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3? AÑO CUATRO NUJVi: 717. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. SIMADR 1 D, 3 Í DE DICBRE. DE 1906, NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS vf; i EN EL C E N T R O D E L E J E R C I T O Y DE LA ARMADA M A D R I D S O L E M N E SESIÓN CELEBRADA ANTEAYER T A R D E E N HONOR D E L E M I N E N T E HISTORIADOR MI 1 TAR D. FRANCISCO BARADO (i) D E LOS OFICIALES H E R I D O S EN EL A T E N T A D O D E LA CALLE MAYOR, SRES. MONJAS (2) F U E R T E S (3) VALCARCEL (4) Y DEL SR. UBAO (5) BAJO LÁ PRESIDENCIA D E L SR. ARMADA (6) Fot. A B C KJ 1 tiempo es triste casi siempre, y sólo cuan do se nos acerca parece que viene lanzando carcajadas. Los años pasan para nosotros como pasa el viento resbalando por la frente, y no son otra cosa que una flor qt e se abre para que un soplo abrasador la consuma, y una mano inexorable la deshoje. Tan precaria y efímera es nuestra vida, que el mismo estrago causan en ella las sumas que las restas. Pasa un año, y decimos con igual tristeza: ¡Un año menos de vida! ¡Un año más de vida! Simple cantidad, que quitándola íin guarismo, ó añadiéndola otros nuevos, da el mismo resultado, que es disminuir sienp. -e, como si para ella no rigiesen las rigurosas leyes de la Aritmética. A la media noche del día de hoy, ai sonar d reloj la última campanada del año que concluye y la primera del que principia, tendremos una línea divisoria entre lo que fue y lo que está por ser, entre lo pasado y lo futuro. Un año más no es otra cosa que una esperanza ue flota en ta imaginación é improvisa el pensamiento, y la esperanza es alegría de dichas anticipadas que tienen ó no tienen realidad. Bueno ó malo, cada año que pasa es al fin un año de vida, y la del hombre es como una fruta, que sólo madura con los años. Como manantial que en eintas de plata baja desde la cumbre de la sierra con impetuosa carrera y sin que nadie le detenga ni nadie le cierre el paso, serpentea presuroso los recodos y las vertientes de las faldas de las montañas y se precipita ufano por las vueltas de los peñascales á regresar á la llanura, que lo espera con los brazos abiertos, así también un año y otro corren ¡con una fuerza desconocida á precipitarse en los abismos de lo pasado, que es eterno maestro de lo porvenir, como si una voz misma le dijese: anda, anda; no te detengas y huye sin descanso. Ir entrando en años es como ir saliendo de un manicomio y el mérito de cada año que viene consiste en que no viene jamás... ¡Cuánto vive quien sabe vivir lo bueno y llena su alma de virtudes... RAMÓN MÉNDEZ COSAS DE TEATRO autores modernistas, ¡nn 0 vadora. que les lleva al temerario propósito de romper los antiguos moldes, se han olvidado del dicho antiquísimo que á modo de sentencia reparadora, se formula de esta suerte: Quien rompe paga Porque eso de romper unos moldes que muchos usan todavía y que una gran parte del público, acaso la más numerosa, acepta con gusto, digan lo que quieran los termómetros y quedarse tan frescos y tan exentos de responsabilidad, como si rompieran cosa inútil é inservible, no me parece justo. Ya que no pagan, si al menos substituyeran los moldes que rompen con otros mejores, aún se les podría dispensar del pago, agarrándose á aquel otro refrancillo- -los hay para todos los gustos- -que dice: Baza mayor, quita menor Pero ay! que no sucede así, y lo que se inventa es bastante peor que lo que se intenta destruir. ¿Pruebas de esta rotunda afirmación? Las hav á porrillo. Por lo oronto allá va una: ERRER 1 AS L S Presbítero. 3 J de Diciembre de 1906.