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ABC. D O M I N G O 3o DE D I C I E M B R E D E ÍOO 6, P A G A E D I C I Ó N i. LA FIESTA INFANTIL DEL ATENEO MADRID. REPRESENTACIÓN DE LA ÉGLOGA DE JUAN DE LA ENCINA, A LA NATIVIDAD DE JESÚS, POR LOS ALUMNOS DE LA CLASE DEL SR. DÍAZ DE MENDOZA, fiN LA TAKDfc DE INOCENTES. Fot. A B C no suizo, porque se naturalizó en la República Helvética, previa promesa de no volver á poner los pies en Austria á cambio de una oensión de 5o.ooo francos al año. Se avecindó en las inmediaciones de Ginebra, y para complemento de su odisea, con Guillermina Adamovie, modesta hija de un también modesto administrador de Correos de provincia, á la que habia conocido DOCO tiempo antes. Fueron felices y comieron perdices... poco tiempo. El ciudadano Vosling, antes archiduque, ha dado instrucciones á un abogado de Ginebra para que presente una demanda de divorcio contra su mujer. También ha llamado á un abogado de Viena para que se entienda con su mujer y señale los términos del divorcio. La mujer está completamente conforme con la separación. Hay quien dice que el matrimonio no ha sido feliz, porque no podía serlo, porque el gran duque se casó con una burguesa sólo por mofarse del ambiente aristocrático aue acaba de abandonar. La mofa, como se ve, no le ha resultado en esta ocasión. Puede que en la próxima... tampoco le resulte. A ningún Gobierno se le ha presentado ocasión tan oportuna de reanimar con una visión de heroísmo el alma adormecida de un pueblo. Una familia que invirtiera todo su tiempo en conmemorar los lutos, perdería pronto hasta el consuelo de la esperanza. Si la desgracia tiene sus lecciones, la gloria tiene sus ejemplos y es muy sano recordarlos en los momentos de tristes negruras, cuando se busca un ideal que ilumine y oriente en las tinieblas. Las naciones, como los individuos, viven al calor de estos romanticismos, de estos vagos ensueños que se van borrando en los crepúsculos de la Historia. El patriotismo de las Cortes de Cádiz representa el esfuerzo nacional más poderoso que se haya realizado en España; aquellos hombres como Arguelles, Quintana, Villanueva, Muñoz Torrero y cuantos tomaron parte en los debates obraban por desinterés, por convicción, sin estímulos ambiciosos ó egoístas. La guerra de la Independencia fue por eljos enaltecida y glorificada en circunstancias realmente críticas, y conservaron la nacionalidad en un palmo de terreno de la isla gaditana, desprendida de la península por la cortadura del puente de SIHZO, C. ESTATUA DE UN REY INGLES TCl ministro de Instrucción publica, con mo tivo del próximo centenario de nuestra guerra de la Independencia, ha evocado recientemente en la Gaceta algunos de los acuerdos que tomaron las Cortes de Cádiz para honrar debidamente la memoria de tan altos hechos. Entre los acuerdos de las Cortes que no menciona el ministro de Instrucción pública, existe uno bastante curioso, el decreto de 19 de Noviembre de 1810, que ordena se levante un monumento á Jorge Rey de Inglaterra. Como capital de la Monarquía, era Madrid el punto designado para la erección de ese monumento á un soberano inglés. En IOÍ apuntes de Villanueva se describe el origen de la propuesta, diciendo: El Sr. Pérez de Castro, en la sesión reser- vada, hizo una enérgica moción sobre que expidan las Cortes un decreto en que, mostranao la gratitud nacional ala parte que ha lomado la Gran Bretaña en nuestra justa guerra, manden erigir al rey Jorge JU un monumento que la acredite; y asimismo que se proteste á toda la nación inglesa la resolución de ios españoles de continuar esta santa guerra, manteniendo íntegros los dominios en ambos mundos de S. M C procediendo en todo de acuerdo y con íntima unión con la Gran Bretaña. Al mismo tiempo proponía que se pasasen á aquella Corte, por medio de nuestro ministro plenipotenciario y del enviado de ella, residente cerca de las Cortes, notas que acrediten nuestra gratitud y verdadera amistad, y la satisfacción de ios oficios que prestan á la causa de España el lord Wellington, general del Ejército de Portugal, y su hermano Welesley, enviado del Gobierno británico. Por un impulso universal de todos los diputados fue bien recibida esta proposición. Dije yo que convenía acordarla hoy mismo. Pareció después al Sr. Castro que sería mejor hacer públicamente esta moción en la sesión de mañana, para que así se declarase á los ingleses el espíritu nacional y se hiciese este decreto de un modo más plausible y auténtico. Acordóse así, conviniéndonos todos en guardar religiosamente este secreto, para que se lograse la ilusión que debía causar la sorpresa de la propuesta. Aún pudiera recordar otros decretos patrióticos; pero sólo he querido referirme ai de la estatua á Jorge III, como prueba de que en la misma época se reconocían los auxilios que nos prestaron los ingleses, sin que por eso alcanzaran los límites que ha tratado de darle una menguada leyenda. Joss PÉREZ GUERRERO