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A B C MARTES 2 DE ABRIL DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i Siglo Futuro se lian recibido muchos telegramas de pésame. x Iva casa de la redacción citada tiene enlutados sus balcone s. El entierro se verificará hoy, á las diez de la mañana, desde la casa mortuoria, Velázquez, 35. al cementerio de San Justo. Por disposición del finado no se admiten coronas. Para asistir al fúnebre acto llegarán en el correo de mañana comisiones de Pamplona. Al entierro del cadáver de D. Ramón Nocedal concurrirán varios ministros y, probablemente también, e! jefe del Gobierno. PAGINA 5 I a enfermedad que acuciaba al ilustre políti co D. Ramón Nocedal tuvo en las primeras lloras de ia mañana tía ayer el fatal desenlace que 3 a ciencia temía. Él Sr. Nocedal venía padeciendo desde hacía bastante tiempo una afección al pecho. El sábado último sufrió un ataque de disnea; creyó- se en un principio que sería pasajero, pero en vista de que persistía, llamóse á. toda prisa al Dr. Grinda, el cual declaró desde luego que el estado del enfermo era muy grave. El Sr. Nocedal conservó hasta el último momento la plenitud de sus facultades mentales. Al ver acercarse, momentos antes de morir, á su esposa, llorando, la dijo con el tono de gracejo que nunca le abandonaba: t CR TEtüORAPO- ¿Por qué lloras? ¿No me ves á mi que me NKRJA, I, 6 T muero y que p. o lloro, y eso que soy el más in a sequía pertinaz que reina en esta coraarteresado? ca está causando gravísimos perjuicios. D. Ramón Nocedal y Romeo era hijo del fa- Los labradores se hallan aterrados ante la persmoso político, ministro de doña Isabel II y lue- pectiva de la pérdida total de las cosechas. Los obreros, lo mismo los del campo, que los g- o representante de D. Carlos de Borbón, don del mar, se encuentran en la mayor miseria. Cándido Muchos no tienen otro alimento que Dirigía El Siglo Futuro, que fundó su, padre, de azúcar que roban en los plantíos. la caña y era jefe del partido llamado integrísta. Continúa la emigración á América. Había sido diputado á Cortes por Azpeiüa y por Pamplona, y se distinguía en el Congreso por su oratoria, no muy elocuente, pero siempre intencionada, zumbona y, por lo mismo, L ESTADO DE LA. REINA terrible para el adversario. DOÑA VÍCTOR A Escribió en sus mocedades para el teatro y como periodista, antes de dirigir El Siglo FutuEl jefe de los médicos de la Real Cámara coro, fue redactor de La Constancia (1867- 68) y di- municó ayer al jefe superior dé Palacio que rector de La Carmañola. S. M, la Reina doña Victoria Ha entrado en el Usó alguna vez el seudónimo de Un ingenio noveno mes de su embarazo. de esta corte. Es, por lo tanto, casi seguro que hoy ó maSI fue quien dividió al partido carlista por más tardar, defender el principio de la integridad de la po- ñana, á comunicando inserte la Gaceta el parte esta importante noticia lítica católica que él resumía en una frase: El oficial, í presidente del Consejo de ministros. reinado social de Jesucristo Contendió periodísticamente con todo el mundo, hasta con eminencias de la Iglesia, que reprobaban su actitud política, valiéndole algunas reprimendas, que él aceptaba resignado, POR Txi. muu) ro pero tras de las cuales quedaba siempre en acHOMA, I 3 T titud gallarda. ü s t á acordada ya definitivamente la fecha de Aun para ios más enemigos de sus ideas era la traslación dé los restos del difunto Papa Nocedal ¡ua simpáticos. León XIII á la iglesia de San Juan de Letran. El partido que le reconocía por jefe sufre una La ceremonia tendrá lugar el día 20 del próbaja verdaderamente irreparable. ximo mes de Mayo. Descanse en paz el ilustre finado, y reciba su familia nuestro sincero pásame. LA SEQUÍA Los resros de León XJ. 1 J El cadáver del Sr. Nocedal, vestido con el hábito de la Orden de franciscanos, después de colocado en magnífico féretro de palo santo con herrajes de plata, ha. sido expuesto en la sala inmediata ai despacho del finado. Las paredes y piso de la habitación se hallan cubiertos de negro. Cuatro grandes blandones alumbraban ai cadáver. El rostro de éste presenta su aspecto normal: parece dormido y con la sonrisa que le era propia. Por disposición de la viuda no se han dicho misas en la capilla ardiente, siendo la causa de tal acuerdo el excesivo número de sacerdotes que interesaron oficiar en ellas, por lo cual las misas que ayer se rezaron y las que hoy se celebren, fueron y serán en la iglesia del convento de las monjas Jerónimas, enclavado frente á la casa del muerto. Entre las primeras personas que fueron á dar su pésame á la familia del Sr. Nocedal, figuran el presidente del Consejo, Sr. Maura, y los ministros. S. M. el Rey ha mandado á su ayudante, señor conde de Aybar, para expresar su pésame á la familia. 3 Jn la casa mortuoria y en la redacción de El I I na nota oficiosa. En el ministerio de Estado han facilitado la siguiente nota oficiosa: El estado de S. M. la Reina doña Victoria Eugenia, que le hubiera impedido asistir á las fiestas en honor de los reyes Eduardo y Alejandra de la Gran Bretaña, es la causa de que éstos no vengan ahora á Madrid, y aplacen hasta el año próximo su propósito de devolver en esta corte la visita que S. M. el Rey don Alfonso XIII les hizo en Londres en 1905. Por eí mismo motivo, y si bien la entrevista de Cartagena (arreglada precisamente para que no se demore más tiempo una visita de los Monarcas británicos al nuestro) tendrá carácter oficial, los reyes Eduardo y Alejandra no desembarcarán, y todos los actos se verificarán á bordo de los buques de guerra españoles é ingleses, patentizándose así claramente que aquellos soberanos no consideran á los efectos de que se trata, haber venido á nuestro territorio, mientras no sea posible que lo hagan á Madrid. EL VIAJE REGÍ O A CARTAGENA SS. MM. el Rey y la Reina doña María Cris tina, S. A. el infante D. Carlos, el presidente del Consejo y los ministros de Estado y Marina, y los séquitos regios, saldrán el sábado, 6, par: Cartagena, donde llegarán al día siguien- I os mineros del Norte. te, por la inañana. Un periódico insinúa anoche la probabili- En las provincias de Santander y Vizcaya dad de que en vez del, infante D. Carlos vaya iniciase nuevamente un movimiento huelguisá Cartagena el infante p Fernando, por ha ta de los mineros, que lo justifican afirmando liarse enfermo el infantito D. Alfonso, según que no han sido cumplidas las promesas que él verano pasado les hizo el Gobierno. dice el aludido colega, con varicela. Para tomar acuerdos se reunieron los traoaSólo en caso de declararse la enfermedad se jadores de referencia en Castro Urdíales, en un verificaría, tal modificación, de la cual anoche, mitin al cual concurrieron en número que exá última tora, nada se había tratado en Pala- cedía de 7.000. cio, pues la ligera indisposición del infante D. Alfonso no ha llegado á tener todavía otro Ipjon Ramón Nocedal. carácter que el de una leve destemplanza, que Por separado damos cuenta del fallecien los niños produce, con frecuencia, lo que miento del distinguido hombre público D. Ravulgarmente se llama- salpullido. món Nocedal, cuyo retrato publicamos. 1 Con el Rey irá el general Bascaran, además del séquito ya publicado, y del cual no po- I as fiestas de Murcia. Animadísimas, como se recuerdan pocai, drá formar parte, por hallarse enfermo, el inspector de los Reales Palacios, Sr. Zarco del están resultando las fiestas de Murcia de este año. Nuestro corresponsal viene comunicándoValle. Los Reyes se dirigirán desde la. estación de nos noticia detallada de todas ellas, y ayer lo Cartagena al Giralda, donde oirán misa y al- hizo de la cabalgata denominada el bando de la huerta Reproducimos hoy instantáneas de morzarán. El lunes, á las ocho de la mañana, llegarán á algunas de las carretas adornadas que figuraCartagena en el Victoria andAlbert los reyes de ban en el original cortejo. Inglaterra, en cuyo honor se celebrará á bordo del Numáncia unbanquete de gala de 8o cubiertos. Para Cartagena; salió anoche el ayudante de S. M. Sr. Boado, y mañana ó pasado saldrán para dicho punto el oficial de la Inspección, señor Ferrér, y D, Lyvinio Stuyck, que dirigirá el C e admite un emisario. decoradodel Ñumanciá. A bordo del yate Real inglés devolverán los Comunican á Le Matin desde Roma ana monarcas ingleses el banquete á las Reales Merry del Val ha declarado categóricamente que en el Vaticano no se admitirá ningún emipersonas españolas. Respecto del objeto de la entrevista regia, y sario confidencial ú oficioso del Gobierno franaunque el Gobierno insiste en manifestar que cés; pero que sí trataría en seguida con un sólo se trata de una demostración oficial de la acreditado oficial, siempre que no fuera nn cordialidad de afectos existentes entre ambos eclesiástico. Monarcas, se asegura que en la conferencia entre los Soberanos se tratará de la próxima Conferencia de La Haya. Con esta creencia relacionaban anoche algu- U n las obras de la nueva parroquia de la Connos políticos la noticia, hasta ayer ignorada, s cepción, que se construye en la calle do de que el Sr. Villaurrutia, actual embajador Xagasca, esquina á la de Alcalá, ocurrió ayer en Londres, nombrado ya delegado de España tarde un sensible accidente, que costó la vida 3 en la Conferencia de la Paz, asistirá en Carta- un obrero, aibañil, resultando además otro gragena á la conferencia regia. vemente herido. Antonio Erache y Felipe Regueros, protaro nistas del desgraciado suceso, trabajaban en MX TSUHRA un. andamio situado en la parte más elevada CARTAOKÍA, 1 4 T. de la obra. De pronto, el andamio cedió, y car Cábese de un modo oficial que S. M. el Rey yeron los dos obreros Antonio quedó detenido en el andamio del D. Alfonso XIII llegará á esta ciudad el piso inferior; pero su compañero no tuvo aquepróximo domingo, día 7, por la mañana. Está casi terminada en el embarcadero re- lla relativa fortuna y dio con su cuerpo en el gio la instalación del magnífico arco de entra- suelo. Acudieron los compañeros de las victima da de la feria, cuyos lienzos pinta el distinguitrasladando el inanimado cuerpo de Felipe al do artista D. Francisco Pórtela. Desde el pabellón del Ayuntamiento hasta Gabinete médico del barrio de Salamanca, el. embarcadero, se tenderá uña magnífica al- donde falleció cuando los médicos de servicio iban á practicarle la primera cura. fombra. Antonio presentaba lesiones de importancia Se activa la preparación de las iluminadones con que se festejará la estancia de los re- de las que fue curado en aquel benéfico este r blecimiento. yes de Inglatera y España en este puerto. El Cuerpo de Artillería instalará en las baterías de la costa una espléndida iluminación, formada por las iniciales A y E, de 14 metros de altura, con las cifras XIII y. VII entrelaza- C u Majestad firmó ayer los siguientea d das. La primera inicial se colocará en la bate- cretos: ría de Santa Florentina, frente al Giralda, y la Estado. Jubilando á D. Ángel Ruata, ex segunda en la batería del general Fajardo, embajador de S. M. en Berilo. frente al yate del rey Eduardo. Se han verifiDisponiendo cese en su cargo de vocal co cado pruebas con excelente resultado. mendador de las Ordenes militares, D. Germán- Para dirigir el arreglo del jardín de la plaza María, de Ory. de España, ha llegado un jardinero valenciaNombrando para substituirle J) no. -Montserrat. Grolzard y Coronado. GRABADOS FRANGÍA Y EL VATICANO UN OBRERO MUERTO FIRMA DEL REY SiBUOTOCA B E A B C Algo menos de una hora antes de ios sucesos que acaparaos de referir, cuatro personas se hallaban reunidas en el salón cito de una elegante casa ehaltt en la aldea de Lamertaye, á dos kilómetros de Chántilly. Estas cuatro personas, eran: el barón Max de Tréves; la baronesa Lterma ¿ta, su madre; Leonida de Tréves, su mujer, y Jorge de Nerville; su primo. Él barón de 5 Tréves tenía treinta y dos ó treinta y tres años. Dificiimente se hubiera podido encontrar hombre más guapo ni más distinguido; pero á pesar de sus formas excelentes, nada en él inspiraba simpatía. Sus cabellos eran de un castaño tirando á negro; la tez blanca; -bien delineados, aunque algo delgados, los labios. Sus grandes ojos rasgados y de un verde cambiante, tenían una mirada indefinible, siempre arrogante, voluptuosa á veces, á menudo cruel. Sedoso y fino bigote orlaba su boca y caía sobre ¡a barba. Se parecía mucho á su madre, la baronesa Germana, mujer de sesenta años, poco más ó menos, que conservaba los restos de una gran belleza, con sus cabellos casi blancos, aire altanero y agresivo, palabra breve y mirada dura. Leonida de Tréves, en el esplendor de sus veintidós años, tenía el rostro de blancura levemente sonrosada que coronaba una cabellera maravillosa, dorada como la. espiga madura. No sólo era bella, sino graciosa y amable. La bondad y la ternura brillaban en su mirada, casi siempre melancólica, de sus grandes ojos con pupilas de zafiro. Una ligera arruga se dibujaba en su frente pura entre dos cejas tan uerfectas como las de una china. Xa habitual sonrisa, hasta cierto punto maquinal, que levantaba su labio, descubriendo exquisitos dientes en su estuche de coral rosa, presentaba la expresión de profunda melancolía. Parecía como si esta linda boca fuese inconscientemente pronunciar esta palabra: Jorge de Nerville tenia, como su primo, el aspecto de un cumplido caballero. Su edad era de treinta y cinco años poco más ó menos; pero parecía estar cerca de los cuarenta. Sus facciones regulares, pero ajadas, presentaban esa marca indeleble que dejan las luchas cotidianas y el abuso de los placeres en la vida desarreglada. Mr. de Nerville llevaba toda la barba; tenía la frente estrecha, ojos garzos singularmente expresivos; en una palabra, á pesar del principio de decadencia que hemos señalado, tenía mucho atractivo. ¡Sutroí I %l saloncito Silencio absoluto reinaba en elsu dintél. del chalet de mentó en que atravesamos Lamorlaye en el Max de Tréves hacía números con un lápiz en una agenda qt é tenia en la mano. Lá señora mayor bordaba á medio punto en un cuadro de cañamazo el e cudo de la familia de Tréves, con la corona de barón encima. Leonida, medio acostada en un diván, con los ojos fijos en el techo, sonreía de tina manera vaga, impregnada en la amargura que hemos señalado. Jorge miraba alternativamente á Max de Tréves y á su madre, después, de Mad. Germana volvía su mirada á Leonida, y adauiría singular expresión al fijarse en ella. Rompiéndose el silencio bruscamente, dijo riéndose: -Me figuro al curioso que escuchase á la puerta nuestra conversación. ¿O parece que saldría lucido? -Culpa vuestra es- -replicó la señora mayor. ¡Culpa mía! Me parece bien. ¿Y por qué, mi bella tía? -Nos habéis puesto tristes como un día de lluvia con vuestras historia Sel otro mundo. T- -Os he contado nn sueño, tía, un simple sueño de mi abuelo- -replicó Mr. de Nerville. -A la verdad, no hay motivos para absorberse en pensamientos lúgmbres. Un sueño no significa nada. Leonida de Tréves Volvió sus ojos azules hacia el primo de su marido. ¿Que no significa nada un sueño? -repitió tristemente y no sin manifiesta vacilación. -Me parece, sin embargo, que no podréis negar que ciertos sueños son aviso de la Providencia. -Al contrario, lo niego rotundamente- -replicó Jorge. Max manifestaba su burla levantándose de hombros. ¿No creéis en los sueños, amigo mío? r- le preguntó la joven con una V B muy dulce que parecía implorar. -No, por derto- respondió él; -y digo, además, que el romperse la cabera por un sueño, es prueba indiscutible de tontería ó demencia, -Admitamos, si tal es vuestro gusto, que yo sea tonta ó loca; sin embargo, más de una vez he tenido pruebas de que los sueños son presagios. Max alzó de nuevo, los hombros, y no se tomó el trabajo de contestar. -Querida Leonida- -dijo la baronesa Germana en tono de burla, mirando fl su nuera de pies á cabeza: -desechad de una vez esas tonterías de niña que os hacen perfectamente ridicula y atestiguan una educación deplorable... ¡Creer en los sueños y confesarlo... no se hace eso... Es ordinario, populachero... Renunciad, pues, de una vez para siempre todas esas simplezas, y tratad de acordaros que sois la baronesa de Tréyes. i tó 4 sttS 9 aa íss í 4 Udfe balóla cabeza y r J silencio.