Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
N U M E R O 7o3 ABC. MIÉRCOLES 8 D E MAYO D E 1907. O C H O P A G I N A S E D J C I O N 1. PAGINA 5 Este era vapor petrolero, llamado Stlfíer- f h j, de lü matricula cJc Loiidrw, y urdía toUl- í 1 eiit? Xadft U uía de extraflo, conocida U ín- 1 11: i! el cuiubustible, que el incendio hubiese ii: i.i) tan aterradoras proporciones y tan- 1 uaria duración. Algunos d los tripulantes del. bote, con u n vaf ir temerario, suhlerou ¡í la cubierta del SV 7 vcih p, sorteando como podían el peligro de laa j llamas. Una ve? arrilia. se ofreció á su vi. sta un espectáculo aterrador. Cerca del puente y presa de l i s llauKi. s, vclasecuatrocadávereshorriblcmenle carbonizados j cerca de eilos, un perro, vivo aullaba lú; ubreíuente. A poco de subir á cubierta r. ucütros compañeros, el perro desaparecí. entre las llamas. Oíanse frecuentes explosiones, corríase el fuego á los tanques de petróleo que no había alcanzado las llamas, y á pesar de todo, los marineros espafioles continuaban inspeccionando el buque, dando voces por si quedara á bordo algún ser vivo, K 1 peligro era inminente y al fin se vieron obligados á abandonar rápidamente el Silverlip y regresaron al Erks. Minuciosamente informado el capitán de éste, d i s t i ó de intentar el remolque de aquél, por el lógico temor de que u n a explosión produjera el hundimiento del buque incendiado y, al irse á pique, arrastrara á su remolcador. Refirieron al capitán los marineros, que el Silverlip sólo tenía un bote colgando de los pescantes. Todos lo. s demás tenían las amarras cortadas, lo cual hace suponer q u e la tripulación, temiendo la voladura del buque, lo había abandonado en desorden, pereciendo sólo los cuatro infelices que nuestros compañeros vieron carbonizados y que indudablemente no tuvieron tiempo de huir. Como es natural, no hay noticia ni de la projedeucia ni del rumbo del Silverlip. Un la proa llevaba este buque cables cortados, señal evidente de que otros vapores antes que el Erlcs intentaron salvarle. Los marineros santanderinos dicen que el espectáculo era desolador y tristísimo y que no saben describir el espanto que ponía en el ánimo la vista del buque abandonado y ardiendo en medio del mar. Cuando se alejaba el Erles oyéronse nuevas detonaciones. El Sirverlip quedó á unas cien millas de distancia de este puerto. COMO VAN A UA CONFERENCIA DE LA PAZ I NOTAS TEATRALES I A P O L O Blviern s de la pre. entc semana if f, e verificará el c. streno le la revista cómico lírica, en un acto y siete cuadro. de los Sres. Perríu y Palacios, música de Jeróniínc Jiménez, titulada Ci, (ma (ópr, fo nacional. Para esta obra ha pintado siete decoraciones Luis Muriel. Esta noche celebra su beneficio el primer actor Jo. é Damero, con el signicnte pri) rauia: A las ocho y media. íjz chipen; A la. s nueve y mctlia, Ln hnnda ¡le Ir vnpcías y Jupinamlia (estreno) a l a s diez j cuanto. La Vida alegre y La Mi- Carémc (estreno) y á l a s once y tres cuartos, La hostería del iMurel. CÓMICO Tísta noche celebrará s u función d e de. spedida la gentil cupletista matlrileña la Foinarina. CENTRAL- KURSAAL iN l, ATI lRA, CON ALOáN MUIVO IlUaiA, CON ALaÚN REQALITO PARA TOOOt FRANCIA, SU ANIMACIÓN- m TIPO Oe ACORAZADO. EN LOS MINISTERIOS P O M E N T O El ministro de Fomento propóI nese dictar en breve u n a Real orden apercibiendo á los Ayuntamientos y propietarios para que cumplan las disposicionef referentes á la extinción d é l a langosta. Los que no lo hagan, carecerán en el a ñ o próximo del auxilio del Estado. N S T R U C C I O N El arquitecto municipal de Granada, Sr. CenaoPUBLICA 11 a, h a sido nombrada conservador de la Alhambra substituyendo al Sr. Contreras. De la visita de inspección á dicho mouninento se ha encargado al Sr. Zabaln. S AUIMANIA, CON Nuavos CARONII. CL T Í O A M CON DINIRO AUSTRIA, eN 8 ÑANno IOS OIENTBS. NERVIO B I LA aUERRAk El Jurado para la adjudicación del premio Reina Victoria, h a quedado con. stituído en la forma siguiente: Presidente, el conde de Tejad. n de Valdosera; secretario, el conde do Repara? Vocales: D. Francisco Fernández y González, D. J u a n Pérez de Gnzmán, D. Nicolás Rodríguez Abaytúa, D. Eduardo Saavedra y d o a Fermín Hernández Iglesias. Hasta la fecha hay 44 concursantes. Mañana expira el pla o del concurso abierto para la subasta del Real. V ta DE SOCIEDAD Se halla restablecida de su enfermedad la marquesa de Cauillejas. También está muy mejorada de su dolencia la señora viuda de Campomanes. La señora de Osma, esposa del representanX del Peni eu España, recibirá á sus amistades los días 8, 15 y 27 del actual y 3 del próxim o Junio. De sus posesiones de Valencia h a regresado á Madrid nuestro distinguido amigo D. Antonio Guerola y León. E n Paris se halla la condesa de Salados con sus bellas hiiasSe ha trasladado de la capital de Francia á Londres la señora de Villaurrutia. ACTUALIDADES EN PLAZO PEÓXIMO PUBLICARÁ SU PRIMER NUMERO JAPÜM, COVi OTROS TIPOS NUPVOí. KSPARA, CON LAS MANOS RNLOS B O L S I L L O S E ITALIA, CON t N T E r i T B i CONVEMOS y AMISTADES, NO HARÁ POCO SI LOGRA LLEVARSB A SÍ MISMA. EL LIBRO ILUSTRADO APARECERÁ EN BREVE (De! Pasquino, de Tutín. Curación do ios catarros agndo. s y crúniros. Estable H o y celebra su santo la marquesa de Santa POR TELtCRAFu cimiento fundado en e! ano 188 í. Í o s M a d r a z u Cristina. QUITO, 7 1 T, CÁDIZ, 7 9 M Polnqnero. Servicio 2 fc Ha marchado á Burdeos la señora de Moret. p l Gobierno del Ecuadu: na protestado con- las cinco de la mañana de hoy h a llegado cts. Jni sintns, 3 3 tra el acto de delimitación de fronteras de á este puerto, procedente de Centro AméLas pruebas del Concurso Hípico que debieOtro i t r o m i o m a y o r ha tocailn en el i ilti n ron haberse celebrado ayer, se suspendieron Colombia y el Brasil, por considerar que resul- rica y sin novedad á bordo, el vapor correo s o r t e o en la LOTERÍA de losó Rodríguez Mendoza, por el mal estado de la pista. ta perjudicado el Ecuador. Ma 7i ucl Calvo, de la Compañía Trasatlántica. (lOIVTGRA, n ú m e r o it i. Las fronteras del Ecuador Movimiento de buques Aguas azoadas Kadio- acíivas CHACÓN BIBLIOTECA DE A B C 96 LAS DOS BARONESAS 93 ODe aquí á quince días podréis entrar en funciones? -Sí, señor... de aquí á quince días estaré aquí. -Tengo absolutamente necesidad de un ayudante, soy el único boticario de Chautilly... Los pueblecillos vecinos me envían considerable clientela. Desde que mi aprendiz me dejó por u n a genialidad, no puedo dar abasto al trabajo y tengo hasta los dientes... Cuento con vos. -Caballero, tenéis mi palabra. -Aquí estaréis bien... N o vuelvo á tocar la cuestión de honorarios, sobre la cual estamos de acuerdo... Estaréis libre los domingos desde el mediodí El chico que hace los recados os ayudará en el laboratorio y al menos si me veo en la necesidad de ausentarme por corto tiempo, como es probable, me iré tranquile. -Podréis hacerlo, caballero. -jJIe haréis el favor de quedaros á almorzar conmigo? -Con mucho gusto. -Voy á decir á mi cocinera que nos sirva lo más pronto posible, y podréis volver á París por el tren de las doce. El boticario pagó el gasto y salió con su futuro ayudante para entrar ea la fcotica, que, como hemos dicho, separaba del café una calle d e árboles En los cristales de esta tienda se leía en letras de cobreG 0 DBI. OT FARMACÉUTICO DE I. CLASK EX INTERNO DE W) S HOSPITALES DB PARls El aprendiz de farmacia que Mr. Godelot acababa de asociarse para entrar en funciones quince días más tarde, se llamaba Julio Cordier. Hemos dicho que parecía tener treinta años, pero en realidad no tenía más que veinticinco. Era un guapo muchacho, de cabello castaño daro, naturalmente rizado sobre una frente ancha... Sedosa barba, más obscura que los cabellos y muy cuidada, hacia marco á u n a cara inteligente, de facciones regulares, aunque marchitas. Julio Cordier, muy instruido, aunque m u y perezoso, hubiera debido ser farmacéutico desde hacía largo tíempo; por desgracia, sacrificaba todo al placer. El billar, el i) iquete, el ajenjo y las mujeres le apartaban de su trabajo y le (mpedían completamente crearse u n a posición. Si se decidía á venir á enterrarse en aquel lugar, como él decía, es porque la están oía en París se hacía imposible. Sus innumerables acreedores no le dejaban un mmutn d e tranquilidad, y siempre habla en las calles al acecho alguno de ellos para insultarle en público... Ni Marieta ni el médico hacían alusión á la conversación que hemos puesto á los ojos de nuestros lectores al principio de esta narración. La joven sabía por Jorge que Mr. d Harblay asistía al barón Max, y era demasiado inteligente para dejar conocer que se ocupaba del marido de Leonida. Sin embargo, no le faltaba el deseo de interrogar á Luciano, pues no había vuelto á ver á Mr. de Nerville desde la conclusión del pacto que sabemos. Así, que Marieta Mutel estaba muy inquieta, y comenzaba á dudar de su antiguo amante. ¿Habrá resuelto pasarse sin mi? -se preguntaba. ¿Retrocede ante la ejecución de su promesa? ¡Ah, si tuviera u n a prueba, cómo destruiría sus planes! j t a amenaza, difícil de ejecutar (por el momento al menos) proporcionaba a M a n e t a cierto alivio moral. El doctor la aseguraba que antes de u n mes podría dejar la cama v dar una vuelta por el cuarto. Entonces principiaría la convalecencia, pero también principiarían las comphcaciones serias. La venta del mobiliario acababa de tener lugar por medio del agente de negocios de Lucila Magnin, y ésta había remitido a su amiga la suma de 5.000 francos que habían quedado después de atender á las reclamaciones del tapicero; pero esta suma sería insuficiente para tomar cualquier establecimiento, por pequeño que fuese, si Mr de Nerville se excusaba de abrir la bolsa- -Voy á escribirle- -habíase dicho muchas veces Marieta. Y en el momento de coger l a pluma, siempre había retrocedido, temiendo comprometer á su antiguo amante y comprometerse á sí misma. -Una circunstancia q u e ignoro, le detiene en el í ia f -pensaba, -pero vendrá... E s imposible que no venga á hablarme de la baronesa. Jorge, aunque muy preocupado con lo que pasaba en Lainorlaye, no olvidaba tampoco el pacto ni el compromiso contraído Espiaba el momento en que, levantada la consigna por Luciano d Harblay, la baronesa podría ver á su hijo y tratar con él la cuestión de dinero; pero como el doctor tardaba en levantar esta consigna, un día, al dar su paseo á caballo por el bosque, se dijo: -Marieta es una buena muchacha, m u y lista, que puede serme útil u n día u otro; no se le debe hacer esperar más tiempo lo que desea. Aquel día había dirigido el paseo hacia los estanques de Commelle, cuyas orillas seguía pasando delante del castillo de la Reine Blanche y delante de la casa del guarda Brigard. Le gustaba visitar el teatro del accidente. Por u n niomento, al llegar á la calzada del tercer estanque, se le ocurrió la idea de ir á Montgresin á ver á Marieta. Esta idea fué abandonada casi inmediatamente. ¿Para qué? -se dijo. -Iré cuando la lleve el dinero ue la permitirá rcauzar el capricho de la tieudecita. Y Jorge tomó u n a larga alameda que c o n d u d a e n línea recta AI terrero d las ofttrenuí d e Chaatüly