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I? AÑO NJCA CINCO. CROUNÍ VER- ÜMADRID, 3 DE ENERO DE 1907, NUMERO SU ELTO, 5 CÉNTIMOS NUM, 720 SAL ILUSTRADA. i i í UN MITIN CATÓLICO SAN SEBASTIAN. ASPECTO DE LA PLAZA DE TOROS DURANTE EL MITIN DE PROTESTA CONTRA LA LEY DE ASOCIACIONES CELEBRADO EL DOMINGO ULTIMO Fot. Maigné. rísticos, de los famosos entierros de la sardina, de los bufos, del miriñaque... La zaragata y la despreocupación llevábanlo todo revuelto. Las plagas y tranquits, organizadores de falecias y bromazos con menos J NA ESTATUA Barcelona cuenta con fautores deeran dueños deribetes más ó Pitarra artísticos, la ciudad. una nueva estatua tn la vía pública y con dos fue su profeta. La conversión de los antiguos oficios y grebombas más en su hoja de servicio. mios en grandes industrias preludiaba una La estatua de Federico Soler (Pitarra) tía venido á destiempo con la estimación literaria que nueva organización social; el ensanche transformaba la ciudad en su aspecto exterior, el la posteridad hace del dramaturgo. Fue un Renacimiento literario y artístico anunciaba gran autor para sus contemporáneos, el autor na renovación del viejo espíritu provincial y tipo de una época que pasó ya. El decenio de casero. Tratábase de un movimiento principal 1860 á 1870 tuve en Barcelona una fisonomía mente burgués, cuya reconstitución histórica singularmente abigarrada y pintoresca. Pitarra sería curiosa en grado sumo; tejedores que se vino á encarnarla; fue su expresión artística v convertían en fabricantes; artesanos que sensu producto. Con notable lucidez crítica el Sr. Casellas tían una vaga necesidad de fruiciones artístiha estudiado estas relaciones. Soler apareció cas; poetas, escritores y músicos reclutados en entre el tumulto de aquella alegría desbordante las capas más modestas de la sociedad, altery basta que parecía obrar á manera de reac- nando, como Soler, como Clavé, como Vilación contra la languidez romántica de los años nova, el cultivo del arte con el trabajo manual á veces, ó con el cuidado de quehaceres y neprecedentes. La parodia y la caricatura fueron gocios humildes. Todo aquello trae á la meel tono dominante en las letras y en el espíritu social. Repercutió en Barcelona, con más in- moria las regocijadas luchas musicales de Nuremberg, los bandos de su menestralía, algún tensidad que en el resto de España, algo del cancanismo del segundo Imperio. Fue el tiem- Hans Shack y no pocos Beckmesser. C o n Pitarra triunfó la parodia; parodia po de los grandes Carnavales, de las cabalgatas burlescas, de ¡os círculos y talleres humo- del sentimentalismo llorón, del romanticismo A B C EN BARCELONA Desde hace unos dias, feudal, de la pseudo- literatura gótica y trova doresca representada por tres corrientes distintas: el teatro castellano de aquellas fechas, los Juegos Florales recién instaurados y la ópera italiana en todo el apogeo del belcantismo y del espasmo melódico. Parodias de La Campa na de la Jltmudayna, de Trovador, de Vlor de un (tía, de La vaquera de la Tinojosa; reseñas caricaturales de las óperas recién estrenadas: Vaust, La Africana, ridiculización del floralismo condal y engtantinaire en los singlots ó hipos poéticos, farsas de barrio y presentación de tipos y costumbres vulgares, esa fue la primera y más feliz etapa del modesto relojero de la calle de Escudillers. Pronto cerró su establecimiento para entre garse por completo á las letras. Y la ironía ó secreta astucia del destino le llevó poco á poco, desde el saínete hasta la comedia histórica y desde la comedia histórica- -una especie de capa y espada á la catalana. -hasta la alta comedia, el drama de tesis y las grandes machines. Sin embargo, había obrado el milagro de poner de pie á la muchedumbre y de apoderarse de ella. Si acabó escribiendo en serio aquello mismo de que antes se burlara, la posibilidad de un futuro teatro en catalán estaba fuera de duda. Todo un arsenal de caracteres, de costumbres, de figuras, de conflictos ¡oca- J; ií