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NUMERO 683 A B C. JUEVES 18 DE ABRIL DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 5 Es evidente qtie la inmensa mayoría de los El Rey, el Ejército y el Congreso de los di- y la que está obligada á subvenir á las necesifarmacéuticos utilizan nuestros servicios en la j putatlos. Los políticos y el Parlamento. El Godes de todos; los fieles. Ahora mismo nuestro excelentisíinq prelado preparación y expendíeigu de tne icameíaíos, j bierno deí país, ia Conferencia de Álgeciras y ii ¡0 X Y Sil CORTE Cétefrdsílasducade cifiie mi- proyecto construir dos ó más iglesias de tai suerte que pueden. poutarse pbrr. mülares el enlace regio. Las crisis y los partióos. ¿Hay- -la mañana penetra parroquiales ai ¡as afaeras de Madrid, porque las farmacias que funcionan, con personal práo remedio? Hombres y hechos. en las habitaciones del Pontífice su ayuda de tico exclusivamente, si bien bajo ia responsa- ve que es una necesidad urgente é inmediata cámara, Sili, para despertarle; perp genérajuiéñel peder facilitar los auxilios de la religión Á bilidad de un farmacéutico. te á esa hora ya está de pie Pío X, IcyenSo en tantos fieles como viven en aquellas barriadas; sDemaestra este hecho la necesidad absolusu breviario las oraciones del día. viics yo. le seguró i nuestro dignísimo señor ta de este personal práctico y que su inisróa A las seis, dica ia misa cu un pequeño oraobispo, que como no cuente con medios pro- es provechosa; y siendo esto así, ¿qué incon- Transcurrido eí plazo de cinco años que las piospará levantar esos templos, se quedarán veniente hay en que se les reconozca oficial- leyes y regí amentos de Sanidad fijan para torio decorado modestamente. Sobre el altai en proyectos sus buenos deseos; ¿por qué? Por- mente, previa demostración de su competencia? la exhumación de cadáveres, muy en breve se- hay un crucifijo, de buena factura y seis canque llevan la denominación 3 el carácter de Sistemática ó equivpcadameute se oponen rán trasladados 1 á España, desde la isla, de delabros dé bronce; del techo pende una inág iglesia, parroquial; tratárase de un asilo ¡ó de los farmacéuticos y alumnos de Farmacia á la Cuba, los restos del ínsigni actor Antonio Vico. fnífica lámpara, queha sido regalada al Pontí- 1 un oratorio particular con tal ó cual fin, y ya creación de nuestra carrera, argumentando Él marqués de Comillas ha dado orden para fice, y que es el único objeto de lujo de la capilla. vería lo poco que tardaba en construirse dióho cada cual de la manera más peregrina, cuando que el traslado en el buque de la Transatlántiedificio; ¿es que esto último es más necesario nuestra aspiración, no sólo no va en contra de ca sea completamente gratuito, y se gestiona El Papa dice la misa invariablemente todns que lo otro? No; porque si así fuera, sabe muy sus intereses, sino que es perfectamente com- que las Compañías de ferrocarriles andaluces las mañanas y le ayuda su secretario. bien nuestro amado prelado las necesidades patible con su existencia. Después dé haber orado unos instantes, el y del Mediodía hagan lo propio, desde Cádiz, de su diócesis, y en vez de pensar en edificar No es nuestro propósito entrar en extensas en donde el féretro será desembarcado, hasta Papa se desayuna con una taza de café con templos parroquiales, que por ho los juzga y consideraciones que pudiéramos alegar eri fa- Madrid. leche, pan y manteca. Luego, si hace buen son necesarios para el bien de los fieles, edifi- vor nuestro; pero se nos ocurre que si prospeI a señora viuda de Vico dio poder á los se- tiempo, Pío X baja á los jardines y pasea por. caría asilos ó capillas para un fin determinado. rase la teoría de los que prptestan de la crea- ñores Guilló y Uribarri para recoger el cadá- espacio de una hora. Si en esto reflexionasen las almas buenas y El Papa da. largos paseos á pie en compañía carrera, no abría ayudantes ilustre actor, y esos señores caritativas que con tanta, largueza dan, sus li- ción de nuestra ni practicantes de cirugía; ni ver delpara recibirlo aquí y organizarhan nom- de su íntimo firessan. de Ingenieros, brado, el solemmosnas y donativos para levantar templos y otros, en fin, que siendo una derivación de una ne homenaje del entierro, á D. Tomás Marina A las nueve, despacha con el secretario de consagrarlos al Señor, tengo la seguridad de carrera superior, no anulan. ni s. e oponen á las Estado, Merry del Val, después con los jefes que en lo sucesivo atenderían con más prefe- prerrogativas áe ésta, sino que, por el contra- Bringas, D. Domingo Blanco y P- Luis Moróte. de las Congregaciones y luego con las persoEstos señores han dirigido una carta á la Sorencia á las necesidades de una parroquia que nas que han solicitado audiencia. una misión que á las conveniencias de cualquier oratorio pú- rio, la auxilian, cumpliendo con positivos re- ciedad de Actores, por si ésta, como es de creer, En las ¡recepciones de Pío- X hay la. ¡menos siempre sancionó la práctica quiere asociarse al homenaje. blico, por bueno y provechoso que se le consi- sultados para todos. Después enviarán un cablegrama a Cuba etiqueta posible. En la antesala que precede a dere; porque por muy laudable que sea esto La única razón que mueve a la clase farma- participando que todo está dispuesto, y que las habitaciones del. Pontífice se encuentran último á los ojos de Dios, todavía lo es más, soldados de la guardia suiza, de la guardia nomucho más, el ayudar con verdadera eficacia céutica, en su movimiento de protesta, es que pueden realizar en el acto el embarque de los ble, éamareros secretos, guardia palatina; pero- á construir una parroquia, sobre todo, si se tie- la creación de nuestra carrera traería apareja- restos de- Vico. al llegar á la presencia. de Pío X todo este apa ne en cuenta su necesidad y la falta que están do el mejor trato y retribución por su parte. rato desaparece. Lo que nosotros pedimos es que las funhaciendo en Madrid hermosos templos parroEl Papa es opuesto a las prolongadas genuquiales, pues el actual de la Concepción es de ciones que hoy desempeñamos en las farmaflexiones, 5 muchas veces invita á tomar asientodo punto insuficiente para la. s atenciones del cias sean, reforzadas por Ips estudios que se Í Jos crean necesarios hasta conseguir el título a culto. DE La Sociedad do Fomento to Pío Xvisitantes. reeibe cordialtuente á todo el mundo; que aspiramos y al cual ii- á aneja gran parte de la Cría Caballar de EsCABALLOS paña ha publicado el pro- aun á las personas más. humildes. Ha querido de las responsabilidades que- hoy tiene el farEUSTAQUIO NIETO macéutico. grama de las carr. eríis que se celebrarán en ver á sus amigos. de Riese. pobres campesinos, En virtud de lo expuesto, suplicamos á Madrid en los días 26, 28 y 30 de Mavo v 2 de para veiieer la oposición de los cortesanos de) Vaticano. V. E- se sirva disponer que poi el ministerio Junio. Mon. s. Bisleti hízole una observación. de Instrucción; pública se dicgeiplan. de ésJ En conjunto es idéntico al publicado en años- ¡Pero, Santidad, silos viese cómo vienen tudi. os convenientes para utilizar, íúejorando anteriores; la tínica dife rencia, 3 mil y estim. aios conocimientos adquiridos ¡por la práctica, ble por cie rto, consiste en las carreras reserva- vestidos! Siu coleto, sin corbata. ¡Oh! -dijo fil Pontífice interrunipiendo al I os alumnos de Farmacia. tocia vez que, siendo neces. firiGs sus servicios y das á los que hayan tomado parte e n. ei Con- L o s estudíanos de Farmacia se reunie- útil en gr do sumo su labor, no ha 3 r razón curso Hípico que en el actual mes comenzará prelado, sabe usted íó que representa un coron ayer mañana en la Facultad, y se dirigie- para que se les prive de adquirir conocimien- á celebrarse y que serán un Stecpk clir se él se- leto y una corbata en relación a la eternidad, ron al Colegio de San Carlos y á la Universi- tos técnicos que sirvan de garantía para su co- gundo día y. otro el tercero, mentando los ca- Dígales que pasen. dad Central, para recabar el apoyo de sus i com- metido. ballos precisamente- gen- fiemenride. rsú oficiales, AJ. sonar de la doce él Papa, eon precisión matemática, almuerza. León XIII, con arreglo pañeros de Medicina y Derecho en las actuales Y que, en su día, por el ministerio de la Gp- del Ejército. circunstancias y pedirles que no asistieren á bernación, se reglamenten, previo dictamen de Unido esto á que eii esta temporada se c o- á la etiqueta, comía solo; Píó X suele invitar sus clases! los Cuerpos consultivos, los servicios que deT rren los premios de Madrid Polo Club, para. á Morís. Bressan ó cualquier otro familiar. Ni unos ni otros se prestaron á hacer causa ban prestar ó los derechos que se concedan á gentlcmen, y al gran Sleeplc r. h. asc. militar y civil, Ftié grande en un principio la maravilla de común con los huelguistas. resultarán los días de carreras de suma anima- la Corte ante este nuevo uso, y cuando xn ce los que obtengan el título correspondiente. Una comisión de éstos visitó, luego, al go- Es gracia que no duda conseguir de V. E. ción, y si el tiempo favorece, será el Hipódro- remonipso se. permitió hacerle respetuosamen- bernador civil para que les autorice á celebrar cuya vida pios guarde muchos años. -Madrid, mo el lugar de cita de la Sociedad- aristocraticé, te uña observación, Pío X preguntó: ¿Quién ha sido el Papa que dispuso que ei áoy un mitin á las dos y media de esta tarde en 17 de Abril de 1907. -Por la Federación de Sor de Madrid. el Coliseo Imperial. ciedades, el secretario, jn sé i- Mscrivá. -Por la 5 ío s alegraremos que así suceda, y que la Pontífice debía comer solo? 331 marqués del Vadillo se lo concedió, y íes Unión general de Auxiliares de Farmacia de afición á sporf, tan interesante, vaya recobran- -Urbano VIII, Santidad. -Pues bien, si él lo estableció asi con pleno do cí esplendor qué eri otros tiempos tuvo. aeonvsejó que desistan de realizar manifestacio- Madrid, el secretario, Emilio F. Palacios. derecho, yo con el mismo entiendo que debe nes y producir alborotos que, desde luego, kan RU 3 RYK d perjudicar á la causa que defienden. P LOS RESTOS DE- VICO NOTAS DE SPORT ESCOLAR pxposición- de los practicantes. Ayer mañana estuvieron en la Presidencia del Consejo los practicantes comisionados por la Junta directiva de la clase, para entregar la exposición que dirigen al jefe del Gobierno. Los practicantes comisionados salieron muy satisfechos de la acogida que el subsecretario, Sr. Ortuño, les dispensó, habiéndole quedado, muy agradecidos. I, a exposición dice asi: Excelentísimo señor presidente del Consejo de ministros. -Excmo. Sr. El Comité de la Federación de Auxiliares de Farmacia de España, en representación de dicha clase, acudeá V. B. respetuosamente, solicitando apoyo para la justísima causa que defienden. Del rey abajo, mnguno, por D. A. de l, ára y EL CONFLICTO Pedrajas. DE LAS CARNES El Sr. Lara y Pedrajas no es tm desconocido. Su notable estudio Antonio Cánovas dei POR TELÉGRAFO C. 1 JOK ij, 1 i N. Castillo, que fue premiado en Coticurso por la Real Academia de Jurisprudencia y Legislaestacionado el conflicto dé las carnes. 1 ción, le dio en estas dificilísimas, cuestiones de i, a población ÍI. O ha tocado los inconvecritica social y política una grande y sólida re- nientes de la huelga dé carniceros de la villa, putación, que luego ha consolidado con innu- por abastecer cumplidamente la plaza los ru- merables trabajos publicados en revistas y. pe- rales. fiódicos profesionales. En la sesión celebrada hoy por el AyuntaEl libro que últimamente ha publicado con miento, se ha acordado, á propuesta de los con el título que encabeza estas líneas es, también, cejáles republicanos, insistir en que se ponga un estudio crítico sobre la política española en en vigor la Real orden de 22 de Enero. 1906. El sumario de las cuestiones eii él trataEl pueblo ha recibido el acuerdo con ¿ostilidas es el Siguiente: dad. No obstante, la tranquilidatd es completa. BIBLIOGRAFÍA Táller de JOYEKIA DE J. 16, Arenal, 16, Tienda. P TTT Q t 7 D A C de pedida, la casa Carretas, l i PHOTO- HALL Máquinas fotbgrancas PLAZA del ÁNGEL, 2 0 Para eí Cinematógrafo de la calle de Cedaeérrts st estrenará magnífico decorado del reputado escenógraW Widegain. IBUOTECA DE A B C 52 LAS DOS BARONESAS 49 gro de la vuestra, y os esto -agradecida; pero, ¡cuánto más ño os bendeciré si salváis a. Mr. de Trevgs... -Mí mérito no será grande, pues os repito: que lío creo en el peligro r- r ¡Quiera Dios que no os eng añéis! ¿Parece que habéis tenido esta inañana pre. seMtimiento de una catástrofe? -iOs han dicho eso? -Sí, señora. ¡Y me echan en. cara este presentimiento como un crimen! ¡Me acusan áe Hacer m: ál de ojo, cuando he hecho todo ío que dependía de mí para impeclír que m- i marido saliese hoy! ¡Es biea injusto y bien cruel! Mad. Tréves ocultó su rostro entre las manos y se puso á sollozar, Al ver. este dolor punzante, IyuciaHo d Harblay vplvió á palidecer. Hizo un movimiento para acercarse á la jo. yen, pero se detuvo; sus jafeiíw se agitarSn, pero no salió de ellos ningún sonido perceptible. AÍ cabo de un instante, I eonidá levantó la cabeza y prosiguió: -Nadie en el mundo podría creer semejante cosa; pero yo estoy segura q c se me haría responsable de la muerte de. Max... ¡Salvadle, pues! ¡Salvadle Sola en el m- undo, sin familia, sin amigos, ¿qué sería de mí... Le salvaréis, r; n es verdad? Al pronunciar estas palabras, alargó la mano al doctor. Luciano tomó entre las suyas esta pequeña mano, la estrechó suavemente. y por segunda vez aquella mañana sintió que sü corazón cesaba de latir y qiie un escalofrío cruzaba por todo su cuerpo- -Contad conmigo, señora- -dijo. -Gracias, doctor, ¿Volveréis esta tarde? -Ciertamente, volyeré. -Entonces, hasta luego. o, Luciano d Harblay saludó y salió 1 Su rostro expresaba dolorosa preocupación mientras atravesapa el patio Aelcliakt- Cruzó la reja y tomó él camino de Qoye, ¡Es desgraciada en esta casa... -se decía mientras caniinaba. -y ufrs. Su suegra la detesta, su marido no la ama, y sólo el deber y la abnegación launfen á élt ¡Pobre mujer! ¡Sin familia ni cariño! ¡Quéporvenir á los veintidós afios. ¡Y hay personas persuadidas de que basta ser rico para ser feliz! Para llegar más pronto á su casa, el doctor dejó la carretera provincial clt Lamorlaj é y tomó un sendero qué corta una extremidad del bosque deCtó? j tilly, y que directamente le conducía á la puerta de su jardín. Este jardín estaba contiguo al bosque, separando á éste dé la casa, cuya entrada piincipal se encontraba al extremo de la única calle del lugar. Luciano había dado cincuenta pasos, todo lo más, en la senda, cuando vio enfrente de él un hombre de cierta edad, en traje de paño verde casi igual al que usan los guardas de caza. Este hombre se quitó su gorra de charol, rodeada de un ancho, galón dorado y se detuvo en el mismo centro del camino. Mr. d Harbla 3 después de haberlo mirado, exclamó: -Os reconozco, sois uno de los servidoresr del barón de Tréves. Santiago Habert, á quien han adivinado. j a nuestros lectores, hizoUna- sefia Afirmativa é indicó por gestos que oía, pero que no podía responder. ba... Ya me figuraba yo que no dejaríais él chalet siiv liáftermé dicho lo que pensáis del estado de Mr. de Tréves... ¡Entrad, entrad! El joven entró en una grande habitación, alta de techo y de aspecto severo. Los cristales de colores de las ventanas no dejaban penetrar la luz, niás que velada; obscurecida todavía por las tapicerías antiguas que servían de cortinas: La cama, forma Luis XIII; los sillones de- nogal esculpido, cubiertos de viejos lampas; las ensambladuras de rpbíe obscuro realzadas de trecho en trecho por filetes de oro, formaban un fondo original, y sobre todo, inesperado, á la rubia belleza de la joven. -Sentaos; doctor- -prosiguió Mad. 3 e Tréyes mostrando ún sillón con íá mano. Luciano d Harblaj- obedeció después de haber dirigido á la baronesa un? mirada furtiva: Sus párpados rojos y húmedos todavía le probaron que acababa de llorar. Sentóse ella á su vez, y preguntó: ¿Cómo está mi marido? -Mr. de Tréves ya no está desmayado- -respondió el médico con voz ufl poco temblorosa. -Le he hecho tomar una poción qué en un término bastante corto producirá y prolongara el sueño; sueño indispensable, dado el estado nervioso del enfermo, y que por otra parte tendrá la ventaja de alejar por más ó menos tiempo el recuerdo y la reflexión. Una somnolencia de cierta duración, un estado casi amodorrado me son indispensables. He aquí, señora, las únicas noticias que en este momento me es posible daros. -Vos salvaréis á mi marido. ¿No es verdad, doctor? -exclamó Leonida coa exaltación- -ISTo descuidaré nada para eso, osló juro. ¿Consideráis el mal como muy grave? -La mordedura de un perro rabioso es siempre muy grave; pero como el cauterio fue aplicado al instante, yo espero... -Gracias, doctor, gracias con toda mi alma, por la esperanza que me dais. Os debo mucho... Me habéis salvado la vida... La joyeñ inclinó la cabeza y añadió como involuntariamente y en tono muy bajo: ¡Tal vez hubiese valido más que yo fuese la víctima! Luciano d Harblay palideció. ¡Vos, señora! -exclamó. -Sí, yo... ¡Ah! no sabéis, no podéis sabir... Pero, habletnos dé- f tra cosai; Hablemos de mi marido. ¿Qué más queréis oreguntarme sobre él. señora? f uratite uno ó dos segundos, ía joven baronesa parecía fludaí: después preguntó: ¿Hay alguien, verdad, al lado de Mr. de Tréves? -Sí, señora- -respondió Luciano d Harblay.