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ADR ID, VIERNES i5 DE FEBRERO DE i907. N Ú M E R O SUELTO, 5 CENTS. f p L ULTIMO M O N U M E N TO DE BENLLIURE, POR jOSE RAMÓN MELl DA Cuando se escriba la historia de nuestro arte contemporáneo, el historiador, al detenerse á trazar la personalidad artística de Mariano Benlliure, habrá de fijar su atención en los varios monumentos conmemorativos existentes en Madrid, debidos al insigne artista, al que han hecho popular. Tal personalidad será en tal historia algo semejante á lo que es Goya en la historia de su tiempo. Como el pintor aragonés, representa el escultor valenciano la tendencia moderna en su expresión más indisciplinada, más inquieta y rcA -olucionaria; como aquél es éste, á un tiempo intérprete de lo real y de lo fantástico, de lo noble y de lo humorístico, uno y otro son sencillos en lo grave, exuberantes apasionados en lo risueño y gracioso, uno y otro muestran gran predilección por el n cro: ambos, á pesar de no haber nacido en JMadrid, han desarrollado aquí su arte, en idéntico medio y por análogo modo. Dijérase que el espíritu que inspiró á (T 03 a es el mismo que ahora inspira á Benlliure; solamente que aquél lo expresaba con el color y éste por medio de la forma. Al establecer este paralelo el historiador señalará entre las mejores obras de Benlliure ia estatua de Goya, hoy colocada en la calle que lleva vsu nombre, reconociendo en ella que su bondad está esencialmente en lo sentido que está el asunto, en la identificación del artista con él. vSeguramente la hermosísima cabeza de Goya, llena de espíritu y de expresión, pasai á á la historia como uno de los trozos capitales del arte contemporáneo. Es, característica del insigne escultor el espíritu pictórico que tiene su escultura. Tendencia es ésta general en la escultura d é l o s tiempos modernos, desde los días del Renacimiento; pero nunca más dominante que en los de ahora ni acentuada de un modo más original, más fino, más delicado, más encantador que en Benlliure. El mármol, el bronce, el barro, son para sus audacias pictóricas idéntica materia. Para nada tiene ésta en cuenta al modelar su figura. Espiritualizarla, convertirla en rasaos expresivos es en lo que cifra su empeño. I a estética de su arte, esencialmente moderno, se encierra en que la expresión, el espíritu, sobrepuje y si es necesario deje como esfumada la forma, rompiendo atrevidamentecon las c nvenciones monumentales. Así lo hizo, con mucho acierto, en el monumento del revoluciojiario Goya. 1 (3. Última palabra de Benlliure en este singular credo estético es el monumento al ¡general Martínez Campos, elevado en el Retiro. Nuestros lectores lo han visto y han disfmtado de las reproducciones del mismo, publicadas hace poco días con motivo de su solemne inauguración. Es, por comsiguiente, ocioso describirlo. Basta recordar que allí la Arquitectura 110 ha intervenido más que para construir un sencillo basamento de mármol; menos aún, un zócalo, compuesto de dos ó tres cuerpos escalonados, sobre el cual a, sienta un peñasco esculpido en un ángulo y parte de sus lados, adornado por otro con un pintoresco trofeo de bronce, ostentando en algunas de sus desiguales caras inscripciones conmemorativas en letras doradas, y sobre este basamento la estatua ecaestre del general. El escultor no solamente ha hecho una obra esencialmente suya, rompiendo con las tradiciones arquitectónico- monumentales, sino que ha hecho gala del espíritu pictórico Y aun le ha extremado, haciendo un relieve, que en vez de estar recuadrado por molduras ó campear en un plano, se ofrece como en el socavado de un ángulo con figairas casi de bulto redondo, y se extiende con otras de poco resalto hasta perderse, como evocación de la fantasía, en la piedra bruta. Trozos hay dejados de intento á medio hacer; otros que por su corporeidad y á la vez por su realismo, atraen al espectador, el cual ha de colocarse en el ángulo NO. del monumento para disfrutar de este singular cuadro escultórico, que representa un episodio de la batalla de los Castillejos. Ea estatua ecuestre tiene su mejor y mas completo punto de vista por el ángulo opuesto, lo cual ha debido ser efecto también buscado por el artista, conforme á su tendencia pictórica. Es hermosa, por cierto, esta figura sobria y realista del soldado español, personificado en el animoso general, que aparece sobre su caballo, envuelto en su capote, endurecido en las penalidades de la guerra. Esta es la idea convertida en símbolo por Benlliure. Caballo y caballero ofrecen finezas de ejecución que revelan una vez más el buen gusto del autor. El monumento, en suma, es la realización atrevida y originalísima de una idea que á la vez expresa el credo artístico de un maestro, el. cual, por ser dueño de sí mismo, cosechará ¡siempre laureles. Temamos no más los imitadores. l CRÓNICA 0 l. 1 L U S T R A D A AÑO jill N Ú M 622, k ini m 2. É P O C A r r r r f ter tes del proceso cuya vista comenzó ayer en la Sala primera de la Audiencia de esta corte. Durante la sesión obtuvimos la fotografía que hov insertamos. infty) i Cf Lf J J J J J V LIBERAL O N V E R S A C I O N Con la misma persona que la I N T E R E S A N T E nos dio semana pasada informes sobre los trabajos que se hacen á fin de dar al partido liberal un nuevo jefe, hemos conversado ayer, en vista de que alguien ponía en duda sus apreciaciones en la parte que se refiere á la personalidad de D. Melquíades Alvarez. ¡Gracia tendría, nos dijo, que lo que ustede. han publicado en virtud de una indiscrecióü mía hubiera tenido confirmación plena inmediata! No; esas cosas sólo las confirman los hechos y el tiempo. El mismo Moret, al ser interrogado, ha dicho: Esas son bromas propias de estos días (estábamos en vísperas de Carnaval) Ya lo creo que Melquíades Alvarez sería un jefe del partido liberal inmejorable; pero no hay nada, no hay nada... ni de las convicciones de un hombre puede disponerse para usufructo de un partido... Para usufructo de un partido, no; pero de la Patria, sí- -pudo objetársele, invocando, además, el testimonio de lo ocurrido en la política italiana contemporánea y recordando, sin ir tan lejos geográficamente, aunque sí históricamente, el ejemplo patriótico de Castelar, con cuya figura tantos puntos de semejanza tiene D. Melquíades Alvarez, pues si bien aquel gran patricio no prestó su concurso personal á la Monarquía, la dio el moral propio y el colectivo de sus amigos y devotos. El mismo D. Melquíades, si se le interroga, lo negará, y no por fórmula, sino por firme y honrada convicción. Amén de que es ajeno á tales labores y de que si las conociese las reprobaría primero; las rechazaría después. Necesitaría verlo para creerlo dijo un caracterizado é ilustre republicano, gran amigo de D. Melquíades, al leer los informes de A B C, haciendo justicia á la probidad y rectitud de conciencia del ilustre orador asturiano. Otros republicanos de los inquietos, á quie nes las sanas ideas dé orden y de gubernamentalismo inspiran desdén, veían en el anuncio de la evolución, si se realiza, el cumplimiento d e u n a profecía que ellos, aun no creyendo en predicciones por lo que tienen de piadosas, habían hecho. ¿Por qué cree usted, entonces, en la posibilidad de esos planes? -Porque creo en la imposiibilidad de la reorganización liberal bajo la jefatura de uno cualquiera de sus actuales conspicuos y porque claro es que conozco algo de los recónditos pensamientos que algunos de ellos acarician. ¿Cómo se hizo la reconciliación, que parecía irrealizable después de las escenas del año pasado en Madrid y en San Sebastián, de Montero Ríos y Vega de Armijo, la noche misma de la penúltima crisis, cuando el marqués acababa de recibir encargo de la Corona de formar un Gabinete de concentración? Podrá decirse, y es verdad, que la excitación á realizar un rasgo la recibió el marqués de tercers jcrsona, pero en el fondo había, la necesidad suprema del abrazo de paz partí conservar en manos liberales el Poder. Esa necesidad suprema se impone muchas veces con diferentes aspectos á los espíritus más díscolos. Esa necesidad ha conjurado algunas tírisis, ha solucionado otras. Esa necesidad coa el nombre de próximas elecciones ha determinado el intento de reorganización circunstancial de los liberales; reorganización que requiere, como en los campos de batalla en los momentos de pánico para uno de los beligerantes, un jefe único, aunque sea de momento; reorganización, en fin, que realizada y todo en momentos de angustia no es reconocida y acatada por todos los combatientes. Cuando los liberales subieron al Poder la ve. última todos sus hombres proclamaron ante la Corona la jefatura única del Sr. Montero Ríos, á quien dio la regia prerrogativa todos los meMADRID. LA SALA PRIMERA DE LA AUDIENCIA dios de Gobierno que acaba de dar al Sr. MauDURANTE LA VISTA DEL PROCESO CELEBRADO AYER TARDE Fot. A E C. ra. Ea suprema necesidad se hatáa impuesto. El Sr. Maura hizo entonces el misiuo sacrificiOj más valioso en aquellos momentos, que el del Sr. Montero Ríos ahora: declararse soldado de fila. Candoroso necesita ser el que ci ea y confíe en que si esa reorganización liberal, llega á ser un hecho antes de las elecciones, h a de seguir siéndolo después. Es no conocer á stis prohombres; es suponer transformado por arle de birlibirloque su idiosincrasia, su manera, de ser, su temperamento, sus pasiones, sus debilidades y hasta sus virtudes. Quedan pocos ilusos. Eos árboles añosos no rectifican su dirección como los retoños bajo la influencia de los vientos que los azotan. Y cuando el descontento resurja y se exteriorice, cuando lo reconocido indiscutible se discuta en todos los rincones de la iglesia libe ral, cuando los acontecimientos ó el tiempo ha yan gastado al partido conservador, y las necesidades de la gobernación hayan requerido el ejercicio de otra política, entonces será llegado el momento de la consagración solemne del nuevo pontífice y de la proclamación no menos solemne del dogma. Ese es el instante psíquico, soñado y apetecido por la facundia del Sr. Moret para su sacrificio y para e l d e los otros santones á quienes- el hecho de predicar con el ejemplo debe reducir, y cuenta que la reducción que puede pareVICENTE HERNÁNDEZ recer más problemática, la del Sr. Canalejas, MANUEL CLARO porque abonan á esta figura su historia, su re ASESINO DEL GUARDIA i C T J M A DEL C R I M E N af NUESTROS GRABADOS a madre de la Reina Victoria. L Conforme habíamos anunciado, ayer tarde llegó á Madrid en el sudexpreso la princesa Beatriz de Battenberg. Por separado damos noticia detallada, que complementamos con la fotografía que aparece en esta página. de un guardia. Asesinato minucioso relato que ayer publicaPor el mes conocen nuestros lectores los anteceden-