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NUMERO 705 A B C. VIERNES 10 D E MAYO D E 1907. OCHO P A G I N A S E D I C I Ó N i. PAGINA. 6 tK. V. tt i MADRID. EL, C P N C U R S O HIPIDO 7 7 j 0 LOS SRES. DUQUE DE: ANDklA, Y; D; AUGUSTO HEERÉN 2. OUEGANARON ÍEL. PRIlVlÉR PRÉMlo; DELAPRUEBA, Í E PAREJAS CORRÍ DA Agosto. Dia 4. Toros- de Camquirj estoQan Sebastián. Losempresánps taiirmos donostiarrashan queados por Mazzantinito y Pepete. Día 11. Bichos de, Santa Coloma, para Fiiénultimado las combinaciones de toros y toreros -r parabas corridas que en; los meses de Agqsto y! ies, Bombita y MacKaquitoDía r 5- Cornúpetos de Miura y los mismos toreros de la corrida anterior. i AYER- TÁRDÉ Fot: Goñí. Día 19. Ocho reses. de Miura, inuertas á esto- i. ía 8 Toros, de Guadalets. v, de matadores, que por Gocherito, Mazzantinito, Regateijn y Pepete. t i? ¿Fuentesy. i? o a; y F Día 25. -Fuentes, Bombita y Machaptítoy to- Día 15. Seis bu nos mozosde D. ÍJosé G. Beros de Parlada cerra, estoqueando los cuatro primeros Bombita Septienibre. Día 1. Fuentes, Cocherito y otro y los dos últimos; su hermano Manuel. diestro matarán réses de Pablo Romero. D S BIBLIOTECA UtABC 102 T LAS D O S BARONESAS 103 ¿Que cosa: miedo a l a rabia. Jorge sintió un escalofrío por todo su cuerpo; pero se repuso, y contestó; ¡Eso: es especial! Sólo, que ni siquiera se puede examinar. ¿Tú crees... -dijo con voz burlona Marieta. -Pruébame le contrario. -No me costará mucho trabajo... Max ha sido mordido por un perro rab so, ¿no. es verdad? -Sí, pero elDr. á Hárblay le ha curado. ¡Curado, curado! Eso se dice pronto... Sí el doctor ha contenido el mal, ha impedido que tu primo sienta á los nueve días los terribles- efectos de la hidrofobia. Durante tres meses, seis meses, un año, dos años quizá, el barón aparentará estar tan bueno como el Puente Nuevo; pero de pronto, el virus, dominado por la cienciáj pero ya mezclado con la sangre, hará explosión bruscamente, y Mr. de Tréves, al parecer curado, despertará cualquier dís convertido en un hombre rabioso. Hablabas hace un momento de motivos para la separación. Esto rae parece picaresco... ¿Y á ti qué te parece? XXII -Confieso que mucho- -respondió él. -Entonces, continúo... Hasta hoy la unión de tu primo Max y de made- tnoiselle I, eonida Desfontaines no ha sido fecunda. Sin embargo, puede venir un niño al mundo. ¿Quién sabe si este niño al nacer no traería ya el germen de la hidrofobia? ¡Ah! -exclamó Jorge, que sentía la raíz del pelo mojada por un sudor frío; -eso sería horrible; pero es una suposición absurda. ¡Absurda! -respondió la Ardilla, ¿y en qué? I, a prueba que el caso puede presentarse es que desafío á cualquier hombre de ciencia que pruebe que es imposible... Pero dejemos esto para considerar solamente otras consecuencias más verosímiles y no menos horrorosas... No negarás que bruscamente, en época más ó menos próxima, Max, lleno de salud en la apariencia, puede sei; atacado de una crisis repentina... No. me digas que no; eso se ha visto... ¿Tú crees que semejante eventualidad no es para asustar á una mujer, expuesta de un momento á otro á ser víctima de un acceso de rabia del marido? ¿Crees que en semejantes condiciones no tenga bastante fundamento la demanda de separación... ¿Crees tú que se encontraría un solo médico que no se prestase á apoyar su demanda... ¿I,o crees tú? Jorge pensaba en el Dr. Piedagníel, que después de la escena del chalet de Lamorlaye se había alejado con el corazón lleno de rencor y de hiél, y sería de seguro un poderoso auxiliar sisejlegase á entablar una lucha contra I, uciauo d Harblay. M c onsieur de Nerville escuchaba atentamente. -Parece que te voy interesando- -dijo sonriendo Marieta -ís o- -respondió con voz sorda; -no, no lo creo... pero sería preciso, ante todo, explicar estas cosas á Leonida... -Encárgatetú de la explicación... será el medio de probar á tabella prima que piensas sin cesar en ella, en su tranquilidad, en su porvenir, y que para asegurar su felicidad- estás dispuesto á sacrificar tu pariente más- próximo... Obtenida la separación de cuerpo, -Leonida, libre ya en sus actos y dueña de su persona, no tendrá por qué inquietarse del deber... sentirá hacia ti el más vivo agradecimiento, á menos que no sea muy ingrata, lo que me niego á creer hasta tener prueba de lo contrario, y. el agradecimiento, ya lo sabes, conduce al amor por camino muy corto... Mád. de Tréves te confiará la administración de su, fortuna, esperando la viudez para casarse. contigo... á, ti te toca ahora ser audaz... esto es lo que yo he encontrado hasta ahora y estoy bástente contenta de mí misma... ¡Pongo en tus, manos- la intriga! ¡Trabaja... ¿Me has comprendido? Perfectamente. Me parece que tu entusiasmo es poco, ¿En qué piensas? En. lo que acabas de decirme. ¿Y bien? -Y bien, ¿es un albur, el provocar la separación del marido y la mujer? Esta separación puede volverse en contra mía, poniéndome á mal con mi primo Max, y. si I, eonida careciejra de agradecimiento, sería perdido. -En una palabra, dudas de jugar el todo por el todo. -Pido tiempo para reflexionar. -Corno gustes, y piensa en mí. Voy hacer enviar esta carta á la viuda Pareur, á Chantilly. Si cierro el trato, ¿cuándo te será posible enviarme fondos? -Pasado mañana por la tarde. ¿Vendrás aquí? -Sí, sobre las cuatro. ¿Entonces, puedo hacer preparar un acta de venta en regla -Sin duda alguna, puesto que no tengo más que una palabra. Jorge cogió su sombrero, y alargó la mano á Marieta, que la estrechó. ¿Quieres enviármela criada al bajar? -le dijo. -Voy á decirle que la esperas. -Hasta pasado mañana, á las cuatro, ¿110 es verdad? -No tengas cuidado, seré exacto. Un instante después de la partida de Mr. de Nerville, subía la criada. Marieta le confiaba la carta recomendándole que la hiciese llegar á su des tino sin el menor retraso. Y autorizada por Mad. Daval, la criada en persona fue á llevar la epístola. L- a viuda Pareur, á quien encantaba la perspectiva de encontrar comprador para su- establecimiento, prometió ir á La Campana de Oro en la mañana del día siguiente. y cumplió su palabra, pues antes de las nueve llegaba acompañada de un agente de negocios de Chantilly, y ambos íueron introducidos en la habitación de ln ArdiHa. El agente de negocios tomó la palabra. -Debo, -señora- -dijo, -explicaros mi presencia... La señora viuda Pareur me ha rogado qué la, acompañase para el caso en que os pusierais de acuerdo con ella. Levantaría inmediatamente el acta de venta, lo que evitaría un re traso y permitiría á. mi cliente marcharse dos ó tres días más D n t