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MADRID, SÁBADO 2 6 DEJEN ERO DE 1907. N Ú M E R O EXTRA 10 CÉNTIMOS tft CRÓNICA SAL I L U S T R A D A ANO- IJI. NUM. 602. EL NUEVO MINISTERIO E MANUEL ALLENDESALAZAR MINISTRO DÉ ESTADO D. GUILLERMO OSMA, MINISTRO DE HACIENDA D. JUAN DE LA CIERVA, MINISTRO DE LA GOBERNACIÓN D. FAUSTINO RODRÍGUEZ SAMPEDRQ MINISTRO DE 1 NSTRCC 1O N PUBLICA D. ANTONIO MAURA. PRESIDENTE DEL CONSEJO MARQUES DE FIGUEROA, MINISTRO DE GRACIA Y JUSTICIA D. AUGUSTO GONZÁLEZ BESADA, MINISTRO DE FOMENTO Fots. Franzen, Compañ yy Kaulak. EN EL PRESENTE NÚM. EXTRAORD 1 N ARIO Incluímos el suplemento ilustrado de dieciséis páginas G E N T E M E N U D A que deben exigir todos nuestros suscripíorés y compradores. D. JOSÉ FERRAND 1 Z, MINISTRO D E MARINA D. FRANCISCO D E LOÑO, MINJSTRO. DE LA GUERRA PRECIO: DIEZ CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA 1 A MADRE TIERRA, POR J. M. SALAVERRIA A UN AMIGO CARTAAGR 1 CULTOR Con gran contento, cibí l a noticia de que compraste una casa, con varias hectáreas de heredad. Precisamente vino la noticia al tiempo que yo leía en un periódico no sé qué discurso sobre agricultura, ó qué campaña en favor de los canales, los trigos y el progreso de la tierra. Y comprendí en seguida que, entre aquellas bellas cosas que leía y tus- actos reales, contundentes, efectivos, existía una verdadera sima, la que hay entre lo que se dice y lo que se hace. Y comprendí, por último, que una era acción meridional, ó sea de palabra, y la otra, acción anglicana. Hacer, hacer, hacer... Tú has hecho obra admirable, obra quetiene dinero como tú, yo, que soy un devoto de la dos aspectos, puesto que en la misma obra- van nobleza, aún realizaría un acto. más noble toaunados el fin. práctico de ganar dinero, y el davía: compraría un rebañó... Porque los puemás alto y puro fin, que es el producir poesía. blos pastores eran siempre independientes, La tierra es dinero, es pan, y vino, y frutos guerreros y soñadores, y nada hay que sea de dulces, y reses gordas; pero, además, y sobre tan gfán nobleza como la independencia, la todo, la tierra es- amor, sencillez, salud, limpie- facultad, de soñar y, el guerrear. za, flores, rumor: -de aguas corrientes, cantar, Tu obra, mi bu en amigó, tiene, aaemás; iin de aves, auroras de oro, noches estrelladas... aspecto grandemente patriótico. Porque, ¿hay I a tierra es la madre de todas las cosas, pero en España algo que sea. tan necesario como el especialmente es la madre de la poesía. amor, el verdadero amor á la tierra? No quieTú has hecho ya poesía sólo con el acto de ro con esto decirte que España haya de ser, comprar esas tierras y esa casa campesina. Tu como algunos denodadamente aseguran, un dinero estaba condenado á emplearse en cosas, gran país agricultor; yo tengo formada de Esque aunque sean muy útiles, son bastante des- paña una idea particular, y creo- que nunca preciables; tu dinero serviría para comprar será nuestra patria la maestra enciertos aspeepapel del Estado, ó acciones de minas, ó telas, tos del trabajo que requieren suavidad, finura ó carbones; tu dinero iba á tener un empleo y asiduidad femeninas; nuestra patria será, prosaico, sórdido, rapaz. Pero intervino tu es- siempre una nación fuerte, más que flexible; píritu, que es de esencia. poética, y tu espíritu tosca, mejor que femenina. Pero, á pesar de hizo desviarse al dinero, hasta conducirlo al esto, España se salvaría en el momento que el empleo más noble, más primitivamente noble, espíritu nacional se; inclinase del lado de la que es el cultivo de la tierra. Y digo noble, tierra; entonces se verificaría el equilibrio enporque en un principio la nobleza era eso, y tre la, parcial atonía- y el naciente y como febril nada más que eso: la propiedad de la tierra desarrollo de la industria en algunasregiones; conquistada, labrada y adorada. Si yo tuviese entonces una gran parte de la patria, que aho- ra está detenida, si no muerta, comenzaría á caminar, y se lograría también, en parte, el equilibrio entre- las regiones, tan pobres uóas, las- otras tan prósperas; -entonces habría una mayor dulzura óflexibilidad del carácter na: cional, y el amor á la tierra infundiría un nuevo tono á las artes, á las costumbres, á la política. Pero sería. necesario que ese amor á- la tierra fuese real y- verdadero, y no de aportación y de pega, como el de algunos políticos; como el de muchos adinerados, que comp ran palacios y; parques, al estilo inglés, y luego se aburren dentro desús campos; ó conio ciertos escritores, -que hablan de los árboles y de la mar sin sentirkv hondamente, sino por lo mucho que adornan las divagaciones campestres. Amor á la tierra... ¿Cómo se logra éste amor? Aquí, donde todos confiamos en el Gobierno, creemos que las supremas obras tienen que brotar de la Gaceta; pero la Gaceta, puesto que no se la riega ni corren brisas y arroyos por ella, no puede parir nada, y mucho menos amor. I, a Gaceta creará canales, leyes magníficas, puentes, caminos; pero no creará amor, y sin amor no valen maldita la cosa los canales del mundo, los mejores abonos, las mayores máquinas. I, a tierr- a es hembra y por eso pide, para crear, necesariamente amor ¡Ah, si desde el Congreso y desde ía Gaceta se pudiesen dictar leyes de amor... Pero el amor es cosa íntima que aborrece todo lo qué huela á multitud, ruido y vacío. El amor ha de brotar desde lo oculto de los corazones. El amor á la tierra ha de venir de