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NUMERO 703 B C M I É R C O L E S 8 D E M A Y O D E 1907. O C H O P A G I N A S E D I C I Ó N i. PAGINA. 6 REUS. CELEBRANDO EL TRIUNFO DE LA SOLIDARIDAD BANQUETE EN OBSEQUIO DE LOS DIPUTADOS SOLIDARIOS TRIUNFANTES EN LAS ÚLTIMAS ELECCIONES Fot. Puig. gen activamente los trabajos de propaganda, ayudados de otras Sociedades. Las publicaciones de propaganda editadas C a b e n ustedes lo que significa fieu tsu hui? Pues nada menos que Sociedad de los pies en China, son más de 32, y las sumas expendidas en el año 1906, ascienden á unos 10.000 naturales. Esta Sociedad existe en CHna, donde hay francos. La Sociedad alcanza de año en año mayor así c o m o 22 millones de pies deseosos de influencia. emanciparse, de libertad, de expansión. Pies femeninos, se entiende, pobres pies obligados desde que nacen á caminar oprimidos, I n médico de Berlín h a descubierto que uno ¿n horrible tortura, signo de esclavitud moral de los más activos medios de contaminación y propagación de microbios es la rodilla de la mujer china. I, a reforma, la revolución verdadera y pro- con que los camareros, en el café, limpian las pia del mundo femenino h a comenzado en mesas y las copas. En cada rodilla, según el Dr. Korn, hay un C h i n a p o r los pies, la revolución desde abajo, nido de microbios, y aconseja que rechacemos como diría Maura. I a tortura impuesta en nombre de la belleza en el café á todo camarero que intente acercárha concluido; la mujer china, como la de Occi- senos con la rodilla peligrosa. Ya ni café v a uno á poder tomar con trandente, podrá caminar libremente. La Sociedad de los pies naturales, fundada quilidad. Porque el día menos pensado nos sale otro por u n a señora inglesa, mistress Little, esposa de un funcionario chino, es y a fuertísima y doctor con el microbio de la media tostada, nada día prospera más. na revista francesa, Les Annales, da cuenta Un Comité central, formado exclusivamente del guardarropa que posee d Annunzio, y por personalidades chinas, reside en Sanghai; directores de Compañías ferroviarias, de ban- que comprende: 72 camisas, 12 docenas de calca, magistrados, miembros del Gobierno diri- cetines de seda, 48 pares de guantes de color y MADRID. EL NUEVO ALCALDE EXCMO. SR. D. JOAQUÍN SÁNCHEZ DE TOCA F o t Franzen. MAPAMUNDI 24 blancos, ocho paraguas, 10 quitasoles, 20 docenas de pañuelos, 25 pares de zapatos, 12 abrigos, 20 fracs y 50 pares de pantalones. Ahora se explica cómo d Annunzio se puede permitir el lujo de rechazar las 80.000 liras que le ofrecían por dar 10 conferencias en América. U p n Finlandia se h a resuelto la última con quista del feminismo. Mientras en los Estados del viejo continente se discute aún sobre la oportunidad de conceder ó no el derecho electoral á las mujeres, en Finlandia, en las últimas elecciones celebradas, los electores han votado para diputado á Cortesjá la Srta. Minna Sillampo, que tiene admirables condiciones oratorias. Mucho tememos que el día que tome la palabra no haya presidente que pueda quitársela después. Porque a, seguran (jue la Srta. Sillampo habla con una verbosidad inagotable. propósito del carácter colérico y adusto de TU o es cierto- -asegura el Dr. Gautier en la la reina María Amelia, mujer de Carlos I I I Revue Scientifique- -qvie las legumbres no cuenta la siguiente anécdota Bandrillart en e sean suficientes para la alimentación, y que la Correspondant. carne sea absolutamente necesaria, aun para La reina estaba encinta, y se había dispues. los que hacen trabajos intensos musculares. to que apenas se la oyese proferir un g n t o de La carne no es precisa para ser fuerte, y me nos todavía para los que hacen vida seden taria. La experiencia h a demostrado que el hom bre puede vivir perfectamente y ser vigoroso nutriéndose con pan, legumbres y frutas. Un admirable alimento es el pan. El pueblo que hace mayor consumo es el francés; cada ciudadano come por término medro 256 kilos de pan al año; luego figura el belga, con 240, el alemán, con 211; el italiano, con 126, y, en último término, holandeses, rusos, españoles y noruegos. El mejor pan es el blanco, no el de lujo, que ha perdido en su elaboración parte del fósforo orgánico y del gluten. Respecto á las uvas y á la leche, la ración media de uvas debe ser de 24 gramos al día, y dos cuartillos de leche. ¡Y como las rosas! BIBUOTECA OE A B C 94 LAS DOS BARONESAS 95 Después denaDcr sacado su caballo ai gaiope de casa, no se ocupaba de él y pensaba en Leonida de Tréves. El f 7 que no iba sujeto, tropezó en una raíz que salía dei suelo, y hubo d e caer. Jorge le hizo sentir el látigo y la espuela, lo levantó vigorosamente y quiso lanzarle á un paso vivo, pero notó al momento (jue cojeaba de u n a mano. Se detuvo y echó pie a tierra con presteza, á fin de descubrir la causa de esta cojera intempestiva; el caballo se había desherrado de la pata delantera derecha. Imposible era volver asi á Lamonaye, sin estropear el casco de Dick Esto pensó Mr. de Nerville, y determinó herrarle en Chantilly, en casa del padre Bison. Volvió á montar v tomó despacio el camino real que del castillo conduce á la estación. Todos los parisienses conocen el camino real de Chantilly; ancha y bien cuidada vía, con casas á un lado y otro, cuyos pisos se alquilan, estando o? bajos ocupados por tiendas. Los tenderos nacen negocio, ó, por lo menos, atan con holgura los cabos del año, vendiendo muv caras las mercancías, durante los meses de estío, á los aficionados al campo. En el invierno, cuando Chantilly y sus cercanías quedan despoblados, el comercio se paraliza, pero no muere, pues desde el regreso de los príncipes de la casa de Orleans á la gloriosa morada de los Conde, la época de las grandes cacerías atrae u n a importante y rica población flotante. La reconstrucción del castillo h a hecho la fortuna de Chantilly. Hemos dicho que Jorge de Nerville se entró por este camino real. Lo anduvo por espacio de cien metros, desde la entrada que está al lado de las célebres caballerizas, y se detuvo frente á una tienda, más bien una especie de cobertizo, que tenía encima de la puerta una enorme herradura de metal dorado, y debaio esta inscripción: A LA HERRADURA BISON VETERINARIO Jorge echó pie á tierra, y, llevando su caballo por la brida, se dirigió á la fragua Al verlo el patrón, arrojó al suelo el pedazo de hierro que trabajaba, dejó sus tenazas y su martillo sobre el yunque de dos puntas, llamado bigornia se adelantó hacia él. ¿Qué se os ofrece, Mr. de Nerville? -preguntó al joven, á quien conocía. -Mi caballo se h a desherrado. -Estoy completamente á vuestras órdenes, pero me veo en la necesidad a e rogaros que esperéis cosa de media hora ó tres cuartos. Aquí es lo mismo que en el camino de hierro para tomar billetes... cada uno á su vez; de este modo nadie puede quejarse. -Es demasiado justo... Atad á Dick... Voy á dar un paseo por el pueblo y volveré de aquí á tres cuartos de hora. -Eso es, Mr. de Nerville... El veterinario cogió las riendas del coh y las ató á una anilla incrustada en la pared. Jorge se alejó, paseó las calles durante diez minutos, y, finalmente, se dirigió á uno de los numerosos cafés que pueblan la calle grande. Este café, de apariencia exterior é interior confortable, estaba separado por una calle de árboles, de u n a farmacia, á la cual estaba unida una tienda de librero- papelista, cuyo propietario unía á este doble comercio el de modas. Al pasar delante del escaparate, donde se mostraban toda suerte de perió dicos, hojas ilustradas y caricaturas, Jorge dirigió una mirada distraída Un cartel, colocado en medio de todo, llamó su atención. En él se veía esta inscripción, en gruesos caracteres muy legibles: LIBRERÍA Y GABINETE D E LECTURA BIEN MONTADOS Y B I E N ACREDITADOS S E V E N D E N PARTICULARMENTE D I R I G I R S E AL MISMO LIBRERC Tres caballos estaban atados en el cobertizo, en cuyo fondo se veía una fragua con la campana ennegrecida por el polvo, el humo y las limaduras de hierro. Bajo la campana de est. n fragua brillaba un fuego de carbón de piedra, del cual hacia salir chispas el enorme fuego de la misma. Dos palafreneros hablaban con los obreros, que hen- aban un caballo d t ca rcras. Kl patrón estaba en la fragua, con las mangas de la camisa levantadas más. ar- i ia de los codo. y la cara hecha un mar de sudor. Bl aprendiz iiacia maniobrar el fuelle con la regularidad automática de un péndulo Hola! -se di o el p n m o de Max. -He aquí una cosa que convendría a Maneta... Aquí viviría muy tranquila, y, como la actual propietaria, podría unir á la librería el comercio de modas... La vida no cuesta muy cara en Chantilly, y u n establecimiento de este género debe ser barato. Vamos á tomar noticias. Iba y a á poner la mano en el botón de la puerta para abrir; pero la retiró al momento. ¡No hagamos majaderíasl- -murmuró. -Debo evitar el comprometerme. Y después de haber tomado el número del comercio en venta, entró en el café. Dos consumidores solamente se encontraban allí. Jorge se hizo servir una copa de ajenjo y encendió un cigarro. Los dos consumidores hablaban. ¿De manera- -decía uno de ellos, hombre de cuarenta años, -de manera que estamos convenidos? -Perfectamente- -contestó aquel á quien se dirigía, que era un joven, ñl parecer de treinta años-