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A B C VIERNES 28 DE DICIEMBRE DE 1906. PAG. 6. EDICIÓN 1. ves y ciegos. El acto fue solemne y práctico; pero, al fin, como en toda Asamblea, y más si es española, hubo discursos. Aunque se trataf de soi do- mudos. Otra nota interesante del día: el lío, llamémosle así, del frontón Centra) donde hubo grandes y apetitosos acontecimiento! disputa de Juzgados, asaltos, detenciones á porriles. Competencias, etc. todo un bazar de aconteCimientos, de tos que fue heroína la Justicia. Y ún se dice que la pelota está en el tejado, cosa nada extraña tratándose de un frontón, con la particularidad, además, de que el tejado es de idrio. Y, talmente, no nuco mas asuntos de interés. que le marca un papelilo. Y Canalejas, también camina tras su pandilla, tocando una campanilla y hablando con Saint- A ubln... Todos marchan con afán, aunque sin el rumbo fijo, pues ni el mismo Ycgarmijo decir sabe adonde van... Por fin, las tales figuras penetran de sopetón G ACETILLA RIMADA. I E K N Ü S COPLAS DEL V Desafiando estos fríos con un paleto de dril, marcha el cacique senil Eugenio Montero Ríos. Tras él, con rápido andar camina Don Valeriano con un traje de paisano, ¡acabado de estrenad! Marcha después un señor de patillas peregrinas, soltando palabras finas y Heno de buen humor. López Domínguez, detrás del conde de Bobadilla, va cual si hubiera en Melilla vencido, en tiempos atrás. Y tras éste, satisfecho, el conde de Romanones, con desiguales tacone camina y va muy derecho. en un inmenso salón que está sin luz (vulgo, á obscuras) Van á decidir su suerte á aquella obscura morada, pero nadie dice nada y hay un silencio de muerte... De pronto, se oyen dos quejas y un dulce ruido... ¿Qué es eso. Pues es que se han dado un beso Segismundo y Canalejas... Ante aquel rumor nupcial exclama la reunión á coro: ¡Viva la unión del partido liberal! Y da Meco un ágil brinco; López Domínguez da abrazos, y otro general sablazos de dos duros hasta cinco. Liéganse al fin á querer los que antes eran extraños, y para cuatro ó seis años aseguran el Poder. Y aquel coro radical, lleno de santa emoción, exclama: ¡Viva la unión del partido liberal... Si la escena relatada juzgas verdad, lector choeno, piensa que hoy es veintiocho (dia de la Inocentada. Luis DI TAPIA habían formado infranqueables barricadas con toda clase de muebles. El juez decidió retirarse, y así lo hizo, dejando antes bien custodiadas todas las puertas del frontón por guardias, á quienes se dio h consigna de detener i cuantos intentasen salir y de impedir el paso á los que pretendieran e trar. En virtud de estas órdenes fueron detenido un hijo del Sr. Salmerón, á quien se puso em libertad poco después por orden del presidente de la Audiencia, y cuatro guardias que intentaron salir por una ventana de la plaza dd Carmen. Los sitiados, que eran numerosos, privados de alimentos, decidieron almorzar, echando mano á ¡o que por allí hubiere, y, en efecto, saquearon la cantina, cuya dueña formuló luego la oportuna denuncia. Por eso fueron enviados al Juzgado de guardia dos individuos á quienes se les encontraron cucharillas, botellas, servilletas y otro objetos en los bolsillos. Otros que parecen estar complicados en ú robo, quedaron también detenidos, pero dentro de) local, hasta que el Juzgado se personase. Cuando llegó el juez Sr. Aldecoa estaban ea el frontón el Sr. Olalquiaga, cuatro parejas j un cabo del Cuerpo de Seguridad y 35 individuos de los llamados para hacer el inventario. jZJI Juzgado de guardia. El Sr. Aldecoa se avistó con el del Centro, y ambos luego con el de guardia, que lo era el de Buenavista, Sr. Vela, el cual, con d teniente fiscal, Sr. Mena, se presentó en d frontón á las cuatro y media de la tarde. Allí estaban el comisario general, Sr. MMlán Astray, el coronel de Seguridad, Sr. Elias, d comisario del distrito, Sr. Samper, el segundo jefe, Sr. Castillo, el capitán y teniente de Seguridad Sres. Samper y Boch y numerosos grupos situados en los alrededores y frente al frontón, que fueron despejados por la policía. Como la barricada que había detrás de la puerta principal del edificio no permitía la entrada, tuvo el Juzgado que pasar por una puerta de comunicación que existe en una carnicería de la plaza del Carmen y encontró dentro del frontón á 40 individuos que fueron deten! dos y conducidos al Juzgado de guardia. L puesta quedó cerrada con un candado. Después de las diligencias de reconocimiento del local, se retiró el Sr. Valle para tomar declaración á los detenidos, que eran los guardias cuyo auxilio había requerido el juez de Chamberí, dependientes y camareros del frontón. p n. Gracia y Justicia. A última hora de la tarde se recibió aviso en el Juzgado de guardia para que se presentaran con toda urgencia en el ministerio df Gracia y Justicia el juez de guardia, Sr. Vela, y el fiscal de la Audiencia, Sr. Becerra dd Toro. Dichos señores salieron Inmediatamente pan conferenciar con el Sr. Barroso. También Segts, el bonito, va tras estos caballeros siguiendo los derroteros EL SAÍNETE DE AYER TJreliminare. Los vecinos de la calle de Tetuán y de la plazuela del Carmen disfrutaron ayer de un espectáculo, que en buena paradoja puede calificarse de lamentablemente regocijado, y que es un capítulo más y el lúas movido hasta la fecha de cuantos constituyen la animada y sorprendente historia del Frontón Central. Una competencia violenta entre dos Juzgados de esta corte, parapetado uno en lo interior de! edificio, y sitiador el otro de la sala de espectáculos; unos representantes de la autoridad que se convierten en detenidos, y abandonan sus insignias para ingresar en un calabozo, el saqueo de una cantina, y buen golpe de guardias, bastones de borlas, alguaciles, coro genera y acompañamiento en todos los cuadros. El origen de todo está en una sentencia dictada por el Juzgado de Chamberí, hace próximamente cuatro meses, en un interdicto de recobrar, disponiendo que cesara en sus funciones el administrador judicial del frontón, nombrado por el Juzgado del Centro, á instancia de ios acreedores de D Luciano Berriatúa, dueño de la finca en litigio, y que al cesar WL éí se diera posesión á las personas que el liiez que subscribía la sentencia consideraba con mejor derecho al usufructo del local. Opúsose á todo ello el Juzgado del Centro; empleó el juez de Chamberí, Sr. Peláez, Jta fuerza para arrojar de! frontón al administrador; pero en el mismo día volvió á darle pusesión porque así lo dispuso el presidente de k Audiencia. expulsión judicial. Aun cuando parecía que en tal punto las eoías todo hubiera terminado, no fue así. El día de Navidad se presentó en el frontón el Juzgado de Chamberí, que, requiriendo el auxilio de la fuerza gubernativa se incautó del edificio, expulsando á todos los Inquilinos y hasta á los socios del Forty Club, que en él están domiciliados socialmente I nterviene el Juzgado del Centro. No tardó en saberse todo esto en el Juzgado del Centro, y ayer, á las nueve de la mañana, el juez municipal del propio distrito, señor Aldecoa, en quien había delegado para el caso el de primera instancia, Sr. López Díaz, ifué, con buen golpe de funcionarios judiciales, al Frontón, para posesionar una vez más al administrador judicial, Sr. Escribano. La puerta estaba cerrada; el Sr. Aldecoa llamó con el bastón repetidas veces, invocando la autoridad de que se hallaba investido, y no consiguió al principio ser contestado. se pasa. Insistiendo en sus llamadas logró, después de un buen rato el juez, que le contestaran con una rotunda y enérgica negativa. -No se puede pasar. -Soy el juez de! distrito del Centro y necesito pasar. -No puedo permitir el paso. El que así contestaba era el representante de la empresa del frontón Sr. Olalquiaga, y no hubo medio de convencerle. ijTiarrfcadas, detenciones y saqueo. Hubo que emplear la violencia. La puerta fue forzada, pero el esfuerzo resultó inútil, puesto que los que estaban dentro del edificio J uez especial. En una reunión que á última hora de la tarde ha celebrado la Sala de gobierno de la Audiencia, ha sido nombrado juez especial para instruir diligencias en este asunto el magistrado de la inspección de Tribunales, Sr. Bellido. 1 os detenidos. Anoche, á última hora, uno de nuestro redactores acudió al Juzgado de guardia. Es aquel centro judicial, de ordinario pacífico, reinaba la confusión más espantosa. Los calabozos y el cuarto de alguaciles hallábase atestados de detenidos. Eran en su mayoría guardias del Cuerpo de Seguridad de los que por