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ADRID, LUNES 25 DE FEBRERO DE 1907. N U M E R O EXTRA. 10 CÉNTIMOS íg g) gí -i ANO III f f J f 2 É P O C A K 1 -i 4 EN LA ACADEMIA DE BELLAS ARTES MADRID SOLEMNE SESIÓN PUBLICA DE INAUGURACIÓN DE TAREAS Y DISTRIBUCIÓN DE PREMIOS, VÉRÍFÍtADA AYER TARDE. LA PRESIDENCIA- 1, SR. MARTIN; 2, SR. SERRANO FATIGATl; 3, SR. REPULLES; 4, SR. AVILES, Y 5, SR. MELIDA, Y LA SRTA. BAUTISTA, QUE TOMO PARTE EN LA SOLEMNIDAD Fot. A B C. S. B. FILIPPO CAMASSE! NUEVO GRAN MAESTRE DE LA ORDEN MILITAR DEL SANTO SEPULCRO Fot. Feüci- EL P R E S E N T E N I Í M EXTRAORDINARIO Incluimos el suplemento ilustrado de ocho páginas L A M U J E R Y L A C A S A que deben exigir iodos nuestros suscripiores y compradores. PRECIO: DIEZ C É N T I M O S EN TODA ESPAÑA NA V I S I T A REGIA. POR Á N G E L M CASTELL Los iníwi- jiies oficiales anitncian la próxima visira á Madrid de S. M. siamesa Cliulalongkorn. Madrid se pirra por las visitas regias. Formación de tropas, desfiles brillantes, algo de fiestas... Pero la llegada de ese augusto huésped ha de hacerle doblemente feliz. Con lo dado qac es este pueblo á hacer chistes y con el nombre de pila que se trae el soberano siamés, el vegocijo se comprende. Yo no sé cómo se le llamará aquí, donde haDlando todo se simplifica- por eso á la Delegación se la llama de sga y al cinematógrafo a f cma- -a. v. Jiqvie todo sé alarga cuando se trata de obrar. Puede asegurarse que á Chulalongkorn se le reduce indefectiblemente el nombre, y que á lo sumo queda reducido á Chulalong, por lo que tiene, además, de analogía con este pueblo que á sí propio se llama chulo. Asusta pensar los retruécanos y cuplets que van á colocarnos los autores del génex o chico, aprovechando la visita del egregio viajero asiático. Pero Chulalngkorn nos conoce. No vaya á creerse que se nos cuela Es hombre que antes de venir á España, y ha venido antes de ahora, se ha dado un baño de Europa por todo el cuerpo y por todo el espíritu. Hace algunos años nos visitó. Por cierto que como recuerdo de su paso por la frontera, envió después condecoraciones del Elefante Blanco, Orden muy preciada en su país, á varios funcionarios que le saludaron y le prestaron servicios al jjisar S. M. suelo español. Uno de los condecorados, admirador furibundo de Güérrima, quedóse perplejo al abrir el estuche y ver una insignia cuyo adorno principal e r a un elefante, y blanco por más señas. El honor era grande, pero su devoción al gran torero mucho mayor, y aprovechó la ocasión de pasar Rafael la frontera, de vuelta de Mont de Marsan, donde había toreado, para ofrecerle la condecoración, diciéndole: Me la han enviado de Siam; pero cosa de tanto brillo y con un ytí: (5 c ¡r de esta especie en el centro, sólo usted puede lucirla con el el traje de luces. -uerrita, naturalmente, la rehusó. El jabonero es, sin embargo, algo muy sagrado éntrelos siameses, según oí referir en mal francés á un funcionario de los del séquito. El elefante blanco representa en Siam á Buda. Muy inteligente es aquel animal, pero el siamés, por lo visto, l e d a quince y raya al más pintado. Se le lleva cubierto de oro y pedrería, y ostenta tina gualdrapa cuyas franjas pueden f l: 1: 1 dato, sinq. el de que sus milicias están organizadas conforme á los consejos de los oficiales ingleses y alemanes que se ha llevado por allá el rey siamés. El Japón, de quien creíamos que no sabia hacer más que abanicos y biombos, también empezó así para comerse luego los ríñones de Rusia y meterle el resuello en el cuerpo al Tío Sam. Recuerdo curioso de las supersticiones de su país, que contaba aquel servidor de Chulalongkorn, conservo el de que los mágicos siameses tienen el poder, según tradición, de reducir un búfalo al tamaño -á la forma de tina uva. Al enemigo á quien se quiere jugar una mala pasada se le da la uva, se la traga y e búfalo recobra su forma y su fuerza primitiva haciendo reventar como un triquitraque a í q ú e tuvo tan buenas tragaderas. Y tragaderas se necesitan para comerse u n búfalo... y para creerlo. Eos siameses, según mi amigo de unos m: inutos, se vuelven locos: por el juego, coiñb algunos españqles que no conocen de Siam ni la condecoración. Sino que la pasión de aquéllos no es por tirar de la oreja á Jorge, sino por las r i ñ a s d e gallos, de perros y hasta de p, ece. s. De nadie mejor que de ellos puede decirse que se juegan hasta las uñas, porque cuando han pej- dido todo se juegan IQS dedos de lasananos, que se cortan ellos mismos, acabando por jugarse havSta la mujer y laS; hijas. Chulalongkorn tiene ó tenía en el tiempo en que el siamés de su cortejo, pequeño pero robusto, de pómulos salientes, ojos oblicuos y tez aceitunada, como casi todos los siameses, me daba. noticias de su país, una guardia de corps, c o m p u e s t a de arrogantes amazonas, amén d e tener u n inmenso, y buen surtido harem para su uso particular. El verdadero nombre del soberano siamés es n a d a m e n o s que Somdetch- PhEa- Paramindr- Maha Koula- Loukorn- l lira- Konlakhom- Klao (con premio á quien le lea de corrido sin equivocarse una sola A ez) i Su afición á Europa puede ser sintomática y cuantos se dispongan á hacer chistes á costa de su nombre, de su tipo y de su facha deben no olvidar que no hace arin muchos años vino también de Asia un príncipe amarillo con séquito de igual color. Aquellos f trajeron el Crisantemo para el japoneses que Rey, entonces 1 niño, nos hicieron sonreír, aunque ya habían demostrado su valer zurrando? la badana, á, los chinos, y han acabado por darnos que; pensar, tanto como dieron que hacer á Kuropatkine y á Grippenberg en Cha- Ho, Mukden y, Eiao Yansr, EL CRIMEN DE LA CALLE DE FUENCARRAL LOS PROTAGONISTAS DEL SUCESO FLORA GIL Y SU PRIMO ISIDRO GIL Fot. A. Nieto. besar los fieles mediante la ofrenda de una rupia. El elefante toma muy en serio su papel. Por la mañana va á la puerta del templo, donde le reciben los grandes sacerdotes con honores casi regios. Comienza la ceremonia solemne. Eos devotos hacen sus ofrendas. Eas que consisten en dinero las recogen, naturalmente, los sacerdotes. Eas que son viandas las recoge el elefante con su trompa, guarnecida de pedrería, y se las engulle bonitamente. El delegado de Buda se da así unos atraconesque Buda tinta. Si tanto saben los elefantes siameses, figúrense ustedes lo que sabrán los siameses no elefantes. El servicio militar obligatorio, que aquí trae á maV traer á nuestros gobernantes, haciéndole parte de su programa Canalejas y no atreviéndose á meterle en el suyo Moret, es en Siam ley antigua. Todo siamés está obligado á hacer servicio de las armas seis meses. Y lo que es más peregrino: á equiparse por su cuenta y á no cobrar sueldo alguno. Que no se andan por las ramas, lo prueba, no solamente este NUESTROS GRABADOS n la Academia de Bellas Artes. E Durante la solemne sesión pública que ayer celebró la Real Academia deSaii Femando y que en otro lugar de este número reseñamos, obtuvimos la fotografía que aparece en primer lugar en nuestra iíifonnación gráfica de hoy. p l patriarca de Jerusaicu. H a tomado posesión recientemente ue su importante cargo, Su Beatitud Filippo Camassei, nuevo patriarca latino de Jerri. ír. lén y gran