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MADRID, MIÉRCOLES 6 DE MARZO DE 1907. N U M SUELTO, 5 CÉNTIMOS í te Jtt HS NMWiSli CRÓNICA U N I V E R SAL I L USTRADA. AÑO NÚM. 641. t k! S kia i0 ¡2 É P O C A ntof r f t- ir MUEVO T R E N DE LABRANZA MADRID. EXHIBICIÓN DEL NUEVO TREN DE LABRANZA DEL SR. ZULUETA, VERIFICADA EN LA MONCLOA A PRESENCIA DE S. M. EL REY. j D. ALFONSO Xlll; a, EL INVENTOR, SR. ZULUETA; 3. EL DIRECTOR GENERAL DE AGRICULTURA, SR. VIZCONDE DE EZA; 4. EL DELEGADO REGIO DE PÓSITOS. SR. CONDE DE RETAMOSO Fot. A B C gOBRE PINTURA. POR AZORIN Vnnios á hacer algunas consideraciones sobre la actual Exposición del Círculo de Bellas Artes; todavía e, s tiempo para ello; aquí se ha dado cuenta en su día de tal Exposición; pero lo nne nosotros queremos hacer no es una reseña, una guía, sino unas pocas reflexiones en abstracto y de carácter general. Lo primero que se nos ocurre decir es que esta muesti a ó alarde pictórico es muy notalile. Se ha lanzado á propósito de él un vocablo que nadie sabe lo que significa y que todo el mundo repite; pero nada hay más absurdo que esto. Durante estos últimos años se ha producido en el arte español, en la esfera de la estética, una notable revolución; esta revolución, ó cambio, ó evolución, diríase á primera vista que afectaba un desusado, un furioso jirurito de destruir todo lo antiguo, de abominar de todo lo pasado, de crear algo nuevo, raro é insólito. Se comprenderá que esto no puede ser; ni en la región de las ideas ni en el reino de la materia puede darse una cosa, un algo sin precedentes, iucausado, sin causa primera; todo depende de todo; nosotros estamos ligados á una serie remotísima de antecesores; en el determinismo ttniversal, lo de ahoi- a, lo presente, podemos decir que responde á todos los estados anteriores, hasta llegar á la iiebulo- sa. La pretensión, por lo tanto, de hacer algo nuevo, no parecido ni emparentado con lo anterior, es puramente infantil; pero aparte de esto, existe la particularidad de que el actiial movimiento literario y artístico que se ha pretendido caracterizar por su afán de ser iconoclasta y destructor, se caracteriza precisamente por todo lo contrario. En efecto, si repasamos; nuestra historia literaria desde el comienzo del siglo x i x hasta la fecha, veremos que no ha habido en ella ningún momento en que se haya tanto estudiado, amado y comprendido el arte clásico, el legado tradicional, como ahora. Comenzando por los románticos, diremos que en muclios de ellos había un gran espíritu, pero que nunca se ha tenido una idea más falsa de la España antigua, sobre todo de la España medioeval, cinc entonces se tuvo. La Edad Media del romanticismo es una Edad Media convencional, artificiosa; hay en ella mucho de vaguedad, de confusión; parece una época vista á través de un temperamento sentimental, un tanto llorón; se ven en ella grandes virtudes, grandes abnegaciones, grandes heroísmos; un concepto absurdo, sublimado, alambicado, del amor y de la mujer, lo llena todo. No nos detendremos mucho en decir que esta idea romántica del pasado es cosa ya absolutamente desechada; hemos estudiado ya ahora mejor aqiiella edad, y sabemos distinguirla, á través de los poetas y de ios pintores primitivos, como una edad sencilla, natural, de plena y voluptuosa vida, de hombres agudos, llanos, amigos de la Naturaleza y nada dados á las quimeras imaginaciones locas y sublimes extravíos que hemos querido suponerles. Pero el caso es que este error ha hecho estado en el arte; luego, de i86o (á iSgo, el estudio de los clásicos, de nuestro pasado, continuó en la misma ignorancia; conocían nuestro arte los eruditos; se publicaba una Biblioteca en que se imprimían con letra microscópica, ilegible una porción de obras no del todo bien seleccionadas y ordenadas. Sin embargo, en el campo de la literatura imaginativa, creadora, muy pocos de los escritores que en este período han florecido llevan el verdadero sello de España No es preciso citar nombres; no queremos citarlos; pero bueno es consignar algui. os de los que de una manera definitiva han encarnado el espíritu español; tales son Becquer, Santos Alvarez, Larra, D. Juan Valera. Después llegamos á la actual generación; en ella, los escritores han vuelto la vi- sta hacia atrás y han considerado la obra hecha por sus antecesores; estos poetas nuevos han estudiado á los primitivos poetas y se han apropiado su substancia; estos novelistas han escudriñado el espíritu de los antiguos novelistas. Se ha sentido ansia de renovar, de ensanchar el idioma; se han desenterrado y vuelto á la circulación multitud de vocablos castizos, exactos, que permanecían muertos para siempre. No sólo se ha hecho un UN MAQUINISTA ARISTÓCRATA EL SR. DUQUE DE ZARAGOZA DIRIGIENDO COMO MAQUINISTA UN TREN EXPRESO j F Q Í Freudenthaí, EN LA VENTA ERITAÑA SEVILLA. AL SALIR DEL BANQUETE CELEBRADO COMO HOMENAJE A LOS HERMANOS OUIMTERO D. SERAFÍN, j Y D. JOAQUÍN 2. Fot. Barrera,