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NUMERO 655 A B C. MIÉRCOLES 20 DE MARZO DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 6 EL TORNEO DE LA ACADEMIA DE INFANTERÍA 1, EL DESFILE; 2, S. A. K. EL INFANTE D. ALFONSO DE ORLEANS D. SUERO DE QUIÑONES Y EL ALUMNO D. LEÓN FERNANDEZ LAMPARERO DONA LEONOR DE CASTRO PRINCIPALES PERSONAJES, DEL PASO HONROSO 3, EL PALCO. PRESIDENCIAL DE LA FIESTA Fot. Garcés y Marín. la. región de las nieves perpetuas de los Andes, hasta los infusorios que en el agua palpitan... (Voces de ¡bravo! ¡bravo! ¡bien! ¡que se escriban esas palabras de las Musas encima de las mesas... Aplausos delirantes y felicitaciones. En fin, toda una serie de triunfos y ovaciones... Salíamos de Fornos cuando era ya de día... I a gente se asomaba curiosa á los balcones... ¡Y así acabó el elogio de l fiamenquería... CARLOS MIRANDA RUSIA LOS COSACOS tas cabanas de pescadores. En la actualidad, á lo largo de i la abrupta ribera del gran río se levanta una grandiosa metrópoli comercial é industrial de muchos kilómetros de extensión. Allí se veriñca todo el canje de las mercancías y de los valores del Sudoeste deljlmperio. Uno de los establecimientos de crédito más importantes de Rusia, el Banco Azoff- Don, tiene all su sede monumental y el eje de s u acción Rostoff, en una palabra, es una ciudad moderna, americana por su actividad, europea por su situación, y ésta es la principal razón para que aun siendo la más importante del país de los cosacos, no figure como su capital. I, as reglas sociales y políticas que presiden la vida de los cosacos no tienen nada de común con la vida moderna. Los cosacos son ur pueblo aparte, con una administración especial. Su país no figura en la lista délas provin cías rusas. Oficialmente se denomina El distrito de los cosacos del Don Ellos mismos; los cosacos, se consideran en Rusia como una especie de conquistadores extranjeros, como una casta privilegiada, cuyo jefe, el gran Atamán, que es el Zar, es amo y señor absoluto de vidas y de haciendas. Nada más curioso y menos conocido, en general, que la existencia de ese pueblo guerrero dominador de Rusia. Es sabido que los cosacos no son slavos, sino tártaros, resto de tribus mongoles que en la Edad Media invadieron Europa, y que en parte permanecieron establecidos eu diferentes puntos de Rusia. El inmenso país que se extiende desde el del Don, en el En la desembocadurasesenta años unasmar de Azoff, había hace cuan- Caucase al Don, es suyo. Y á pesar de los siglos de servicios prestados á los zares, conservan particularidades en su vida cotidiana, en sus usos y costumbres, que los diferencian de los rusos. Ya no son nómadas belicosos que pa san su vida guerreando; se han transformado en agricultores tranquilos, pero que conservan vivas sus tradiciones apoyadas en la organización privilegiada que los zares les otorgaron y de la. cual es base el oficio de pretoriano, que fue concedido á su casta militar puesta al 1 servicio personal del Zar. Sus jefes militares son al mismo tiempo jefes administrativos. Una especie de alcalde con ei grado de capitán. Los cosacos, desde su más tierna infancia, aprenden equitación y el manejo de las armas; pero con tan hábiles procedimientos, que pue- v den rivalizar con los más estupendos acróbatas que se exhiben en los circos... El arte de esgrimir su lanza no tiene secretos para un niño cosaco de doce años. A los dieciséis muy pocos han aprendido á leer; pero en cambio, podrían disputar el premio á los campeones de tiro de todo el mundo. Y, por último, manejan de un modo admirable el látigo, llamado nagaika cuyo uso cotidiano es tan apreciado en sus terribles funciones de policía. Ese látigo de cuero, abominado en toda Euro, pa, funciona á voluntad de la mano que lo dirige, como un cuchillo, como un hacha ó como una caricia, sin que el espectador lo advierta. Se ha visto romper la columna vertebral de nn carnero con un latigazo de nagaika y descargar un golpe, que parecía terrible, sobre la mano de un niño, sin que éste se diera siquiera cuenta de la suave caricia, leve como el soplo de la brisa. Desde hace mucho tiempo, los zares utilizan más la nagaika (que no debe confundirse con el knout de los cosacos que su lanza y su carabina. Acaso por eso, los cosacos, invencibles en tiempo de Gengis Khan y del Tammorla han hecho en la Manchuria tan triste figura. Preferentemente se les emplea en la tarea sangrienta y casi siempre odiosa de la represión sin cuartel... El Ejército ruso, procedente como en todas partes del pueblo, vacila entre su deber y la obediencia, porque conoce las desgracias y la miseria de los perseguidos. Pero los cosacos, raza aparte, funcionarios autómatas del Atamán, obedecen insensibles á todo otra cosa que no sea la orden del amo. Durante treinta y cinco años de su vida el V 1 cosaco está día y noche á la disposición del Zar. Sólo se le conceden veinticuatro horas para abandonar á su familia é incorporarse á la sotnia Se equipa por su cuenta. Tiene en su casa el caballo, las armas y el uniforme, dispuesto siempre á la movilización, que ejecuta el essaoul ó jefe de la aldea, reuniendo sen FALLiCIMlENTQ PE UN SA 6IO 7 V cillamente á sus hombres en la plaza, junto EL EMINENTE QUÍMICP FRÁNeÉS, MR. MARCEUN BERTHELOT, á la iglesia y comunicándoles el punto de conFAtLECIDO ANTBAVSR 6 EN PAR 4 S (De VVlustraíton. centración, según las órdenes recibidas. 7, -t fi r j j