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ADRID. MARTES 5 DEFEBRERO DE 1907. ERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS CRÓNICA U N I V E R SAL I L U S T R A D A N Ú M 6i2. ÉPOCA EL CRIMEN DE CONSTANTINA EL VENTORRILLO DE LOS ANCIANOS RUFINO GARCÍA Y PASTORA MUÑOZ, VICTIMAS DEL CRIMEN. DETENCIÓN DEL CRIMINAL. Fots. Rodríguez. MATI 4 S GARCÍA GUERRERO, AUTOR DEL ASESINATO; 2, SU MADRE Y ENCUBRIDORA, PETRA SERRANO; 3, EL CABO DE LA GUARDIA CIVIL MIGUEL ALVAREZ Y LOS GUARDIAS A SUS ORDENES JOSÉ BORA, 4; MIGUEL QUESADA 5; JOSÉ ESCOTO, 6; Y JOSÉ BARRAGAN, 7; QUE REALIZARON LA CAPTURA 0, POR AZORIN El W io s IVho es un anuario biográfico que publica u n editor de Londres; si abrimos este anuario, el correspondiente al presente año, por la página 1.405, nos encontraremos ei; la linea 47 de la primera columna la siguiente indicación: i. Redford, George Alexander, examinador de comedias. Dirección: Lord Cliamberlain s Office, St. James s Palace, S. W. Esto quiere decir que el Sr. D. Jorge Alejandro Redford es ni más ni menos que el censor de comedias de Londres, ó sea, el que deja que se represente tal obra ó no lo deja. Nosotros, en España, suprimimos hace tiempo la ceUvSUi a; cii Inglaterra se- conser- a; I spaña e- npaís donde acostumbramos á decir que no cxiate la libertad; todos convenimos, por el contríirio, en que en Inglaterra existe. Hecbo este ligero prólogo, convendría saber qué criterio artístico y moral es el que sustenta el señor censor inglés; puede existir en Inglaterra la censura; pero puede suceder también que en aquel país, que es el de la tradición, el de la fuerza de lo adquirido, de lo hecho, la censura sea meramente nominal, y el tal censor sea, en resolución, algo así como en nuestra patria el delegado regio de Pósitos y los comisarios de lo mismo, es decir, una función ó cargo que no sirve para nada, puesto que carece de realidad. Convendría saber, re ¡Detimos, qué criterio es el de la censura inglesa y qué es lo que ella hace; así saldríamos de dudas y veríamos si en realidad Inglaterra es un país libre ó no lo es. Un periódico del mismo Londres nos sacará de estas perplejidades; hace pocos días. La Tribuna publicaba un artículo titulado Nuestro estupendo censor; el autor de esta crónica, como es natural, se revolvía contra el Sr. Redford un tanto indignado; la indignación del articulista nos demostrabaya que el tal censor no es un hombre inocuo, j más adelante al citar dos obras dramátieas sobre las que pesa la prohibición de ser representadas, acabábamos de ver que la dicha censura es un hecho real é innegable, y que el señor que la ejerce no se para en barras, como por aquí decimos vulgarmente. Las dos obras prohibidas ahora en Inglaterra son; una, titulada El oficio del Sr. Warsen, de BernardSbaw; la otra. Los espectros, de Ibsen. Shaw es el autor dramático más popular, más insigne de Inglaterra; respecto de Ibsen no es preciso decir nada. Ahora bien: ¿qué ocurriría en España si un censor prohibiese la representación ale una obra de Echegaray ó de Benavente? ¿Qué diríamos si se pusiese el veto obre los mismos -Espectros del autor noruego. No es esto solo; yo no sé si en los Estados Unidos, país de raza sajona, existe también la censura; es posible que sí y es posible qns no. Pero las informaciones telegráficas enviadas de allá estos días á la Prensa europea nos hacen conocer un hecho interesante. En el teatro Metropolitano de la Opera, de Nueva York, se ha dado no hace mucho una representación de la ópera Salome; la música de esta obra es de Ricardo Strauss y el texto del escritor inglés Osear Wilde. La obra, en realidad, no puede escandalizar á nadie; literariamente es bella, patética; en castellano la tenemos traducida. Sin embargo, el día siguiente del estreno, los abonados y propietarios del teatro hicieron una solicitud conminatoria al director de la Compañía para que Salome no volviese á ser representada. Salomé, la protagonista, baila en escena una danza llamada de los siete velos; Salomé, cuando traen en una bandeja la cabeza ensangrentada y lívida del Precursor, estampa en ella uu ósculo. Estos son los motivos en que se han fundado los abonados neoyorkinos para poner su veto á la obra de Wilde y de Strauss. ¿Qué es k que hemos dicho aquí cuando los abonados áe un teatro han dirigido indicaciones corteses CATÁSTROFE MINERA EN ALEMANIA ENTIERRO 5 DE LAS VICTIMAS DEL SINIESTRO DE REDEN. Fot. Berliiter W. COLOCACIÓN DE LOS FÉRETROS Ef 4 LOS CARROS QUE LOS CONDUJERON al director del mismo para que tal 6 ctial obra fuese retirada del cartel? ¿Qué avSpaTÍentos, qué muecas de asombro y de horror han hecho los partidarios de una absurda, impracticable libertad ilimitada de la escena? Ya en estas últimas líneas acabamos de expresar nuestra opinión sobre el asunto. El teatro no es una obra puramente literaria; es también una obra social; no es el autor solo, aislado, autónomo, el que kace teatro; es también el mismo público que asiste á la representación el que lo hace. El arte aquí consiste, no en decis cosas personales, puramente subjetivas, mievai- -como en la poesía lírica- -sino en ponerse eti el mismo plano en que están los espectadores í ue llenan el teatro, en sintetizar en la obra el pensamiento colectivo, unifonne, medio, ü a poeta, un novelista puede ser un innovador, un pensador profundo, original; -un verdadero autor dramático no lo será ni deberá serlo. Si lo es, su obra fatalmente no será teatral; seráfi obras irrepresentables, ó para una escasa minoría, y no llegarán de ningún modo, en la época r? ¿que han sido producidas, al grande, al inmensa público de las calles y de las plazas. Es, pues, el teatro una colaboración entre el autor y el público; si hay en la sociedad ua sentimiento medio: dominante, este sentimiento es el que ha de herir ó tocar el autor para alcanzar el éxito; su obra ha de estar á too o, no con lo que sentían nuestros a n t e p a s a d o s reacción- -ó con lo que pueden sentir las generaciones futuras- -audacia, inuovación de pensamiento- -sino con lo que sentimos y pensamos por regla general la mavoria de los ciiidadanos que ahora vivimos. Y todo lo que vaj a contra este común y equilibrado sentir y pensar, deberá ser excluido y condenado; puesto que el teatro no es un sitie adonde han de ir unos pocos, sino adonde han de ir todos. Así se explica que en medios tan diversos como Madrid, Londres y Nueva York se prodttzca el mismo fenómeno. wmam NUESTROS GRABADOS E 1 crimen de Constantina. del juez municiLas acertadas gestiones pal de Constantina, Sr. González Vilardell, inteligentemente secundadas por el cabo comandante del puesto de la Guardia civil, D. Miguel Alvarez, y guardias á sus órdenes, han dado por resultado la captura del asesino de los ancianos sexagenarios Rufino García y Pastora Muñoz, que aparecieron bárbaramente degollados en el ventorrillo donde vivían. El criminal resulta ser un hijo político de las víctimas, y con él ha sido detenida su madre y encubridora, Petra Serrano. Catástrofe minera. El espantoso siniestro de las minas d Reden, en Alemania, ha tenido un triste epílogo con el entierro de las numerosas victimas de la explosión. Reproducimos una fotografía del momento en que se organizaba la comitiva fúnebre. H 1 conflicto obrero. Los innumerables jornaleros sin trabajo que hay en Madrid y á los cuales se les había prometido darles ocupación ayer, acudieron por la mañana á los Almacenes de la villa, situados en la calle de Santa Engracia, y realizaron u n a manifestación que de no haber intervenido las autoridades oportunamente, hubiera podido tener consecuencias desagradables. iillWmfUlll W m i l M i i EL CONFLICTO OBRERO EN MADRID MANIFESTACIÓN REALIZADA AYER ANTE LOS ALMACENES DE LA VILLA POR LOS OBREROS 1 N TRABAJO, EN D E M A N D A DE OCUPACIÓN Fot. ARr