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NUMERO 682 A B C MIÉRCOLES 17 DE ABRIL DE 1007. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 3 LA JURA DE LA BANDERA i VV. Tí L SANTANDER. MISA DE CAMPAÑA EN LA AVENIDA DE ALFONSO XIII Fot. Hispania. SAN SEBASTIÁN. LAS AUTORIDADES MILITARES Y CIVILES EN LA JURA Fot. Frederic. 1 FIEBRE INTERMITENTE, POR EUGENIO SELLES i- stt reina Mana, como. estábamos en guisa de ofensas pasadas; pero no olvidemos la volubipartírnoslas cabezas aparejando contra ellos la lidad de. la, política, inglesa, sólo constante en armada Invencible, vencida antes por el agua que ir adonde el interés: la llama. por el fuego. Bueno es que salgamos de la isla solitaria en Un día vemos á Inglaterra á nuestro lado, que estábamos desterrados y que hablemos con obligando á Francia á firmarnos la paz de Europa dé las cosas europeas; pero siempre Aquisgran, y otfo día la vemos aliarse con que en el trato se igualen las ventajas cedidas Francia contra nosotros para atacarnos en Ho- y las logradas. Mírese el ejemplo de Portugal; landa. no vayamos á ser como ese reino, aliado fiel Al comenzar el reinado de los Borbonés la de Inglaterra en el nombre, y en la realidad tenemos enfrente peleando por los austríacos, feudatario con nacionalidad honoraria. Acaso atacando á Cádiz, derrotándonos en Vigo, apo- la opinión teme estas contingencias y por eso derándose defiriitívamnnte d é Gibfaltar y tran- ha asistido á la conferencia de Cartagena sin sitoriamente de Menorca, y cayendo al fin á otro interés que el del espectáculo brillante. nuestro empuje rendida en el cómbate de Al- Tampoco pone- gran empeño en penetrar, ni mansa, pero gananciosa en el protocolo de aun con la conjetura, el misterio diplomático. Utrecht Y hay que fiarse mucho del instinto público Y vuelta á amarnos por algún tiempo, y vuel- en empresas que interesan á la nación. ta á pelearnos en nuestras colonias de América, Los pobres son naturalmente recelosos de la presa siempre codiciada de la raza anglosajona. caricia dé los ricos. Y un año abrazándonos en alianza contra la Revolución francesa, y otro año derrotándonos en ér Cabo de San Vicente, y atacando á Cana- LOS ESTRENOS rias, y hundiéndonos, por fin, en Tráfalgair. Y luego; en plazo dé pocos días, y quizá 3 e EN PARÍS horas, con mudanza repentina de su encono en cariño, póné los mismos ejércitos que nos I f NA PRIMERA SENSAC 1O- En el teatro Ancombatían junto á los nuestros, y nos; envía U N A L TIMÓN D ATHE- toine, -siempre sus mejores generales y pelea a nuestro lado NES, DE M. EMILE HABRÉ: f S c? a S por nuestra independencia Después, olvidados aquellos amores, consa- literarias interesantes, se pondrá en escena esta grados por la victoria, Inglaterra, si no con las semana un episodio de la vida griega ocurrido armas, con la diplomacia, nos ha hecho mu- en el momento de la: fundación de Marsella, cuyo título es el que encabeza estas líneas. chas veces daño, aunque no sangre. En realidad, Timón d Aíkénes no es, en el senElla impidió la acción de Europa á favor de España en la guerra infamé de los Estados tido absoluto de la palabra, un estreno; puesto Unidos, y en su Parlamento, un ministro ente- que la obra dé Mr. Fabré fue representada por rrador nos echó la paletada de tierra, catalo- primera vez en Marsella, durante las fiestas del vigésimo quinto centenario de la antigua gándonos entre las naciones muertas. Hoy está de turno el enternecimiento. Sea ciudad de Jocea, donde fue aclamada por los en buen hora, y puede serlo ésta en que los descendientes del héroe del drama, pues los afectos internacionales tienen el dulce impulso marselleses se enorgullecen, con alguna apadel amor de dos corazones unidos en el trono riencia de razón, de su origen helénico. RAOUL PUGNO ¿Cómo ha desarrollado Mr. Fabre el asunto dé España. EMINENTE PIANISTA QUE HA DADO UN El olvido de las injurias es santo en lo mo- de su obra? El mismo autor va á decírnoslo, CONCIERTO EN LA COMEDÍA ral y sano en lo político. Olvidemos, pues, las aunque muy brevemente. Apagado el estruendo y desvanecido el humo fte los cañonazos en Cartagena, la atmósfera entra en calma y el espíritu en serenidad para oir la razón y ver las cosas sin aquellos obstáculos que ensordecen el oído y anublan la pista. En estas solemnidades oficiales todo parece hermoso, alegre y de buen augurio. E 1 color cubre el lienzo y la decoración esplendorosa se confunde con la materia útil. El misterio mismo que vela la conferencia ayuda á la obra déla fantasía, y hay ya optimistas que consideran á España metida en el directorio de la política universal y á punto de formar en la línea dé las grandes Potencias, así como nuestros buqués han formado en línea con los formidables acorazados ingleses. Y continuando la comparación, y para colocarse en la realidad, conviene no olvidar el porte modesto de nuestros caducos barcos y el porte soberbio de los modernísimos buques de Inglaterra. Acaso esto sea símbolo representativo de lo que pueda ganar ó perder un Estado envejecido casándose con un Estado joven, como viejo y niña en matrimonio desigual. Estas alianzas del fuerte y el débil suelen ser peligrosas, y no hay que decir de qué parte cae el peligro. Cuando dos manos se estrechan efusivamente, la fuerte oprime á la débil, que sufre él daño del apretón. No es. el inglés un pueblo de sentimentalismos románticos, ni aquella raza está ligada á la nuestra, antes bien muy separada por todo linaje de razones étnicas y éticas, costumbres, política, religión. Sujeta su amores y sus enemistades á peso y medida, y como los mide y los pesa por la utilidad, muda fácilmente, dando la cara ó la espalda al viento de la conveniencia, que salta unas veces del Norte, y otras del Mediodía. España tiene en su Historialargas. señales de esta intermitencia de los afectos británicos, muy inclinados siempre á posarse enlaPenínsiila ibérica. Ya en los reinados de la antigua casa de Castilla y en el curso de pocos años, se vio al famoso príncipe negro ayudando con sus ingleses á D. Pedro I contra D. Enrique; á Bocanegra derrotando ala escuadra inglesa; á Sánchez 1 de Tovar remontando el Támesis con naves españolas que Casi amenazaron á Londres, y muy luego de estos rencores entró el amor, casando al heredero de Castilla con una princesa q ue incorporó su sangre británica en la dinas üa castellana. Bajo el reinado de los Austrias, tan pronto estábamos á partir un piñón y á partir un trono con los ingleses, enviándoles á nuestrosFelipe II para marido, aunque desenamorado, de CARTAGENA. EL MOMENTO DE LA JVJRA POR LOS RECLUTAS DE ARTILLERÍA Fot. Ruiz y Mira. Oigámosle: Siempre he profesado un gran culto á la antigüedad griega y á su literatura, y la historia del siglo de Pericles me ha interesado grandemente. Tal vez esto y la creencia de que la guerra del Peloponeso podía darme un cuadro muy interesante para una acción dramática, me decidieron á poner en ejecución ese trabajo. Mas al decir acción dramática debo advertiros que en Timón d Aíkénes no hay ninguna anécdota, ni siquiera la sombra de una intriga, sino solamente la evolución de caracteres que se desarrollan entre los múltiples accidentes de la guerra. I, a obra no es históriba; sólo figuran en ella tres personajes que han desempeñado papel importante en la historia: Alcibiades, Aspasio y Sócrates. Cada acto es un acontecimiento distinto que influye de una manera particular en los caracteres de los personajes. E 1 primer acto es la declaración de la guerra. Timón, joven ateniense, rico, lleno de ideas generosas, que cree en la virtud y encuentra á la sociedad bien, organizada, da un banquete á sus amigos, y en ese momento se recibe la noticia de la declaración de guerra. En el segundo acto estamos en la Agora, en aquellos días en que los lacedonios ocupaban á Atenas, devastada p o r la peste. Y Timón, arruinado y sumido en la desesperación, empieza á. comprender que en este picaro mundo no todo es de color de rosa. Así, en el acto siguiente, le, vemos preparar la revolución aristocrática de los Cuatrocientos y destruirla después para entregar al pueblo á. sus tiranos, Én el cuarto acto, la democracia triunfa con todos sus excesos é injusticias, y asistimos á las Asambleas del pueblo. En el quinto y tiltimo acto presenciamos lrt muerte del héroe. Timón se mata en su jardúí de Atenas. Tales son, contadas á grandes rasgos, Ir. s principales escenas déla obra, que debo ala amabilidad de su autor. Bn cuanto á los actores que desempeñarán los principales papeles del drama, De Max representará á Timón, el sincero; Colas, á Aristóeles, el hombre hábil y dé carácter opuesto al héroe; Maxence, á Congoras, y Gémier, á Apernantes, el cínico. Gilda Darthy hará una Aspasia conforme á la historia; no la bella y pasiva cortesana que nos. imaginamos, sino la mujer de alta inteligencia y gran cultura, que hizo una parte del discurso de Pericles. Y por lo que hace á. l mise en scene será de una realidad portentosa. I a Agora, en el segundo acto, y la Asamblea del pueblo, en el cuarto, con el movimiento de la multitud, producirán un efecto. sorprendente. Mr. Fabre termina su rápido relato con estas palabras. Sea el qué quiera el éxito de la obra, la impresión que me han producido los ensayos será JAN KUBEL 1 K INSIGNE CONCERTISTA DE V 1O L 1 N, QUE DA CONCIERTOS EN APOLO