Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID, V I E R N E S 25 DE ENERO DE 1907. NÚMERO S U E L T O 5 CÉNTIMOS CRÓNICA SAL UNIVER- ILUSTRADA. A Ñ O IIL N Ú M 601. f íf) f) f 2. É P O C A como el círculo de la muerte etc. un americano, que se ha presentado estos días al público alemán en el circo Schumauu, de Berlín. El ejercicio con. siste en recorrer en todos sentidof, montado en una motocicleta y á la vertiginosa velocidad de 15 millas inglesas por hora, el interior de una esfera de enrejado de hierro, al través de la cual se ve al gimnasta evolucionar con tanta tranquilidad como si lo hiciera en la pista de un velódromo. TM I M I I W I I I I lliSijIUllH lili I JB. -va D I Á L O G O S CONYUGALES, POR J. DE ROURE ¿Oyes? rgí -La estudiantina que pasa; bonito pasadoble. Muy alegre, ¿verdad? -Ya lo creo; sobre todo, desde cerca de la chimenea. -No te falta razón. ¡Cuidado que debe de hacer frío esta noche, y á pesar de ello figúrate qué satisfechos, qué triunfales irán los pobrecitos tocando ese pasodoble. -La juventud. -Claro, los estudiantes. ¿Qué estudiantes? El que más haya estudiado de esos muchachos habrá aprendido la guitarra por números. Son artesanos ó mozalbetes del comercio. -Siendo jóvenes lo mismo aa. -No, mejor que no sean estudiantes. Ahora á la juventud ilustrada y sabidora le ha dado por la tristeza, Un guitarrillo en manos de un futuro ingeniero ó de un presunto abogado, sollozaría. Vale más que las estudiantinas se compongan de artesanos ó de horteras, porque éstos, menos escépticos ó menos desengañados, conservan un poco de alegría interior, y cuando tocan pasodobles no les salen marchas fúnebres. Echaremos otro leño á la chimenea, ¡Y pensar que estamos ya casi casi en Carnaval! ¡Qué pronto viene este año! SALVAMENTO DE UN SUBMARINO- -Se van á helar las máscaras como las floCHERBURGO. MOMENTO DE SACAR A FLOTE EL SUBMARINO FRANGES ALGERIEN res de almendro. Después de todo... ¡Ea, pues yo no quiero que se hielen... A QUE SE HA IDO A PIQUE RECIENTEMENTE EN AQUELLA RADA Fot. Bouet. mí me encanta la animación, el bullicio de esos días. Desearía que Recoletos se llenara de- -Bien; pero vuelvo á mi tema. ¿Con alguien que tenga alegría interior? gente, que hubiese muchos coches y muchas ¿Con un artesano, con un hortera... carrozas bonitas en la Castellana, que las más- ¡Eres mujer! caras diesen miles de bromas, que tornasolaran ¡O con D. Cándido Lara! ¿Por quién crees tú que se ha resuelto fael aire millones y millones de conffeti, v que... No te incomodes, nivijer, transijamos. Este vorablemente para el pueblo el conflicto del- ¿Y qué? pan? Por cuatro infelices, pero decididísimas año no iremos al baile, pero aprenderé á tocar- ¡Que tú y yo fuéramos juntos á un oaile! mujeres de los barrios bajos, que salierou á la la guitcirra por números. -Pues señor, en cuanto las mujeres oís una calle dando gritos y arrastraron en pos de si la estudiantina, ya no se os ocurren más que des- gente amotinada. ¿O es que vosotros os figuvarios. ráis que lo han resuelto las autoridades? vSí, sí, -Muchas gracias. En cambio, vosotros los si esperábamos la incautación de los hornos ó hombres ilustrados ó que pretendéis serlo, no el pan de provincias, ya teníamos hambre ponecesitáis oir nada para, resultar francamente pular y conflicto para rato. Esas cuatro vadesagradables. Claro, á fuerza de lecturas in- lerosas hembras defendiendo el pan y el mísealvamento de un submarino. digestas, habéis perdido la alegría interior, y ro vivir de los suyos, han cortado violentaRecientemente se ha verificado en Cherun baile os espanta easi como un mes de cár- mente el nudo afianzado por la insaciable co- burgo la operación de sacar á flote un buqvie cel. Eástima ue no hubierais estudiado úni- dicia de los hombres. Ya ves con cuánta razón submarino, el Algerícn, que se había hundido r camente la guitarra por números. Quién fuese te dije que en nuestro país no sólo la alegría en aquella rada, aunque afortunadarüente sin H- tQ- jer de un artesano ó de un hortera, para di- sino también la voluntad visten faldas. causar víctimas, como ocurrió con íel Lutin en vertirse en Carnaval como Dios manda. -Convencidísimo. Pues, señor, magnífico aguas de Bizerta. ¿Qué ha de mandarlo Dios, criatura? Ade- alegato feminista me ha valido el pasodoble En la fotografía que reproducimos se ve el más, ¿tú sabes lo que es un baile de máscara de la estudiantina. Mañana corto la calle. remolcador que se utilizó para el salvamento en Madrid, y hablo, por supuesto, de los más- -No, mañana decidiremos á qué baile he- al lado del Alt -crien. va á flote. famosos y distinguidos? En su primera mitad, mos de ir. i p 1 globo de la vida. una visita de duelo; en la segunda, una tribu- ¿Pero todavía persistes... Así denomina á su ejercicio, huyendo á africana en libertad. -Claro que sí, y si no me acompañas tú; iré, los espeluznantes títulos d e otros análogos, -Bueno, pues iríamos á la hora de la tribu africana. -Es que entonces no queda en el salón ninguna señora decente. Vosotras no podéis asistir más que á la visita de duelo. -Me parece muy bien; os empeñáis en que las señoras españolas seamos tristes ó... africanas. ¿No habéis pensado nunca en que ese empeño puede resultaros bastante peligroso? Pedid á Dios que no se nos acabe esta bobalicona alegría interior que hoy compartimos, según parece, con los artesanos y con los horteras, alegría que, á tu juicio, se exalta hasta el desvarío, oyendo el pasodoble de una estudiantina. Pedídselo á Dios y haced también cuanto podáis para que así suceda, porque el día que las mujeres decentes estemos tan desengañadas y tan aburridas como vosotros... empezaremos el baile por la segunda parte. ¡Qué cosas dices, mujer! -Si no las digo yo, las dice todo el mundo; las decís los hombres mismos desde la escena. Hombres son Rusiñol y Martínez Sierra, hombres los hermanos Quintero. Vete esta noche al teatro de la Comedia y aprenderás, viendo Viday dulzura, que la alegría en España es mujer, una mujer, la Pino, que llega á un pueblo de sabihondos melancólicos y tediosos y les infunde con sus gracias un poco de esa salud del alma, que, como la del cuerpo por el tinte sonrosado de la cara, se manifiesta en la boca por la risa, y si no te quedaras convencida, asiste mañana al teatro Píspañol, y has de ver cómo los hermanos Quintero, fidelísimos fotógrafos de la vida, encarnan también en una mujer el genio alegre de la raza, alegría triunfadora, no sólo de los aburrimientos, sino hasta de los vicios de los hombres. Ya ves qxie no soy yo, son ellos quienes lo dicen. -Bueno, bueno, tendrán razón. ¡Maldita estudiantina! -Pero no sólo la alegría es mujer en España, también la voluntad viste faldas. -No me sorprende. Desde que afirmó Maura que la libertad se había hecho conservadora, ya se me antoja naturalísimo todo. Ahí tienes tú, á mí me parecía que un hombre tan aplomado y respetable como D. Cándico Eara, isenador por Madrid y propietario de muy sólidas fincas, se había ya olvidada de los deva, neos juveniles, y tendría, si acaso, del amor un ¡recuerdo tan leve como de los primeros reciíbos de inquilinato que cobró en este mundo. Pues bien; ayer tarde y noche no se habló más que de amor en su teatro. El amor asusta, El mis) mo amor. El amor á obscuras. El amor q 7i e pasa. Y yo me figuro que D Cándido estaría en la íiL G L O B O D E L A V I D A ¡puerta de la contaduría á medio vendar y disparando flechas. Sí que sería gracioso el esNUEVO ESPECTÁCULO QUE SE EXHIBE ESTOS DÍAS EN EL CIRCO SCHUMANN üectácnlo. Yáñez le tendría la aliabaDE BERLÍN ot. Frankl. LA ALEGRÍA ES SILUETAS PARISIENSES p R A N C I S C H A R M E S Al morir Ferdinand Brunetiére, el ilustre miembro de la Academia Francesa que dirigía La Reviie des deiix Mondes, SUS amigos y compañeros entonaron el coro de alabanzas obligado; pero apenas la última paletada de tierra hubo caído sobre su féretro, todos se dieron á cavilar en quién podría sucederle en los dos grandes huecos que dejaba vacíos. El conde Melchior de Vogüé, compañero de Academia y de redacción en la primera Revista de Francia del ilustre desaparecido, decía á cuantos querían oirle que ni aun cuando le ofreciesen en una bandeja de plata la dirección por tantos deseada, no la aceptaría, siendo lo niás gracioso del caso que nadie había pensa ofrecérsela. Tampoco la quería el Sr. Doumic, que no por esto dejaba de hacer cuantos esfuerzos pueden imaginarse para obtenerla... Y así las cosas, mientras el tiempo pasaba y se hablaba de reuniones del Consejo de administración, de Asambleas generales, y unos y otros seguían despreciando lo que no tenían ni habían de tener, Francis Charmes, el eminente colaborador ÍI Journal des Dcbats y QXÍcargado desde hace muchos años de la quincena política en La Revuc des deux Mondes, continuaba frecuentando los aristocráticos salones, donde reina como dueño y señor, se atusaba tranquilamente la cobriza barba, prodigaba sonrisas y apretones de manos, se calaba los lentes, y de sus labios dejaba caerlas aceradas frases que habían de serle más útiles, mucho más, que todas las intrigas y que todas las maniobras. Desde hace más de veinte años que Francis Charmes llegó á París con sus hermanos Xavier y Gabriel, tenía los ojos puestos en el sillón de director en que hoy se sienta, y como no le asustase el torbellino de la gran ciudad, y como es hombre práctico y de los que van rectos y sin vacilaciones á los fines que persiguen, pensó en los medios que podrían llevar le al suyo tan deseado. Y, no encontrando otros mejores ni más seguros, su primer cuidado fué alquilar un cuarto, donde vive todavía, en una antiquísima casa de la rué de Bonaparte. Paréceme que estoy viendo sonreír al lectoi y preguntar burlonaraeute: ¿De manera que para llegar á ser director de La Renue des deux Alendes y con ello académi co, ya que en Francia es tradicional que el di rector de esa revista lo sea, basta con irse á París y alquilar un cuarto en una casa vieja de la rué de Bonaparte? A lo que yo contestaré: -Sí, con eso basta siempre que se tenga la vista, el tacto y la inteligencia que F rancis Charmes tuvo al tomar un cuarto en una casa que pertenecía al Sr. Buloz, propietario y fundador de la revista y á quien conoció y empezó á tratar firmando el contrato de inquilinato. Con eso basta, siempre que se tenga el talento que Francis Charmes ha tenido para entrar en la redacción de una revista y llegar á ocupar el primer puesto en ella, metiéndose en un quinto piso de la rué de Bonaparte y desde allí bajar poquito á poco hasta instalarse en el cómodo sillón del director, que se encontraba en una planta baja de la rué de l Université... Y así es como las cosas han sucedido. Francis Charmes, que en el Journal des Debáis cobra 25,000 francos anuales por los artículos que esoribe, dirige hoy la Revue des deux Mondes y será académico antes de mucho. De ello deben felicitarse las letras españolas, pues en breve la primera revista de Francia publicará una novela del gran Palacio Valdés, La Fe, esmeradamente traducida por Jules Éaborde, el único catedrático de español por oposición que pixede emprender semejante trabajo. Y véase por dónde el que un caballero viniese hace más de veinte años del rineón de su provincia con propósito decidido de conquistar la dirección de La Revue des deux Mondes, y que lo haya logrado entrando por un quinto piso de una antigua casa de la rué de Bonaparte, redundará en prestigio de nuestra literatura, que tendrá pronto una de sus obras maestras publicada en una revista que hasta ahora no había publicado nunca obras de autores extranjeros. Eso y muchas cosas más se propone hacei l; rancis Charmes, que, como antes de haber sido elegido director, sigue luciendo su frac deirreprochable corte por aristocráticos salones, atusándose la barba, calándose los lentes y dejando caer de sus lal; ios aceradas frases de compasión que, cual flechas envenenadas, se clavan en el corazón de los que fueron sus rivales y suenan como un elogio fúnebre, como el coro de alabanzas c ue los amigos de Brunetiére entonaron alrededor de su féretro... FERNANDO MORA s NUESTROS GRABADOS