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MADRID, LUNES n DEFEBRERODE 1907. N Ú M E R O EXTRA. 10 CÉNTIMOS) aiiwaiaJ i l q gii i9 j 5 t iin f lnmaiiim WHiasfce íjj 4 í miiit (j iimjwi i I H R H I I I Í CRÓNICA U N Í VER SAL ILUSTRADA ANO U L NUM. 6i8. g jg 2. É P O C A 2. SEGUNDO EL CAKNAVAL tN EL CONCURSO DE CARROZAS DE AYER. 1. PRIMER PREMIO DE COCHES: VIOLETAS DE LA SEÑORA DE LA LASTRA. PREMIO DE COCHES: DEL SR. RODRÍGUEZ, 3, T, EKCER PREMIO DE CARROZAS: tLOS GNOMOS DE LOS SEÑORES DE HERRERO DE TEJADA. 4. TERCER PREMIO DE COCHES, APLICADO A CARROZAS: DE PESCA DEL SR. SERVET í ots. Gor. L 5- rt, j N EL P R E S E N T E NUM -í EXTRAORDINARIO Incluimos el stipiementú ilustrado de vcfío páginas L A M I Í J E R Y L A C A S A ipa? i deben exigir iodos nuestros suscríplores y com- 1 ii pradores. P R E C I O D 1 E, Z C É N T I M O S EN TODA ESPAÑA i taBBH %ii linuBiiBiit i B C EN BIARRITZ, POR J. M SALAV, ERR 1 A AS DOS MANERAS DE Rn Biarritz hace c o m o lo ENTENDER LA VIDA frío, actuullueuli ace te en todas las partes de Kuropa. Pero 110 iiu frío liviano y de poca monta, sino un frío hú laedo é intenso que vSe mete hasta las mismas entretelas. ¡Y es de ver la desolación y el miedo que ocasiona un frío iuiempestivo en estas amable; poblaciones que se fundaron para bien córner, para bien estar y para vivir dichosamente. J Iva playa vacía, sin más compañeros que algún inglés excéntrico ó algi in ruso meditabundo; los jardines empañados por la nieve, sucios de lodo, desiertos y ateridos; la costa llena de rumores agrios y á lo lejos el pico de I arrun cerrando elliorizonte en una forma definitivamente invernal. Hace umclio frío en iJiarritz. Y para matar el frío no hay otro remedio que meterse en uu café. Ved, lectores; en cuanto he peuelrado en este café de Biarritz, iumediatameute, y por efecto de extraños contrastes imaginativos, me he acordado de Madrid. Madrid ha venido á visitarme desde allá abajo, desde el fondo de la llanura manchega, y la parte de Madrid que i V. Wí: N u í. iL REEMPLAZO DE ESTE ANO ACTO DEL SORTEO VERIFICADO AYER EN EL SALÓN DE QUINTAS DE L; DIPUTACIÓN PROVINCIAL Fot. A más fuertemetite ha impresionado mi iiuagínarióu, ha sido el taü ese establecimiento de l) ura cepa española, más que española, madrileña. Y mientras mis ojos corporales iban recon iendo todos los rincones, todos los seres y bjetos del café de T iarritz, mis otros ojos de imaginación recoirían por su parte los rin 1 ones, objetos y personas de uu café de Madrid. Y me puse á comparar de este modo: Aquí, los franceses, san gente de color clur 1 ubios en su mayoría, con las mejillas sonrosadas, los ojos brillantes, el gesto alegre y bonachón; en algunos, este gesto participa un tanto de cierta grosería, de una poca de sensualidad lasta é insaciable; pero en general el gesto denota placidez de carácter, contento de vivir, -ano y equitativo egoísmo. Entran los franceses en el café, no con aire distraído y negligenu- sino como aquel que viene á cumplir una necesidad ineludible de la vida; se advierte al verlos que son hombres razonable- cjue lian medido y pesado la existencia, la hau dividido tu una regular cantidad de funciones útiles, y lan distribuido, en fin, las horas de sus días y los años de su existencia con el más inexorable le los métodos; han destinado la mañana ai tiabajo, después media hora al aperitivo, una iiora al almuerzo, dos horas al café, cuatro ho. las al trabajo, otra media hora al aperitivo de ¡la tarde, otra hora á la comida, dos horas de charla ó de naipes, ó de alguna otra viciosa bagatela y ocho horas matemáticas al sueño. Comen sabiendo muy bien lo c ue hacen, poniendo toda su atención en la comida, y todo su L usto en el mascar; escogen previamente los manjares, van al mercado por ellos, los regatean y compran, los miran y acarician, se los comen devotamente. Beben sin atropellarse; conocen cuál vino es bueno para la sopa y cuál para el asado; salpican su comida con mantequilla jugosa, con picantes y mostazas; mascan bien, se hartan, se regocijan, se ponen muy colorados y se van al café á reír y á fumar. Y todo cuanto beben, lo beben con prolija aten-