esencial la oportunidad: un programa de futuros empeños no. resultaría útil; ni tampoco una exposición p. rolija de proyectos que os serán leído apenas. -se constituyan ambos Cuerpos Colegisladores, sobre los cuales muy pronto podréis deliberar eficazmente. La restauración de los organismos ae Ad- ministración local, que se os propondrá con voluntad resuelta de abrir amplio cauce para todas las energías que venturosamente brotan de las entrañas del pueblo, y también con el designio de estimular y favorecer la convalecencia de. iniciativas enervadas ó. atrofiadas por una centralización exótica, inadecuada al genio de la Nación española, con más la reforma del procedimiento electoral, cuyos vicios frustarían aquel intento, preliminares son inexcusables para muchas mejoras de los servicios que asume la Administración del Estado. Por este motivo, y porque se debe guardar y espaciar la perturbación inherente ánoveda- das tan substanciales, el proyecto de presupuestos para 1908, que inmediatamente conoceréis, no puede reflejar sino parte del plan de reorganización, pero hallaréis en él considerables y numerosos avances. Preocupan á mi Gobierno las mejoras üe que están necesitadas nuestras fuerzas milita- res, salvaguarda áel honor y los intereses de I la Nación. I,o s ministros de la Guerra y de Marina aplican perseverante ahinco á este empeño, rodeado de dificultades que tiempos pasa- dos acumularon. Se emprenderá, desde lluego, la urgentísima reconstitución de. nuestro poder naval, que siempre será modesto, pero condicionará siempre la dignidad de nuestra soberanía, límite infranqueable, en ésta y en todas las demás reformas, es la unánime consideracióu de que se debe mantener á todo trance la ya afianzadanormalidad de nuestra Hacienda. Ivas innovaciones: que os serán propuestas en el régimen tributario y económico están inspiradas por el convencimiento de que tan, dañoso como lisonjear aspiraciones indeliberadas, sería retardar una evolución que, con igual instancia, reclaman el Tesoro público y la riqueza nacional, á cuyo fomento se a ude con diversos proyectos de mi Gobierno. Sobre materias tales no cabe esperar ni aun desear coincidencia plena de convicciones; pero la deliberación entre varios censejos los aprovecha todos, pues al común interés patrio sirven, no menos que los votos preponderantes, las advertencias inestimables de la crítica, las cuales, cuando en el Parlamento no evitan el desacierto, dejan autorizada y preparada la enmienda para el caso de comprobarlo la experiencia. Iv a nación ansia mejoras positivasy prontas mediante una, tregua en contiendas infecundas, propensas á la turbación del público so siego. El retardo en satisfacer su anhelo expli ca apasionadas conmociones de opinión, poco propicias para estimar con justicia la. realidad, y aun dañosas para la causa misma que se intenta servir; tales como se manifiestan ahora en florecientes regiones españolas, para quienes, si no merecen el nombre de predilección la viveza de nuestro amor y nuestra solicitudes porque pertenecen con igualdad Indefectible á todos los hiios de la santa y común madre. Señores diputados y senadores: Como enviados de la nación, tenéis én vuestras manos acreditar que sus demandas, cuanto fueren justas, pueden quedar prontamente satisfechas por acción del Poder público ejer- cida con escrupulosa normalidad constitucional. Fidelísimo guardador de ella, confío en vuestro patriotismo y vuestras luces para el feliz término de la obra pacificadora, que encauzará toda la vitalidad del pueblo español hacia la completa reconstitución interior, úni- co asiento firme del respeto en el exterior y de sus venideras prosperidades. DE CORTES pN EL SENADO s precauciones to madas eran: tan rigurosas para evitar que entrasen en el palacio del Senado otras personas que las precisamente invitadas para el acto, que los guardias de Seguridad, por orden del comisario general, tenían acordonado el jardín de la plaza de los Ministerios y no dejaban paso á nadie que no llevase el billete de invitación. A las dos en punto entran en la tribuna del presidente SS. AA. la princesa Beatriz y don Reniero y D. Felipe. I, a princesa Beatriz viste un traje blanco elegantísimo, con adornos lila. El general Azcárraga y los secretarios se hallaban sentados en la mesa presidencial á la derecha del Trono. Minutos después llegan S S. MM. y las infan- tas Isabel y Eulalia, con riquísimos trajes de Corte, gris y rosa, respectivamente. Rinde los honores el zasruanete de alabarderos. Precedidos déla Comisión receptora entran y se colocan á la izquierda del Trono. En seguida llega S. M. la Reina doña Cristina, con precioso traie blanco adornado de plata. Preceden á S, M. los individuos de la comisión receptora. I, a Reina se sienta asimismo á la izquierda. Mega después S. M. el Rey con un brillante séquito. Viste de capitán general, de gala. Un ¡viva el Rey! acose su entrada en el salón. Se sienta en ei sillón de la derecha, oajo el dosel, y con firme voz ordena: ¡Sentaos! Y en seguida da lectura ásu dis curso, que es escuchado con silencio religioso. Al terminar, resuenan calurosos ¡vivas! a! Rey, á la Reina, al Príncipe heredero y á España; vivas que son contestados por todos los asistentes. En seguida, ei Presidente, en nombre del Rey, declara abierta la legislatura. Igiias azoadas Radio- activas L