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MADRID, JUEVES 28 p E FEBRERO DE 1907. NUMERO S U E L T O 5 CÉNTlMOS 1 A P A T E R N A L AUTORl D A D POR A N T O N I O PALOMERO CRÓNICA UNIVER SAL I LUSTRADA. AÑO 111. NÚM. 635. nasr f r r í iSBBr- i gl, %iii i5) l ÍOMainnm í Cierto ademán más ó menos artístico, dedicado al público por una artista del Circo de Price, fué la causa inicial de la grandiosa manifestación que animó noches pasadas las calles de Madrid resucitando las discusiones clásicas sobre el concepto de la autoridad, en abstracto, y sus prácticas extralimitaciones, en concx eto. Al acudir los manifestantes á la suprema decisión del Procurador de la provincia, no se quejaban ciertamente del simbólico signo de la artista, ya por ella explicado y devanecido; iban á censurar la conducta de los agentes de lurno, pidiendo su justa reprensión y el natural y enérgico castigo. Parece ser que un teniente de Segiiridad, perdiendo la de su propia templanza, dio á los guardias órdenes extremas, de esas que se esgrimen como líltimos argumentos para terminar las discusiones ya amistosas, ya políticas, ya internacionales. Y los guardias, imitando el ejemplo de su jefe, persiguieron, satjle eu mano, ¿los espectadores, poniéndoles fuera del local con la rapidez que los mismos perseguidos creyeron útil, precisa y conveniente. Con que el espectáculo consagiado áVenus en sus comienzos, quedó por fin bajo la advocación de Marte... ¡Oh veleidosa y tornadiza condición humana... ¡Oh lamentable sinopsis de la sicalipsis! Aceptamos esa versión expuesta por los manifestantes al pedir la razón de la sinrazón con ellos cometida, y lamentaríamos que la nota liL OBISPO DE SALAMANCA, D. MAMIEL DE LLANO Y PERSL oficiosa tratara de paliar el suceso, echando en el fuerte y añejo vino de la verdad el agua P. VALDÉS, DE LA ORDEN AGUSTINIANA F A L L E C I D O AYER EN M A D R I D de las explicaciones. Pues si estimamos á los Fot. Cao. Fot. Franzenquejosos como á cronistas imparciales en este caso, es po rque en su relato vemos precisamente la definitiva consagración de la autoridad, la de sus consecuencias? ¿Qué importa que H s útilísimo y Jiacedero cuanto se intente en siempre paternal y previsora, siempre celosa sea un sable, un hisopo ó un paraguas lo qtic pro del arbitraje. Así como en siglos pasade mantener el orden, siempre obligada á con- nos gobierne... Sea lo que fuere, siempre será dos, cuando en los lances entre caballeros uo Bervar el equilibrio legal, necesario para la vida un palo... Esto escribía Teófilo Gautier, de- se estilaban padrinos, sino testigos partícipes jándonos adivinar que la única misión de un en el duelo, éste se verificaba por cualquier fuy desarrollo de las sociedades cultas. No se enternezca el más alto funcionario del palo es caer sobre las costillas. Procuremos tesa, así los padrinos ó arbitros internacionaCuerpo cuando se lamenten los que llaman hurtar las nuestras á su actividad, y no nos la- les pueden evitar muchas guerras insensatas. En La Haya, con atropellos al estricto cumplimiento de la au- mentemos al verle en constante movimiento y siónrealidad, el tribunal de en 1905 entre laocadel incidente de HuU esgusta misión autoritaria. Si algunos candidos en saludable esgrima. Simboliza por su recti- cuadra rusa y los pescadores británicos, evitó varones creen que los instintos bélicos de los tud y por su dureza á la autoridad de la ley: que por falso pundonor nacional se rompiesen guardias y de sus jefes son más propios d é l o s recta, dura é inflexible. Y la autoridad, aunqvie las hostilidades entre Rusia y Gran Bretaña. campos de batalla que de un recinto artístico, otra cosa pensemos en minutos románticos, es con grave riesgo de una conflagración unies porque tienen todavía un concepto equivo- solícita, cuidadosa y paternal, hasta cuando versal. cado de la autoridad, é ignoran que ella no creemos que nos brinda sus rigores. Para eduCuanto en tal sentido se naga ahora, será bepuede escoger el tiempo üi el espacio para ma- car á los chicos, sus padres suelen darles unos nifestarse, porque todos le son igualmente pro- cachetes ó unas bofetadas... Y las multitudes neficioso para la civilización. picios. Olvidan asimismo que si en cualquier son como los chicos: alegres, voluntariosas, KJo me parece lo mismo la tentativa deponer espectáculo público hay algo de lucha, tam- alborotadoras, llenas de caprichos... Celebra- demasiadas el modo bién suele llamarse al lugar de las batallas el mos estar de acuerdo en este punto con el te- guerra, pues ellas trabas enveces, ó de hacer la muchas todas, reniente del Cuerpo de Seguridad que en el Cirteatro de la guerra los débiles, El equivocado concepto que tienen de la co de Price desenvainó su sable noches pas? dundaran en peijtiicio dedesesperados que sólo acudiendo á recursos pueden autoridad la mayor parte de los ciudadanos, das, según declararon los manifestantes. compensar en parte su debilidad y poner en es, sin duda, el origen de estos conñictos que BEOCa tgg TiU IIMII respeto á los más fuertes. Aquí también comamenizan la vida moderna y rompen la insoparo la guerra á los lances de honor entre caportable monotonía de la existencia urbana. Y 1 A S E G U N D A C O N F E- balleros pues los Códigos que han surgisería conveuientísimo que los admirables apósdo por esos mundos de Dios, atienden á mutoles de la Extensión Universitaria incluye- RENCIA DE LA HAYA chas nimiedades; pero con la mayor frescura ran en sus programas las explicaciones preciSin ser un pacifista mundial como Federico dejan que un experto espadachín asesine caba. sas para evitar trabajo á las Casas de Socorro nunca y á los escribientes de los Juzgados. Enterar- Passy, como el capitán Moch, como la barone- llerosamente á un hombre honrado que Tiro de haya pisado una sala de armas ó un nos de nuestra verdadera situación frente á un sa Blanca Suttner, ó como el conocidísimo pistola. En este sentido la Conferencia nada agente de la autoridad, puede ser, aunque no Stead, no habiendo llegado siquiera á la catelo parezca á simple vista, una regla importante goría de nuestro Marcoartú (q. e. p. d. tengo debe hacer, y aun espero que nada hará. del arte de prolongar la vida, ó la integridad mi alma en mi almario, y me regocija que al personal cuando menos. Porque no matan sólo cabo de ocho años vuelvan á reunirse en la ca- p o r último, otra tontería es la de la rebaja la humedad y el frío. como dijo el poeta, y no pital de Holanda representantes de casi todas proporcional de armamentos. Siempre que son los bacilos que ingerimos los únicos males las naciones civilizadas para ayudar oficial- de esto se habla, cito el caso de aquel coronel que d e b e m o s e v i t a r cuidadosamente para mente al gran movimiento social, que con éxi- retirado, que le decía á un teniente, también to indudable viene oponiéndose en nuestra retirado: Nada de usía en nuestra situación; nuestra propia conservan ón. época á los grandes conflictos belicosos. Soy I os agentes de la a r t t d d a d son ejecutivos, pacifista por motivos hondos y complejos, que tráteme de- usted, y y o l e trataré de tú... Nada uo pueden ser más q c jecutivos. Discutire- no es del caso desarrollar; lo soy además como se adelantaría en tal sentido; todos los a s t a mos nosotros en Aca ion. is. Ateneos, Congre- español, convencido de que no está abocada dos que crean posible alcanzar un grado de sos, libros, folleto. 9 y Í: VÍÓ. lieos, las leyes á que nuestra patria á poseer respetable y respetada fuerza que les iguale á los más poderosos, sehabrá de ajustarse 1 H ectividad, y aún se- fuerza militar, l i e ayuda la Conferencia de la guirán intentándolo, mientras de sti propia guiremos discutí elide i as i u f nictuó. amente des- paz; pero conviene darse cuenta clara de lo casa no surja la voz de alto dada por fuertes pués de aprobadas por IOÜ organismos natura- g ue en ella es útil y viable y de lo que no re- partidos de los llamados socialistas. El cómo se dará esa voz, uo es tampoco cosa para trales; pero en ningún caso podremos discutir- une estas condiciones. tada á la ligera; pero creo que se dará. las con el agente encargado de obligarnos á su cumplimiento, ni mucho menos presentarle nuestro pliego de reparos. Fiel á su mandato y seguro de su representación, él no puede vemos, ni oírnos, ni contestamos. H a de sentirse incluido entre aquellos hombres citados en el Evangelio, y se verá obligado, si insistimos, á usar en contra nuestra del último argumento que lleva pendiente de la cintura, al lado izquierdo, que es el del corazón... ¡Clarividente simbolismo de las cordiales relaciones del ciudadano con la autoridad! ¿Por qué hemos de falsear el concepto legendario, confundiendo los sitios oportunos y subvertiendo el orden de los valores autoritarios? Los guardias no pueden ser filósofos, aunque sean peripatéticos; así como nosotros no podemos ejercer, en los pequeños conflictos de orden público, más que el dinamismo de nuestras piernas. A nosotros la idea; á ellos el hecho. Y como la autoridad no puede producirse en abstracto sino en los consabidos templos del saber, d a r o es que al circular por el mundo necesita ir reforzada con algo que sirva para demostrar su contundente precisión... Si fuese de otro modo, eternas serían las discusiones para esclarecer los puntos más insignificantes presentados en cujilquier momento. Por ahora, los guardias los esclarecen en seguida. Si los ciudadanos expulsados del Circo de Price hubiesen dispuesto de los mismos ar m e n t o s que sus perseguidores, hubieran sido estos los perseguidos. Cierto; pero esta debilidad necesaria, es precisamente la que robustece el principio que todos debemos conservar para BARCOS INGLESES EN SEVILLA vivir tranquilos. ESCUADRILLA DE CINCO TORPEDEROS FONDEADA EN EL GUADALQUIVIR Reconoada la imprescindible necesidad de esc principio, ¿por qué uo lecorocer. asimismo. Fot. Pérez Giralde. Mientras á ello no se llegue, me asocio al ministro de la Marina yanqui, Mr. Mebcalf, que recientemente decía á los cadetes de Annapolis: El mundo marcha hacia la extincióa de las g- uerras; pero hasta que se llegue har que estar eficazmente armados, cada cual con arreglo á sus medios y necesidades JENARO ALAS BI 1I Í 1 JP O P L A S DEL J U E V E S EL RESPETABLE PUBLICO Por si á Pepita Sevilla (jlo bueuo y ole su madre! a quien conozco tan sólo por las tarjetas postales, hizo una noche ó no hizo simbólicos ademanes, que para pechos hidalgos envuelven ofensa grave, se armó una marimorena tan estruendosa y tan grande, que hasta tuvieron los guardias que desenvainar los sables. Después, una numerosa procesión de protestantes discurrió á las altas horas por las vías principales, con el proposito firme de que sus quejas llegasen á las humildes cabanas y á los dorados alcázares... ¡Manifestación nutrida que no ha presenciado nadie cuando se hundió nuestra escuadra destruida por los yanquis! Sentíase cada quisque con ganas de merendarse por lo menos una pierna de bailarina en vinagre, j para calmar su enojo, todas las autoridades prometieron dos docenas de castigos formidables, y aplicando sendas multas á empresarios y danzantes, los echaron en las garras de jueces y de fiscales. Todo ello fué porque Pepa, en los espasmos de un baile, no ponía aquella noche toda la salsa picante, y muchos hombres con barbas serios, sesudos, formales, que habían ido al teatro con el fin de solazarse, querían más molineles- -de canallesco donaire, y mucho: ¡Vaya mi niña! y mucho: Zurra, que es tarde y como no se lo daoan aullaron como salvajes dirigiendo á las artistas epítetos malsonantes. Una se amoscó, ¡qué diablos! las mujeres no son ángeles y les hizo aquella seña con un candor inefable, por lo cual, airada Themis, alzó su espada al instante y... ahí está la bailarina á las puertas de la cárcel. ¡Bien hecho! -la dicen t o d o s ipara que otra vez no faitea al respeto que merece público tan respetable! SiNEsio DELGAiK gfll jjlia NUESTROS GRABADOS 1 obispo de Salamanca. Publicamos hoy el retrato de este eminente prelado, gloria de la Iglesia y de la Orden Agustiniana. Acaba de realizar un acto en favor de sus diocesanos de gran resonancia y merecedor de todo elogio. Este solo rasgo, que le caracteriza, le ha granjeado el respeto, amor y cariño de todos. El P. Valdés, que es ya popular en toda España, como lo fué en las Islas Filipinas, en donde prestó grandes servicios á la Patria durante largos años, ha Invertido liace pocos días más de 100.000 pesetas en cancelar las hipotecas que jgravaban las fincas de los hortelanos de su diócesis, salvando de una inminente ruina á gran número de pequeños cultivadores que estaban con el dogal al cuello, víctimas de la usura agraria, mil veces peor en los pueblos rurales que la de los grandes centros de población, en donde el prestamista explota la pobreza ó el vicio. Eos pueblos rurales y agrícolas, verdadero nervio y vida de la nación, son honrados, sencillos y profundamente religiosos; profesan gran veneración al clero y a los prelados, y cuando éstos, como h a hecho el obispo de Salamanca, realizan actos de generoso desprendimiento ó de paternal solicitud en su favor, adquieren una popularidad y u n a influencia tan decisivas en las parroquias ele su diócesis, que en vano trataran de ocultar y destruir los menos afectos á la Iglesia Nosotros felicitamos calurosamente al joven pi- elado de Salamanca y no dudamos que su ejemplo, digno de imitación, será de fecundos resultados y consecuencias. El arzobispo de Zaragoza, estableciendo clases de agricultura en los Seminarios; el obispo de Astorga, dando impulso á 1 S escuelas de obreros y fundando 5 cooperativas y economatos para los mismos: los de Cartagena y de Vich, prestando atención especialísima á la educación de las clases proB,