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MADRID, MIÉRCOLES 20 DE FEBRERO DEigo; NÚM. SUELTO, 5 CENTS. B) B B s k K VjHwot wl J, f, I, V f f i n i i i í i J jlJliijiiitiii! HiLuJUiiiuík j (aiamiaar CRÓNICA UNIVER 1 LUSTRADA. AÑO ni N Ú M 627. el i L i ij Jti j t i n ii Tarúimrs I- UJLJSÍH, I T Í X Í H T J Í Tnrn- iji i 1 iy- Vk A. J; -i EL MINISTRO DE MARINA EN CÁDIZ 3 L GENERAL FERRANDIZ EMBARCANDO EN UNA FALÚA DE VAPOR r sH, PaHdcPARA TRASLADARSE A BORDO DEL PELAYO UN BARCO MENOS SITUACIÓN EN QUE HA QUEDADO DESPUÉS DEL NAUFRAGIO EL TRANSPORTE cCENERAL VALDES PERDIDO EN LQS CANOS DE LA CARRACA nombre bajo un seudónimo sajón, ha muerto la semana pasada. Los periódicos ie dedican extensas necrologías. Contando su vida aventurera podría escribirse un grueso volumen. Su pasión dominante fué la gloria. Alcanzar renombre y fama, el ideal de su alma aventurera. Sin tener una belleza que pudiera substituir el talento, ni un talento que disimulará la falta de belleza, supo, sin embargo conquistar laureles. Fué en sus mocedades cantante- -esfuerzo meritorio cuando no se tiene voz. -Más tarde, en la época en que los Couchers de Ivetie hicieron furor, se dedicó á la pantomima, creyendo ganar ante el aréopago de los music- hall la fama ambicionada. Después fué domadora de fieras, y como Lois Fuller agitó luminosas vestiduras entre la majestad de los ojos sorprendidos de leones y panteras. Pero los laureles ganados en este espectáculo, refinado y bárbaro, evocador de lejanas decadencias, se secaron pronto. -Sin embargo, era preciso vivir y brillar. Y Bob Walter j idió al vértigo de las velocidades sus extrañas y violentas sensaciones. Y aquí triun; ó... Hizo el auto y comerció con él. Bob Walter inventó los raptos vertiginosos. Esos raptos sensacionales sin claridades de luna, sin balcones, sin escalas de seda, sin alazanes ocultos en las espesuras del parque. Todas esas antiguallas de nuestros bisabuelos las substituyó Bob Walter con un cuarenta caballos. El encanto de esta mujer original y atrevida era burlar la vigilancia de Bartolo y entregar Rosina á Almaviva... Sus pneus bebían los obstáculos; y los euamoradxjs caminaban a l a mairie á g s por hora. Los libros de caja de Bob nos dicen cínicamente que su industria fué próspera. ¡Dos raptos por semana! ¡Cuántas aventuras románticas resumidas en cifras! ¡Pero, decidme cual es el desenlace amoroso que no termina por una factura! En sus últimos tiempos tuvo competidoi es. Algunos garages sentimentales y románticos se habían creado para... raptar á Bob su clientela. Pero Bob Walter supo conservar la superioridad. Nadie como ella tenía el arte de rodear de cierta poesía hasta los raptos más prosaicos. Y esa poesía no la facturaba Bob á precios elevados... Los padres crueles pueden ya dormir tranquilos. Pero más de una joven llorará la muerte de esa mujer extraordinaria que en los asuntos de amor reemplazó el perfume de las flores por la esencia de petróleo. F MORA ii ga Q I O S U E CARDUCCÍ, POR DOMINGO DORESTE Es Carducci el poeta más latino que la raza latina ha producido en nuestros días, y, á pesar de ello, resulta para nosotros, los españoles, niás extraño y menos conocido que u n poeta del Norte. Hace años tenía yo de él un concepto póbrísimo, el mismo concepto que tiene todavía de él la mayoría de los españoles cultos. Para mí Carducci era... el autor del himno á Satanás; E n Italia le conocí, y, u n a vez cerca de la pirámide pude admirar su grandeza. El famoso himno antes nombrado resulta una obra accidental en la portentosa labor del poeta, de modo tal que puede prescindirse de él sin que la personalidad del artista padezca menoscabo alguno. Es una aberración perdonable que un poeta lírico, cantando al Progreso en una época en que esa idea monopolizaba el entusiasmo de los pueblos, altere de repente el curso triunfal (le la oda y se le ocurra personificarle en el espíritu rebelde... Pero es lo cierto que, juzgue cada cual como le plazca ese arranque, en la historia del poeta monta bien poco. Carducci es, sobre todo, un alto poeta cívico, el poeta nacional de la Italia moderna. I a patria fué su numen. Así como Zorrilla se nutrió de nuestras leyendas, Carducci quemó todo el incienso de su inspiración ante la grandeza antigua de s u nación y las eisperanzas presentes de su pueblo. Para él la unidad italiana era como una recapitulación grandiosa de todas las preeminencias pasadas; una reivindicación de los privilegios de su raza: la realización de un ensueño secular, del inmortal anhelo patriótico que acarició Dante y que vivió latente en el corazón de los buenos italianos como una indomable rebeldía contra las tiranías domésticas y las tiranías extranjeras. Esos dos arrogantísimos y altaneros poetas tienen entre sí semejanzas fraternas: no los distinguen quizá otras diferencias que las que ha podido producir u n intervalo de seis siglos. Para Carducci, Dante era objeto de u n a devoción casi religiosa. I os cursos más interesantes de su cátedra de literatura fueron los dedicados á comentar La Divina Comedia. Y nadie como él ha estudiado ni comprendido mejor al gran poeta cristiano. Floreció Carducci entre furibunaas luchas políticas. Por largos años, las pasiones inflamaron su corazón de viejo gibelino y le sugirieron virulencias sin cuento. Carducci imprecó sin freno, en estrofas candentes, contra todos los Poderes que í t oponían á la reconsti- tución de su patria. En esto guardó respe- maestro por excelencia en Italia. Su cátedra de tos ni miramientos. Pero su indignación, hay Bolonia ha sido verdadera escuela para dos ó que reconocerlo, era meramente patriótica. Para tres generaciones de escritores y literatos. Careste inflexible pagano, el desamor á la Patria ducci, como crítico, eomo preeeptista y eomo era el primero de los crímenes y de los sacrile- historiador de la Literatura, fué colosal; pero gios. Sus maldiciones eran anatemas del pa- su fama de poeta, adelantándose á la de prosista erudito, impidió que, en este sentido, fuetriotismo. Pero tampoco hay que detenerse en esos arre- se conocido lejos de su país ese Menéndez y batos pasionales del poeta. Brilló éste en una Pelayo italiano. Carducci tuvo las virtudes cívicas del patriregión más serena y más alta. L a evocación de la patria antigua, el recuerdo del abolengo ro- cio romano de los mejores tiempos de la Repúmano, es lo más maravillosp de sus composi- blica. Recto, incorruptible, austero en todos ciones. Su esfuerzo consistió en tender un arco los pormenores de su vida. No aceptó cargos magnífico entre la civilización clásica, el Re- públicos, aunque le brindaron con los más apenacimiento y la patria moderna, salvando el tecidos. La política jamás le conquistó. De la abismo de la Edad Media. La oda Alie fonti Universidad bolonesa, de su cátedra, hizo un del Clit iinno, qtie es quizá su obra mejor, com- cenáculo adorable. Ya decrépito, iba de vez en pendia esa aspiración. No hay en ella ruido cuando á la modesta aula, buscando u n grato de disputas; el vértigo de la evocación trans- alivio á su senectud. Todavía conservaba en porta naturalmente al alma á la serenidad de los ojos la vehemencia de sus mejores años, y lo sublime. La forma es de una sobriedad in- en la cabeza leonina su arrogancia característica. La palabra se le rebelaba á veces y entonsuperable. Para el odio tuvo siempre dispuesta una ces no podía reprimir su contrariedad. El Gosaeta; para el amor, una flor. Así reza un dís- bierno le concedió una jubilación decorosa; 7 tico que el poeta adoptó como lema. Y no es su cátedra, que hoy desempeña otro poeta, Pasque fuese ajeno á otros sentimientos. Los más coli, se proveyó ad honoris causam, por respeto á delicados, los más íntimos, alternaron en su su prestigio. En Italia, todos, tirios y troyanos, le admiánimo con las pasiones del revolucionario político. Constituirán la parte menos abundante raban y veneraban. El viejo poeta ha descende su lírica; pero no una parte insignificante, dido al sepulcro como un astro, y su pueblo le ha tributado honores de rey. porque en ella todo es selecto. El Idilio maretnniano es otra de sus obras maestras; una maravillosa evocación de sus primeros amores, en medio de los azares de la vida del poeta. Es una imagen indeleble aque lia de la blonda Maña que, desde las lejanías de la adolescencia, sonríe aún á su espíritu fatigado, nel raggio de April 7 movo che innonda, róseo. la stanza... ¡Con qué dolorosa ternura la recuerda I nformación marítima es la de nuestra sección gráfica de hoy, en la cual recogemos el poeta! Nunca hubiera conocido el tormento del transporte de hacer versos; nunca hubiera sentido la ten- impresiones de la pérdida General Valdés y de nuestra Marina de del tación de descifrar el misterio del mundo: viaje á Cádiz y San guerra Femando del ministro del ¡Meglio era sposar íe, blonda Marial ramo. Carducci ha sido, por otra parte, un pi nado innovador de las foimas líricas. H a llevado á feliz término una renovación ya intentada en la Poesía italiana, la de acomodar á la lengua la métrica clásica. OB W A L T E R LA HAN OR- ¿Quién jap h a Bárbaras llamó á estas composiciones (entre las que ñguran algunas de sus mejores odas) GANIZADORA OE RAPTOS o í d o h a b l a r deeSeeleganporque juzgó que tal sonarían á muchos oídos EN A U T O M Ó V I L moííernos. La perfección de esos versos es tal, te garage de que constituye una verdadera desesperación los Campos Elíseos, en donde una dama de porpara sus imitadores. Las tan discutidas nove- te distinguido, graciosa y amable, recibía con dades métricas que nos ofrecen algunos poetas sonrisa significativa y maternal á su misteriomodernistas, no son más que ensayos fragmen- sa y juvenil clientela? tarios en parangón con la nueva yersiñcación ¿Quién no conoció á Bob Walter, la organizadora de tanto rapto sensacional y fantáscarducciana. Pero Carducci fué, además de un gran poeta, tico? La extraordinaria mujer q u e ocultaba su un gran maestro de Literatura; fué más bien el GRABADOS ECOS DE PARÍS B