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MADRID, JUEVES 14 DE MARZO DE 1907. N Ú M E R O SUELTO, 5 CÉNTIMOS) f) í! g CRÓNICA UNIVER SAL I L U S T R A D A ANO M M M N U M Ó 49. 2 É P O C A VOLADURA DE UN BUQUE DE GUERRA EL ACORAZADO JENA D 2 LA ESCUADRA FRANCESA Fotografía facilitada por nuestro distinguido amigo el director de los Ferrocarriles de M á 7 y A. JVlr SQss EL PARLAMENTO RUSO SAN PETERSEURGO. VISTA DE CONJUNTO DEL SALÓN DE SESIONES DE LA NUEVA DÜMA INSTALADA EN EL PALACIO DE TAllRIDE Fot. Croce. ción de un culto nuevo, de un culto de pureza y de regeneración, á sumergirse en el Jordán del Cantábrico; cada oleada anual de gente c ue busca el mar, es como un latido y como lina ola de salud que refluye al centro de la península, ¡Que un luovluiieiito nacional impulse á laS multitudes dentro del agua! ¡Que se raspe la epidermis social, que se extirpe la mugre, que transpire el cuerpo español por medio de un baño colectivo! ¡Caiga una ducha iría sobre este encogido cuerpo español para que el cuerpo tiemble, se crispe, se estremezca, salte y corra coiiipletamefute tonificadol ia jj d 3 A A B C EN SAN SEBAS TIAN, POR 1. M SALAVERRIA E s t o s no son los días luminosos de verano; ahora no hay alegría de sol, ni multitud de automóviles, ni multitud de fiestas, de músicas, de toros, de sombreros claros, de mujeres claras... Ahora llueve en San Sebastián con una pertinacia aterradora, y las dos torres del Casino se aguzan en el aire como dos ascetas que piden compasión al cielo, en medio de los chubascos y al son gemebundo men la más alta misión, que es bañar el cuerpo enteco de media España. Pero el español, es verdad que se baña... No es acaso un prolSlema de limpieza, de baño, ae agua, el problema de España? ¿No piden conjuntamente agua la tierra, agua el cuerpo y humedad el espíritu de nuestra patria... Viendo la correcta, semicircular playa de la Concha, me acordaba de aquellos luminosos días de verano en que media España venía como en peregrinación á sumergirse dentro de las aguas depuradoras. Me acordaba de EspaBa, un pueblo austero que siente aversión por toda clase de voluptuosidad, y me acordaba de muchas mujeres españolas, que llaman sucia á la que se baña con frecuencia... En fin, me acordaba de la manía legisladora que sienten los hombres de gobierno actualmente, y concluí pensando que, ya que el bañarse es una función higiénica, culta, saludable, civilizadora, bien podíamos incluir una ley nueva entre las mil leyes que tenemos: la ley del baño obligatorio. Puesto que existe una ley de enseñanza obligatoria, jpOT qué no ha de haber otra ley del baño obligatorio? La gente no siente gran necesidad de bañarse, y en algunos pueblos consideran el agua buena para guisar, y nada más; la gente desea cultivar aquel estado de roña que impide, no sólo la traspiración física, también la moral; y bajo una corteza de roña que cubre el espíritu y la piel, jcómo vamos á intentar la regeneración de las costumbres, de las ideas, de nadal Pero siendo la limpieza corporal la antesala de la limpieza del espíritu; Bíendo el agua el principio de la belleza y la salud; consistiendo acaso la renovación de un ueblo en la inmersión valiente del cuerpo y el espíritu dentro de un baño tonificante, ¿por qué no había dejinidarse una campaña en d Parlamento á favor del baño obligatorio? Si hay partidos políticos que hablan del servicio militar obligatorio, del riego obligatorio; si lo obligatorio es ahora la aspiración de la política; si en Italia se presentó D Annunzio candidato á diputado por la belleza, en España, donde pocos quieren limpiarse espontáneamente, ¿por qué no han de aparecer diputados por la limpieza, y obligar al mundo á bañarse, á limpiarse la piel y el cerebro, á saltar y pegar brincos de alegría, después de bañados? Las naciones más adelantadas cuidan de su lim. pieza con rigurosa escrupulosidad. Kan comprendido que la limpieza del cerebro y la del cuerpo tienen que ir parejas para que el progreso de una nación sea efectivo, y por eso fomentan los juegos musculares y difunden los baños privados ó públicos, de manera que todos los ciudadanos alcancen los beneficios del agua. En Holanda y en Bélgica hay establecidos baños públicos de tanta economía, que un obrero puede asearse de la cabeza á los pies por menos de 10 céntimos de peseta. Es evidente que el progreso intelectual de las razas marcha paralelo con el progreso higiénico de las mismas razas. La poderosa y tpunfaute Roma erigía en cada ciudad un cueducto y unas termas; su política conquisF L BAÑO OBLIGATORIO pide agua, el c. ue ¡rpo espaáoi pide a u el espíritu español pide humedad, difusión, blandura, distendiise y desparramarse como uu gran lago ó como un río grande. -w j i y í- -i i i i M NIJ ESTROS GRABADOS oladura de un buque de guerra. La tremenda catástrofe á ljena, perdiao eu Tolón por la explosión de sus pañoles de municiones h ie. mbrado el luto eu tod F rancia. Por separado continuamos la estensa información del triste suceso, cuyas primeras noticias, extensas también, dimos en nuestro númei o anterior rl Parlamento ruso Complemento de uno de nuestros grabados de ayer es el que hoy insertamos reproduciendo la sala de la nueva Duraa rusa, dii. rante la celebración de tina de sus sesiones. l y i adame Dubriege. -En el lugar correspondiente de este mismo número damos cuenta del debttt de la artista francesa Mad. Dubriege, verificado anoche on Lara. OPLAS DEL 1 HEVES. EL MIEDO AL CINE Humildísimo currínche que requiere un empresario, yO declaro, yo confíeso que he leido con terror las noticias alarmantes que publica este diario con la firma acreditada de mi amigo Floridor. Por lo vivSto, no se puede sostener la competencia mientras hagan las películas un negocio colosal, y ha tomado un grave acuerdo de indudable trascendencia, y ha avisado á los autores una empresa muy formal. ¡Cielo santo! ¡Qué desdicha! Yo creí sinceramente que saldrían los teatros triunfadores en la lid, porque, en prueba de que cande la añcióu entre la gente, nunca tantos en Cuaresm? funcionaron en Madrid. Y aunque es cierto que no- lau sido para tal ó cual teatro ni las obras una mina ni el producto un dinerai iio odrá negarme nadie que es verdad que tres ó uatro nunca hicieron temporada más brillíiPt- que la actual. g MAD. ALTSANY BUBííHEGE CANTANTE FRANCESA QUE DEBUTO ANOCHE EN EL TEATRO LAií romano por medio de sus leyes sabias y de su higiene rigurosa. Los árabes, en su época de gran esplendor, alabaron el agua con calurosas palabras, recomendaron las abluciones y construyeron multitud de baños en sus ciudades; sólo en Córdoba los había á millares. Ahora que Roma y Arabia han decaído, desprecian el agua y la huyen, y en punto á suciedad poco se llevan un paisano de la campiña romana y un nómada de la Siria. En cuanto á Córdoba, es seguro que el número de sus baños habrá lisniínuído muy notablemente. ¿Cmántos- balñfiaños económicos h a v en España? Ninguno. En muchas capitaics ni siquiera existen baños de ninguna especie, y en algunas fondas, el viajero que quiera bañarse tiene que sumei- girse en un barreño. Madrid, para una población de 600.000 habitantes, sólo cuenta con nueve baños públicos... Viendo, pues, esta correcta y semicircular playa de la Concha, he pensado con simpatía y verdadera emoción en aquella inocente multitud que viene en verano á sumergirse dentro del mar, del gran elemento purificador rnillaras de españoles, abandonando las secas llanuras del Centro, vienen como euiana pereo rina- taGl: (xra. coiisistía en amairarlos pueblos al yug; o