Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ADTÍID, LUNES i D E M A R Z O D E 1907. CRÓNICA U N I V E I? AL I L U S T R A D LA EMIGRACIÓN POR EL PUERTO DE MALAGA ASPECTO DEL MUELLE DE HEREDIA DURANTE EL EMBAROUEjDE LOS EMIGRANTES LOS EMIGRANTES SOBRE LA CUBIERTA DEL VAPOR HELIOPOLIS Fots. Torres. EN EL P R E S E N T E N U M EXTRAORDINARIO Incluímos el suplemento ilustrado de ocho páginas L A M U J E R Y L A C A S A que deben exigir todos nuestros suscriplores. y compradores. PRECIO: DIEZ C É N T I M O S EN TODA ESPAÑA P F E C T O S ECONOMl COS DE LA E M I G R A C I Ó N POR ALVARO CALZADO Vuelve á ser de actualidad el problema de la emigración. Hasta Madrid llegan gritos de alarma, proferidos en Málaga, y el Gobierno, según lia manifestado días pasados él ministro de la Gobernación, se preocupa de cuestión tan ardua. ¿ICs un bien ó es un mal la emigración para ios países de donde parten los emigrantes? Trataremos de contestar á esta pregunta; pero antes hemos de formular una afirmación, y es que la emigración es inevitable. No se ¡juede ni fomentar ni evitar. Francia, cuyos esuierzos oficiales para poblar Argelia han sido ineficaces (Oran, por ejemplo, tiene una pobla ción más española que francesa) nos da una prueba de lo primero; lo segundo nos lo demuestra Alemania, que no logra impedir, con una legislación especial, que muchos jóvenes emigren á América para evitar el servicio militar E; absurdo, porque va más allá de los límites del poder humano el querer impedir que se cumpla una ley natural que impulsa á los hombres á emigrar desde los tiempos más re- motos de la historia de la humanidad. Y emigran porque en ellos es natural el deseo, no solamente de huir de las privaciones, sino también de buscar mayor bienestar. La imposibilidad material de vivir en sus selvas, es lo que precipitó á los germanos sobre el imperio romano; más tarde, los normandos asolaron el Norte de Francia y llegaron hasta Galicia, arrastrados por las mismas causas, y también los sajones y los anglos invadieron las Islas Británicas, impulsados por la miseria. En nuestra época tienen ese mismo carácter la emigración irlandesa y la nuestra, porque la maj oría de los que se expatrian son hambrientos. Nace, por lo tanto, la emigración de una necesidad imperiosa, j es inútil nonerle vallas. Pero del exceso de un mal suele muchas veces nacer un bien, y eso es lo que trataremos de demostrar. La emigración tiene diversos caracteres 3 también distintas consecuencias, según sean las condiciones en que se efectúa. Los hombres, ó van á buscar fortuna lejos, alimentando la esperanza de regresar al país natal, y entonces sostienen relaciones constantes con sus compatriotas, contribuyendo al desarrollo del comercio de su país y más tarde á su enriquecimiento, cuando vuelven trayendo los capita- i les que lograron acumular, ó salen de su patria sin pensar en volver á ella. Un ejemplo de lo primero es la emigración inglesa á la India, á Australia y al Canadá; un ejemplo de lo según- do la de los alemanes á los Estados Unidos. i Esta última forma de la emigración es u n a I causa incesante de empobrecimiento para el país donde se produce una exportación de va- lores efectivos á cambio de la que nada se re- cibe. Los adultos representan, con los gastos í ocasionados por las necesidades de su existen- cia desde que nacieron hasta el momento en ¡que pueden trabajar y producir, un capital i acumulado, y á esto hay que añadir que no se emprenden largos viajes sin llevar algún diñe- i ro ó cuando menos instrumentos de trabajo que por poco que valgan, algún valor tienen. Al estudiar el problema de la emigración es preciso, como cuando se estudia cualquier otra cuestión económica, razonar con el cerebro y no con el sentimiento. Cuando el movimiento se produce á causa de un exceso de población ó, como en España, porque son insuficientes las industrias existentes para dar trabajo á todos los habitantes, la emigración, lejos de ser pxi mal, es un bien, un bien para el país, porque el exceso de población inactiva ó hambrienta constituye un peligro constante para la tranquilidad pública, y un bien para el emigrante, porque, alejándose de la tierra que le vio nacer, puede mejorar su condición, evitar la muerte por inanición y hasta enriquecerse. Pero existen otras consideraciones. A la emigración deben gran parte de su prosperidad las industrias del Norte de España. El emigrante español envía dinero á los parientes que dejó en la Península; conserva, en general, incólume el amor á la madre patria, y suele regresar á ella con riquezas acumuladas fuera. Regresa con algo más, con ideas nuevas, con conocimientos positivos y prácticos, con la experiencia adquirida en la lucha por la vida. Hay que añadir á esto que el comercio de exportación es floreciente en los países donde los eniigrantesihan implantado l a afición á los productos españoles. Es innegable que los emigrantes son, para los comerciantes y los industriales que permanecen en el país natal, intermediarios y agentes que ponen en relación con ellos las poblaciones de los países extranjeros. En resumen, la emigración es una de las grandes fuerzas económicas de la época moderna y contribuye al movimiento industrial. No reconocerlo, es tanto como desconocer las leyes del progreso. Únicamente los que no han viajado, los que no han visto lo que en otras tierras sucede, son los que pueden negarlo. Italia quiso, hacia 1875, darse cuenta de lo que, desde el punto de vista económico, significaba la emigración de sus nacionales. Én un mismo momento, los cónsules italianos de las principales ciudades del mundo, rey, nieron á los expatriados de su país y formaron una estadística. De esta investigación salieron inesperados resultados. Se supo, por ejemplo, que la Marina mercante del Río de la Plata estaba toda ella en manos de italianos; que en Chile y en el Perú había una colonia, desconocida hasta entonces, y que esa colonia estaba al frente de las primeras Casas de banca del país y monopolizaba, además, el cabotaje de la costa del Pacífico. Si España reuniera los elementos de una estadística seria y completa de esta misma índole, los resultados serían sorprendentes. El mal déla emigración no está, por lo tanto, en la emigración misma, sino en la forma en que se realiza. Es preciso castigar el fraude y el charlatanismo; conseguir que el hombre sea realmente libre, y no lo es cuando ciertas Compañías, para decidir á los emigrantes, se valen de contratos inficionados de fraude. ¡Hay que protestar enérgicamente conti- a esta violación de la libertad hutnaua, contra este abuso de la ignorancia ajena! Y es preciso también ilustrar á los emigrantes sobre la suerte que les aguarda lejos de la patria, poniéndoles en guardia contra funestas ilusiones. Inglaterra nos da el ejemplo de lo que puede hacer el Estado en ese sentido. Los secretarios de las Embajadas y los agentes consulares tienen la obligación de enviar informes sobre los países donde residen. Esos informes cortos y substanciosos, en nada se parecen á los de nuestros cónsules ó á los de nuestras Cámaras de Comercio en el extranjero, que, además de enviarlos con irregularidad, sólo se fijan en las tarifas de Aduanas y en las estadísticas comer cíales. Desde 1854 publícanse además periódicamente en Inglaterra estudios oficiales sobre las condiciones comerciales é industriales de los países donde existen representantes ingleses, y desde 1869 otros trabajos, periódicos también, que sólo tratan de las condiciones económicas que encuentran los emigrantes en las regiones adonde se dirigen. H a y que añadir que los cónsules ingleses son casi todos (podríamos decir todos) antiguos comerciantes de reconocida competencia y de intachable honradez. Esa obra educadora es indispensable. ¿Por qué no ha de emprenderse en España? El Estado no debe limitar su intervención á que los transportes se hagan en condiciones de absoluta salubridad y sin fraude; debe hacer más, debe conseguir, por todos los medios posibles, valiéndose, por ejemplo, de delegados bien enterados de estas cuestiones, que el emigrante, antes de embarcarse, sepa dónde va y tenga plena y absoluta conciencia de sus actos. I Miinmi NUESTROS GRABADOS I a emigración por el puerto de Málaga. Ayer, por fin, después de no pocos incidentes que amenazaron frustrar el viaje, salió del puerto de Málaga el vapor líeÜópoUs, en el cual navegan con rumbo á las isías Hawai 3.200 emigrantes. Eas peripecias ocurridas estos últimos días á consecuencia de dificultades con que se tropezaba para acomodar á tan numerosas familias, han hecho de la emigración asunto de actualidad en toda España. as elecciones provinciales. Aw Por separado damos cuenta de las eleccio nes provinciales realizadas ayer y que registramos en la parte gráfica del presente número con la reproducción de una instantánea tomada en el colegio de la Prosperidad, DE AGRICULTURA Ea nota de la semana es precios y í i í l f el retraimiento de los labradores y almacenistas. Este retraimiento se explica, porque al descontento anterior por los ruinosos precios, ha venido ahora á juntarse la perspectiva de los campos faltos de agua y con una vegetación atrasada. De momento, nada hay comprometido, y con tal que llueva abundantemente por todo este mes y que se repitan las lluvias en la segunda quincena de Abril, podrá alcanzarse una gran cosecha en Andalucía, Extremadura y la Mancha. Con respecto á Castilla la Vieja, las aguas de Abril, Mayo y Junio son las que hacen la cosecha. Eas quejas por falta de lluvias son, pues, prematuras. En cambio, los fríos del mes de Febrero han hecho algún daño en aquellos sembrados que no estaban cubiertos de nieve, y estos daños no se notan hasta la primavera. Ea marcha de los mercados depende tode del tiempo. En Barcelona, la firmeza que se inició no ha mucho, ha continuado ahora, y como la oferta de los tenedores castellanos ha sido escasa, y en esta plaza se ha notado alguna mayor demanda, la han aprovechado los vendedores subiendo medio real en fanega; de modo que se han pagado los trigos de Castilla entre 40 1 2 y 42 reales 94 libras sobre vagón, y ahora pretenden de 41 á 42 i p siendo fácil que logren este precio, vsi continúa la sequía. En trigos extranjeros no hay que pensara! presente, y es preciso que suban los indígenas á 44 ó 45 reales las 94 libras sobre vagón, poi lo menos, para que pueda convenir alguna clase de las llamadas de fuerza, y aun así, la im portación será escasa. M ERCADO DE T- DjQos LAS ELECCIONES PROVINCIALES LA VOFACIOiNí EN EL COLEGIO e L h TQRAL DE! A PKOSPERIDAD A tí G.