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MADRID, L U N E S 28 NÚMERO KT I CRÓNICA UNIVER- EXTRA kü I B l l l WBBIPiSHtíj Ift toiiPÍÜMta s. a saiBiMim SAL I L U S T R A D A AÑO NÚM. 604 K 10 CÉNTIMOS S 2. É P O C A EN LA ACADEMIA DE MEDICINA SOLEMNE SESIÓN INAUGURAL DEL PRESENTE AÑO ACADÉMICO, VERIFICADA AYER TARDE EL CUMPLEAÑOS DEL KAISER EN MADRID LOS INDIVIDUOS DE LA SOCIEDAD GIMNÁSTICA ALEMANA Fots. A B C REUNIDOS AYER EN CELEBRACIÓN DEL ANIVERSARIO DE SU EMPERADOR da. Cuando la- sposa sale de la casa paterna se hace conducir hasta la de su prometido, disparándose, durante el trayecto, varias salvas con un pequeño cañón. Detrás de la esposa caminan cuatro damas de honor vestidas de negro y ya talluditas, vamos, desde los cincuenta en adelante. Estas damas llevan á hombros un palanquín, donde va la futura cónyuge; después transborda á otro vehículo que la conduce ante el altar de la familia. Entonces comienza la ceremonia, bebiendo los esposos para entrar en calor, dos cálices de vino caliente, bieu unidos por un hilo rojo, á manera de yugo. La fiesta termina con su indispensable a ape de frutas, pastas y licores, á beneficio de los invitados, que se apresuran á lanzarse al saqueo, poseídos del mayor entusiasmo por la felicidad de los contrayentes. En China, los célibes son muy pocos; el hombre soltero no puede ejercitar cargo alguno. Así se explica que los viudos se apresuren á contraer segundas nupcias, y hay chinos que le dan cuatro ó cinco golpes al matrimonio, con tal de ser jefes de Negociado ó cosa parecida. Otra causa es la frecuencia de las adopcio nes. Cuando un chino no tiene de su matrimonio sucesión masculina, adopta un sobrino ó ai hijo de un extraño. La poligamia es tolerada en China. Muchos tienen dos y cuatro mujeres; pero la que ordena y dispone, el ama de la casa, es siempre la que hace el número uno, las otras son sus servidoras; y cosa rarísima, viven juntas, bajo un mismo techo, sin que haya que lamentai ni un mal juicio de faltas. Si el esposo no tiene con su primera mujer ningún hijo varón, entonces ei marido tiene derecho á escoger otra entre las de la serie, que pasa á primera con su ascensito y todo. Las causas de divorcio en China son siete: la esterilidad, la inmoralidad, el desprecio y la desobediencia á los papas políticos, la inclinación á la maledicencia, el carácter celoso y la enfermedades crónicas. Las mujeres chinas causan lastima. Desde que nacen hasta que mueren, están hechas al sufrimiento, á las privaciones, al desprecio, á todas las miserias y á todas las humillaciones. Su nacimiento se considera como una desgracia, como una mortificación para la familia. Los parientes la miran como á una mercancía, como á una cosa; no se la consulta para su niatrimonio, ni para nada fundamental de la vida. El día de su boda la visten suntuosamente, la dispensan toda clase de atenciones, como á una víctima que se prepa. ra para el sacrificio. Las mujeres chinas son tan desventuradas que niuchas se consuelan con la esperanza de una vida futura. Muchísimas han creado una secta, que se denomina de la aistinencia, que suma numerosas adhesiones, especialmente en la China meridional. Las que á esa Congregación pertenecen hacen votos de no comer alimentos muy nutritivos, como carnes y pescados. Suponen que después de la muerte sus almas transmigrarán á otros cuerpos, y entonces los chicitos, sobre todo los esposos que tuvieroi; en la primera parte de la vida, se las pagarán todasjuntas. Este sentimiento de venganza las sostiene, siempre con el consuelo de conseguir despué? de la muerte que rabien los chiuitos. pjOCTORASJEN Francia cuenta con dos en D E R E C H O abogadas más de el Foro de París. Es esperacpie aunque el número de mujeres abogados aumente, no les estará reservado el triste porvenir que á otras que ya vistieron la toga en la Roma antigua y en Atenas. Amasia y Hortensia peroraron con éxito excelente en el Foro romano; pero una tercera, llamada Afra nía, que á todas horas pretendía hablar, escan- A B C EN B A R C E L O N A POR MIGUEL S. OLIVER D E PAR A menudo las verdades m á s obvias TI DOS gQjj g q y g jj ¿g tardan en abrirse paso. Así como hay ejemplo de grandes obstinaciones, de grandes errores tenaces que detienen durante años y aun durante siglos la marcha de un pueblo. Algo de esto acontece con nuestro régimen de partidos. Por mucho que nadie, hasta ahora, haya conseguido condensarla ni despertarla del todo, ex iste en España una opinión latente en el sentido de reconocer la dureza, el artificio, la anquilosis á que nos somete aquel réerimen. ¡Herejía parece ahora solamente insinuarlo. Los clásicos del parlamentarismo tiemblan de iuror alguna vez á la simple enunciación de este dislate... Pero tanto como ahora se tiene por dogmática é intangible la división de nuestros partidos, será reprochada algún día como una de aquellas obstinaciones enroscadas á la mentalidad del país y que le privan de todo movimiento fecundo y de toda soltura. Acabo de leer las siguientes líneas de un joven y exquisito publicista barcelonés: El porvenir del mundo no pertenece, en manera alguna, á los partidos. Es innegable que un estimulo poderoso empuja ahora á los hombres á asociarse libremente, temporalmente y diversamente... Importa que cese la absorción absoluta de las agrupaciones actuales que dan color al adepto en todos los órdenes de la vida: religioso, político, filosófico, literario y hasta puede decirse que deportivo, como ocurría en Constantinopla, allá por los tiempos de Justiniano. La división cerrada de tales partidos, labrando hondamente en el alma española, ha acabado por matar el sentimiento nacional. Nos ha acostumbrado á ser republicanos, á s e r monárquicos, á ser carlistas, á ser liberales, á ser conservadores antes que españoles. Nos ha acostumbrado á someter la causa de España á una serie de excepciones dilatorias; los republicanos se reservan para la felicidad implícita en su triunfo, los carlistas para otro tanto. Mientras esto no ocurra, abstención ú obstrucción incesante. Todo el daño se atribuye al vecino, todo el mérito al partido propio. Al lado de acá todos son ángeles, al lado de allá todos reprobos; así, con distinción absoluta de luz meridiana y de tinieblas... La mitad de España está pendiente de una cuestión previa que no acaba nunca de ventilar, y por ello no colabora ni toma parte en la obra cié la otra mitad. El partido es antes que todo Lo cual no impide que se nos ofrezca, históricamente hablando, como una vasta organización al servicio de personalismos. ¿Ha llegado la hora de oir, sin crispación de DESTROZOS DEL HURACÁN nervios, esas invectivas? ¿Puede admitirse moSEGOVIA. EL ADAMIO DE LA JORRE DE SAN ESTEBAN DERRUMBADO mentáneamente la hipótesis de que existen POR UN CICLÓN, QUE TAMBIÉN DESTRUYO EL ATRIO DE LA MISMA IGLESIA otras formas de agrupación y organización útiFot. Unturbe. les para la vida política, que irán haciendo su camino? No sé... De todas maneras, los progra- frecuentes. Espíritus hondamente progresivos en Londres, al mismo tiempo el arzobrspo de mas cerrados, l a s fórmulas doctrinarias, los figuran en agrupaciones de apariaiiota reac- Canterbury, primado de la Iglesia protestante l) rincipios inflexibles, suenan ya como obra cionaria; no pocos avanzados según la anti- anglicana; el arzobispo de Westminster, priniuerta, como bartulo viejo. Los dos ó tres co- gua nomenclatura, son inquisidores laicos ó mado de la Iglesia católica, y el presidente del natos en que ha ensayado de concretar sus as- misoneístas furiosos. En resumen: el momento Centro Nacional de las iglesias evangélicas piraciones el país vivo, después de las sacudi- actual es de inadecuación entre las aspiracio- libres... das de la derrota, coinciden en un punto: han nes efectivas de muchísimos españoles y el caAlto signo, alto anuncio que merece silenprescindido de la vieja cuadrícula de los par- sillero en que se pretende encajonarlas violen- ciosa meditación tidos históricos, buscando la afinidad en opor- tamente. H a y casilla para infinidad de cosas láW tunismos, en conjunciones de intereses, en la que ya no la necesitan, porque para siempre solidaridad espiritual. Así el regionalismo, la murieron; falta casilla para otras muchas que Unión nacional, las Federaciones agrarias, et- crecen, que aumentan, c ue acabarán por romcétera. psr el viejo armatoste, empeñado en no dejarATRIMONIO Y DIVOR- Todos, ó casi Adivínase como u n a fuerza inq uieta, semi- les sitio, CIO EN CHfN- X f fe A China, ahogada por la cuadrícula, moviéndose por Ei articulista á que antes me referí, habla de debajo de ella. Los rótulos exteriores no dan una acción común y de un reciente mensaje y, por regla general, á los diecisiete años. La gran idea del contenido. Las antinomias son sobre el descanso dominical, que han firmado ceremonia del matrimonio es m u v complica- RÉGIMEN MAPAMUNDI M