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NUMERO 6 9 G C. JUEVES 25 DE ABRIL DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 3 LAS FlEStAS DE SAN JORGE EN ALCOY SOLEMNE MISA DE CAMPAÑA CELEBRADA ANTEAYER, CON MOTIVO DE LOS TRADICIONALES FESTEJOS DE LA CIUDAD los modernos conductores de pueblos promul, guen todos. los días im Decálogo, -pero, en cambio, imitando el hecho grandioso de sacar agua desuna peña, sacan también, de cualquier pieIva clásica investidura parlamentaria, siem- dra. un diputado. ¡Todo es sacar. Y, he aquí, pre adornada con topar de excelentes; adjeti- de pronto, al fiel, sumiso y obediente servidor, vos, nos ofrece en esta época tristísima el do- convertido en padre de la Patria con todos loroso espectáculo. de su decadencia. Puesto los gajes, preeminencias y honores anexos á que todas las cosas se desgastan, tuvo también su nueva jerarquía. Y junto á- él, en los misque rendirse al cumplimiento de esa ley ine- mos escaños, rojos acaso desvergüenza, los xorable... Y hela aquí pervertida, -viciada, cada que triunfaron por la magnanimidad délos pevez menos vigorosa y fuerte; ya, de puro usa- queños artistas del sufragio, ó por el empleo de todas- las artes... Y también los excelentes da, casi inservible entre nosotros... Cierto que hemos trabajado con entusiasmo señores que van de buena fe, pero ya convenpara rodeárla; de- todos los prestigios que me- cidos de que su presencia nada ha delograr ni rece; pero ya seguros, de la inutilidad de nues- de impedir; como esos cuerpos indispensables tros esfuerzos, nos sonreimos piadosamente de para ciertas combinaciones químicas, que sólo BU misión 1 augusta y trascendental. Para de- intervienen en calidad, de testigos, sin alterar fenderla, vertiéronse ríos desangre y en su el resultado de la combinación... elogio se derramaron mares de tinta de todas Es completamente imposible que pongamos marcas y colores; resonó inflamado el verbo en esas Asambleas el amor y la fe que, merede sus apóstoles en la tribuna, y la triste voz cen las cosas santificadas por su misma esende sus mártires clamó angustiosa en cárcelesy cia, ó por su empleo... A lo sumo, las concededestierros... ¡Estéril sacrificio... El ave román- mos un leve movimiento de curiosidad. Y petica abrió las alas para perderse otra vez en el dimos á los cielos, puesto que ellas no han de azul espacio, y, como todas, al emprender su proporcionarnos ningún bien, que no sean muvuelo, arrojó á la tierra la ofrenda lamentable ehos ni muy grandes los males que nos ocasionen... ¡Qué le vamos áhacer... Cada vez creo de su inmundicia. r viendo cómo se ¡Dejadnos pensar todavía en la bondad de menos, en la historia antigua, el maestro. Así escribe sa idea redentora... ¡Permitidnos creer que nosotrosl a moderna -decía la bondad de los no ese ideal lo sigue siendo, aunque hoy lo vea- legisladores, podemos creer ende qué porque sabemos mos rodar por los suelos manchado con las im- fabrican- ¡Es muy triste estar en: elmanera se secreto... puras realidades... Y antes de que nuestra Como al confitero le empalaga el dulce y al pluma desengañada escriba el obligado cole interesa mentario de otra ilusión que desaparece tramoyista apenas desconfiados la- comedia, á é irreverentes diga y afirme y asegure con inquebrantable nosotros nos hace convencimiento, que han sido los hombres en- esta ficción jurídica. que vemos nacer, crecer, y cargados de su: manejo quienes prostituyeron morir á plazo fijo y siempre con la propia falta el noble acero confiado á su diestra. Bien se de amenidad... Ve, que. la espada se convirtió en navaja, tal ¡Qué le vamos á hacer... 1 Las gentes del camvez porque al terminar el combate á campo po, los buenos y sencillos rurales, pobresalonabierto, la navaja es indispensable en la calle- dras que se ciegan con el brillo, podrán respejuela... tar, admirar, alabar y hasta prosternarse ante ¡Cesad, pues, sacerdotes, vuestro culto, y aco- un diputado... Para nosotros, Un diputado no geos álos ritos del arroyo... ¡Cerrad la iglesia es nada, y todavía le perdonamos la gravedad y, apagad elara... Destruido está el magnífico de nuestro adjetivo olvidando también la. contemplo donde se ungía á los austeros; legisla- suetudinaria é incurable gravedad de su acta. dores. Alzase ensú lugar un edificio de cons- La clásica veste del legislador se arrastró detrucción moderna, aunque á decir verdad, con masiado por el suelo quizá porque eran muy luz y con ventilación escasas, en cuya puerta largas las medidas. Acaso por la moda espaúola adoptó la forma de una capa que todo lo se lee: Fábrica- de diputados... Será fbrzosó recordar una vez más la teoría tapa. Ella, y no la del estudiante, parece un darwiniana, al observar los misterios del trans- jardín de flores, toda llena de remiendos de formismo político y social. La función crea el colorines distintos aunque zurcidos por manos órgano... Así, la tarea legislativa de estos mo- expertas en toda clase de sortilegios... ¿Y no amanecerá un bello día de gloriosa redernos Licurgos de entra y sal, genios turnantes en él disfrute de los pequeños manuales de surrección para este pobre derecho nuestro, la vida práctica, ha creado esos Parlamentos, que nadie respeta y que se evapora en las urque nos ofrecen periódicamente un ejemplo de nas verdaderamente cinerarias... ¡Ay! ¡Cada la extensión doméstica. ¡Y aun hay quien nie- vez le creemos más lejano... Al asombro que ga el progreso de las costumbres y la: natural nos produce el periódico nacimiento de 400 reliberación de las razas inferiores... Antigua- presentantes de la voluntad de nuestro pueblo mente, el criado heredaba la ropa de su señor, abúlico, se agrega el estupor que nos causa el ó, si- la usaba en vida del donante, no era sino repugnante espectáculo de unas elecciones. No hay delito comprendido en el Código que después de haberla lucido algún tiempo el propietario. Hoy la servidumbre recibe el re- no se cometa durante esas infectas horas que galo flamante, inmaculado, intacto, lluevo, ó se destinan al ejercicio de la más augusta micomo nuevo, sin otra molestia que la de alar- sión del ciudadano. Desde el asesinato al en gar la mano... La Historia se repite. Algo dejó ¡gaño, toda la lira penal resuena por esos colé- j Moisés, jefe departido, que sigue siendo de gios y sus alrededores. Y con gran sorpresa constante v permanente actualidad Kb PR rm ríe la ética social y de la personal moralidad de Fot. C. Laporfa. 0 ECAJDENC 1 A TON 10 PAL POR AN- los espectadores, ni uno soío de esos delitos se persigue, y hasta. algún os se premian... ¿Cómo exigirnos el respeto ni la estimación debida á, un. diputado déla nación, si acabamos de ver en qué forma le confeccionaron Mientras no se castiguen las brutalidades electorales conio delitos comunes, puesto que lo son, el mal. será eterno. Y, ese castigo no se hará efectivo entre nosotros, porque tendría que alcanzar á muy altos delincuentes... Personas honorables, que serían incapaces de apoderarse en el guardarropa de una capa que no fuera suya, toman tranquilamente un acta ajena y la usan ó la regalan como si fuera propia... ¡Bien se. ve que. un acta de diputado, hasta para el Código penal vale bastante menos que una capa... INGLATERRA, FRANCIA Y ALEMANIA EN SUS RELACIONES ACTUALES Aunque el tono de la polémica se haya dulcificado en estos últimos tiempos, la impresión de malestar íntimo persiste en Europa, y si las relaciones franco- alemanas no producen tan viva inquietud como hace dos años, distan mu. cho de ser satisfactorias. Es cierto que el papel de causantes del- peligro internacional que Alemania atribuía antes á los franceses, desempéñenlo ahora los ingleses, y que sobre sus diplomáticos cae el estigma de instigadores del aislamiento alemán; pero así y todo, el territorio francés continúa siendo el teatro de la futura querella angloaléinana, reducida en el mar, en el presente momento, á una relativa diversión guerrera, en la cual Inglaterra daría fácil cuenta del Poder naval de su adversario. En 1905, Mr. Schiemann afirmaba que en el caso de una ruptura anglo- alemana, como ésta sólo podría ser provocada por intrigas francesas, las hostilidades desarrbllaríanse en territorio francés pero hace poco menos de un mes, un periódico oficioso, también alemán, declaraba que Inglaterra, ese coloso dé pies de barro, empotrado en un tradicionalismo caduco, reblandecido por el goce de las dulzuras de la vida, no puede inspirar temores... Es un país de rentistas... y acaso les está reservado á los vencedores de Sedan, la ejecución, un siglo más tarde, de los planes que Napoleón no pudo realizar en 1805 Alemania no tiene miedo. Continúa hablando como en tiempos de Bismarck, con la mano sobre lá empuñadura de la espada, y en toda ocasión que estima propicia invita á Inglaterra á renunciar al juego diplomático que un día ú otro provocará la guerra, una guerra que podría ser el principio del fin En cuanto a las causas del antagonismo anglo- alemán, no son un secreto para ii- die. Tienen su base en el maravilloso desarrollo eco nómico alemán que sigue rechazando todo intento de intimidación. Se remontan al tiempo en que la primera investigación oficial practicada por Inglaterra para averiguar la baja progresiva del comercio inglés, acusó que ésta era debida á la concurrencia de los productos made in Germane que invadían el mundo entero, incluso las colonias británicas. Después d é f restablecer, mediante dos brillantes campañas, su unidad política, Alemania se dedicó a. trabajar, Desinteresándose de la agricultura en beneficio de la industria, recorrió rápidamente el ciclo que se impone á los pueblos qué producen más que consumen, pasando al través de los términos comprendidos en esa vertiginosa ascensión y que se llaman exportación marina mercante, marina de guerra y Colonias... Para proveer de pedidos á sus fecundas fábricas, tuvo que proporcionarse mercados; para, transportar sus productos necesito marina mercante, buques de guerra para proteger su comercio y puntos de apoyo para aprovisionar sus buques de combate. Y entonces Alemania, embriagada por la ra pidez de sus éxitos, proyectó la supremacía universal y, por boca de su Emperador, dijo: Nuestro porvenir está en el mar sin reparar en que precisamente sobre las olas del mar había de tropezar el imperialismo alemán con el imperialismo británico, soberano señor de los mares. En estas circunstancias prodújose el incidente de, Faschoda, y Francia, con admirable sagacidad, supo evitar, al evitar la guerra con Inglaterra, el lazo que se la tendía. Sobrevino entonces la aventura mandehuriana, que para Alemania constituía la esperanza de que. Inglaterra, aliada del Japón, y Francia de Rusia, se vieran arrastradas por el torbellino, y cuando todo parecía conjurado, surgió el conflicto marroquí, reducido y dominado gracias á la habilidad de Eduardo VII en la Conferencia de Algeciras. Así las cosas y los nechos, rápidamente sintetizados, es prematuro indudablemente hablar de una cuádruple alianza anglo- franeoruso- japonesa; pero es indudable que los acuerdos angío- rusos y ruso- japoneses completarán felizmente las alianzas franco- rusa y anglo- japonesa y la entente franco- inglesa. Es demasiado tarde para que en Berlín se deplórela desaparición del influjo ruso en el Extremo Oriente. l Q. Novoie Urem ¿a, -antaño anglofoba, se felicita de los nuevos acuerdos, mofándose del descontento de Alemania que llevó á los rusos hasta Puerto Arturo Y así, en aquella Europa que durante veinte años Bismarck supo dominar por la amenaza ó por la astucia, Alemania sólo tiene como fiel aliada al Austria, á menos que la aproximación austro- italiana, intentada por Eduardo VII, no prevalezca, en cuyo caso terminaría rápidamente la lenta agonía de la famosa Tríplice 1 as fiestas de San Jorge en Alcoy. El pueblo alcoyano celebra espléndidamente todos los años la fiesta de su patrón San Jorge, con pintorescos festejos, entre los cuales es el más importante una misa de campaña que se dice en la plaza. Del animadísimo aspecto que ésta ofreefa anteayer, día en que se verificó la soletnaÉ ce NUESTROS GRABADOS