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MADRID, MARTES 9 DE ABRIL DE 1907 N Ú M E R O SUELTO 5 CÉNTIMOS) gí i i i i t MM í CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. AÑO IIL N Ú M 674. g If jff) g 2. É P O C A L A E N T R E V I S T A D B OARTAGiaSTA iMFORMACIÓN 8, 7 M. TELEGRÁFICA D E NUESTROS REDACTORES Y CORRESPONSALES la magnitud de la obra. E n 1.899 se abordo ya eos a e guerra ingleses conduciendo á sus res- nuestra querida sobrina; pero nos la cuestión de armamentos. Ningún inconve- pectivos comandantes, el primero d e todos del motivo que la retiene en la p R O N I C A T E L E G R Á F I C A Ks muy difí- niente había de haber ahora para volver á tra ellos el príncipe de Battenberg, tío de nuestra felicitamos de que S. M. la Reina C cil conaensar Reina Victoria. Por fin, los Reyes subieron so- tra augusta madre, cuya larga Regencia d ó D E N U E S T R O SUBDl- en el limitado bre cubierta, donde Eduardo fué presentaddo en mi país tan preciosos recuerdos, haya poda ¿La na espacio de un recido situación europea? Pocas veces los apa- á Alfonso uno por uno todos los comandantes. do acompañar á V. M. en esta ocasión. No heRECTOR SR. C A S T E L L tan definida, y ni la cuestión de Balperiódico toj inteligencia indispensable Allí hablaban Maura con Charles Hardinge y mos olvidado la visita oficial de V. M. á Londo cuanto, con visos de fundamento, se dice á kanes, enyla que la h a sufrido alteración algu- sir John Fisher, y el rey Eduardo con el duque dres y correspondemos al deseo de que los lade Rusia Austria prc pósito de la entrevista regia. Sin embargo, na se h a desviado de s u curso natural, ni hay de Sotomaypr. Entretanto contemplábamos zos que unen nuestras dos Casas y nuestros es preciso hacerlo á guisa de información y que, como reñíate del palo mayor, había dos dos países, los cuales se fundan, no sólo en tra amague inmediatas con el riesgo de probables rectificaciones, por- otra quepues, induce á pensar complicaciones. banderas que se acariciaban y se besaban, y á diciones históricas, sino además en la comuniNada, que esta entreque la labor del periodista, reducida á escu- vista tenga esa importancia trascendeutal que veces se confundían como representando algo dad de intereses y la simf atía verdadera, s e cliar impresiones y á coordinar y enlazar ideas dar. Del tono de que simbólico. Una de las banderas era el pabellón estrechen y afiancen por estos felices acontey frases sueltas, no puede resultar completa y se la quiere Soberanos, podrán los brindis jui- Real británico con sus leones y el arpa de Ir- cimientos. deducirse muclio menos perfecta, ni desde luego diplo- Cambien los Levanto mi copa á la salud de S. M. el Rey cios definitivos. Eso es lo único interesante, lo landa; la otra era nuestro morado pabellón de mática. único que puede despertar la legítima expec- Castilla. Estos abrazos de banderas s e repeti- Alfonso, de S. M. la Reina Victoria Eugenia y La importancia de esta entrevista de los dos tación de todo el Continente, si s e tiene en rán mañanay quiera Dios que se traduzcan en de S. M. la Reina Cristina, anhelando la prosKeyes es indiscutible, no tanto por lo que sir cuenta que después de aquella visita regia á hechos de igual fraternidad. A la una terminó peridad del progreso y la paz para el reino de Charles Hardinge, subsecretario permanente Lisboa, donde también concurrió, como y a a el programa de 1 a mañana. España. de Negocios Extranjeros de Inglaterra, y nues- concurrir aquí, una escuadra inglesa, surgió la El banquete terminó á las diez y media. tro presidente del Consejo de ministros pue- palabra de Nación aliada que dio consistenS. M. el Rey ha concedido las siguientes conCARTAGENA, 9 M, dan testimoniar después de que hablen los So- cia y crédito á Portugal, y después de la condecoraciones al alto personal británico: granberanos, como por lo que han de. confirmar con ferencia del duque de los Abruzzos en Londres, I J ora y media más tarde nuevos cañonazos des cruces de Carlos I I I al vizconde Althop, anunciaron que los reyes ingleses devol- Charles Hardinge, John Fischer, Charles Drict e c h o s posteriores. en los obsequios á éste tributados, s u r ó tamEu la cuestión de Marruecos, por ejemplo, bién la misma frase de Nación aliada aplica- vían la visita al Giralda. L a decoración había ky; la encomienda de Carlos I I I á Ponsonby y n a d a ó muy poco queda por hacer. Después d é da á Italia, que tanta resonancia ha tenido en camliiado. E n vez del yate negro como el aza- Word; caballero de Carlos I I I á Sidney Grevibaclíe, con adornos dorados, era el yate blanco Ue, y cruces del Mérito naval y militar á los la Conferencia de Algeciras y de los conve- Europa. como la nieve, con adornos, igualmente dora- demás agregados de la comitiva y álos comannios parciales de solidaridad entre Inglatedos; pero los personajes eran los mismos, con dantes de todos los barcos que forman la esfra, Francia y España; después de la ocuCARTASENA, 8 4 T ios mismos trajes y condecoraciones. La única cuadra. pación de Uxda por Francia, con el beneplácil recibimiento hecho por Cartagena al Rey variante consistía en que la reina Alejandra t o de España y de Inglaterra y la notificación La nota triste del día fu la desgracia acaeha sido, como era de esperar, sumamente llevaba sobre los hombros u n boa de pluma cida al marinero del Queen, ue, herido gTaveá las demás Potencias, única cosa que había afectuoso, y si n o se hubiese hecho desalojar blanca, como los q u e la Reina Victoria usa mente por caerle un portalón encima, falleció ue hacer y única cosa también que, u n a vez edia, establece u n precedente de gran impor- la muralla, que desde las seis de la mañana es- casi siempre. Los Reyes penetraron en una de poco después. tancia para las contingencias que en lo sucesi- taba coronada por una muchedumbre que no las cámaras y los ministros quedáronse fuera, Las notas brillantes y alegres han sido muvo puedan sobrevenir en tierra marroquí, res- bajaría de tres ó cuatro mil habitantes, habría mientras, la gente pensaba si esa conferencia chas y enumeradas quedan tecto de España, queda la cuestión en la cual sido más vistoso. Pero lo verdaderamente in- política trascendental la celebrarían sólo los El rey Eduardo h a vestido por vez primera nglaterra interesa algo más que su amor pro- teresante h a sido el encuentro del Giralda con Reyes, pues si en esos actos intervienen siem- el uniforme de capitán general honorario, merel Victoria and Alberí j Isi escua. áxa. inglesa, en pre los ministros, aquí no hay entrevista polí- ced que le h a concedido nuestro Rey. pio con ser éste muy grande. Inglaterra ha comunicado á les Gobiernos de alta mar, á la altura del Cabo de Palos, entre tica alguna ni ese es el camino de Utrera. La nota política está, principalmente, en los Terminada la visita regia, los comandantes brindis regios, que han parecido muy expresilas Potencias su propósito de someter á la Con- éste y el Cabo Negro y frente al sitio denominado Los Blancos. Le he presenciado en el Ca- de los cruceros ingleses desfilaron por el Giral- vos, especialmente el del Rey Alfonso. ferencia de L a H a y a la proposición de limitar los armamentos y de nombrar u n a comisión rolina, u n vaporcito muy marinero, que, cos- da. Nuestro barquito nos llevó á recorrer de Por lo demás, Hardinge h a hablado especial encargada de estudiarla cuestión y de teando, h a sabido salir de aquí momentos an- cerca las dos líneas que forman la escuadra in- Maura, Allendesalazar y Villaurrutia, y h a n presentar u n a fórmula práctica y concreta, co- tes que el Giralda y volver también momentos glesa, cerrando como si fuera un inmenso bro- hablado también en el Giralda Maura, Villaumisión de la cual no podrán formar parte los antes que el yate Real. Iba en la grata compa- che de hierro la isla de Escombrera y el monte rrutia y Allendesalazar; pero solo hablar, que, delegados militares y navales de las Potencias ñía de los representantes de Daih Mail, Daily Poladera. E n primer término está el Queen, que claro es que no es tratar ni convenir. Esto ju lele raph y La Correspondencia de España siendo enafbola la insignia de almirante. Después, en ran los interesados, y claro es que n o h a y morepresentadas en la Conferencia. La abstención de Francia y la oposición de el nuestro el único barco que h a logrado ver una línea irresistible el Principe de Gales, el tivo para ponerlo en duda. Los Reyes han haAlemania, que coa trabajos previos en favor esos dos solemnes momentos: el del encuerstro Vnrmidahh, el y el vener hle- todos blarlo eJi intimidad, y esto debe ser lo constitremendos; pero ios más modernos y podero- tucional, puesto que así h a sucedido. E l bande la proposición serian probables, x P cu alld ui. ttr y eL del fondeo en el pueilo. Un cielo azul y un mar más azul todavía sir- sos el Príncipe de Gales y el Qmen. La segunda quete ha sido brillante, y nunca mejor llamado e r o s serían seguras, daría al traste con la iniciativa de Inglaterra. Natural es que ésta pro- vieron de fondo á aquel cuadro imponente, en linea formábanla los cruceros Vacante, de cua- regio. cure por todos los medios asegurar el buen el cual nuestro 6 2 Íra seguido de dos torpe- tro chimeneas; el Sufforkgy el Lancaster, de tres; Ya tarde, Cartagena contempla las riquísideros, que parecían otras tantas miniaturas, el Adouk, de cuatro, y d Ventes y el Diana de mas iluminaciones de los barcos ingleses, deéxito de su propuesta. eran recibidos amorosamente por seis mons- dos. Entre esos medios ó facilidades, figura la rroche de luz y de buen gusto artístico. E n el El rey Eduardo visita el Princesa de Aslurias, banquete hízose conversación general y lo aquiescencia de las demás naciones que han truosos acorazados y varios cruceros, que con sus hélices movían el mar como si levantasen donde le recibe nuestro Rey, y hay nuevos ca- mismo hicieron Maura y Hardinge. A la hora de estar representadas en la Conferencia, y España una de ellas. Nuestra potencia militar y un temporal para pulverizar nuestro pequeño ñonazos con este motivo y nuevas humaredas del café retiráronse los cuatro Reyes á un sanaval representa poco, es verdad; pero en la Carolina, y con el humo de sus cañones eleva- que oicultan el sol, cerrando la tarde con algo lón cito contiguo, hablando un rato íntimaConferencia significa u n voto, y en el caso re- ban al cielo una inmensa nube blanca. Izáron- inesperado que enloquece á Cartagena. El Rey mente sin intervención de ningún personaje. moto de un conflicto europeo, nuestra amistad, se banderas, cambiando saludos; acorazados y Alfonso y el infante Fernando, vestidos de pai- La princesa Victoria, que en todo el día se la nuestra solidaridad, nuestra adhesión- -por no cruceros maniobraron rápidamente y como con sano, de burguesa americana y gorrilla, des- vio, s e esperaba verla en el banqnete, donde hablar de alianzas, que son palabras mayo- metrónomo, y el Giralda, escoltando al Alberto, embarcan. Montan en u n coche, que por telé- tenía puesto; pero tampoco asistió por hallarres, -nuestro extenso litoral con tres magnífi- á éste el buque almirante, y á éste, por parejas, fono se h a pedido, y sin batidores, ni escolta, se ligeramente indispuesta. Otra baja en Ip, s puertos, significan mucho, teniendo en los demás buques, hizo rumbo á Cartagena ni nada, entran en Cartagena. La noticia corre mesa h a sido la del capitán general de Valencuenta, además, que las enseñanzas de la gue- esta regia comitiva, seguida de fortalezas flo- como centella. La calle Mayor, eterno centro cia, Sr. Jiménez ¡Castellan os, cuya ausencia, surra moderna dicen que los puertos se toman tantes con más de 150.000 toneladas, 340.000 de reunión d e este pueblo, queda desierta. pongo, explicará fácilmente el Gobierno. L a caballos de vapor, 400 cañones, 30 ametrallado- Todo el mundo se lanza tras del carruaje del reina Alejandra estaba bellísima, con traje gris por tierra y no por mar. Pero en el caso d e llegarse á discutir en la ras, 28 tubos lanza- torpedos y 9.000 hombres; un Rey, aclamando al Monarca, que así se entrega obscuro, joyas de brillantes y flores rojas en el Conferencia de La Haya, ó como consecuencia ideal de poder naval para España. Así llegaron á la hidalguía y cariño de u n pueblo. Primero pecho. La reina Cristina lucía vestido blanco dé sus acuerdos la representación potencial de al antepuerto, entrando gallardo el Alberto Qntt hasta la Casa de Caridad y luego hasta el mue- con gruesas perlas. E l Rey Alfonso, de generacada nación, no se contaría sólo por unidades los dos rompeolas, desde donde la multitud lle, el Rey s aclamado con delirio por Carta- lísimo inglés. El rey Eduardo, de almirante esd e combate, sino por cifras de presupuestos, y prorrumpía en atronadores ¡vivas! y Cartage- gena en masa. pañol con la banda d e Carlos III. El banquete á bordo del Numancia se ha ceeste es precisamente el punto más importante na temblaba entre el estruendo de d e n caEl programa para mañana es: visita á la esñones que en mar y tierra saludaban con sal- lebrado á las ocho de la noche, conforme al cuadra inglesa y banquete en. el y a t e Real inpara España, porque tener u n presupuesto de vas á los Soberanos. Eran las once y cuarenta programa anunciado, y hablando los Reyes, glés, á las ocho de la noche, saliendo el tren Guerra y M a n n a apropiado para figurar en el concierto europeo, n o es sólo u n problema de y cinco minutos; el programa inglés se cum- cuyos: discursos envío á continuación. regio para Madrid á las doce de la noche, y Primero habló el Rey Alfonso, leyendo en los Reyes ingleses á la mañana siguiente. Gobierno interior. E s e nuevo presupuesto, á plía más que al minuto, al segundo. Fondearon los yates, y á las doce salían del francés el discurso, que, traducido literalmenmenos que se n o s considerase en período de Esto es hasta ahora lo acordado, siendo inreconstitución nacional, como consecuencia de Giralda D. Alfonso, doña Cristina y el Infante te, dice así: exacto que el banquete vse anticipe á las diez con Maura y demás personajes palatinos, en Señor: Al recibir á V. M. y á su augusta es- de la mañana, como almuerzo, cosa en que n o nuestros desastres coloniales, equivaldría á una negación, ó cuando menos, á una rectifi- embarcación de. remo, dirigiéndose al Alberto, posa e n las a a s españolas, experimento, así h a pensado nadie. cación del acuerdo de limitar los armamentos. rodeado de pequeñas embarcaciones, cuyos tri- como la familia Real, el Gobierno y la nación ¿Pero es que realmente y a á tratarse de esto pulantes aclamaban al Rey. E n la escala del entera, viva alegría, compartida también por MP en la entrevista regia ó que viene va tratado y Alberto, alfombrada con tapiz morado, espera- la Reina, en medio de su pesar por no haber ban en la meseta del primer portalón los reyes podido venir al encuentro de la graciosa Sobe- E S P E R A N D O A LOS REYES resuelto á ella? Oigamos en primer término á la diplomacia Eduardo y Alejandra; él de capitán general rana que reina con V. M. en el corazón d e s u s CARTAGENA, 8 7 M española en lo poco que por su propia condi- español, con condecoraciones españolas; ella subditos. toda de blanco, sin más contraste de color que No hemos olvidado la cordial acogida que C i n que haya decaído la animación en las cación de diplomacia se deja oir, y nos enteraremos de que la visita es d e pura cortesía, sin el amarillo del sombrero de paja, con adornos el pueblo inglés me diera en diversas ocasio- lies y en el muelle durante toda la noche, significación política, sin trascendencia; pero también blancos. Interesante figura la de la nes, y, sobre todo, hace dos años, cuando tuve nótase que se acrecienta desde el momento de con toda l a solemnidad que el caso requiere, Soberana inglesa, cuya esbeltez y gentileza no el gusto de ser huésped de V. M. en Londres. amanecer. revelan ciertamente los años transcurridos. Aquel acontecimiento señaló en mi vida y para Muchas personas han pasado la noche en por aquello d toui seigneurtout honneur. vela para tener seguro un buen sitio, pero las ¿Qué asuntos podrían ser oh QtoMe pourpar- Envolvía su cabeza y su sombrero u n velo mi dicha personal un instante decisivo. Yo evoco hoy para marcar la amistad entre que madrugan con el mismo objeto son miles iers en esta reunión de Soberanos? ¿La cues- blanco que daba al rostro mayores tonalidades tión de Marruecos? -Hace cuatro años que In- de juventud; guardaba su mano izquierda en España é Inglaterra, que nñ madre m u y ama- y miles. Amaneció un día despejado, hermosísimo, glaterra hizo úblico alarde de confiar la ga- un bolsillo d e su chaqueta, hechura sastre, y da se esforzó en desarrollar y que se apoyaba rantía de sus intereses en el Norte de África á apoyaba s u derecha en una cadena de oro que en la solidaridad de intereses y. en la recípro- como para dar mayor brillantez á la solemnila eficacia de la política d e Francia y España pendía de s u cuello hasta la cintura. Con esta ca simpatía dé los dos países. Se h a estrecha- dad de la recepción. Las fuerzas del ejército encargadas de cuen tierra marroquí. L a ocupación de Uxda es mano apresuróse á anticipar saludos cariñosos do aún más por los lazos de parentesco estau n hecho consumado, que no h a traído com- á nuestros Reyes cuando e l bote atracó al blecidos entre nuestras dos Casas, la intimidad brir la carrera, comienzan á formar en sus siplicaciones n i siquiera dificultades cancille- yate; luego subió el Rey, que dio la mano al de relaciones entre la nación española y la tios respectivos minutos después de las seis. A Rey y á la Reiná besándoles después la meji- G r a i Bretaña, y no dejará de procurarles ven- las seis y media todos los soldados estaban en ¿La Conferencia de La Haya? La reducción lla derecha. Subió después la Reina Cristina, tajas comunes y contribuirá á la obra genero- su puesto por el mismo orden que ayer anunde armamentos n o es u n problema á resolver cuya mano besó Eduardo. Las dos Reinas se sa emprendida por V. M. de afianzar la buena cié: el regimiento de Sevilla empieza la formación en el pabellón del Ayuntamiento, y á se en ella. Se trata sólo de que se empiece á dis- besaron en la cara, ofreciendo en este momen- armonía entre todos los Etados. Con tales sentimientos, saludo asimismo á guida se coloca la Artillería y el regimiento de cutir, de que se trate en principio para venir al to una nota digna de la mejor paleta. Vestía acuerdo de estudiarla despacio y de discutirla doña Cristina traje color heliotropo con apli- la flota británica, poderoso instrumento dis- España. Por entre las filas sólo se permite circular más despacio todavía en todos sus múltiples caciones blancas, y llevaba toca de iguales co- puesto siempre á emplearse conforme á las inaspectos. El tema es complejo, abarca muchas lores. Las figuras de ambas Reinas son tam- tenciones de V. M. en el servicio de principios á las Comisiones que tienen puesto oficial cuestiones: la de que los intereses particulares bién soberanas de distinción y de elegancia. útiles á la causa general del progreso. Bebo, para er recibimiento y á los periodistas y fotóno puedan motivar la acción armada, y como El grupo que momentáneamente formaron es Señor, por la ventura de S. M. de su esposa grafos, gracias á los pases que nos han sido consecuencia d e esto la doctrina Drago que los de imposible descripción. Los Reyes penetra- y de su Real familia, por la grandeza de su Im- amablemente facilitados. Estados Unidos hacen suya; la del respeto á la ron en el buque por el primer portalón, sin más perio y por la gloria de la Marina inglesa, tan La muralla de tierra amaneció coronada propiedad privada amparada por el pabellón compañía que el infante Femando. Maura y brillantemente representada en esta ocasión. por u n gentío enorme, pero la tropa obligó á beligerante; la del contrallando de armas y los ministros, con todos los demás personajes El discurso del rey Eduardo dice así: despejar. carbón; la de ios hospitales otantes, etc. To- de la Corte inglesa y española, subieron á cu Señor á la Reina y á mí nos conmueven honE n el muelle de Alfonso JvXl, la concurrendas estas materias no se diwcuten en u n a en- bierta por el segundo portalón, permanecien- damente las gratas palabras pronunciadas por cia era menor de lo que habíase supuesto. E n trevista; constituyen asunto para un estudio do allí esperando á l o s Reyes, que sin testigos V. M. E s para nosotros un placer tener ocasión cambio, l a plaza de Santa Catalina, que el púdetenido. 1 viaje de esmloración de Martens conversaban en las regías cáraaras, entretanto de visitar á V. M. en aguas españolas. Senti- blico consideró lugar más cómodo para pie las costa europeas h a ámf la m t á í d a á e tlYtiii Mle l i amiiiad d d. M. It MeiM ii lar k n adá m UtMMk, talvüifef m E g