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MADRID, SÁBADO 3o DE MARZO DE 1907. N U M E R O EXTRA. 0 i o CÉNT 1 MOS ABC LOS SUCESOS DE MARRUECOS CRÓNICA UNIVERSAL I L U S T R A D A ANO 131. NÜM. 664. 2. a É P O C A PUERTA PRINCIPAL DE UXDA ¿POR DONDE ENTRÓ AYER EL CUERPO DE EJERCITO FRANCÉS ENCARGADO DE LA OCUPACIÓN DE LA CIUDAD EN EL PRESENTE NUMA EXTRAORDINARIO Incluímos el suplemento ilustrado de: dieciséis páginas G E N T E M E N U D A jue deben exigir todos nuestros suscrípíores. y compradores. K PRECÍO: DIEZ CÉNTIMOS, EN T O D A ESPAÑA IVAAPRILEÑER 1 AS. POR Y ÁNGEL M. CASTÉLL A gracias callejeras como la de ¡el de la bimba! y la de el tío del gabán ha sucedido la de Toribio, saca la lengua ¡Pobre ingenio popular, á lo que has llegado... I l origen de la frase que se repite un muión de veces al día en las calles de Madrid por golfos madrileños, no es siquiera madrileña. I a echó á la circulación un vendedor de cabezas de caucho, que cubre la suya, de carne y hueso, naturalmente, con un gorro turco. Y la frase tuvo suerte. Repercutió en Madrid y se N pegó al oído, como repercutió en París el canto de Rouget de l Isle en los días de revolución. Sino que en Madrid no son de eso los días, ni aquí se piensa más X ue en timos y no en himnos. Y timos comoael de Toribio, saca la lengua en el que si ven ustedes gracia... Santa l, ucía bendita les conserve la vista. Pasarán de un centenar los hombres jóvenes, aptos para la labor del taller y del campo, que se pasan el día gritando por Madrid: Toribio, saca la lengua al pregonar la mercancía que venden, unas cabecitas de talco, toscamente fabricadas que, efectivamente, sacan la lengua, sin que el invento le haya costado, á buen ser guro, un dolor de cabeza al autor. Lógicamente pensando, hay que creer que colocan el género. Si no, las cabezas de Toribio habrían desaparecido de la Puerta del Sol y de lá calle de Sevilla. Y con la misma lógica cabe deducir que el que ha inventado la pólvora en este punto concreto es el fabricante. El que no la ha inventado, ó más claro, el tonto de capirote e el público que, sin duda, halla recreo en cosa tan simple, puesto que la adquiere. Es verdad que es el público más candido del universo mundo. El tolera, por ejemplo, que vaya por la acera el mozo cargado con los bultos mas descomunales, y hasta se sale al arroyo, renegando tal vez, pero sin protestar. Hay Ordenanzas municipales y hay- wgilantes para hacerlas cumplir, pero como si no existieran. tiene una docilidad admirable. Hubo un alcalde que quiso ahorrar al vecindario el tormento de los pianos de manubrio, y no hubo pianos por. las calles. Decir que se iban á suprimir las corridas de toros, era. como pronosticar una hecatombe. Hasta las piedras de la calle se levantarían si alguien osaba suprimir elespectáculo nacional y excepcionalmente madrileño. Vino un Gobierno que prohibió las corridas en domingo; no! las hubo ni en domingo ni en lunes; celebróse un ridículo mitin de protesta en los Jardines, pprqué aquí seguimos arreglándolo todo con discursos, y no. pasó nada. I,o quesucedería si las autoridades quisieran tener energías para. corregir corruptelas y evitar espectáculos deplorables en este pueblo bonachón en elfondo, pero exaltado por fuera, del perro Paco, de bolilla la billetera, del tío del gabán y de Toribio, saca la lengua! SAINETEROS ILUSTRES DON JUAN IGNACIO GONZÁLEZ DEL CASTILLO EL GENERAL LYAUTEY EL DR. MAüCHAMP JEFE DE LAS FUERZAS FRANCESAS QUE CUYO ASESINATO POR LAS TURBAS EN VAN A OCUPAR LA CIUDAD DE UXDA MARRAKEX HA MOTIVADO LA OCUPACIÓN Fots. Photo Nouvelles. DE ÜXDA El tolera que si va de prisa, ó aunque vaya sin ella, una barrera de coches le intercepte el paso sin que súplica humana le abra paso. Hay autoridades para evitar esas cosas, como se evitan en todas las grandes poblaciones. Pero como si no las hubiera. Consiente también, si ya á los toros, que los coches se le echen encima á las puertas de la plaza, porque no hay lugar para carruajes ni para peatones. Debería evitarse esa confusión propensa á desgracias; pero no se evita. Pasa, en fin, por esa mendicidad que desespera. No le mortifica siquiera oir siempre la misma monserga. Si el pedigüeño es n chicuelo, pide para pan, porque. tieñe la madre enferma. L, a maternidad doliente debe de ser innúmera en Madrid. Aun encaso tan sensible no se comprende que se cure con pan; sería más práctico contribuir á su cura con la ayuda de un jornal. Si es adulto el que. -molesta, no tienetrabajo. Y vaya ustep. a averiguarlo. Tiene más i io el elemento femenino, Cualquiera de chicuelas que corretean á altas y á bajas oras de la noche por la villa, por está culta lia, que. entre otras cosas de- corativas, cuenta con una I4 ga contra la trata de blancas, tiene una frase halagadora para el asaltado, y si, por casualidad, acompaña éste á una mujer, derraína. sobre ella un río de flores la procaz mendicante. I as grandes piden hasta para ir á su casa en tranvía. En fin, tolera sin protesta formidable la exhibición de esa figura masculina, que buscando remembranzas femeninas, crea el pantalón odalisca faltándole, para satisfacción de la leyenda, bajarse á la liga la navaja que lleva, y no como patente de hombría, en el bolsillo. Y ese tipo, que además está reñido con la higiene de la cabeza, como muchos adeptos del lirismo modernista, á quienes da gana de enviarles, no á paseo, sino á la peluquería, ese tipo es todavía casi glorificado en el teatro y tenido como prez de la tierra. Esos casos y cosas, cosas de Madrid existen, no porque Madrid quiera que existan, sino porque las autoridades quieren que existan. Espectáculos tan vergonzosos como el que ayer se ha dado con la fiesta de la Cara de Dios, conyirtiendo un barrio en teatro de escándalos y embriagueces, pueden evitarse. Él pueblo madrileño, con tedos sus defectos. Nació don Juan del Castillo, escritor muy celebrado, en los postrimeros días del. siglo décimo octavo. En la noble Cádiz vio de la luz el primer rayo, mostrando, desde muy joven, su ingenio privilegiado, su aplicación al estudio y su amor por el trabajo. Sin valerse de maestros (pues su caudal era escaso) aprendió las matemáticas, latín, francés, castellano, adquiriendo, en breve tiempo, el conocimiento exacto de las inmortales obras de nuestros autores clásicos. Para ganarse la vida fue apuntador de teatros, y en sus juicios sobre el arte. con gran respeto escuchado. Escribió inspiradas odas. sonetos, epitalamios, tragedias que merecieron universales aplausos. Pero el género en que obtuvo imperecederos lauros, fue en el clásico saínete. en donde rayó tan alto, que consiguió colocarse, sin duda ninguna, al lado del célebre madrileño don Ramón de la Cruz Cano á quien- -debemos decirlo x mmmitn r i rmúcm