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NUMERO A B C. VIERNES 19 DÉ ABRIL DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN Grana Hotel, la Princesa, la baronesa gertaer, 1 gobernador y ai alqaMíe. tL Primera, se í tír $i 4 cera en Valencia d s días y Tarragona. Mañana oirá misa en la iglesia de San Martín, visitará los monumentos, íá ciudad, los al rededores y la huerta, siendo acompañada por el alcalde. líssta autoridad ha enviado á A. un merítal ramo de claveles y camelias, PAGINA í? adié díri q dentro de cuarenta y ocho horas se es cara librando la batalla electoral grande para los que van á intervenir en ella, qt e son los meaos; mínima para los que la desdeñan, que son la inmensa mayoría. ¿a verdad es que si no fuera por los periódicos, que hablamos de las elecciones por no haber crímenes pasionales, cogidas de toreros en las Plazas ó escándalos mundiales de que hablar, nadie se acordaría de que el dojningo se va á resolver el magno problema de la fraternidad nacional. En las esquinas aparecen tímidamente, vergonzosamente, las tardías listas de los candidatos. Van impresas con menguado tipo de letra y en escasa porción de papel. X, a economía se impone. Fuera de ese detalle, nada inditía que está próxima la elección. Tal indiferencia puede ser síntoma de bienestar, y lo sería, ciertamente, si no hubiese otro que palpita por esas calles Je Dios y proclama todo lo contrario. Jamás se ha visto más pobres por las calles de Madrid. Es imposible dar dos pasos sin tener encima un prójimo pedigüeño. Él candidato más seguro de su triunfo en las próximas elecciones, se daría con un canto en los pechos si con. pucherazos y todo contase con tantos votos como mendigos hay por las calles de la corte. Tal vez el mejor programa para asegurar una elección sería el de prometer solemnemente acabar con la mendicidad en Madrid. La cuestión sería garantir de algún modo el logro de ese propósito. Con la menos dosis de garantía, el 80 por 100 del Censo votaría por el candidato que adquiriese ese compromiso. Ello es que á falta de animación electoral se observa en las calles de Madrid agitación de pobretería. El espectáculo, ahora que pretendemos codearnos con las grandes Potencias, es digno de la capital del Reino. Por algo, además, corren tiempos conservadores. El pauperismo también requiere conservación. Uno de estos días introducirán una novedad en sus peticiones los pobres, ó los que por tales se hacen pasar: Pedirán cinco céntimos para ayuda de un panecillo y otros cinco para erigir un monumento á las autoridades de Madrid, coü cuya complacencia cuenta la mendicidad para hacer noy, más que nunca, de las calles de la villa, campo de sus operaciones mercantiles. AEMECE r n ÍSPERAS V DE. ELEC p ¿iJur KS LOS ESTUDIANTES DE FARMACIA la tarde, celebraAyer, á las dos y media deFarmacia un mitin ron los estudiantes de en el Coliseo Imperial. Presidió el Sr. Eraso y recomendó á sus compañeros la, unión y el orden. Luego se dio cuenta de varios telegramas de adhesión de los estudiantes de provincias. Él Sr. Camón, de la comisión ejecutiva, preguntó á los estudiantes de Medicina que asistían sil mitin si estaban conformes en apoyar á sus compañeros, de Farmacia. Indico la conveniencia de nombrar á dos individuos por cada Facultad y por cada año para que recaben de sus compañeros la seguridad de que no entrarán en clase mientras no se resuelva el pleito pendiente. I ps Sres. Oyaque, Mateos y Morcillo, disintieron de los partidarios de la huelga y les aconsejaron que vuelvan á entrar en clase, poi que de esta manera creeo que todos conseguirán el triunfo de sus deseos. Ruidosas protestas acogieron las palabras de estos tres estudiantes. Cuando se restableció la calma, los áeñores Fernández y Carrión abogaron por seguir la huelga y excitaron- á los estudiantes de Medicina y Derecho á que manifestaran si apoyarían á los de Farmacia. I os Sres. Oria, Villa y otros, de Medicina, Filosofía! y letras y Derecho, expusieron su conformidad con la actitud de los de Farmacia; pero indicaron que podía convocarse á una reunión magna, en la cual los de Farmacia expusieran la línea de conducta que se proponen seguir y de este modo los. estudiantes de las demás Facultades podrían resolver con conocimiento del asunto. Se acordó que dicha reunió magna se celebre Boy, á las diez de la mañana, en el anfiteatro del Colegio de Medicina y se dio por ter minado el mitin. La amortización se hará por el valor nomi- Conservatorio de Moscou, y cotí tanto carine nal y por niediod sorteos añualef aue gg gfec- tomó la cosa que pronto logró: h eer de é instrumento una éspeeíg; ¿évieleneelle de va t la es i 4 Dleiemfef e zek graves; más aún: un árgano de, bajg profundo. l preeio d las patatas. En estos últimos días se ha ea carecido Su teoría era bien sencilla: un violón debe bastante, y sin motilo legal y razonable que cantarlo todo, como lo canta cualquier otío lo justifique, el precio de las patatas. instrumento de cuerdas l,o s abastecedores del mercado de la Cebada ¿Qué faltaba para dignificar al violón tan las han ofrecido á los vendedores á 25 cénti- postergado por las músicas? Música, composimos él kilo, y aseguran que en breve no po- ciones. drán ofrecerlas á menos de 30 céntimos; Y eso ha hecho Kussewitzky. Con su reperHoy se venden ya á 35 y 40 céntimos los dos torio y su violón, si no precisamente debajo kilos. del brazo, sobre sus costillas, ha recorrido Ru Y en general, el precio en los grandes mer- sia, Alemania y Austria, alcanzando triunfos cados de que se surte Madrid no se ha altera- ruidosos, ovaciones delirantes. do, como lo prueban los siguientes datos, que Ttussewitzky es el Paganini, el Sarasate, el alcanzan hasta él día 17 del actual: Isaic del violón. Cuéllar (Segovia) á cuatro y medio reales la Ahora acaba de llegar á París, donde le espera gloria y dinero. arroba. ¡Atrévanse ustedes á decir, en el sentido que Valdevimbre (León) á cuatro reales la arroban Cásasela de Arión (Valiadolid) á cinco reales; solemos decirlo por aquí, que Kussewitzky Pampliega (Burgos) á cinco reales, y en Va- está tocando el violón! -C. liadolid, á cinco reales también. ¿A qué obedece el encarecimiento en Madrid? E NUEVOS PRELADOS POR TELÉGRAFO DE PAMPLONA POR TELEFONO BOMA, i 8 S T. LA PRINCESA MATILDE POK TE 1. ÉFONO VALENCIA, 1 8 J O N jsn el correo de Andalucía ha llegado, proce dente de Alicante, la princesa Matilde de Sajonia, que viaja de incógnito, con el hombre de condesa Weesistein. Ifi acompañan su dama de honor la baronesa Gaertner y el barón Coermeritz. Componen su servidumbre dos doncellas y dos acompañantes. En la estación la esperaban el gobernador civil, el alcalde, el capitán general y el cónsul de Alemania. El alcalde la áaludó en nombre de Valencia y la ofreció su coche. A la salida de la estación hab a escaso público, que saludó respetuosamente á la Princesa. En el coche del alcalde se trasladaron- al ia el Consistorio público celebrado esta ma JUEVES, 1 O, 9 N ñaña, el Papa ha nombrado arzobispo de arasate no se casa. Sevilla á D. Enrique Santos Almaraz, obispo Se ha recibido hoy en esta capital una de Paleada al Sr. García Barros y obispo titacarta del eminente violinista Pablo Sarasate, lar á D. José Amigó Ferrer. dewnintiettdo la noticia que acerca tle su bpda ha circulado por toda la Prensa. En la carta anuncia el notable artista que en las fiestas de San Perinín dará aquí la primera audición de la admirable fantasía para L CASARSE TARDE Cuando aparece; en la última plana de violín y arpa, escrita por el insigne maestro Y MAL los periódicos ua francés Saint- Saens. anuncio cuyo contenido constituye un poderoara las fiestas. I, a Comisión del Ayuntamiento ha ulti- so estimulante para los refractarios del matrimonio, pues se les ofrece viuda ó soltera de mado ya el cartel para las corridas de Julio. Torearán- Quinito, Lagartijo, Machaquün, Re- buen parecer, con fincas rústicas ó urbanas, papel del Estado, rentas saneadas, etc. etc. gaierín y Éienvenida. muchos incrédulos sonríen, dudando de la existencia de todas esas damas, jóvenes ó xiejas, viudas ó solteras, feas ó guapas, que esperan confiadas y tranquilas al galán que ha de hacerlas dichosas... á cambio de unos miles de pesetas. Y, -sin embargo, muchas se casan, y otras, aun T O C A R EL VIOLÓN Va no podrá decirse -1 en l o sucesivo de que haya quien lo ponga en cuarentena, aspi- quien desbarre de 3o lindo que está tocando el ran á casarse, sin tener en cuenta que su pelo blanquea, su rostro está surcado de arrugas y violón. El violón en u n a orquesta es u n a parte m u y ha ensanchado su cintura mas de lo que la esinteresante del conjunto. Sin embargo; se le tética requiere. Claro está que entre las que niega su importancia. E l menosprecio le acom- aspiran al matrimonio sin reparar en tales me paña por todas partes. E s verdad que h a habido virtuosos de todos los instrumentos, meaos del violón, y que ptmsión de obligaciones de Resultas, En virtud de haber sido sancionadas por los grandes maestros se han cuidado poco de la Junta Municipal las bases aprobadas por el dar á ese instrumento más relieve que el neceA 3 untamiento para emitir una nueva serie de sario para servir de base al acompañamiento obligaciones de la Deuda de Resultas, con des- de sus obras. Algunos eximios músicos, como tino exclusivo al pago de las deudas que por Beethoven en u n a de sus sinfonías, se complaresultas de los presupuestos sean acreditadas cieron en amontonar dificultades le ejecución y hayan sido contraídas hasta la promulgación en determinados pasajes. De t o d o s modos, del Real decreto dé 21 de Marzo de 1905, pre- siempre resultaba el contrabajo u n hermanasvia la correspondiente liquidación, se ha acor- tro del violoncello, u n a cenicienta de la orquesta. dado: No había virtuosos del violón. Ya hay uno Una ftveef osidad OH vestid y velos acaban Que la nueva emisión dé la Deuda de Resultas conste de 1 x 250 obligaciones, de 500 pese- Sergio Kussewitzky es u n ruso que hace ma- de recibir los grandes almacenes cíe tas cada una, con interés de 4 por 100, amorti- ravillas con el violón. Estudió en el Conserva. zables en diecinueve años. llevarán la fecha torio de Moscou, y terminados sus estudios de de 1.o de Julio próximo, y el primer cupón será piano se vio obligado, para continuar en aquel SEiWiotee CalSeáa, La novela semanal m s bael de vencimiento de i. de Octubre, y el último establecimiento artístico, el más importante de rata, 300 páginas en 8. en pasta, 80 céntimos, su país, á- estudiar un curso de violón. el i. de Enero de 1926. De a h í nació su amor al instrumento, cuyo I OS intereses serán satisfechos por trifüesPara VIAJAR JBATÍS esto verano, comprad tres vencidos en i. de Enero, 1. de Abril, 1. ejercicio cultiva hoy con éxito extraordinario. donde regalen CUPOlróS- iULÓJIfETBOS. Pasó á ser profesor de l a clase de violín en el Sirven ílestíe cualquier número. de Julio y i. de Octubre. S E TRIBUNALES E P A TRAVÉS D E X A FRONTERA NOTAS MUNICIPALES todas partes ¡a exquisita cerveza PiSsen Cammany Primer premio en Yiena PARA. COMUNIÓN La Villa de París, -ATOCHA, 67 BIBLIOTECA DE A B C 56 LAS DOS BARONESAS 53 Del centra del corredor partía una escalera que couckiefa al primer piso y á las bohardillas. El gabinete de trabajo presentaba severo aspecto. Una mesa grande, colocada en medio de la pieza, estaba cargada de libros, de papeles y de folletos. Dos cuerpos de biblioteca, de madera obscura, se alzaban á derecha é izquierda de una chimenea, cuyos ornamentos de bronce dorado y mármol negro eran de muy buen estilo. Frente á la chimenea un sofá forrado de terciopelo obscuro. En un ángulo de la pieza un armario macizo de viejo roble, encerraba la farmacia del doctor Dos butacas y cuatro sillas completaban el mueblaje. I aciano se sentó delante de su mesa, extendió el acta pedida por el alcalde, y habiendo concluido este corto trabajo, tomó un registro que se encontraba á su lado y lo abrió. -Estaba de prisa y he olvidado transcribir aquí la poción preparada para el barón de Tréves. Trazó en el registro el número de la serie inscrito en la receta que había llevado al chalet de I, amorlaye; después reprodujo esta receta é indicó en ella el precio del medicamento. Terminada esta tarea, cerró el registro, puso en su bolsillo la sumaria y. salió. Dejarémosle un instante para seguir a 1 Jorge de Nerville al ir á echar en ei buzón de I amorlaye la carta escrita por su tía, la baronesa viuda, al Dr. Piedagniel, calle de Helder, en París. Este buzón no estaba lejos del chalet Llegó á él en menos de cinco minutos, dejó resbalar la carta por la abertura y dio la vueltaAsaltado por reflexiones cuya naturaleza no nos parece difícil adivinar, Jorge volvía lentamente, cuando el cartero, que caminaba en el mismo sentido por el otro lado de la calle, atravesándola, se dirigió hacia él con ua saludo. Tenéis algo para mí? -le preguntó el primo de Max. -Sí, señor, y el encontraros me evitará el ir al chalet. Al decir lo que precede alargaba á Mr. de Nerville una carta tomada de su Cartera, y después de otro saludo se alejó con dirección opuesta. Jorge se detuvo con los ojos fijos en el sobre, tratando de recordar la letra. Esta letra era mediana. -O mucho me engaño, ó estas patas de mosca no me son desconocidas del todo; pero lléveme el diablo si recuerdo quién garabatea así. Evidentemente, esto viene de alguna bettepetite, y casi todas las letras de estas señoritas se parecen. Veamos. Rompió el sobre, desdobló la carta y fue derecho á la firma, y la más com pleta sorpresa se pintó en su semblante. ¡Marieta Mutel! -dijo casi en voz alta. -Esto sí que no lo hubiera adivi nado en mi vida. No he visto á Marieta hace dos años y hacía mucho tiempo ya que habíamos roto... ¿Qué puede querer de mí? Para responder á esta pregunta, lo más sencillo era leer la carta. -Sois tntido, pero no sordo... -continuó I uciano. El marido de la nodriza de Leonida inclinó la cabeza. -Bueno- -díio el doctor, -Tratad de hacerme comprender lo que deseáis de mí. El mudo sacó del bolsillo su pizarra y su lápiz, y trazó vivamente éstas palabras: ¿Está el barón en peligro? ¿í, e salvaréis? Después presentó la pizarra al médico. Este leyó las dos preguntas, fijó en Santiago escrutadora mirada, y le dijo: ¿Parece que esto os interesa? -Sí- -respondió con un movimiento afirmativo. ¿Sin duda sois muy adicto al barón Mas? Santiago sacudió negativamente la cabeza. ¿Entonces á la señora baronesa viuda? -repuso I uciauo, Un salvaje resplandor se encendió en las pupilas del mudo, y los signos negativos se acentuaron. -Entonces, ¿es á la joven baronesa á quien sois fiel y adicto? preguntó el médico, cuya curiosidad se avivaba. 4 El bronceado rostro del mudo se iluminó con expresión de Infinita ternu ra; dos lágrimas rodaron por sus mejillas y su gesto respondió tres veces seguidas: ¡Sí, sí, sí! -Veo- -continuó Mr. d Harblay- -que queréis muy de x eras Mad. I, eonida de Tréves. Santiago Habert se llevó las dos manos al corazón, después volvió á coger su pizarra, y escribió: Mi mujer era su nodriza... Es mi hija. -Comprendo- -murmuró el doctor. -Sois un excelente hombre y oa aprecio... Después, bajando la voz como si algún oído indiscreto hubiese podido escucharle, añadió: -Mad. I, eonida de Tréves es desgraciada. ¿No es verdad? Santiago exhaló un profundo suspiro, levantando los ojos al cielo. I uciano prosiguió: ¿Su suegra la detesta? Un gesto de terrible elocuencia respondió: ¡Sí! -Sin embargo, ¿su marido la ama? El mudo mordió sus labios, cerrando los puños, mientras que un nuevo rayo saltaba de sus ojos... ¡I eo en vuestro corazón! -dijo I, uciano. -En este momento tenéis un mal pensamiento. Vuestra ternura de padre de leche, vuestro cariño sin límites por la joven baronesa os hacen desear la muerte del marido... Santiago bajó los ojos con manifiesta turbación, y sus párpados se humedecieron. El doctor disimuló la emoción que le causaba este cariño rudo, y prosiguió en tono de reproche: -Si Mad. Xeonida conociese vuestros sentimientos secretos no podría menos de censurarlos, pues ella vale cien veees más que vos. Hace un momento