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A B C. VIERNES 12 DE; ABRIL DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 5 El Sr. Rivera, contratista de las obras, pro- recho que podía tener Mons. ívíontagniní á inmás remoto; en el mismo grado, el varón á la hembra, y en él miámo sexo, la persona de más cedió- -se ha demostrado hasta la saciedad- -tervenir en la lucha de los partidos. Me limito con la mayor buena fe, tanto en la dirección de á consignar que el Papa cree que posee ese edad á la de menos. i tinta de vocales asociados. La misma- doctrina fue establecida anterior- los trabajos como en la elección de los mate- derecho y que sin hacer de ello ningún misteI Ayer celebró sesión la Junta municipal de al servicio de vocales asociados, bajo la presidencia del te- mente en las Constituciones de 18 de Junioa de riales que empleaba; pusoingeniero, quesu mi- rio lo ha ejercitado. honra 1837, 23 de Mayo de 1845, la de i856 yi. de sión su entendimiento de He aquí ahora lo que he oído de labios de un niete de alcalde, Sr. Paz. á la clase y á España. prelado de la Congregación de los Asuntos Quedaron aprobados los acuerdos del Ayun- junio de 1869. El fallo del Tribunal que ha absuelto al se- eclesiásticos extraordinarios, Congregación El sistema agnaticio de la ley Sálica, en la tamiento relativos á la ampliación de crédito cu 25.000 pesetas de la partida señalada en el que se determinaba la. secesión á la Corona de ñor Rivera es absolutamente justo, y por él especialmente encargada de cuanto se refiere nuestro capítulo i. para gastos de elecciones y refun- varón en varón, con exclusión dé todas las enviamos parabién parabién más sincero al in- á Francia: que hacemos extensivo á El Papa, me dijo, está muy áfeetado con dición de este crédito con el consignado para hembras, lo introdujo en España la Casa de teresado, ingenieros que con el Sr. Rivera ina Borbón, y figuró como ley 5. rectificar el censo electoral; á la refundición de la Novísima Recopilación. título I, libro III los demás en la construcción del Depósito y esta polvareda que lian levantado los papeles tervenían de Montagnirii. El escándalo es siempre peren una sola partida de 120.000 pesetas para judicial para los intereses de la religión y de Sabido es que la. Pragmática de 29 a Jiíar- también han sido absueltos. pago de jornales de obreros eventuales, las la Iglesia y el Papa no puede ver con indifetres de 60.000, 20.000 y 40.000 del capítuloó. 0 zo de 1830 derogó expresamente tal modo d rencia b o.i sucede, porque sabe muy bien suceder, poniendo en vigor la ley de Cortes ae del actual presupuesto vigente, y la jubilación que había gífttes que saquen partido dé ello 1789 mandando observar la inmemorial cosde un vigilante de Consumos. Pero- el que esté emocionado no siguifea que tumbre en la legislación nacional de dar prefe. tenga miedo, rencia en la sucesión del Trono al varón resPOR TELEFONO os coches de plaza. JUEVES, JO, S T. Cuantos se hallan al corriente de los usos Ayer terminó la información oral relativa pecto de la hembra y al mayor respecto del de diplomáticos, saben que las informaciones mi á este asunto. Informaron los Sres Huertas, menor edad, dentro de las líneas y por su or- irruiierales, a en pro de la novación del convenio; Villazón, den, con. arreglo á la ley 2. título XV, Par- El partido integrista ha celebrado un fu- nu. ciosas que enviaba Montagnini á Roma, son a neral en memoria del Sr. Nocedal. idénticas á las que los demás embajadores enque la combatió, sosteniendo que debe sacarse tida 2. El acto ha estado muy concurrido. vían á sus Gobiernos. El Real decreto de Septiembre de 1880, firá subasta por el tipo de 250.000 pesetas, y RoLa Academia católica celebrará un acto se Por eso la publicación constituye üp acto dríguez, Pastor y. Hernández, que defendieron mado por D. Antonio Cánovas del Castillo, redesleal. El Papá así lo considera y deja que la la novación desde sus diferentes puntos de conoció la vigencia de esté criterio y es nota- mejante él Sábado próximo. ble por la Exposición de motivos que le precePrensa francesa contribuya con sus comenta vista. de. -García Ochando. rios á aumentar él escándalo. Pero ésto no Será de candidatos. ara celebrar el regio alumbramiento. lían llegado los candidatos por Nules y un obstáculo- -y puede usted áirtínciarlo sin El alcalde tiene el propósito de celebrar I ntencjóñ delicada sin duda ha tenido el Go- Ségorbe, respectivamente, Séñdrés marqués de temor de equivocarse- -p ara que el Vaticano bienio al publicar el tan comentado decre- Benavites y Navarro Reverter. el alumbramiento de S. M. la Reina, dedicanpublique una contestación cuando lo crea condo 20.000 pesetas para 20 cartillas dé la Caja to, proponiéndose evitar en lo posible Volva veniente. Está preparándose á ello con paciencia y calma. de Ahorros del Monte de Piedad, que serán mos á tener ex príncipes dé Asturias, pues destinadas á otros tantos niños pobres que adenlás de ser molesto para las personas lá Y bien podría suceder que esa respuesta nazcan en el mismo día en que dé á luz la au- pérdida de jerarquía y honores, es perjudicial produjera más efecto que las acusaciones gropara la Hacienda. POR CARTA DÉ NUESTRO CORRESPONSAL gusta dama. seras lanzadas ahora. Entre las familias necesitadas se repartirán Y es muy lógico suponer esto pudiese ocuROMA, 6 DE ABRIL BE 1 í) Of rrir si del fausto suceso hace una jb. erb. bra y ONSIEUR J ACQUES PIÓU El nombre del oóó bünos en especie. es instituida princesa dé Asturias, tépiéttdo eil OS PAPEXfiS PE l á publicación de los -jefe papeles de Montagni- tigua derecha constitucional está endé la ancuenta la juventud de nuestros Soberanos. bócá de INFORMACIÓN PltBLiCA ni s i g u e s i e n d o el todo el mundo. Nadie, ni el mismo Mény del Si otra fuese lá intención, ¿no sería restablecer de hecho la ley Sálica? -Simón Ñúñez Máiu- acontecimiento dé mayor actualidad, y es Sen- Val, niega lo que de Mr. Piou dicen los pasacional ésta publicación porque tiende á dejar peles publicados. Y, sin embargo, el propio inuna impresión muy desmoralizadora en lo que te; e ¡ado es quien ha intentado, sin convencer á los usos y costumbres y á la diplomacia del á nadie, negar lo que para todo el mundo es Vaticano se refiere. evidente. Nadie, ni en la curia romana ni fuera del SI EL PRJ MOGÉN 1 TO DE LOS REYES DE Mr. Piou resulta complicado en las tentatiVaticano, puede pretender que el prelado pia- vas que se hicieron con Rouvier para que éste ESPAÑA FUESE HEMBRA, ¿DEEÍER 1 A montés pase p Or un modelo de diptottiáticos, variase dé opinión; él nombre de Mr. Piou figuSER PRINCESA DE ASTURIAS Ó IN- iyrisita de SS. MM. á Cartagena. pues si es misión dé la diplomacia facilitar da- ra en un voluminoso dossier relativo á lá elecv FANTA? La amplia información telegráfica que tos, á los Gobiernos, también 4o es evitar que ción por el departamento de Íle- et- Vilaine; á él A d optando una costumbre muy vulgarizada del reciente viaje dé SS. MM. á Cartagena He- sus manejos se hagan públicos. iban dirigidas importantes cartas del cardenal Por eso en los Círculos Vaticanistas se de- Merry del Val; el marqués de Costa de Béau -en ía Prensa moderna para casos análo- mos publicado estos días, nos releva, de exgos, que por su importancia despiertan el inte- plicar en este lugar los grabados que del men- plora que ese prelado haya sido inocente hasta regard lo recomendó en varias ocasiones; él es semejante punto. Se entregó primero á una quien envió algunos barriles de cognac á Merés general, invitamos á nuestros lectores á cionado asunto insertamos hoy. confianza ilimitada, procediendo con una acti- rry del Val, y, sin embargo, Mr. Piott lo desque nos envíen su opinión, formulada en los i a catástrofe del tercer Depósito. términos más concretos, que publicaremos en Ha sido unánime el elogio para el digno vidad comprometedora, y luego no consiguió míente todo y echa toda la culpa á Mons. Monesta sección bajo la firma de sus comunicantes, magistrado que presidió el Tribunal de Dere- ocultar los papeles secretos cuando un juez fue tagnini. L, a conducta del diputado de la derereservándonos el derecho de extractar ó no pu- cho en la vista del proceso incoado por de- por ellos. Mons. Montagnini ha entregado ar- cha merece la reprobación general. blicar aquellas opiniones que estime oportuno rrumbamiento del tercer Depósito, D. Pedro mas terribles á Mr. Clemenceau al darle la ia dirección de A B C. Higueras. No sólo dirigiendo los debates, sino prueba dé la ingerencia del Vaticano en los C L PRINCIPE Y LA PRiN- Todos los mlemen su bríllante discurso- resumen, dio pruebas asuntos interiores y electorales de Francia, y ni es evidente que por exceso de celo ha traspaCESA DE BROGLIE í roS d e l a a r i s J s g de una imparcialidad, un conocimiento del De- sado los límites de las intenciones del Papa y PINIONES RECIBIDAS V J tócracia romana timos d nues- recho y de las funciones que él ejercía, y una de han recibido, en un sobre donde están grabaSxos Reyes reciben la denominación de Ijifanles elocuencia extraordinarios. No en balde el se- del cardenal Merry delVal. de España, y si son hijas, la de Infantas. El pri- ñor Higueras goza fama de ser uno de los más Sin embargo, examinando desapasionada- das ¡as armas de los de Broglie, ía tarjeta simogénito es Principe de Asturias, ó Princesa si notables jurisconsultos españoles contempo- mente lo ocurrido, no se puede dar á este inci- guiente: dente la importancia que le concede la Prensa El príncipe y la princesa de Broglie hiere hembra, mientras no nazca varón, por ráneos. ser cognaticia la forma de la sucesión heredita- D. Eugenio Rivera, tigura de gran relieve en francesa. Artistas Monseñor Montagnini se ha excedido, ha sido ria dé la Monarquía, en virtud de la cual se el proceso á que acabamos de referirnos, es un Salón Marguerite. atiende al parentesco natural ó de la sangre, gran trabajador y una inteligencia privilegia- demasiado inocente; eso es cierto. También lo es admitiendo á las mujeres á falta de varón en da. Estas dos excepcionales cualidades no han que el Vaticano se ha ocupado de los asuntos el mismo grado, en oposicióiral régimen agna- sido poderosas á evitarle un calvario inmere- electorales de Francia. ¿Y qué? El Papa mismo, ticio, que como parentesco de consanguinidad cido, durante el cual, sin embargo, ha sabido en su reciente encíclica dirigida al cardenal Richard, no titubeó en proclamar muy alto su entre los descendientes varones de un tronco resistir ios embates de la adversidad. E. Cainmaiiy Comp. a común no admite la sucesión femenina. Triste es, lamentabilísimo, que la catástrofe derecho, en nombre de los intereses de la ReJSISSJOie JEL, MUSÍ -Primer premio en VIEÍMA Confirma la doctrina el art. 60 de la vigente del tercer Depósito ocasionara tantas víctimas. ligión y de la Iglesia, á influir en el resultado Constitución de la Monarquía española, pro- Nadie puede substraerse al sentimiento de es- de las elecciones. Esto lo sabe todo el mundo, mulgada el 30 de Junio de 1876, según el cual tas desgracias y á la conmiseración que inspi- incluso Mr. Clemenceau. ¿Cómo explicar enla cas tonces la sorpresa que ha causado la publicala sucesión al Trono seguirá el orden regular ran hombres inútiles, viudas y huérfanos. F. Villa. Carretas, 11 de primogenitura y representación, siendo pre- Pero ¿hubiera sido justo perseguir á quien ción de los documentos? Prescindo del derecho ferida siempre la línea anterior á las posteriores; probadamente se ha visto que no. era respon- que tiene ó no tiene la Santa Sede á mezclarse ialler te JOYERÍA B Jf. S U en ciertos asuntos; también prescindo del deen la misma línea, el grado más próximo al sable del siniestro? 16, Arcual, 16, Tienda. DE CASTELLÓN L P DESDE ROMA EL PRINCIPADO DE ASTURIAS NUESTROS GRABADOS O VERDADERA CERVEH PltSBS PULSE RAS BIBLIOTECA DE A B C 30 LAS VOS BARONESAS 31 ísajo urge, y como me ñafréis tranquilizado respecto á mi niña, -voy. tener buenos ánimos. -Yo os respondo de ella. -Os creo, y os doy gracias con toda mi alma. l, a mujer del guarda volvió á su planchado, y el médico dio principio á su frugal colación. Tenía mucho apetito, y cada uno de sus mordiscos abrían gran brecha en él pan. De repente se interrumpió para escuchar. El ruido de una doble detonación, que venía del bosque y era repetida poi los ecos, llegó á su oído. Pasaron dos segundos, y un tercer tiro se dejó oir, seguido casi inmediata; mente del cuarto. ¿Qué es eso? -se preguntó en voz alta. Mad. Brigard apareció en el dintel de su puerta. Oyó la pregunta, y respondió: -Es algún guarda que tira al zorro en el bosaue; después del segundo tiro 2i a ladrado un perro de caza. ¿I o creéis así? -Estoy segura. Tengo muy buen oído. -Todo se explica; pero me llamaba la atención, -murmuró el doctor, volviéndose á sentar. Mad. Brigard entró en la casa. El médico bebió algunos sorbos de leche; después, repentinamente, colocó la taza en su plato y se puso dp nuevo á escuchar, estremeciéndose. Vil a un tiró lo que venía á llamar la atención del médico, sino lúgtU bres y siniestros gritos. ¿Qué significa eso? -pensó no sin una especie de turbación interior. ¡Es extraño! Al mismo tiempo resonaban de nuevo grandes clamores en el bosque. -Positivamente algo sucede allí de anormal- -prosiguió el doctor. Como había terminado su frugal desayuno, se levantó é iba á dirigirse hacia los estanques. Se lo impidióla ¡legada de un break á todo el trote de su rápido tiro que, cerrándole el paso, vino á pararse delante de la casa del guarda. Ei doctor levar ti los ojos para mirar á este carruaje y se. sorprendió al reconocer al barón y á la baronesa de Tréves y á Mr. de Nerville. MÍIX 3 su primo habían bajado del break con presteza, y el barón daba la juar. o á su mujer para que á su vez bajase. Santiago Habert se colocó delante de los caballos. Cuantío acababa de bajarse. Leonida yió al médico, que la saludó respetuosamente Y a H 0 ef Ella le devolvió el salud con una ligera inclinación ¿e cabeza. -Jorge- -dijo Max á Mr. de Nerville, -entrad en casa del guarda y pedid autorización para visitar esto. El primo del barón se dirigió hacia la puerta, donde Mad, Brigard, atraída por el ruido del carruaje, acababa de aparecer. En este momento, los clamores que el médicp había oído un instante antes volvieron á oirse de nuevo más cercanos, aunque todavía indistintos ¿Qué gritos son esos? -preguntó Max mirando á lo lejos. I, eonidá se encontraba á pocos pasos de él, entre el break y la casa. Jorge áz Nerville se había detenido escuchando y, como todos, miraba aacia el lado de donde venía el rumor inexplicable. í, a misma Mad. Brigard se dirigía hacia la orilla de los estanques. IjOS clamores aumentaban. Muy instigados los curiosos, volvían la espalda al punto de reunión de caza. De repente, á la extremidad de este camino, apareció Coco, el perro rabioso, 4 ue, como un proyectil, se dirigía hacia el grupo, sin verlo al parecer. El doctor dirigió la vista hacia él camino de los estanques, y se puso pálido como un muerto. Había reconocido al perro de Poetarme, ¡Cuidado! ¡Guardaos! -dijo con voz atronadora, dirigiéndose á la silla donde había dejado su bastón. A esta horrible advertencia de ¡cuidado! ¡guardaos! se unieron los juramentos del cochero, que sostenía con gran trabajo, y gracias á la ayuda de Santiago Habert, á los caballos, asustados por la proximidad del perro. A excepción del. doctor y de Mad. Brigard, nadie había comprendido el horrible peligro. ¡Un perro rabioso, un perro rabioso! -gritó la mujer del guarda, metiéndose precipitadamente en su casa. Una exclamación de espanto salió de todas las bocas. izquierdo, del cual quedó colgado. El dolor fue tan atroz, que Max perdió el conocimiento y cayó al suelo. La. sangre corría de su herida. Al cabo de un instante, Coco soltó el terrible tornillo de su mandíbula. Pálida, oprimido el pecho, con los ojos turbados por el terror, Ivconida lo dó venir hacia ella y se sintió perdida, pues ni tenía presencia de ánimo ni fuerzas para tratar de huir. Pero entre ella y el animal rabioso se puso de un salto el doctor armado con el estoque de afilada punta que acababa de sacar de su bastón. I,i gero como el rayo hundió el estoque en el pecho de Coco. El choque fue tan violento que el estoque se rompió, pero el perro se revol eaba con las convulsiones de. la agonía, y casien seguida expiró. I, eonida se había desmayado. ¡Pronto! -ordenó el doctor, que no había perdido su serenidad. -Iterad A Mr. de Tréves á la casa del guarda. Después, dirigiéndose hacia la baronesa y cogiéndola en sus brazos con una fuerza muscular de la que no se le hubiera creído tan amplia treui- e previsto, entró coa ella en la casa de Mad. Brigard Cbfi? acababa de lanzarse sobre el barón Max y le clavaba los dientes en el brazo