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MADRID. SÁBADO 2 CRÓNICA UN rVET? -1 ii; a. fp, ni DE MARZO DE 1907. NUMERO EXTRA 10 C E N T l M O S i e -K SAL I L U S T R A D A ANO UL N 2: É P O C A LOS ESTRAGOS DEL HAMBRE EN CHINA C A M P A M E N T O D E H A M B R I E N T O S EN LAS i N M E D l A C I O N E S DE LA CIUDAD LOS H A M B R I E N T O S CHINOS DE C H I E N- T S U ESPERANDO EL RHPAPTO D E RACIONES, D E TSING- KIANG- TSU EN EL C A M P O Fots. GtibayedofF. en los linderos; construyó una terraza desde donde se divisaran los montes remotos y azules, las colinas frondosas llenas de caserías, la ciudad, la playa, los caminos, los palacios... Jneíuimos el suplemento ilustrado de dieciséis Este hombre compró libros de agricultura, sidoctos, páginas G E N T E M E N U D A que deben guió despacio las enseñanzas de los de aves, realizó ensayos, escogió especies raras exigir iodos nuestros suscripiores y compra- formó un gallinero muy esmerado, adquirió vacas suizas, compuso un establo con sujeción dores. EN EL P R E S E N T E N U M EXTRAORDINARIO á todas las experiencias modernas... Este hombre tiene un bosquecillo de pinos, tiene unos hermosos manzanales, tiede viñas, de las que saca un vino semejante á los franceses del Mediodía, tiene praderas, tiene recreo, comodidad, alegría y gana, después de esto, dinero. lie aquí la solución dei problema de España: acción individuar y abnegada de cada uno de los ciudadanos, bajo el amparo de los Gobier- PRECIO: DIEZ C É N T I M O S EN T O D A ESPAÑA A B C EN EL C A M P O POR- J M. SALAYERRIA Este aríícuio, que tratará del campo, de sus utilidades y bellezas. quiero dedicárselo á los hombres de acción y á los poetas. De eso, precisamente, está hambrienta España: de acción y de poesía. Y como nos faltan las dos cosas, y como sin ellas no es posible la vida, pretendemos substituirlas por apariencias, llamando á la rutina acción, y al sentimentalismo poesía. Nos figuramos que el rutinario enmadejamiento d e nuestros hechos equivale á la acción, siendo todo lo contrario; y en cuanto á la vida espiritual y emotiva, creemos que con los versos ñoños que cultivamos y con las palabras sentimentales que se nos escapan de las plumas y de los labios, ya hemos hecho poesía Pero la acción, la poesía, son otra cosa m u y difel ente. I a acción, el alma de toda riqueza y de toda felicidad, consiste únicamente en una simple palabra, que es ésta: hacer... lya poesía, por su parte, no consiste en medir las frases rítmicamente, sino en vivirla... Obrar y poeti 2, ar son dos conceptos que, de tanto envolverlos en mentira y en eufemismo, casi los hemos olvidado los españoles. Sin embargo, para consuelo y esperanza nuestra, quedan por ahí algunos hombres obscuros que realizan individualmente la obra de regeneración i n t e r n a d e la Patria; estos hombres obscuros viven alejados del ruido circulante, acaso aborrecen las ciudades, tal vez huyen de los honores y del rango, y probablemente muchos de ellos ignoran la clase de bondad y patriotismo que entrañan sus hechos. Estos hombres son los que, por fuera d. el vocerío de la política, van sosteniendo, cómo fiiertes pilares, el ediñcio de la nación; y uno es un mecánico que procura perfeccionar pacientemente su oficio, otro es un industrial que trata de aumentar el influjo de su fabricación, otro es un labriego que no descansa y que no se aparta de la tierra, cultivándola con amor y mejorándola cada día. Si estos hombros obscuros, diseminados por lo ancho de la nación, faltasen alguna vez, la nación se vendría abajo, y todos los hombres de discurso, de ampulosidad, de proyectos, de leyes, de Ateneo y de redacción, se quedarían admirados al ver la ruina de un pueblo que ellos creían tener convenientemente afirmado con sus palabras, sus leyes, sus ordenanzas y su trabazón gubernamental. Uno de estos hombres, que podríamos llamar columnaños, es quien me ha inspirado tales consideraciones. Este era un hombre que deseaba tener tiu campo suyo, una casa suya; compró, muchos años hace, una heredad baldía y un pobre caserón, y los compró en la falda de un cerro, cerca de un lindo pueblecillo que llaman Igueldo, al lado del mar, en frente de las montañas. El campo, que yacía inculto ó que estaba mal labrado, lo hizo limpiar este hombre laborioso, lo desbrozó, le arrancó los espinos y inato. ra; aies, lo alisó y puso en forma de ser plantado convenientemente. Xa casa la hizo más grande, le u n a torrecilla, puso dentro de ellg. el ¿r y el agrado de la higiene, delbs luffeBles. eóínodos, de las- grandes despendas, de las habitaciones bien abrigadas; pintó láá paredes y las alegró; plantó rosales A GRl CULTORES Y POETAS nos. Que cada español procure obrar, y obrai siempre mejor, siempre adelante, siempre con más amor y alegría. Que las fuerzas dormidas de la tierra se pongan en movimiento, y que cada ciudadano vea en su oficio ó en su propiedad, no un castigo y una carga, sino un medio de distinguirse, sobrepasar. á los otros, enriquecerse y honrarse. Eos oficios están abandonados, la tierra está despreciada: el carpintero agarra la herramienta con un gesto de pe sar ó de fastidio, el político coge el Poder sin entusiasmo y sin abnegación, el literato escribe por salir del paso y por ganar cuatro pesetas niiserables, y de esta manera la máquina nacional anda, claro es, con singular, con abrumadura lentitud, como aquel que es llevado á rastras, y no como los otros, que parecen, por la rapidez y júbilo de su marcha, que brincan y que ríen al caminar. Ea tierra es despreciada; nadie ama á la tierra; descontad algunos trozos de la orilla del Mediterráneo, y algunos otros de la Península, y no veréis otra cosa que campos desolados, Ea desolación de la tierra no consiste únicamente en su incultura; los campos están cultivados, los campos crían mieses; pero en esos campos se advierte la ausencia del amor, son campos que se labran siempre igual, siempre con desaliento; en ellos se advierten el desencanto y la fatiga, el tedio de los labradores; son campos desolados, porque están vacíos de solicitud, de amor, porque el hombre no los quiere, porque los labran á la fuerza, por salijdel paso, por comer, por vivir nada más. Y vosotros, los poetas... De vosotros me acuerdo, ahora que estoy en mitad del campo, bajo los pinos, cerca de la sublime mar, enfreri te de las colosales montañas. De vosotros había de salir el espíritu y el consejo, y el amor a l a tierra, si fueseis realmente vates, inspiradores del pueblo, directores de la muchedumbre, como vuestros antepasados. Pero vosotros, queréis mejor hacer poesía artificial y de gabinete, en lugar de vivirla. Es posible que este bbscitro hombre agricultor, puesto que hace y vivepOQsía, sea mucho más poeta que vosotros. Cultiváis una poesía de estufa; vuestros versos son como esos paj arillos estúpidos y bonitos que viven dentro de una jaula de oro, ó como esas plantas exóticas, que al menor soplo del aire libre, se mueren. Poesía de café, de absenta, de lecturas ajenas y de Círculos literarios; poesía de conversación, que se constipa en el campo y que se recoge en el fondo d e u n a alcoba que huele mal... Haced literatura del aire libre, sana, fuerte, con mucha sangre, que resista la luz del mediodía, lo mismo que las caras hermosas, y no cOmo esas otras hermosuras de afeite, que sólo circulan de noche y con luz artificial. Todo lo lo que quiera ser grande ha de poder resiwStir la cqntrastación del aire libre j! -de la luz meridiana. Y no hay idea buena, duradera y bella, mientras no salga á la luz, pero luz fuerte y meridiana. Ese era el secreto d e! arte helénico, el cual fué creado en pleno día; sus. estatuas estaban en lo alto de las colinas, sus poetas cantaban entre los ejércitos, sus filósofo. s salían a la plaza ó al campo para filosofar, v así es como los griegos duran y durarán, y ño sabemos si podrán morir nunca. También á Jesiís le agradaba predicar, mejor que en los templos y á puerta cerrada, en plena luz y en la margen de los ríos y del mar. Por eso permanece. ¡Salgamos, pues, los escritores, á predicaren el aire libre! Que la tierra, la luz, la muchediimbre y nosotros, formemos todos u n a iigazóa apretada. Y bendigamos todos á los hombres de acción, á los que hacen y no hablan. Hacer, hacer, hacer... éste es el secreto. NUESTROS GRABADOS EL PRINCIPE GUILLERMO DE HOHENZOLLERN, QUE LLEGARA A E S T A CORTE HOY, P R O C E D E N T S GE LA DE LISBOA Fot, B Ttolid. I OS estragos del hambre en China. Eas inundaciones que recientemente han asolado gran parte del territorio chino, han dejado en la mayor miseria á diez raillones de