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NUMERO 707 ABC. DOMINGO 12 DE MAYO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 3 LOS J U E G O S FLORALES D E SEVILLA ttw n w V ii- i i rtv íí i íes i HB k H i i EL MANTENEDOR EXCMO. SR. D. SANTIAGO ALBA L A R E I N A Üli LA FIESTA. SEÑORITA CONCEPCIÓN ARNÉRO man ó vendrán más tarde... Los espíritus sentimentales suelen sentir una emoción profunda ante los nuevos tiempos, que todo lo destrozan y trastornan con el ímpetu febril de los conquistadores... Y desligados con temeroso recelo del presente en que les tocó vivir, vuelven los ojos al pasado ó hacia el porvenir los tienden, creyendo que el mañana ó. el ayer son los únicos campos de la poesía... Pero hay también muy tiernos corazones q e saben encontrar en medio de la fiebre cotidiana la poesía del presente, cantar sus dioses y enaltecer á los héroes de su tiempo... Mientras los unos y los otros contestan á esas preguntas, séame permitido asegurar que, por ahora, no han desaparecido de la ciudad ninguno de esos elementos que la forman alegre y pintoresca. No han hecho más que transformarse, sin que pueda decirse con verdad si en el cambio ganamos ó perdimos. Existe, naturalmente, el peligro del atropello, si bien su rapidez y elegancia le hacen hoy, más que ayer, tolerable y decoroso, y también dé resultados más definitivos. Han cesado las voces y los gritos de cocheros y conductores, los crepitantes látigos y el áspero rodar de trepidantes armatostes; pero todos estos ruidos están sobradamente compensados con las campanas eléctricas, con las bocinas y con las sirenas, que colaboran eficazmente en la neurastenia personal y en la locura colectiva. Y si nuestra sensible pituitaria no recibe ya los aires descorteses de la raza caballar, tiene, en cambio, en la bencina y en el petróleo los nuevos causantes de su disgusto. Aceptemos, en fin, estos progresos exigidos por las necesidades de los tiempos... ¿Y no sería mejor decir por el capricho que por la necesidad? Yo no encuentro absolutamente justificado el empleo del automóvil en el interior de las poblaciones, y menos ahora que la prudente autoridad ha limitado la velocidad de su marcha. Aplicado al ómnibus para el servicio público, creo que todo su encanto desaparece. Esta es la manera más triste de socializar un invento esencialmente destinado á cantar, enaltecer y consagrar la energía y la voluntad del individuo. Si al automóvil se le impone un itinerario ó se le limita su velocidad, ¿qué le queda de su autonomía... ¿Para qué sirve, si en él vamos adonde nos llevan y no adonde queramos... ¡No es posible compartir el vértigo con gentes unidas por la necesidad de un instante... Pero cesen nuestros temores, pensando que este es su primer paso para humanizarse por completo. Se adapta hoy á un medio que deberá conquistar para transformarlo en absoluto. Mañana se abaratará la mercancía, será mayor el consumo y enorme la concurrencia, y entonces el automóvil vendrá á nuestras manos modestas, que hoy le saludan como á una esperan ¿a. Y pudiendo trasladarnos fácilmente á la ciudad, donde sólo quedarán los edificios necesarios, nuestras casas se desparramarán por los campos, entre los árboles, llenas- de aire de sol y de libertad... EL POETA PREMIADO MANUEL SÁNCHEZ DE CASTRO TRIBUNA LIBRE P L ÓMNIBUS AUTOMÓVIL. POR A. PALOMERO Una empresa inteligente, práctica y previsora, acaba de establecer en Madrid un servicio público de ómnibus automóviles, análogo al que disfrutan hace tiempo algunas capitales europeas y americanas. Xos coches son grandes y pesados, por inevitables exigencias del uso á que se destinan; pero la cláiiea pesadez de su aspecto desaparece y queda compensada con la ligereza y gallardía que á sus movimientos imprime, el espíritu que los anima y los conduce. He aquí, pues, un nuevo argumento, si no demasiado sutil, en cambio suficientemente plástico para convencemos de cómo han de inodernizarse los pueblos y las almas. H e aquí también u n a novísima versión del sabio precepto que nos enseña la utilidad y conveniencia de echar el vino nuevo en odres viejos. Su simbolismo es demasiado concreto para ser aprovechado en las discusiones metafísicas; pero los verdaderos observadores sabrán desentrañar de su precisa actualidad los elementos de universal y permanente enseñanza... No hay, ciertamente, entre estos ómnibus del nuevo servicio y los que hace tantos años circulaban por nuestras calles, ninguna diferencia notable que transforme su nombre y su concepto. Son para todos y mientras sigan siendo precisos, tendrán que acomodarse á las necesidades g e n e r a les. Podrán permitirse los constructores modernos algún as ligeras variaciones decorativas, así en el exterior como en la distribu. cióu y forma de los asientos; mas el coche por dentro y p o r fuera, con su amplia caja, su imperial y sus plataformas, es hoy conio fué ayer y como será mañana... ¡Porque la revolución ha sido en el espíritu... No lo olviden los fanáticos de la forma, en cuyo nombre todo lo sacrifican y desdeñan. Sépanlo esos viejos gobernantes, maestriUos en el arte de revocar fachadas. Desde el triunfo del automóvil era de esperar esta extensión de sus dominios. Ya sólo falta en nuestra arbe, para que esté á la altura que la corresponde, la p r ó x i m a conversión del coche fimón en el alígero vebícttlo impuesto p o r las necesidades de los tiempos. Y la transformación de la vida y del ambiente urbanos, ya comenzada con la invasión automovilist a ycontinuada por las aplicaciones del tranvía eléctrico, quedará definitivamente c o n quistada en cuanto los ómnibus y los coches de alqtiiler á la modern a se afiancen entre nosotros. ¿Dónde está el arte? ¿Dónde la poesía de la ciudad? ¿Han desaparecido, o se transfor- P L TRIÁNGULO MARITI M O ESTRATÉGICO Este epígrafe, bajo el cual se viene discutiendo la conveniencia de que se entregue á la Marina la defensa de los puertos militares, es una cursilería. lyo cursi, que no es otra cosa sino lo que con apariencia de elegancia y de riqueza es ridículo y de mal gusto, se encuentra en política como en todos los órdenes sociales. Desgraciadamente, la opinión á veces fluctúa, porque unos le hablan de Inglaterra y otros de Alemania, sin saber ni unos ni otros lo que se dicen. En Inglaterra hasta las defensas submarinas, torpedos fijos y automáticos dependen del ministerio de la Guerra y están á cargo de compañías especiales de Ingenieros (Submarines miners) I, as costas alemanas es cierto que se dividen en dos estaciones, la del Báltico y la del Norte, á cargo de dos vicealmirantes, comandantes marítimos, que tienen á sus órdenes todo el personal militar y marítimo de la circunscripción. ¿a s razones d e l porqué de opiniones tan contrapuestas en naciones que ocupan el primer rango marítimo y militar, respectivamente, las daremos, si todavía subsisten duelas y se discute la forma en que h a de resolveirse este lénojoso a unto. Por lo pronto, no nos cuesta la menor molestia ni sentimos el más insignificante escrúpulo e n aniticipar al lector qite el ministro de Marina, Sr. Ferrándiz, pretende, ante t o d o r e s o l v e r una cuestión de orden pur a m e n t e económico, planteando el problema sobre la conveniencia y posibilidad de entregar el mando superior de los puertos militares á l a Marina. U n a consecuencia lógica é irrisoria de estos ensueños es la creación de las dos escalas de Marina, de mar y de tierra. Bl Ejército p u e d e apresurarse á c r e a r otras dos escalas, la de tierra y la de ¿flote para el paso de ríos y operaciones sobre las costas. Jamás en páis alguno se oyeron tantas enormidades. El asom- bro de l a s personas sensatas serán las cacareadas reformas, que no tardarán mucho en traslucirse. Entonces reiremos todos y reirá la nación, que no encuentra l a clavé d e ciertos m i s t e r i o s o s enigmas. Mientras la aten ció de la mayoría de los españoles está fija en las responsabilidades que debieron exigirse porladerrota naval de Santiago de Cuba, no h a habido entidad iülMADRID. ESTRENO DE CINPMATOGRAFO NACIONAL guna, ni en la Prensa APOTEOSIS FlNAi DE LA REVISTA DE LOS SRES. PERRIN Y PALACIOS CON MÚSICA DE JIMÉNEZ. ESTRENADA ANTEANOCHE n i en el Parlamento, que haya exigido resFots. A B C