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NUMERO 698 autorizada de la abstención de los liberales, y, p- -Id tanto, so dispone á sacar triunfantes á los que figuráis. Se ellos én ei éae silláfi Sfi cihl. Todo esto se interpretaba en el seatidc dé oue la abstención, bien pudiera ser mia habilidad del Sr. Mdrct, para quitarse de encima algunos candidatos á los que tío puede complacer en sus pretensiones. ho cierto es que lidstá ahora los liberales continúan figurando en el encasillado, dispuestoá, tranquilamente, á aceptar las actas. Y como ayer decían algunos liberales: sAcmel que se quede fuera será el abs e íido y el fastidiado. El que pueda alcanzar un acta, que no pierda el tiempo. A B C VIERNES 3 DE MAYO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN se acuesta á las nueve de la noche, invariable- PAGINA 5 jas, alardes de cariño ó temores de olvido, des, denes ó esperanzas, claridades, de bonanza; á relánipágos dé tortnénta, qué $i ést íláj, iltitoi- na cqii. rcsp laridbrés dé trágéaiá íí íle slk í 36 é tieá del 3 dé Mayo. Be tía ilaárlá f üs iaüéfis irá tiiiá g 8 má Í ti Sn Pií tíSfái fei íütóés márdíárá á I ¿isli 2. RÜBRYK CRUZ DE MAYO Es- ana de las instas -más típicas y suhpaticás de mi tierra. Es la fiesta de los barrios ea las ciudades, la. fiesta del pueblo entero en AS- FIESTAS í ÍL- CÓftMuevo MiñtetéííQ fceíga las aldeas. La juventud y la uiüez se asocian para celebrarla, y su culto reverdece y se afianPOR TBLÉQRAFO PUS EN GRÁNAOA za más cuanto más tiempo transcurre. 1 Córtio de costumbre, íaá fiestasi éiíé j 3. ará el Las hornacinas piadosas que en las encruciGfl tmévó Ministerio lía quédácto constituido jadas del callejón moruno recuerdan un dram, a fíróximo Corpus Christi se preparan eü Grana eií la sigtiieijte tcjrJtísu, da, pfcimétéíi ser brillantísimas. PrésiBetíc la É IntétiBr, Mr. í) e Trúpz; Ha- y demandan una plegaria del viandante; la Él g- obe. rriadór militar, general cienda. Mr. Liebaért; Justicia, Mr. penkin; Fe- cruz de piedra que á la verá del camino, y en- dieiído á instancias del alcalde y Ortega, accerrocarriles; Mr. Heílepratté; Trabajo é Indus- medio del jugoso y labrado ruedo os trae á la te dé íá Comisión, de festejos, ha del presidenprometido el memoria una tria, Mr. fiescánips; (Süeíra, general Hcllebant; jeadas cruces desgracia cruenta; las pintarra- éoncUrso dé las fuerzas de la guarnición, qué de madera que, clavadas en anNegocios Extranjero Mr. DáVigñóh, y Obras das recubiertás de orillo y papel de plata, pa- tomarán parte éh la Diana anunciadora de las publica, ME ÍJéibéká. sean orgullosos y alborozados los chicuelos, fiestas y en la Retreta que las pondrá fin, y cubrirán la carrera al paso de la procesión, todas tienen flores y veneración este día. Todos los premios y menciones dé éste se l simpático é intrépido aeronauta brasileño Parece el barrio población distinta, resucitavisitó, ayer tarde el parque dei Real Aero da al conjuro de la primaveral que armoniza y harán constar en un artístico diploma proyecClub de i; paña: Alabó mucho su situación, Los marqueses de Cániílejás y sus encanta- funde en estas fiestas clásicas el sentimiento iádó por D. Ricardo Santacruz de la Gasa, caeheóiitrámíoló m u apropiado para el objeto á doras Hijas han llegado á Madrid. religioso tradicional, las expansiones del cora- lígrafo de lá Corporación municipal, y ejecutaque se le dedica. zón y el espíritu retozón y comunicativo de lá do por él reputado litógrafo D. José Gómez. Álde honor acompañará un valioso objeto BÍa salido para ÍÜárcelóíia el marqués de Ta- gente moza. Sentado sobre uña de las barquillas de los glebos qué allí sé guardan referíanos algunas máñt. Los zaguanes y la plaza son verdaderos jar- de arte, regalo del Ayuntamiento. A los primeras premios dé todas las sécelo de sus impresiones. Su ingenuidad y su condines. En torno de la cruz favorita forma jr lía dado á luz nú üiííó la bella marquesa de aprieta la alegría un círculo pintoresco. ¿A. qué nes se les asignará un objeto de árté de ico pefianza e ri el conocimiento dei problema, que e 3 h. tanto afán trata dé resolver, encantan. elegir Maya si todas las rhúchachas en que se setas en metálico, y á los segundos un Objeto la Mina. de arte. posan con delectación los ojos son reinas? Tres pinitos importantes, nos decía, encietjfió de los Hijóg dé los éñórés de Silvela ha Además del objeto de arte costeado por el rra éi problema de la navegación aérea. La saDe acera á acera, de ventana á ventana, de 1 lida, iá marcha y el equilibrio. Los dos p riiné- tenido la de gráélaJlSjfra tüíáfs 8 un brazo; pared á pared en ípS portales, guirnaldas de Ayüiitátriiéntó para Premio dé Honor, y de la El marqués é Tiátía íjfeséciíüió aiioché éii SU rosas y cláveles afeCtaü bóvedas como él arte cantidad destilada por éí tüisthó; pafá ios ofreroá están casi resueltos; hoy por hoy rio son éosás, qué preocupan grandemente. Se lanza tíi 8 raüa Cea. tifia e plf ñdida comida, ttiás. exquisito no las pudó soñar. Y éh eátós cí dos en tüetáüco, se han solicitaclb préMos nno á los aires sin gran dificultad y sé. Jüarehá ai eéiebíS aSíSfiáüía atá 8 s ÍJiMont. santuarios improvisados, él vino generoso, qué á Ueic hálés) c 6 risistentés éri. objetos ártisüeos, sin inconveniente. hizo qtle b fáhtar y olvidar los oreceptds korá- dálá Cas. á Real, ministró. dé. Iti stfuccióri púrecibirá, ésta tiicdsá los árabes atidálüces, derráriíasé y dé- blicá y. Bellas Artes, diputados y séiiadbres j iPero el tercer punto es él óBséurd. Guardar 1 temporada á sus frite éü sonrisas éritf é los labios, chispea en por Iá éircuüsSñpción, Üipüt. á ciOnés proviriciapor ví Sü el equilibrio eü los aires; y, sobre ledo, él lateaáéS los qjog con dorados reflejos como láluz en los lés; Gasinos y Hi- sfKi- ice entidades y páíticula Phéifíná I? diverjas rloXiíss h ¡iít ¡h, ia. ral, és la verdadera incógnita qué hay qüé ü. ésf péjar. Precisamente mi último accictíitítB füé E i ü 4 J 3 cáfeáilós jlá: iigpácS á adrid ííion- tíiosaicbs y teúiólété? dé íá Alhambra, dá rum- res dé. lá ibeálidádi originado por ésto. El dirigible inclinóse íiaeiá siétir Wéiiér v í a 3i; t. aggai é S íiér l aqjiél bo y gracia á los decires f cantares, fibra toi uno dé los lados y caí al suelo; pudS sir gravé ü 8 la 6 S á S latináy- Biijgvíiié gafa aslitir 13 riéf iosós tremólos y jásfüéos iitré las cuerla cosa; géro rae encontraba- á poca altura, á ptílilfíi df 1 Mxp 6 sici: 0 a; ag. atónio. viieg; das de 1 guitarra y fc- pnio é Vpn á empapada los q ü Sé propongan, ebñc üríir áí, certamen fotográfico. unos cjríco metros y 110.56, cómo dijeron los El, yiiaé lfj 5 ÍüSíéfaii s i l íMcldSíité álfilHo, bá- aspergea las rjéñ; iíla dé iá vidS perra; periódicos, y á eso debí él qué ño revistiera tíéíia. 6 S i d é S g é t í Es BÍáyó, éslá Gfüz; és Andalucía; importancia la caída. Gápillitas. de amor son lías altares. En Su cen Trabajó con fe, seguro de que el éxito más Eü, Práyiaíiá failgfcidd el rétiStrádor de la tró, y bajo doselilítí rojo, está la cruz, mimosacompleto coronará mis esfuerzos, y creo qué la PropÁpaád eia aqÜe íiS püfeiáciéíi ÍJ. Marcelino mente adornada por las muchachas cdri las fecha de la solución rio está muy lejana. Alas, ii eritiiano dé iitiéstfS íjúéfido amigo y co- más lindas y olorosas flores de los patios y. de Hoy tengo entre manos mi dirigible núme- laborador, í) JeHafdj üe, ayer salió ptecipita- los cármenes, y, á les lados ó en la escalinata, levantada sobre lá mesa del altar, düé cubren ro 15, y abrigo muchas esperanzas en las prue- dañiénté- párá la citada villa. bas, que en breve voy á realizar. Déscáíiáe éri paz él fitiáíjo y reciba toda su telas antiguas y colchas de colores varios, y á EN PLAZO PRÓXIMO IÜBLÍOAÉÁ- Trátase de un nuevo globo de forma idénti- diátiáguida familia, éspetiiaiiñente sif heriüáno veces tapices inofiseqs, yensé encerradas eií SU PRIMES NÍTMÉ 10 ca á los anteriores, pero de una capacidad mu- D. jéháro, tari querido efi está casa, él testirho- sus fanales ó puestas al descubierto preciosas cho menor; tiene 90 metros cúbicos. Va provis- nio dé nuestro sentido pésame. imágenes que se guardaban éh la casa, ó conque lá vecindad contribuyó ai esplendor de la to de un motor Lcvaseur de 50 caballos de fiesta. Veirde follaje, juncias y mastranzos alfuerza y lleva una cuerda- freno dé 60 metros fombran el suelo; las paredes ocúltansé detrás de longitud que sujeta á un bambú, podrá co- LOS JBSde colgaduras y damascos rasos, y las velas y locarse delante ó detrás. del dirigible. Gomó él peso del globo es de 24 kilos, con esta cüérda Í 3l; FARMACIA los quinqués, distribuidos profusamente entré APARECERÁ EM íreno trato de ensayar el término medio entre I tila ctíniisióto. de estudiantes! de Farmacia yi- los floreros, que áperias pueden sostener los rárnillétes aromáticos, y las imágenes de talla, el más pesado y menos pesado que el aire, pues code pédíáÉÍ. lá óas sitó de la provinlocando la cuerda en la parte posterior, feí gltí- cia táará. ay éí fl gGbei- aaldfcir c viisu influjo cer- iluminan el vestíbulo y el interior de la casa, v F. Villai é U. robarle 4 i iñtóírp ojiga feo, libre de ese pesó, adquirirá fuerza ascérisio- ca del (Sob lérnb á iití dé qiié 1 conceda ló que llamando sobre el altar lá atención de los qué por allí desfilan. B i b l i o t e c a Calleja. Lá rióréiá Semanal iñás baual por sí solo, elevándose de punta y, utiá vez k hecho esto, funcionando el motor me hallaré piden. En las lunas de los espejos, colgados sobre rata, 300 páginas en 8. en pasta, Sí) céntimos; El marqués del Vadillo les aa aconsejado las colchas, y en los lienzos abrillantados resn el aire sin gran dificultad. Creo que consePara VIAJAR GRAXÍS este verano, comprad guido esto, se habrá dado un buen paso en la que vean al ministro dé Fomentó, sin perjuicio verberan las luces; en el ambiente flotan y se dónde regalen CÜS ÓftES- KSÍ, OSIE rK 0 S ¿navegación, aérea. El peso total del dirigible, de la visita que elle haga con el objeto indi- extienden los perfumes de las rosas recién coSirven désele c u a l q u i e r n u m e r o cado. conmigo en ía barquilla, es de 150 kilos. gidas y las esencias que surgen y transpiran los cuerpos codiciados. de tantas hermosuras. ¿Y el mareo se siente? -le preguntamos. En las bandejas quejas mozuelas. tienen en- -Si no se fuera tan ocupado en las manioGRiSIS KESÜELTÁ tre sus manos, mézclanse las hojas de las flobras, desde luego; pérb con la aténéiórique reTenemos el gusto de par. ticipá. r á nuesfros lectores Piin TELÉGRAFO res y las monedas que el rumbo áe los mozos y quo la antigua y acreditaba Papelería, objetos do escriquiere ei maneto de la máquina, no queda tiempo la admiración ó el amor á la que pide echaron, -torio y juguetes, que durante treinta años estuvo egta para marcarse. La sensación que se experimenUSSOA, 2 6 T. la Carrera dé Sari Jeronümó, liúm. ta es parecida á la del automóvil. pl rey ID. Carlos ha, recibido hoy a los nuevos sin mirar siquiera la cantidad que daban para bleéicía en la Cruz) so há trasladado á la del 22 esquina á lado Príncipe, Algunas oirás cosas nos dijo. Es poco entu- Confíase que lá rápida solución el altar y la cruz. núm. 10, donde signé proporcionantio á su dinünguida Ante ella la juventud canta y baila, á usanza clientela ¡os mismos artículos de escritorio, dúé hace siasta del globo libre; sin embargo, dé vez en que sé ña dado a lá crisis última resulte benecuando hace alguna ascensión. Es muy madru- ficiosa para el país y apacigüé los ahiinos de de los antiguos pueblos orientales. Y las co- sea e. ta casa una de las más favorecidas por él público plas son requiebros ó reproches, celos ó que- madrileño. gador; se levanta á las cuatro de la mañana y sobra excitados contra el anterior Gabinete. E EL LIBRO ILUSTRADO PULSERAS BIBLIOTECA DE A B C 88 LAS DOS BARONESAS 85 asístesela, moriría. Matando al que curase, mataría al enjEesiap. Y el pensamiento de un crimen se formíiMlJá Saáa. viz sii iñks cíáfldad en su cerebro, alucinado por la ternura y por el Odio. libré, sería feliz. A cababan de d a r las nueve d e la noche. Todos ¡os habitantes del chalet de I amorlaye se Habían ietii éé a s u s aposentos respectivos. rx 1 I os criados terniinabati sus trabajos de lá nóelié. X onida de Tréves, sola en su cuarto y tristísima, se entregaba I Suú He gros pensamientos. El mudo vagaba con la cabeza descubierta por las calles de árboles Sel par que. Los rayos de la luna, filtrándose entre el ramaje, iluminaban por ino mentos su frente calva y SKS cabellos grises. Acababa de detenerse junto á un bosquecillo, con lá mirada vuelta ítacía las ventanas de la baronesa joven. Sabemos ya que estas ventanas tenían luz. De repente, Santiago Haber Mzo un gesto, que podía traducirse asi- ¡Es preciso que yola vea! Y se acercó á la habitación. Una escalera de servicio comunicaba con los das pisos. El mudo entró por esta escalera, se quedó en el primero y se paro delaate de lajraerta de keonida. Allí estuvo mi momento detenido; luego se decidió á llamar discretamente Leonida conoció ia manera de llamar dé su viejo padre. Se levantó y fue a abrir. ¿Eres tú, amigo mío? -dijo al ver al mudo. -Te había adivinado. Una expresión de inmensa ternura, ó más bien de infinita ádorácioít, tóri naba en el rostro de Santiago. Entró, y I, eonida cerró tras él la puerta. -Casi dos días hace que no te he visto- -añadió la joven, tendiendo la maao al anciano. Santiago cogió esta mano y miró á Mad. de Trévés (cuyas facciones ajadas y enrojecidos párpados, así como el círculo obscuro que rodeaba üé ojos, indicaban profíindo sentimiento moral. Después de este rápido examen, la fisonomía del mudo Se Mzo ameiiázádora y feroz. Leonida desde su niñez estaba acostumbrada á leer en la cara de Santiago sn pensamiento. Comprendió que estaba ahora bajo el peso dé una ptéocfi- g cién jíMy grave, y le preguntó vivamente: ¿Qué tienes? ¿Qué significa ésa cara siniestra? había puesto también ea fila para obtener mi mano, y se retiró cuando su primo Max presentó su candidatura. ¿En una palabra, ¿tenéis confianza éíl él... -íÁ confianza relativa qué puede inspiirárün natural flojo y siti itiiciaHf á... No sé si Jorge es capaz de abnegación, y lo dudo; aseguro qué río fes é néíiii o mío, y si fuese absolutamente preciso tomar partido én íás querellas d i íá íá milia, creo que se pondría de mi parte. -Éso es demasiado jipeó- -replicó Luciano; -pero lá abnégáfiión, ábsdiüfa qué íio encontraríais éri él la encontraréis en irií... Slé habéis qtie 6 S lá ofrezca... Contad conmigo, señora... El momento tal vez está éercatto éüqtte pueda probareis que no son estas palabras vanas... iiepñida alargó stis doá manos á I üciano. -Sois áuiigo- -le dijo, -mi verdadero amigo... io sa. lo Siento... estoy segura... cuento con vos. Mr. d Harbláy se retiró con el corazón y la cabeza ardiendo. Mad. de Treves, ya sola, se dejó caer en una silla con el alma llena de confusos pensamientos, que formaban un verdadero caos. Pócb á poco, sin embargó; én éste caos. se hizo una vaga luz. íiéonida se levantó, dio cóñ agitación algunos pasos y sé detuvo bruscamente reflexionando. í ¿ajuz, que aumentaba, alumbraba abismos. ¡Cibá mío! -murmuró la joven con espanto. ¡Dios mío! ¿Cuál es él püdei que tiene sobre mí la voz de este hombre, que hace dos días ttó conocía? Me domina... Le confío mis pensamientos más secretos... Su mirada me turba... Cuando le escucho, mi corazón late más aprisa... Cuando sus ojos sé fijan en mí, siento que uié pongo encarnada... Cuando no está, qiiisiera verle todavía. Me pfrecio abnegación, y la he aceptado. Me ha dicho que confiase en él, y coiifíís. ¿Qué phsa en tai? No lo sé, no lo comprendo. Y f. ídd. de Tréves cogió entre sus manos su ardorosa frente. I4 aiiiaron despacio á la puerta. -Adelante- -dijo Leonida. La doncella venía á avisar que estaba servido el almuerzo. Leoiiida no quiso bajar. Se hizo servir ua ligero almuerzo y se quedó en sushábi. t cióriés hasta la hora déla comida; entonces, siguiendo los consejos de Mr. d Harblay y armándose de todo su valor y fuer a de voluntad, sé sentó á lá misma mesa que la baronesa Germana y Jorge de Nerville. La comida füé triste; pero, por excepción, la baronesa viuda no pronuncio ninguna palabra que pudiese herir; no dirigió ningún sarcasmo á su nuera Plasta parecía querer, la vieja señora hacer olvidar la escena violenta que por la mañana había tenido lugar. Jorge, aprovechándose de estas aparentes buenas disposiciones, estuvo más expresivo que de costumbre con Leouida. Esta, aunque muy preocupada por todo género de motivos, advirtió perfectamente la nueva actitud de su suegra, y se complacía en persuadirse que la protección influyente de Luciano d J Harblay era la causa. El doctor volvió por la noche. Su visita fue corta. No preguntó ni por la baronesa viuda ni por la joven y áe contentó con darles noticias del enfermo por el avuda de cámara Pedr TI