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M A D R I D L H N F S i8 E F E B R E R O D E 1907. NUMERO EXTRA f is C R Ó N I C A U N Í VER SAL 1 L USTR ADA. AÑO N Ú M 625. im km o C É N T l M O S n iiiM gi iii 1 m 1 i 2. ÉPOCA mirimmnf i ¡iBff hmmimmif V tí M r TRES ALMACENES DESrHlítDOS MADRID. TRABAJOS DE EXTINCIÓN DEL FORMIDABLE INCENDIO QUE AYER MAÑANA DESTRUYO POR COMPLETO TRES ALMACENES EN LAS INMEDIACIONES DE LA ESTACIÓN DE LAS PULGAfc Fot. A B C EN EL PRESENTE NUM. EXTRAORDINARIO Incluímos eí suplemento ilustrado de ocho saginas L A M U J E R Y L A C A S A que deben exigir iodos nuestros suscriptores y compradores. PRECIO: DIEZ C É N T I M O S EN TODA ESPAÑA r j E F E C T O S Y DESGRA ClAS, POR Á N G E L MA- RÍA CASTELL Somos un pueblo ineducado y, además, poco práctico, que es lo peor; porque ú cierta raza se le echa en cara su falta de consideración hacia el prójimo, pero no piiede negársela espíritu de utilidad. Su egoísmo la hará descortés, pero practica la vieja teoría castellana: Ande yo caliente y ríase la gente La falta de cultura, y de gusto artístico por consiguiente, se manifiesta en las clases más elevadas tanto ó más que en las inferiores. Al teatro Real, por ejemplo, no va una persona de viso á primera hora. Si sintiese amor al arte iría desde el primer momento, por no perdf r una sola emoción artística. Va por ir; porque es de buen ver y porque la vida de sociedad así lo exige; y como va solamente por eso, no siente apuro por llegar temprano. Ir y exhibirse; así cumple su misión social. ¡Ali! y formar tertulia en el palco, en la platea ó en la butaca, haciendo menosprecio del arte, y lo que es aún peor, molestando con su charla á los devotos que van á oir, con lo que proclama, no sólo falta de cultura, sino escase; de urbanidad. Otro dato que demuestra la poca vocación al arte entre las clases altas de la sociedad: un luto las pri a de ir á los teatros donde se hadarte. Se comprende la ausencia de aquéllos donde se busca la diversión y la risa. En cambio es fácil verlos en los Museos. Si es lícita y compatible con el dolor la sensación ante un ¡i obra de arte pictói ico, lícita y compatible debe ser la sensación ante una obra de arte musical Pero no es que busquen las sensaciones puras del arte en los Muscos. Van á ellcs porque ei convencionalismo impone en casos de duelo el reeogimieuto, y á los Museos ¡triste es decirlo va poca gente. Es cierto también que igual menosprecio que el arte sufre la Naturaleza. I a Florida es de los alrededores de Madrid ei más bello, y en verano el más fresco por 11 frondosidad de su arbolado. Pues es también aseo de enlutados y retraídos; llegada la caída de la tarde es moralmcntc intransitable. Por algo los extranjeros dicen que Españs es un país triste. Más que país triste es país d. los tristes. No se com rende cómo el vecindario de las calles de Goya y Alfonso XII y parte del de la de Alcalá no ponen el grito en el cielo por estar condenados á presenciar diariamente ei lesfile de innumerables entierros que puedeu marchar á su destino por otras vías tan litiles como aqiiellas y hasta rodeando menos. De las demás clases puede apuntarse datoque acusan defectos de educación. En muchos teatros extranjeros, el espectador encuentra en el respaldo de la localidad anterior uno ó varios estuches que le brindan, mediante un: i. moneda de plata que debe introducir por una abertura, un par de gemelos ó un paquete de golosinas. Terminada la función, el espectador debe restituir al estuche los gemelos; nadie se los r oge; la buena fe prevalece en aqu. el alquiler de momento. Yo no sé si por aquí, de implantarse esa reforma, quedarían gemelos, ni estuche, ni casi localidad anterior. Se nos ocurre ir á un espectáculo, y para mayor comodidad del viaje tenemos un coche de ninto. Parece natural que á fin de ganar tiempo, en casa, en el café, en el Círculo, donde lo decidimos, prepai emos la peseta y la propina que hemos de dar al auriga. De este modo sabemos que al llegar no tenernos que hacer más que saltar del vehículo y entrar en el teatro. Pero, no; lo que hacemos es llegar á la puerta, cipearnos, pagar al cochero, esperar la vuelta si la hay: con lo cual nos mojamos, si llucA e; nos helamos, si hace frío; nos exponemos á que nos endosen una peseteja falsa, y, además, fastidiamos á todos los que vienen en otros coches detrás de nosotros, haciéndoles esperar todo el tiempo que requiere nuestra imprevisión. Resignado é indolente es el ptiblico madrileño; él, que tanto se paga de sus cosas siendo ei que menos se cuida de ellas. Su teatro Real es de los primeros del mundo en categoría y en fama, y ve impasible en él que los coros, aun cuando representen escenas de la calle ó del campo, se dividen poniéndose los hombres á uti lado y al otro las mujeres, ó éstus en primer término y aquéllos en segundo, como si en parte alguna del mundo y en época cualquiera de la historia hubiese existido esa clasificación de sexos; que los rayos se simulen con cohetes de pólvora; que la luna envíe su claridad, concentrada á un reducido perímetro de la escena. Su Puerta del Sol es un cocherón inmenso y á veces inmundo, debiendo ser por su situación y por la preferencia que los madrileüos la dispensan, el sitio más cuidado, más florido: algo así como el escote de un seno femenino orlado de encajes y de flores. Su plaza de Oriente, destinada á niñei- as, nodrizas, soldados y asmáticos. Su Retiro, cerrido á cal y cauto y obscuro como boca de lobo en las nocnes de verano, cuando puede ser, no el pulmón, sino los pulmones de Madrid, ó explotado en una miserable parte para exhibición de gentes cursis. Su caserío moderno, monumental, pero enemigo de la luz, que es la alegría del hogar, cerrándola el paso con ventanales hurtados al renacimiento ó á cualquier estilo que reduzca y recargue los hueccs hasta convertirlos en rendijas. Sus estatuas, dejadas de la mano de Dios, pidiendo por caridad, unas una verja, otras un jardín, algunas, como la de Cen antes, una honorable jubilación ó una mano osada que cargue con ella, como cargó otra con el busto de Pontejos en ia fuente de ¡aplaza de su nombre... Antipática misión en verdad es la del escritor que consagra su labor á señalar defectos, incurriendo en el enojo de quienes no los veu 6 no quieren verlos. Pero todo tiene en el mundo compensación, y los enojados pueden darse el gusto de pensar que lo de predicar en desierto es frase española, y, además de frase, una verdad más grande que una catedral gótica, con torres 3 todu, iin i iilwi ilBÍIjyBi llwg NUESTROS GRABADOS T res almacenes destruidos. En otro lugar de este mismo número damos cuenta del formidable incendio ocurrido ayer en las inmediaciones de la estación de las Pulgas, y durante el cual obtuvimos la fotografía que figura en isrinier término de esta página. oncurso de sh s. Se ha verificado la semana última, en Brian 9o n, el primer concurso internacional de s cís, en el cual han tomado parte oficiales y EL PRIMER CONCURSO l. MTERN, C 10 NAL DE SKIS BRlANgON (FRANCIA) LOS OFICÍALES DE LOS REGIMIENTOS DE ALPINOS FRANCESES É ITALIANOS QUE TOMARON PARTE EN EL CONCURSO CE. LLÜ: ÍADU LA SEMANA ULTIMA. Au COMtlXZAK LA ...CAK. REi Aá Dh blüb vct. Koj Oí C