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MADRID. L U N E S 6 i DE MAYO DE 1907. NÚMERO EXTRA 10 CÉNTl MOS B) B) S ¡emm ammümn. I mrmmm ¡n t ¡ií wt EninnH HJf iiipn f, 3 i í IJj tiawtíiH I iarunjia, jy i HiaHB. jQ, mmaií tB ¡MMíim 3 t, ímji. m- jj, jiuiiinin l I i e a! ESBaii 4 tfauuKK- i CRÓNICA U N! V E R S A L 1 I J J S T R A D A. A Ñ O II N U M 701. i) S 2 ÉPOCA ft WIW i aiH sg te aai Dffiiatttiiv Maw mmam EN EL PRESENTE NUM. EXTRAORDINARIO Incluirnos el suplemento ilustrado de ocho páginas L A M U J E R Y L A C A S A que deben exigí -iodos nuestros suscriplores y compradores. PRECIO: DIEZ CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA B a B teiiiSísaMm í s i i B u m u i í n lIJi i- -i i n j g dJH NA VISITA. POR M A NUEL LINARES RIVAS H e tenido el honor de recibir la visita de dos señoras. Digo honor, porque las dos eran feas, cuando son guapas, la sensación es de gusto y no se piensa en el honor, como no sea para tener el gxisto de disminuírselo... Una, rabia; otra, morena. La morena parecía más joTen, y la rubia, yo no me permitiría decir que aparentaba más años, pero sí debo insistir en que la morena tenía menos. Venían elegantísimas. Con tirajes de Paquin, ó copiados de Faquín que en este misterioso arcano de la indumentaria femenina no me atrevo á profundizai y conozco una señoraguapa, distinguida y cxjoven- -que todos loh íuius busca influencias, cuando su amistad per soncil no le basta, para conseguir del ministro de Hacienda una carta de recomendación paia el jeíe de la Aduana de Irún rogándole que despaclie pronto, y con todos los miramientos compatibles con la justicia y los sagrados intereses administrativos, el equipaje de la señora marquesa del B rou- frou... Y lo único gracioso del caso está en que la buena señora, cri ticada y puesta en solfa de tacañería por sus amigas, no ha presentado jamás niuguna carta en la Aduana, aunque sigue pidiéndolas todos los años al ministro... Fero ¿quien dudará ÚL que los trajes y abrigos llegan de París, sabien do las intrigas que cuestan para su paso por la froulera... (Quedábamos en que venían elegantísima Desde los zapatitos, menudos y afilados, encerrando apenas unos pies inverosímiles, dignob del famoso soneto de Ayala, siguiendo luego liua línea recta é infinitas curvas, amenazadoraniente pronunciadas, hasta el sombrero, enorme 3 complicado, todo era impecable, de buen tono. Especialmente el sombrero de la rubia, una obra maestra de horticultura y jardineiía. Cuanto puede crear la fantástica y acalorada imaginación de un burgués en un jardín con poca tierra y mucha agua, allí estaba todo... y un poco más. Tenía incluso un castaño de India, de miniatui a naturalmente, pero, en fm un castaño... De primera impresión, ya formé buen concepto de la rubia. J 5 ra imposible que aquella mujer tuviese tiempo de pensar en nada, ni bueno ni malo, mientras llevase en la cabeza aquel mercado ambulante, en pavoroso equilibrio... Los jardines aéreos de Babilonia han debido ser una cosa así, aunque más pequeños. Una vez cambiados los triviales cumplidos üe ordenanza, la morena tomó la palabra. ¡Caballero, con nosotras se ha cometido tma infamia! ¿Con las dos. -Sí, señor. -Pues entonces son dos infamias, señora. -Tiene usted razón... ¡Cómo se ve que es usted un hombre de talento... Yo me puse en guardia. Cuando vienen desconocidos á convencerme de que tengo mucho talento, acaban proponiéndome alguna tontería: por ejemplo, que les anticipe una pequeña cantidad... -Mi amiguita- -continuó la señora morena- -Antonia Ferreiroa, es una mujer muy instruida, Mí í j ¡J T f t, f 4 i j í miiáilfliB S 11 í ajstl 4 EXCMO. SR. ggNDt DU PENAL VER PRESIDENTE DEL REAL AUTOMÓVIL CLUB DE ESPAÑA Y DEL COMITÉ ETEClíTIVO DE LA ACTUAL EXPOSICIÓN DE AUTOMÓVILES primer premio de canto y piano del Conservatorio... Yo no tengo piano en casa, pero un momento abrigué el temor de que pudieran traerlo en el sombrero de la rubia- ¡No fué más que el miedo! -Habla francés é inglés... Yo también poseo esos idiomas... y otros. No me atreví á preguntarle cuáles, aunque calculaba que no debía guardar el secreto en ese punto. -Vicisitudes de la vida, que usted comprenderá... Aún no comprendía nada, pero me pareció indicado asentir. -Desgracias de familia... Uso ya lo comprendí. Las desgracias que ha en la familia y la familia misma, que s u d e ser otra desgracia. -Y una serie de circunstancias dolorosas, que no son para contadas ahora, nos obligaron á dejar la tranquilidad de nuestras casas y á buscar un medio decente de vida en el teatro. Aquí suspiró la señora morena: la rubia, que I) or lo visto no sabe más que callarse en varios idiomas, suspiró también. Y yo, para no hacer un papel desairado, contuve un poco la respiración y luego ya saiió el su, spiro con nalnralidad. Pasada la escena de los tres suspiros, volvióse á encauzar la historia. -A u, sted le sorprenderá algo oírnos estas quejas contra nuestra propia suerte y vernos vestidas así... -No, señora, á mi no me sorprende verlas a ustedes vestidas... -Son los trajes del tercer acto de la Frincesa Bebé... yo. sabe u. -íted que EenavenLe nos oblig. a á vestirnos mucho... La compañía se ha disuelto y para el invierno estarán pasados de moda. Por eso los utilizamos en la calle... -Aún no me explico bien en qué podría tener yo la satisfacción de servirías... -Verá usted, verá usted... Pura ir á provincias, porque el teatro en Madrid está imposible, se formó una compañía en que esta amiguita iba de primera dama, y yo también. ¿No iban más primeras damas que ustedes? -Sí; la Ruylópez 3 la Barrella; pero el público casi protestaba. Todo el trabajo lo hicimos nosotras. ¡y 3 -a ve usted que infamia! ¡Mes y medio de sueldo que no quieren pagarno ¿Quién era la empresa? -El primer actor. Dígalo usted en los periódicos para que no se dejen engañar otras infelices. Este es el favor que le pedimos. -Déme usted más señas... porque primer actor que no paga á las primeras damas no es el primero que se conoce. ¡El más presumido! -No puedo decirlo así. Me van- á oblieai muchos á que rectifique. -Es que el nombre no quisiéramos publi cario para no reñir del todo con él... -Quizá eu el iuviemo próximo las contrate de nuevo... -Quizá, caballero... y no debemos cerrar 2 os esa puerta. 1- -Entonces, ¿qué quieren ustedes? -Q u e lo diga usted para que él lo comprenda, á ver si paga ante el miedi) de que su nombre padezca... ¿Y que no lo comprenda nadie más que él... ¡Eso... ¿Es inuy conocido? ¡Figúrese usted... un primer actor! -Diciendo esto, la duda no está más qne entre quinientos... Pues descuiden ustedes que procuraré complacerlas... Saludos, ofrecimientos, reverencias, un ligero temblor del sombrero que sale en eP tercer acto de la Princesa Bebe... y mutis las dos señoras. Se nps ruega que llamemos la atención de las actrices y de los actores, actualmente sin contrata, respecto de la conducta de un primer actor- -no el primero... -mu 3 -presumido- -no el más presumido... -que dejó sin cumplir sus compromisos en una reciente campaña por provincias, para que no acepten ni firmen negociación ninguna sin un anticipo de mes y medio, por lo menos. De su excursión á provincias, donde han hecho una brillantísima campaña, regresaron ayer á Madrid la primera dama doña Antonia Ferreiroa y la también primera dama doña Angustias González. Atfi DE AGRICULTURA C o n t i n ú a el estancíi njíento en los mercados nacionales, y la agricultura está disgustada por la falta de compradores y la inmovilidad de los precios. Esperábase que se elevaran más las cotizaciones y que con tal motivo se aligeraran las existencias, pero nada de esto ha sucedido, y en cambio el tiempo a anza, no faltando ya más que tres meses para la aparición de nuevos trigos. Sí el éxito de la cosecha es satisfactoido, el stock nacional va á producir, ayudado por la importación extranjera, una gran depreciación en la época de la recolección y, por tanto, un verdadero conílicto en el mercado nacional. Ante esta perspectiva, vuelve á agitarse la idea de pedir al líobierno la prohibición de importar trigos. ERCADO DE TRIGOS DESCUBRIMIENTO DE UNA NECRÓPOLIS EN EL MONTE PALATINO EN ROMA VISTA GENERAL DEL LUGAR EN QUE SE HA VERIFICADO EL DESCUBRIMIENTO SITIO EN QUE APARECIÓ LA PRIMERA SEPULTURA ENCONTRADA Fots. Tramous.