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A B C- MARTES J. DE ENERO DE 1907. PAG. 4. EDICIÓN do aspecto oriental, se dispone á oficiar en el suo toros muertos, músicas, claveles rojos, algún suicidio, algún bandolero que trepa el templo de definido estilo ojival. Otro cuadro precioso es La Circuncisión, de monte, hostigado por el impulso aventurero de Lucas de Leyden, Pinacoteca de Munich, lie 1- la raza, pero de la raza antigua; luego el casa o exceknte, de notable colorido, en el que se miento del Rey; la bomba que estalla, como un ve á San José sosteniendo al Niño Jesús, mien- paréntesis trágico en la suave comedia del año; tras el Pontífice, de barba blanca y rev stido el veraneo después; los violines sonando en las de las insignias de su dignidad, opera; s la iz- terrazas de los casinos; los cohetes, las músiquierda está María, con las manos c tizadas cas, las banderas, los toros, las sombrillas, las contemplando al Divino Hijo que, senriendo faldas blancas de las mujeres, los rigodones, cariñosamente, se vuelve hacia ella, abriendo las olas del mar, y unos automóviles que cosus bracítos; detrás sé halla Santa Ana, con rren, gruñen, alborotan, matan un perro, dos el rostro surcado por las arrugas, y dos jóve- gallinas, un hombre... Nada. nes levitas que asisten á la ceremonia, teniendo Y luego el invierno otra vez. Vuelta á la cada uno un cirio encendido, y en el fondo se crisis, vuelta al debate político. Una carcajada divisa, bajo riquísimo dosel, el candelabro de de Soriano, una ampulosidad de Salmerón, tos siete mecheros. una postura de Maura. Llegan las Pascuas, se Algunos críticos citan también un lienzo de llenan los vientres, ocurren cien indigestiones. Morales, catalogado en nuestro Museo con el Y la gente que dice hoy: Canalejas forma Minúmero 848; pero hay quien asegura que incu- nisterio Y la gente que dice mañana: Ya á rren en un error, porque lo que en ¿I se figura subir Maura es la Presentación... Y el año que termina sin Maura y sin CaTodos estos cuadros inspiradísimos y mu- nalejas. Nada... Así es un año en España. Siempre igual, chos más que no es posible citar en un trabajo de estas dimensiones, representan la Circuncisión siempre burbujeando. Y vendrán otros años, y del Señor que hoy conmemora la Iglesia, y en se sucederán los hechos monótonos. us respectivas fantasías creadoras y en el diPasarán los años rodando, como pelotas, en verso gusto de sus particulares escuelas y de el infinito. Nuestros días pasarán, nos concluitus tiempos. muestran terminantemente la bon- remos, caeremos rodando, como ínfimas pelodad infinita de Jesucristo, que revestido de tas, en el infinito. Pasará también España, nuestra carne, llega por medio de su Yerbo hará una pirueta en el tiempo y dará un brinco divino y de su grandioso espíritu á nosotros dentro de la eternidad... Sólo la eternidad es pecadores, como llega el sol por medio de sus grande: para ella no existen los años; los años efluvios y de sus rayos á nuestra retina. son un nombre ridículo para la eternidad. Un granito de sal, una pelotilla que salta, eso son RAMÓN MÉNDEZ los años para la eternidad. ¡Qué le importa á Presbítero. la eternidad que se acabe nuestro año, que ría Soriano ni que suba Maura, que caiga un pedrisco ó que se lean cuatro versos! (Todavía, si EL AÑO DE la risa, si el mando, si el verso, si la catástrofe LOS FENÓMENOS fueran grandes... 1 La eternidad no se desdeña uando queremos abarcar con nuestra ima- ría de acogerlos ginación el período de un año, se nos Como acogió la risa de Diógenes, la catásaparece como una extensión dilatada de tiempo trofe del Diluvio, el mando de César, el verso muy llena de fenómenos y novedades. ¡Qué de Hornero. Procuremos, pues, superar al largo es el año, cuántas empresas vamos i aco- tiempo, desafiar á la eternidad; esfuerza tu meter, cuántos hechos sucederán... Pero risa, reidor; esfuerza tu mando, gobernante; luego vemos que el año pasa brevemente, que esfuerza tu verso, poeta, y tú, cielo, ¡esfuéren un año apenas ocurre nada, que son cuatro zate en inventar una catástrofe epopeica, digna hechos ó fenómenos insignificantes los que han de la eternidad! pasado. J. M. a SALAVERR 1 A ¿Qué ha sucedido, en realidad, durante el año anterior? ¿Cuántos hechos salientes y reECOS FINANCIEROS nombrados podemos contar? Nada: media do 1 a liquidación del presupuesto. cena de crisis, unos gritos, unos crímenes, La Intervención general de la Adminisunos libros, unas palabras. tración del Estado ha publicado el resumen de Los años son iguales, los años se s iceden los ingresos hasta fines de Noviembre á cuenta con una mortal monotonía. Para la vida de un del presupuesto vigente y de los ejercicios de pueblo, el transcurso de un año es lo mismo finitivamente cerrados. Ascienden á pesetas que el período de un día para la existencia de 961.438.571,78, de las que 904.345.237,77 tin hombre; y un hombre, jqué cosas, qué he- corresponden á aquél y 58.093.334,01 á é tos. chos hace en ese breve soplo que se ¡lama día? Los datos correspondientes á los once priSe levanta, se lava y peina, come, lee, trabaja, meros meses de 1906, comparados con los del mira á una mujer, compra una corbata, discute mismo período de 1905, acusan aumentos en media hora, vuelve i comer, vuelve á pasear, contribución de inmuebles, industria utilidase acuesta, se duerme... Nada. Únicamente mi- des, derechos Reales, minas, cédulas, pagos rando á la eternidad es como la suerte del hom- del Estado, alcohol, azúcar, carruajes de lujo. bre y la conciencia de los pueblos pueden tran- Aduanas, Consulados, transportes, Consumos quilizarse. La eternidad, la eternidad... y sal, Loterías, tabacos, gas, explosivos. LinaPero, ¿qué son las cosas de uñ año español res, Almadén, canales y servicio militar. Han si se las pone junto á la eternidad? Un año es- sufrido baja la contribución de las provincias pañol, ¿qué es? Son cuatro gritos de Soriano, vascas, las cerillas y el Timbre. cuatro oquedades de Salmerón, cuatro soberbias de Maura; son cuatro presidentes del Consejo P I trust del acero. de ministros; son 20 ministros que vienen y se N o habrán tardado en dejarse sentir en ran; son unos cuantos artículos políticos que el mercado las consecuencias de la constitución nadie lee; son unos pocos versos afrancesados del Sindicato de los metalúrgicos. Este ha rede poetas sin vigor; son unas docenas de puña- suelto subir los precios de sus productos desde ladas que se dan los mozos en las tabernas; son 1. de Enero. La tonelada de hierros comeruna granizada, una inundación, una sequía; son ciales tendrá un aumento de 5o pesetas; la de el hambre en Andalucía, la emigración en Ga- hierros industriales, de 40, y la de chapas, íicia, los motines en Levante, los anarquistas de 3o. en Barcelona... Nada. Con los derechos aduaneros actualmente en El invierno que huye, la primavera que llega vigor, aún queda un margen suficiente, á pesar con un resurgimiento enfermizo de las pasio- de estos aumentos, para impedir la impornes; las corridas de toros, un picador herido. tación. MAPAMUNDI OS AMORES DE La T evue deParis, á GAMBETTA! a m u e r t eLevme León, laSra. que fue por muchos años la amiga inseparable; de Gambetta, ha obtenido de los parientes de la difunta autorización para publicar las cartas que el gran hombre de Estado enviaba con frecuencia á la elegida de su corazón. De su lectura se transparenta un sentimiento, un lirismo que va de la realidad más vit si al idealismo más reñnado. Las cartas de Gambetta á su amante están inspiradas en un amor ardiente y en el patrio- tismo más puro. La mujer que supo inspirar tan vivos afecto debía poseer ciertamente un temperamento exquisito. Asegura Reniach que era bella, muy instruida y llena de espíritu. Gambetta en sus cartas se expresa con absoluta franqueza sobre los acontecimientos f algunos juicios acerca de los hombres dz su tiempo son duros é injustos; pero fueron rectificados en gran parte en posteriores corres- pondencias. Toda la historia política de la tercera Repá- N blica, del 1872 á 1882, y una parte de la historia diplomática de Europa, de la misma época, se desenvuelven en las cartas del insigne ors- dor en una forma tan bella como interesantes por su substancia. Gambetta, que era muy parco en la escritura, y que en toda su vida no escribió arriba de una docena de artículos, aparece en sus curial íntimas como uno de los más grandes escrito- res de su época, superior desde luego á Mirabeau en su correspondencia á Sofía. La Sra. León, aunque pobre, rehuso si: em pre toda proposición de compra de las cartas de su ilustre amigo Desde el principio al fin de sus relacione Gambetta quiso casarse con su amiga. El I entregó un anillo con la siguiente divisa: rFuera de este anillo no existe el amor. Pero ella rechazó siempre el lazo conyuga! estimando que le sería más útil como amiga discreta, en la sombra de la vida íntima, qus no como esposa. Entonces los amantes convinieron en guardar de sus amores la mayor reserva. Todos los años Gambetta, sin embargo, insistía en su petición matrimonial, pero el! siempre rehusaba, y por úUima vez, cuando: Gambetta fue elegido presidente del Consejo. Pero Gambetta cayó súbitamente; la ingratitud de algunos de sus partidarios le entristeció, la muerte de su madre prodújole honda melancolía, y entonces, sólo entonces, la señoi ra León se dispuso á ser la esposa de Gambetta. Este la presentó á su padre, que dio el consentimiento. Gambetta murió el 3 1 de Diciembre de 1882, á consecuencia de un accidente casual; exami- í nando un arma de fuego, tuvo la mala fortuna de que una bala le atravesase una mano. La herida parecía leve, pero le obligó á guardar cama, exacerbándose de tal modo diabetes que padecía, que le aceleró la muerte. Como Gambetta murió sin hacer testamento, el millón que poseía fue heredado por su padre y su hermana. Algunos fieles amigos de García betta, ante el abandono en que quedaba la viuda, pensaron en constituirla una renta vitalicia. La viuda de Gambetta se aisló totalmente a! poco tiempo de la vida social. Vivía en un barrio aristocrático y silenciosa de Auteni! en una casita roja, escondida entra árboles, con las ventanas siempre cerradas. Los vecinos la llamaban la villa del miste- i rio Dos ó tres veces á la semana únicamente la puerta se abría para dar paso á una anclan doméstica, vestida de negro, que salía en buK ca de las provisiones. Así ha muerto la confidente de uno de! o hombres más grandes de Francia. -XXX